(Recop.) Justo Fernández López
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Vgl.: |
Yeísmo /
Rehilamiento / Lleísmo / Amerikanisch Spanisch / Seseo / Voseo /
Spanische Dialekte |
«Rehilamiento:
Schwirren eines
Pfeils. Phon.: in Teilen Südspaniens und im Río de la Plata übliche Aussprache
von y oder ll als Ʒ
(frz. g in génie).» [Langendscheidts Handwörterbuch
Sp.-Dt.]
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«Rehilamiento:
In verschiedenen
Gebieten Neukastiliens und Andalusiens wird das intervokalische y in
Wörtern wie ayer, mayo, sayo usw. mit einem stimmhaften alveolaren
Zischlaut gesprochen, der den Zischlaut in fr. jour, dt. Gage, Garage
ähnlich ist; phon. [Ʒ – ž], jedoch ohne Lippenrundung. Diese
Ausspracheform, das sog. rehilamiento,
hat sich vor allem im Spanischen des Río-de-la-Plata-Gebietes (Uruguay und
große Teile Argentiniens mit Buenos Aires) verallgemeinert, wo sie neuerdings
sogar zur Entsonorisierung neigt [maƷo > maʃo].»
[Navarro Tomás,
T. / Haensch, G. / Lechner, B.: Spanische Aussprachelehre. München:
Hueber, 1970, S. 76-77]
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rehilamiento.
1. m. Fon. Vibración que se
produce en el punto de articulación de algunas consonantes y que suma su
sonoridad a la originada por la vibración de las cuerdas vocales; p. ej., hay rehilamiento en la pronunciación
castellana de s y z en mismo, esbelto, juzgar, Luzbel, o
en la rioplatense de ayer, mayo. [DRAE]
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«Rehilamiento:
Debemos al
argentino Gabriel G. Bès, y no por casualidad, sino por su compromiso
científico e intelectual con su experiencia y circunstancias dialectales, el
primer replanteamiento historiográfico y crítico (1964) del pretendido, y hasta
entonces nunca cuestionado, fenómeno fónico del «rehilamiento», así denominado
desde que Amado Alonso lo acuñara como tecnicismo fonético en 1925,
refiriéndose a él como un «zumbido especial producido en el punto de
articulación», presente, según su criterio, en el carácter fónico de una
variante de /y/. Justificó, asimismo, su propuesta con la necesidad de
distinguir fónicamente la [y] española de la [ž] francesa, así como la [d] y la
[z] españolas, declarando que no se decidió a introducir el término en cuestión
hasta que confrontó su parecer al respecto con Navarro Tomás, en reconocimiento
a quien ya era por entonces una incuestionable autoridad en fonética
descriptiva del español.
Sin embargo, en
las primeras publicaciones de la obra fonética de Tomás Navarro Tomás no se
encuentra mención alguna a esta «misteriosa» práctica fonética de los hablantes
de español (tal como la calificará, a comienzos de los años noventa, Eugenio
Martínez Celdrán, para denunciar su injustificada noción científica). Así
sucede en las dos primeras ediciones del Manual de pronunciación española,
y hemos de acudir a la tercera (1926) para hallarlo en referencia a [ž] y no a
[z] ni a [ž], como había advertido A. Alonso, y, por lo tanto, con un sentido
diferente, ya que el «rehilamiento» no designa en la concepción de Navarro
Tomás el zumbido característico de [ž], sino el comportamiento de los órganos que
lo producen en el punto de articulación. Y en esta ligera variación se
manifiesta la primera divergencia conceptual en lo que atañe a la diferente
perspectiva de análisis: acústico-perceptiva vs. articulatoria.»
[López Gavín, Elena: “La neutralización en
fonología: historia de su concepción”]
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«Rehilamiento:
Zumbido o
vibración característica que acompaña a ciertas consonantes (así, ẓ de hazme y z de asma,
ž del fr. jamais). Navarro Tomás lo
define como “la vibración que estremece los órganos, no sólo en la laringe,
sino en el punto de articulación, y el efecto acústico que de esto resulta”. Y
refiriéndose a las formas rehilantes de la y que aparecen principalmente
con carácter dialectal en las provincias del Sur de España y en algunas partes
de Argentina y de otros países hispanoamericanos, añade: “El rehilamiento hace
que el timbre de la y fricativa se aproxime más o menos al de una ž sin labialización”. Amado Alonso define
así el rehilamiento: “Vibración adicional que algunas consonantes sonoras
adquieren al rozar el soplo en el punto de articulación las mucosas de la
lengua o, para la v, la membrana del labio inferior”. “Hay que decir que
en ninguna parte de España y de América, ni siquiera en el Río de la Plata,
donde el rehilamiento ha alcanzado su mayor desarrollo, la ž < ll tiene un rehilamiento tan
largo e intenso como la j = ž francesa. Además, como consecuencia de su
punto de articulación más delantero, el sonido de la y rehilada
hispánica es más agudo que el de la j = ž francesa. Se describen variedades sordas
en el habla de Buenos Aires.»
[Lázaro Carreter,
F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 51981, p. 348-349]
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«Yeísmo:
In großen Teilen
des Spanischen Sprachgebietes wird ll wie y ausgesprochen: cabayo,
yave, gayina für caballo, lleve, gallina usw. Die Aussprache ist
dabei [ǰ] mit allen seinen
phonetischen Varianten, also [ɟ],
[Ʒ] usw.Diese
Erscheinung nennt man “yeísmo”.
In Río de la
Plata-Gebiet (Teil von Argentinien mit Buenos Aires sowie Uruguay) wird ll
als alveolar Zischlaut (wie intervokalisches y) gesprochen. Dieser meist
stimmhafte Laut wird in der Sprache der Vorstädte (lenguaje arrabalero)
und vor allem der Halbwüchsigen stimmlos: calle (kaƷe > kaʃe).
Die geographische
Abgrenzung des “yeísmo” ist schwierig. [ʎ] wird in folgenden Gebieten gesprochen: in
Altkastilien, León, Asturien, Aragonien und Navarra, ebenso wie in Galicien,
Katalonien, Valencia und den Balearen.
Am stärksten
verbreitet ist der “yeísmo” in Extremadura, Andalusien, Murcia und auf den
Kanarishen Inseln. Zwischen diesen beiden Zonen liegen Gebiete mit der
Aussprache [ʎ]
und solche mit “yeísmo”, vor allem Madrid und Toledo. In Iberoamerika herrscht
weitgehend “yeísmo” vor.
Der “yeísmo” der
spanischen Hauptstadt ist ein typischer Zug der Volssprache, doch ist er selbst
in gepflegter Umgangssprache eine normale Erscheinung. Nur in gebildeter
Sprechweise wird ll und y noch unterschieden, jedoch breitet sich
der “yeísmo” mehr und mehr aus. Neben der geographischen Abgrenzung spielt also
auch hier der soziologische Faktor des Sprachniveaus eine Rolle.
Bei der Erlernung
der Aussprache sollte auf die Unterscheidung zwischen [ʎ] und [ǰ] Wert gelegt werden, da sie eine der
Normen für eine korrekte spanische Aussprache darstellt und phonologisch
relevant ist (vgl. das Oppositionspaar halla – haya).»
[Navarro Tomás,
T. / Haensch, G. / Lechner, B.: Spanische Aussprachelehre. München:
Hueber, 1970, S. 86-87]
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Lleísmo
Im Normkastilischen ist die Opposition /j/-/ʎ/ noch erhalten. In ausgedehnten Gebieten
Spaniens und Amerikas ist diese Opposition allerdings nicht mehr
vorhanden.
Yeísmo
«Unter yeísmo versteht man den Zusammenfall der Phoneme /ʎ/ und /j/ in /j/, d. h. das Phonem /ʎ/ existiert im phonologischen Inventar dieser Varietäten des amerikanischen
Spanisch nicht. (Der yeísmo ist inzwischen auch in weiten Teilen
Spaniens verbreitet). In Yeísmogebieten unterscheiden sich beispielsweise pollo
und poyo, halla und haya, calló und cayó in
der Aussprache nicht. Yeísmo herrscht in Amerika überall mit Ausnahme
der Ostkordillere der kolumbianischen Anden, des ecuadorianischen Hochlandes,
Perus (dagegen Yeísmo in Lima und Küstenstreifen), Boliviens und
Paraguays.» [Dietrich, H. / Geckeler, H.: Einführung in die spanische
Sprachwissenschaft. Berlin: Erich Schmidt Verlag, 1990, p. 180]
Žeísmo
«Eine phonetische Sonderform der phonologisch relevanten Erscheinung yeísmo
stellt der žeísmo dar, so wie er vor allem im Großteil von Argentinien
und Uruguay existiert; dort werden z. B. calló und cayó als [k’Ʒo] ausgesprochen.» [Dietrich/Geckeler,
a.a.O]
Diese Realisierung des Phonems /j/ als [ž] bzw. Vorverlagerung der Artikulation
vom palatalen zum präpalatalen Bereich wird auch auch in der spanischen
Phonetik als Rehilamiento genannt.
Man kann beim žeísmo verschiedene Typen unterscheiden.
Seísmo
«Es gibt in den Regionen des žeísmo inzwischen auch eine Tendenz,
den stimmhaften žeísmo unter bestimmten Voraussetzungen (z. B. je nach
Geschlecht und Alter der Sprecher) durch den stimmlosen šeísmo zu
ersetzen.» [Dietrich/Geckeler, a.a.O]
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El lleísmo
distingue entre la y de poyo y la ll de pollo, es
decir, entre /j/-/ʎ/: llave [ʎáβe], calle [káʎe], cepillo [θepíʎo].
En el yeísmo
de amplias regiones de habla hispana se pierde
la distinción /j/-/ʎ/ quedando eliminadas las oposiciones hoya
– olla, poyo – pollo. El yeísmo identifica el fonema lateral
palatal, representado por la grafía ll, con el fonema fricativo palatal
sonoro, representado por la grafía y. Esto es común en casi toda España
y en casi toda América, excepto algunos dialectos andinos. Así vaya y valla
sonará de manera idéntica.
El žeísmo
pronuncia uno o ambos fonemas palatales como [ž]. El žeísmo se conoce
también como yeísmo rehilado. La
variante prepalatal sorda suena como la sh de la palabra inglesa show,
y la variante sorda como la s de la palabra inglesa pleasure.
Dado que el rehilamiento es un fenómeno común a muchas fricativas
sonoras que existen en otras lenguas, el término rehilamiento
no sería el más adecuado para el fenómeno fónico del žeísmo.
El rehilamiento
es un tecnicismo acuñado por Amado Alonso en 1925 para designar el «zumbido
especial producido en el punto de articulación». Más tarde, este tecnicismo es
empleado también por Navarro Tomás, pero no para describir un fenómeno
acústico, sino articulatorio. Habría que hablar, pues, de una “pronunciación
rehilada”.
Así define el DRAE:
rehilar.
(Del lat. *refilāre, de filum,
hilo).
1. tr. Hilar demasiado o torcer mucho lo que se
hila.
2. intr. Dicho de una persona o de una cosa:
Moverse como temblando.
3. intr. Dicho de ciertas armas
arrojadizas, como la flecha, cuando van con mucha rapidez: Producir ruido o
zumbido.
4. intr. Fon. Pronunciar con
rehilamiento ciertas consonantes sonoras. U. t. c. tr.
rehilamiento.
m. Fon. Vibración que se produce en el punto de
articulación de algunas consonantes y que suma su sonoridad a la originada por
la vibración de las cuerdas vocales; p. ej., hay rehilamiento en la pronunciación
castellana de s y z en mismo, esbelto, juzgar, Luzbel, o
en la rioplatense de ayer, mayo.
rehilante.
adj. Fon. Dicho de una consonante: Articulada con
rehilamiento.
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«lleísmo, yeísmo, žeísmo
Definiremos como lleísmo
la existencia, en el sistema consonántico de un hablante, del fonema palatal
lateral sonoro. Como se sabe, dicho fonema es escaso en todo el mundo
hispánico; dicho con otras palabras, también en España ha desaparecido, en esta
última generación –y, de modo particular, en medios urbanos– en zonas donde,
hasta entonces, era de aparición general en los hablantes, que distinguían pollo/poyo, valla/vaya, halla/haya, por la
consonante palatal sonora –lateral/central– de los respectivos signos. En
América son yeístas, y practican, por tanto, la distinción mencionada, parte de
Colombia y partes también de Perú, Ecuador y Bolivia, Paraguay y el norte de
Argentina y Chile.
Por el contrario,
la ausencia del fonema palatal lateral y la presencia en su lugar de /y/ –que
vendría a indistinguir pollo y poyo en una pronunciación única poyo, o bien en otras menos tensas, tipo poio– es el fenómeno que conocemos como yeísmo,
y es la situación más general en el español de América.
En el žeísmo, que algunos llaman yeísmo
rehilado (mientras que otros rechazan, por impropio, hablar de rehilamiento,
cf. Zamora-Guitart 1982, 91), la presencia de un fonema prepalatal fricativo
sonoro /ž/ sirve para la igualación fonética de lo que gráficamente es ll,
y: así, tanto pollo como poyo se realizan fonéticamente como
[póžo]. Los países žeístas son hoy
Argentina y Uruguay.
Pues bien, en
estos países, y dependiendo de factores sociolingüísticos, este fonema /ž/
aparece ensordecido en /š/; esta igualación de pollo y poyo en [póšo] parece general entre los jóvenes en Buenos
Aires, mientras que es propio de las mujeres en Montevideo.»
[Saralegui,
Carmen: El español americano. Teoría y textos. Ediciones Universidad de
Navarra (EUNSA), 2004, p. 41-42]
●
«Žeísmo
Puede definirse
el žeísmo en general como la presencia a nivel fonemático de un segmento
fricativo prepalatal (alveopalatal) sonoro tenso y estridente (esto es, con un
grado relativamente notable de ruido) que se simboliza /ž/ (y [ž] su
representación fonética). Muy parecido en su timbre a la j del francés,
es el sonido que algunas fuentes tradicionales denominan la ‘y rehilada’.
Resulta
impropio sin embargo hablar del ‘rehilamiento’ de /y/ como proceso sincrónico si no se dan
alternancias en que el mismo morfema o palabra se pronuncie a veces con [ž] y a
veces con un alófono de /y/. Si existiera esa situación, sí habría que postular
o una regla de rehilamiento (/y/ > [ž]) o una de des-rehilamiento (/ž/ >
[y]), según se considerara subyacente a /y/ o /ž/. Que sepamos, sin embargo, en
ningún dialecto žeísta se da, p. ej., que yo se pronuncie a veces
[ўó] o [yó] y a veces [žó].
El que no exista
en la gramática de los dialectos žeístas un proceso vivo de ‘rehilamiento’ de
/y/ se ve en el hecho de que [y] procedente de la consonantización de deslizada
palatal nunca se pronuncia [ž]. Es decir, p. ej., la frase voy a hacerlo
llega a pronunciarse entre žeístas [bó-ya-sér-lo] en el habla rápida pero nunca
se pronuncia *[bó-ža-sér-lo].»
Zamora Munné,
Juan C. / Guitart, Jorge M.: Dialectología hispanoamericana. Teoría –
Descripción – Historia. Salamanca: Ediciones Almar, 1982, p. 91]
●
«Yeísmo:
Fenómeno que
consiste en pronunciar la ll como y, por tendencia a hacer
central una articulación lateral. Son yeístas Madrid, Toledo, Ciudad Real,
Extremadura, Andalucía y Canarias. En Hispanoamérica hay distinción entre ll
y y en varias provincias de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Ecuador.»
[Lázaro Carreter,
F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 51981, p. 415]
●
“Yeísmo
Se ha referido a
él Amado Alonso: «Después de la gran revolución fonética – escribe – ocurrida en
nuestra lengua entre 1560 y 1630, el cambio mas importante cumplido es el de ll > y, con sus variantes realizaciones. Otros lo acompañan, como la
aspiración de –s, la pérdida
variamente condicionada de la –d, la
confusión de –r y –l, su vocalización o su pérdida, y
algunos otros menos conocidos; pero todos son dialectales y como si dijéramos
periféricos a la lengua española, y, excepto la aspiración de la –s y la pérdida de la –d en –ado, todos son de extensión mucho menor. El yeísmo, en cambio, se
ha establecido en la lengua misma, en su mismo centro geográfico, que es Madrid
y el reino de Toledo. Los ilustres maestros de aquel venerable Centro de
Estudios Históricos, D. Américo Castro y D. Tomás Navarro, y tras ellos otros
muchos que recibimos sus enseñanzas, hemos venido recomendando la práctica de
la ll castellana por ser la
tradicional y la que responde a la distinción ll – y de la lengua literaria, bien clara en las rimas, y por ser
pronunciación todavía viva en gran parte del territorio de nuestro idioma. Es
sana recomendación, sobre todo porque en ninguna parte suena tal pronunciación
como afectada. Pero no es ahora mi mapel el de maestro, sino el de historiador.
Y aunque es cierto que los más atentos y exigentes practican y recomiendan la
distinción ll – y, también lo es que
los igualadores de Madrid y de otras partes, salvo en ocasiones de excepción
como la de recitar versos, practican el yeísmo sin el menor sobresalto de su
conciencia idiomática, bien instalados en la lengua general y como en su
tranquila posesión».
A modo de
testimonio documental puede citarse también este párrafo de Américo Castro
publicado en 1935: «Por cierto – dice – que es lamentable para la unidad
cultural de nuestra lengua literaria, que los actores españoles comiencen a
recitar con la y vulgarota de los
madrileños. Da vergüenza que haya actores que nos hagan oír, declamando el
Tenorio, “en esta apartada oriya, más pura la luna briya”. En todos los pueblos
cultos hay lo que llaman los alemanes la “pronunciación escénica”, que mantiene
el modelo del decir refinado frente a las ocasionales chabacanerías de la
gente. En Nueva York, donde el inglés anda como Dios quiere, nadie se arrojaría
a representar a Shakespeare sino en la forma estrictamente literaria en que ha
sido consagrado por los siglos. Es sumamente extraño que habiendo en Madrid una
Escuela de Declamación, vaya siendo cada vez más frecuente que los actores
digan “cabayo” y “siya”. Siempre la presión del arroyo».”
[Abad, Francisco:
Diccionario de lingüística de la escuela
española. Madrid: Gredos, 1986, p. 248-249]
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Barbón Rodríguez, J. A. (1975): “El
rehilamiento”. En Phonetica, 31; 81-120.
Barbón Rodríguez, J. A. (1978): “El
rehilamiento: descripción”. En Phonetica, 35; 185-215.
Bès, Gabriel (1968):
“Examen del concepto de rehilamiento”. En Thesaurus, 19; 18-42.