10-El Barroco


Historia de la música culta  www.hispanoteca.eu - © Justo Fernández López


Si el Manierismo fue un estilo de minorías aristocráticas (musica reservata), el Barroco fue un estilo de masas populares. El Barroco temprano convive con el Manierismo.

Ciencia

El Barroco continúa la investigación renacentista de las ciencias naturales, sobre todo la astronomía y la matemática. El racionalismo fundado por Descartes se extiende a las ciencias: tendencia a reducir la realidad a fórmulas claras, a sus razones matemáticas. Todo el Barroco aspira a realizar este ideal. La cosmología se transforma con Kepler, Galileo y Newton en “mecánica celeste”. El cosmos, el número y la música hacen un sistema unitario (“Harmonia mundi”, de Kepler). Todas las partes del universo son del mismo rango y valor, ya no hay la subvaloración del mundo sublunar del platonismo. No hay una diferencia esencial entre cielo y tierra, materia y energía son iguales aquí y allí. Kepler prueba que las escalas están repartidas entre los planetas (Pitágoras): el movimiento planetario es una polifonía celeste. El Barroco es el periodo de fecundidad de la matemática.

filosofía

La filosofía moderna comienza con el Barroco en el siglo XVII, con Renato Descartes (1596-1650). La duda metódica le lleva a construir una metafísica sobre base matemática (solo la matemática es segura). Todo es dudoso, el hombre es solamente sujeto pensante (“cogito, ergo sum”). El mundo es extensión, la física es geometría. Es la base del racionalismo, que a su vez es la base del idealismo (solo las ideas son seguras): Descartes, Spinoza, Leibniz.

Frente al racionalismo continental tenemos en Inglaterra el sensualismo empirista que, frente al racionalismo cartesiano, da primacía a la experiencia sensible: Francis Bacon (1561-1626), John Locke, G. Berkeley y David Hume (siglo XVIII).

Sociología

Contra el exclusivismo aristocrático manierista, el Barroco rehabilita las masas populares. El Barroco trae un cambio en la relación entre arte y público, es el fin de la “cultura estética” del Renacimiento, la separación entre forma y contenido (la perfección formal no lo es todo).

La Curia romana deseaba crear un “arte popular” que llevara la fe a todos, para realizar así el programa de la Contrarreforma. Las obras de arte han de convencer y conquistar y contribuir así a la expansión de la fe. La Iglesia mundaniza sus propósitos y así se debilita el sentimiento religioso de los fieles. La piedad ocupa más espacio que antes, pero se convierte en rutina diaria. La Iglesia sigue una política realista, tolerante con los fieles e implacable con los “herejes”.

Al ascetismo del Manierismo sucede un liberal goce de los sentidos en el Barroco. Cortesía significa poner a mal tiempo buena cara y generosidad es la actitud que hace olvidar a los señores que se han convertido en mendigos.

El siglo XVII es el siglo en el que comienza la decadencia político-social de la España imperial, España está poblada de mendigos, como refleja la literatura picaresca. El hombre distinguido no muestra sus afectos y pasiones; se acomoda a la norma de su clase. En los dramas de Calderón, cada personaje recibe un papel como actor en este teatro del mundo, un papel que no puede cambiar. Nadie quiere conmover ni convencer, sino probar su importancia e imponer. Todo exhibicionismo es plebeyo, toda pasión es enfermiza; no hay que abandonarse en presencia de otros, y menos en presencia del rey. La regla fundamental de la moral cortesana es “el disimulo”. No hay que confiarse, hay que procurar ser distinguido y representar con toda percepción la clase a la que uno pertenece. La cultura del Barroco se hace cortesana y autoritaria. La corte es el foro inapelable. Ningún terreno de la vida queda fuera de la intervención del Estado, todo es regulado por el Estado.

Antropología

La revolución copernicana puso al hombre como un personaje más en el conjunto universal, no es la tierra el centro del universo. El mundo celeste y el terrestre forman parte de un todo igual en sus partes. Ya no existe un centro; la Naturaleza es un sistema de fuerzas regidas por leyes universales. El universo es infinito y un sistema de influencias mutuas.

La antropología se hace en el aspecto telúrico y terrestre. La doctrina de los afectos, que Zarlino había propagado en el Renacimiento, es ahora sistematizada. Descartes poner la base de esta doctrina con su Passiones animae (1649). En el 1650 se publica la obra de Descartes Compendium musicae: la música tiene que mover los sentimientos y emociones del alma; las emociones son como partículas de calor que en el cuerpo ponen al hombre en movimiento (e-moción). Esta doctrina barroca de los afectos se realizó, sobre todo, en la música, que pasará a ser música profana en adelante.

Las artes

Renacimiento

Barroco

Lineal (perspectiva)

Pictórico (dinamismo)

Superficial

Profundo

Forma cerrada (proporción)

Forma abierta (ilimitado, infinito)

Claridad (canon, norma clásica)

Falta de claridad (capricho, ingenio)

Variedad canónica

Unidad de contrarios

Absoluto

Relativo

Estricto (norma estética), exacto

Libre (expresión personal), subjetivo

Línea estática tranquila

Línea dinámica, curva

Equilibrio sereno

Dramatismo patético, monumental

Norma y razón

Fantasía y emoción

Luz, claridad y transparencia

Juego de sombras y luz: expresividad

Espacio limitado por líneas

Amplitud espacial, ampulosidad

Tranquilidad serena

Movimiento patético

Estética espiritual

Estética sensual

 Política

Las fuerzas burguesas que habían contribuido al triunfo del Renacimiento son reemplazadas en el poder ahora por la voluntad restaurativa de la Iglesia y por la alta aristocracia, que desde ahora impondrán su sello la cultura. Las luchas con el protestantismo han cesado; la Iglesia ha renunciado a los países perdidos y se siente más segura en los conservados.

El arte puede seguir una dirección más liberal y más gozadora de los sentidos. El arte es la expresión del poder absolutista. El rey absoluto es la imagen de Dios; en el ámbito estatal, el ciudadano se convierte en vasallo. La relación del rey y el Estado absolutista con la nobleza (rebelde) es complicada. Norma cortesana: disimulo, no delatar los verdaderos sentimientos personales. El estilo barroco es usado por la Iglesia y el Estado como medio para conquistar adictos y fieles y para demostrar ostentativamente el propio poder y soberanía.

El arte está al servicio del poder y quedará bajo su tutela. Afianzada la unidad de la fe y del poder temporal, tras la luchas renacentistas, el poder concede al ciudadano cierta libertad subjetiva y sensual, conservando su religiosidad; de ahí que el Barroco muestre una tensión paradójica entre éxtasis religioso y sensualismo mundano. Socialmente, la tensión entre la ostentación estatal y la pobreza popular (picaresca).

El Manierismo fracasa al intentar renovar la unidad medieval. El Barroco es la época de la constitución de los estados nacionales modernos, al perder la aristocracia feudal sus privilegios como clase guerrera. La unidad cristiana europea (el ideal imperial de Carlos V) se fragmentó en sectas. La filosofía se independiza de la teología y de la metafísica y busca una unidad con las ciencias. El arte supero el objetivismo medieval y busca la expresión subjetiva personal: doctrina cartesiana de los afectos).

El barroco en la literatura española

El tema barroco español es el desengaño y el disimulo como pautas de comportamiento. La exaltación del mundo y del hombre, junto con la fe en la bondad natural renacentista es sustituida ahora por la radical desvalorización de la vida presente y de la naturaleza humana.

El Barroco español tiene caracteres típicos, por eso se llama a esta época “periodo nacional”. Pesimismo e indiferencia son el fruto de la pérdida de la hegemonía política en el mundo tras la descomposición del imperio español. La miseria es general. Francia va quitando poder a España. Ante la miseria nacional, unos reaccionan con pesimismo y otros con indiferencia. Un pesimismo latente en todo el país contrasta con la fastuosidad y lujo de la Corte y la alegre inconsciencia popular. La conmoción religiosa del siglo XVI minó los cimientos del jubiloso concepto de la vida renacentista.

El Barroco pasa de lo estático a lo dinámico, de la elegante naturalidad a la rebuscada artificiosidad, de la armonía a la movilidad perpetua, de lo sencillo a lo complicado, de la armonía al contraste. El desequilibrio espiritual del siglo lleva a buscar nuevas formas y asuntos, a buscar lo grandioso, lo abierto y desmesurado. Se pierde el sentido de la mesura renacentista. El pesimismo político y el ansia de placeres no tienen límites.

Si bajo Felipe II en el siglo XVI se luchaba aún por el ideal de la unidad de Europa (El Escorial es un símbolo de disciplina en este sentido), en el siglo XVII este ideal se convierte en desasosiego y desengaño. Se tiene todavía fe en la Monarquía, pero se sabe que los nuevos Austrias no son los reyes fuertes que fueron Carlos V y su hijo Felipe II; es el siglo de los “reyes débiles”.

Las ideas de la contrarreforma arraigaron en España como en ningún otro país. La noción de pecado original se rehabilita: la Naturaleza es mala y el mundo es solamente un tejido de ilusiones, de ahí el desengaño y el disimulo como actitudes vitales. Al antiguo optimismo del Renacimiento sigue una melancolía. La vida es sueño. La doctrina del desengaño es el núcleo de la ética de la época barroca.

La muerte del “rey prudente” (Felipe II) y roto el freno que suponía su presencia, surge la desilusión, el desengaño y la desconfianza que se intenta superar con un desenfreno sensual y material. Los ideales de otros tiempos se esfuman, las clases altas solo buscan el placer y el lujo ostentativo. La fama en sí ya no mueve los ánimos como en el Renacimiento, ni el amor. El ideal patriótico queda reducido a un estéril y altivo orgullo nacional que la realidad no justifica ya. Las clases bajas están representadas por una caterva de vagos, mendigos y delincuentes, fruto de las guerras y de la indiferencia del gobierno. Lo que queda bien reflejado en la novela picaresca.

Los rasgos del Barroco

Estos rasgos del Barroco español tienen cierta afinidad con el Manierismo.

La música Barroca –la música burguesa

La doctrina de los afectos es aplicada a la música, que se hace expresión figurada de los motivos textuales. La retórica de la expresión, la ilusión y la alegoría provocan la catarsis del ánimo y el afecto. La ópera se hace ilusión, lo mismo que las cúpulas interiores e las iglesias con su “cielo” pintado. El mundo es teatro (El gran teatro del mundo, de Calderón de la Barca).

Para buscar lo espiritual y lo místico ya no se usa solamente la forma, sino que se quiere llegar a ello a través de los afectos. La música tiene la posibilidad de expresar todos los afectos más contradictorios. Excitación y sensibilidad, expresión monumental de los afectos; en España es la música de los “tonos humanos”. La música toma como valor fundamental el patos anímico.

Caracteres estilísticos de la música Barroca

La música del Barroco se caracterizará toda ella por la búsqueda de la expresividad, búsqueda que se plasma en una sistematización de los diferentes afectos humanos,que los relaciona tanto con las diferentes escalas como con los instrumentos, y que será conocida como Teoría de los Afectos. Esta teoría surgió de la música vocal, aunque después pasó a aplicarse también a la música instrumental como forma de hacer llegar al público unos sentimientos concretos.

El Barroco marca la primera etapa de la independencia de la música instrumental respecto de la vocal. Si hasta este momento la música podía ser cantada o tocada indistintamente, a partir del Barroco comienza a componerse música expresamente para instrumentos, y a especificarse la familia e incluso el número concreto de ejecutantes, de modo que el contraste entre grupos grandes y grupos pequeños quede claro.

Heteronomía retórica

 

El equilibrio entre tono y palabra renacentista desaparece o, más bien, se invierte. La palabra (monodia) adquiere primacía expresiva. El estilo afectivo se consigue aplicando la retórica a la música. La base de la música ya no es la palabra y la poesía, sino el discurso retórico con todas sus formas. En el Renacimiento es la base textual la poesía, ahora lo será la “oración gramatical” retórica (monodia).

Esta aplicación de la retórica a la música lleva al academicismo y a la cromática (colorido retórico musical). El Renacimiento era aún cromático. La música tiene significado, es un lenguaje de signos, una semiótica. Una música sin significado, autónoma en sí, surge solo en el siglo XVIII y XIX. La música ya no es el “ars perfecta” del Renacimiento, sino un arte al servicio de los afectos, de la excitación anímica.

Esta música significante herede la semántica medieval, el simbolismo de los tonos y la alegoría: el sol se expresa con la nota sol, la noche con notas negras, etc. La música es “ars combinatoria” al servicio de formas expresivas de los afectos; figuras musicales.

Contrapunto y armonía

 

El Renacimiento había logrado un “ars perfecta” en la frase contrapuntística polifónica, combinación perfecta de todas las voces dentro de la misma perspectiva, como en pintura. El Barroco desplaza el interés de la composición linear (perspectiva) del Renacimiento a la integración de todas las voces en unidades armónicas mayores y mixtas, integrando en estas unidades lo ornamental y lo contrastante. A la polifonía por imitación del Renacimiento sigue la polifonía por asimilación del Barroco.

Monodia y bajo continuo

 

Si el siglo XVI fue el siglo de la polifonía clásica, el XVII lo será de la monodia con acompañamiento, de la armonía. Siguiendo la tendencia a la expresividad del texto, a la declamación teatral del texto, la voz más alta toma primacía, por abajo la acompaña el bajo continuo y entre las dos están, como una columna que las sostiene, las voces “de relleno” (armonía de acordes). Del contrapunto polifónico renacentista a la armonía barroca. La polifonía renacentista era coral, la barroca es monódica.

Ya en el siglo XVI, Dufay y Binchois preferían la voz alta, más fácil de llevar, para la melodía (antes era el cantus firmus, el tenor, bajo). La voz alta llevaba la melodía, pero las otras no eran el acompañamiento de aquella, sino que cada una de las otras voces conservaba su carácter melódico en sí.

Al final del siglo XVI, se intenta renovar el drama musical antiguo, cuyo resultado será la ópera, y surge el estilo representativo-recitativo. La monodia acentuó la música de escena y el “bel canto” italiano. La monodia era acompañada con el bajo continuo (cémbalo, etc.). Para el bajo continuo se escribía en la partitura el acompañamiento cifrado. Los números daban el intervalo con la melodía (por ejemplo: quinta, cuarta, etc.). La monodia llevó a cierto empobrecimiento musical y hay que esperar a las sinfonías más tarde para recuperar la polifonía coral renacentista.

Surge la tonalidad Mayor – Menor (Dur/us, Moll/is)

 

Coexiste el principio de la modalidad con el del tonalidad mayor-menor, hasta que a finales del Barroco tardío se independizan las tonalidades mayor-menor. Se descubren los centros armónicos: tónica, dominante y subdominante. Creación de la escala temperada (piano bien temperado).

El compás

 

El “tactus” de la música hasta el Barroco no es lo mismo que el compás moderno que comienza con el Barroco. El “tactus” era solo como un mantón por encima de las voces, el ritmo estaba más centrado en el acento de las voces; el compás antiguo (“tactus”) no conocía aún el compás marcado moderno.

Viejo – Nuevo. “Prima Prattica – Seconda Prattica”

 

Así como a mitad del siglo XV había el dualismo entre Ars antiqua y Ars nova, ahora en el Barroco vuelve el dualismo con lo que Monteverdi llemó “Prima – Seconda Prattica”. La Prima Prattica era la música renacentista donde la música no está al servicio de la palabra, sino que domina la palabra; la Seconda Prattica es la música barroca donde el discurso poético domina la música. De esta manera no se combate lo antiguo ni se olvida, perdura junto a lo nuevo. Así perdura en el Barroco el “estilo Palestrina” (“stylus gravis et antiquus”). Una rivalidad de los dos estilos no existe, hasta hoy se usan los dos.

Afecto y retórica

 

El compositor barroco compone dentro de un sistema estricto de signos y reglas, que se va aplicando casualmente (“ars combinatoria”). Estos signos “significativos” están ligados a la retórica y forman un lenguaje de signos que hoy se llamaría más bien símbolos. Estos símbolos tienen en la música el valor de figuras retóricas: “figurae misicae”.

División del Barroco

Los límites del estilo barroco en música se suelen situar entre los años finales del siglo XVI, momento del inicio de los experimentos musicales que culminarán en la creación del stile recitativo (estilo recitativo), que se plasmará en la seconda pratica (segunda manera de componer) de Claudio Monteverdi (1567-1643), autor que sirve como bisagra entre el Renacimiento y el Barroco, y 1750, fecha de la muerte de Johann Sebastian Bach (1685-1750), último gran defensor del estilo frente a las primeras voces críticas respecto del estilo barroco, que proponían nuevas soluciones y que llevarían al triunfo del Clasicismo.

 

Barroco temprano (1570-1620)

 

Escuela veneciana. Estilo de acordes, coros concertantes, independencia de música instrumental (órgano), primera pieza de monodia instrumental. Nace la ópera en Florenia, monodia y principio concertante. Orlando di Lasso, Monteverdi, Gesualdo.

Manierismo (1580-1630)

Barroco pleno (1620-1680)

 

Apogeo de la ópera (escuela de Venecia), apogeo del oratorio, libertad en combinación de formas. Música instrumental para piano y órgano, música de cámara, danzas y suites para orquesta. Principio concertante. Simplificación de instrumentos (bajo continuo). Frescobaldi, Schütz, Lully.

Barroco tardío (1680-1740)

 

Tipificación de ciertas formas musicales: ópera musical de la escuela napolitana, concertó grosso, concierto solista, sonata y fuga, obertura, suite de danzas. Corelli, Scarlatti, Vivaldi, Telemann, Bach, Händel, Rameau, Hery Purcell