ZEICHEN nach Bloomfield

Signo según Bloomfield

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Behaviorismus / Zeichen

 

«Las ideas de Saussure sobre el signo lingüístico y la lingüística americana

Las ideas de Saussure sobre el signo lingüístico se fundan en una concepción psicológica que podemos considerar anticuada. Nociones como concepto, representación mental, especie impresa, etc., no tienen buena cabida en un amplio sector de la moderna psicología. Los filósofos de orientación metafísica y lógica siguen aceptando el mundo conceptual o mundo de las ideas como un ámbito superior independiente dentro de la estructura de la persona. Pero la tendencia dominante entre lingüistas y psicólogos es que los conceptos están supeditados a las relaciones establecidas por la lengua y a los niveles culturales condensados en ella. Desde este punto de vista, el signo lingüístico puede incluso prescindir del componente conceptual; los significados, más bien que seguir la línea ascendente de los conceptos, siguen la dirección horizontal de las relaciones interlingüísticas. Las palabras, se dice, no tienen significados; tienen empleos. El significado, tal como se nos comunica a través del lenguaje, depende de las relaciones entre las distintas partes de los enunciados, y estas relaciones las determina la estructura del sistema de la lengua. El sentido de cada palabra en cada caso lo define el conjunto de sus relaciones, más bien que el concepto que representa. Así se opine sobre todo en la lingüística americana.

Aquí podría tener aplicación la misma noción saussureana de valor lingüístico (Curso, págs. 185 sigs.).  Es el estado de la lengua el que determina los usos de las palabras; los usos son su valor o sus valores, es decir, sus posibilidades de empleo en la comunicación, y por tanto su significado. Así, por ejemplo, en relación con los colores, el empleo y significado de la palabra azul dependen de la existencia o no existencia en cada lengua determinada de otros términos para expresar colores, como verde, amarillo, naranja, etc., de modo que la extensión significativa de azul y sus aplicaciones están delimitadas y definidas por la extensión significativa y las aplicaciones de las restantes denominaciones de colores.

Es, por tanto, el estado de la lengua, es decir, la red de relaciones en ella posibles y vigentes, lo que determina el valor significativo de las palabras y las posibilidades de operar con ellas y de emplearlas en la comunicación.

Partiendo de esta doctrina de Saussure, muchos lingüistas opinan que si la lengua no es más que un sistema de valores, los signos lingüísticos no son representaciones de conceptos en el sentido de contenidos mentales, sino simples “deslindamientos de unidades” susceptibles de variación y de empleos diversos de acuerdo con la estructura de la lengua  y con las exigencias cambiantes de la comunicación. Con lo cual la doctrina de Saussure tendría dos vertientes opuestas en este punto.

A este respecto es característica la concepción de un gran sector de la lingüística americana bajo la influencia de la psicología behaviorista.

Entre los lingüistas americanos no es corriente el empleo del término “signo”; por signo se entiende aquí propiamente un estímulo capaz de provocar una reacción. Para Bloomfield, por ejemplo, la comunicación lingüística forma parte de las actividades sociales de los individuos y se realiza siempre dentro de determinadas situaciones. Ante determinados estímulos (S), el individuo reacciona emitiendo sonidos (r); estos sonidos constituyen para el oyente un estímulo lingüístico (s), al que a su vez responde con una reacción práctica (R). S y R son actividades prácticas que pertenecen al mundo extralingüístico; r y s, por el contrario, constituyen el acto lingüístico. (L. Bloomfield, Language, London, 1967, págs. 23 sigs.).»

[Collado, Jesús-Antonio: Fundamentos de lingüística general. Madrid: Gredos, 1974, pp. 88 ss.]