VOZ ACTIVA, VOZ MEDIA, VOZ PASIVA

(Recop.) Justo Fernández López

 

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VOX

MEDIALKONSTRUKTION

DIATHESE

PASSIV

GENUS VERBI

Voz: Categoría verbal que se realiza en el verbo e indica si el sujeto es exterior o interior al proceso. Según esta definición, debida a Benveniste (1950), hay dos clases fundamentales de voz:

·       activa, la cual expresa que el sujeto es exterior al proceso: yo amo; y

·       media, en la cual el proceso se verifica en el sujeto o en el ámbito estrechamente relacionado con el sujeto: latín nascor, español me caigo. De ésta se derivó históricamente la

·       pasiva, la cual expresa que el sujeto es asiento de un proceso ejecutado por otro.

Jespersen (1924) rechaza los términos de voz y genus verbi (con que también se designa esta categoría), y utiliza el término inglés turn.“

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 51981, p. 412]

«Voz

Categoría gramatical mediante la cual se expresa una determinada relación entre las funciones sintácticas que desempeñan los argumentos de un verbo y las funciones semánticas a ellos asociadas. En particular, la voz indica si el sujeto es ‘interior’ o ‘exterior’ al proceso expresado por el verbo. Hay tres clases fundamentales de voz:

voz activa, cuando el sujeto es el agente o causa de lo expresado por el predicado (El bedel cerró la puerta),

voz media, cuando no aparece el argumento agente o causa y se destaca como sujeto la entidad afectada por el proceso denotado por el verbo (La puerta no cierra bien), y

voz pasiva, cuando el paciente de la acción expresada por el predicado se destaca como sujeto y el agente aparece de modo opcional en forma de un sintagma encabezado por la preposición por (La puerta fue cerrada por el bedel).»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, 104]

 

«Recibe el nombre de DIÁTESIS cada una de las estructuras gramaticales que permiten expresar los argumentos de un verbo y las relaciones que se establecen entre ellos. Se denominan VOCES las manifestaciones morfológicas y sintácticas de la DIÁTESIS, más en concreto los exponentes de la flexión verbal que vinculan las funciones sintácticas de los verbos con las semánticas. Se distinguen tradicionalmente VOZ ACTIVA, que vincula las funciones de sujeto y agente (o, en general, de ‘participante activo’ en un proceso), y la VOZ PASIVA, que relaciona las de sujeto y paciente. La voz media del griego y de otras lenguas relaciona casi siempre el sujeto con el participante que experimenta un proceso, sea este físico o anímico, sin que trascienda a otra entidad. El término VOZ MEDIA se ha aplicado también a las lenguas románicas, incluido el español. En las lenguas de otras familias lingüísticas es posible establecer, mediante recursos flexivos, otros vínculos sintácticos mucho más complejos entre los argumentos de los verbos, por lo que el número de voces que se distinguen es mayor. Algunos gramáticos contemporáneos usan el concepto de ‘voz’ en el sentido más general que se ha dado al de diátesis. El término voz se empleará aquí de manera restringida, ya que –a diferencia de lo que sucedía en latín, y sucede hoy en muchas lenguas no románicas– no existen en español morfemas flexivos de voz, paralelos a los de tiempo, aspecto, modo, persona o número.»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 41.1.a]

«El término VOZ MEDIA se aplica tradicionalmente a los verbos intransitivos que designan cambios de estado, así como procesos experimentados por algún sujeto que no suele ejercer control directo sobre ellos. Muchos verbos latinos expresaban en voz pasivas estos significados: terrēri (‘asustarse, amedrentarse’), solvi (‘liberarse’), mutāri (‘cambiar’), verti (‘volverse’), etc. La flexión de estos verbos manifiesta rasgas característicos de las oraciones pasivas, pero la morfología pasiva del latín destaca la presencia de un elemento que recibe o experimenta alguna acción, sin que sea imprescindible la existencia de un agente que la cause. Tiene particular interés el hecho de que el latín admitiera el uso de algunos de estos verbos en su interpretación pasiva además de en la reflexiva. Así, formas como lavārai, vestīri, tondēri, adornāri, etc., eran utilizadas tanto para expresar sentidos pasivos (‘ser lavado’, ‘ser vestido’, ‘ser afeitado’, ‘ser adornado’) como valores reflexivos (‘lavarse’, ‘vestirse’, ‘afeitarse’, ‘adornarse’).»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 41.13c]

«En el sentido restrictivo del concepto voz, este término se aplica a las manifestaciones morfológicas de la diátesis. Si la voz es un exponente morfológico de la diátesis, no es del todo correcto analizar las oraciones pasivas del español como manifestaciones de la voz pasiva

El atleta fue galardonado,

y que esta forma de diátesis se expresa con los recursos sintácticos (“ser + participio”), no con recursos morfológicos. Los verbos pronominales contienen pronombres átonos como parte de su estructura morfológica: cansarse, cerrarse y otros muchos. Ha sido muy debatida la cuestión de si el término VOZ MEDIA es apropiado para designar la estructura gramatical que corresponde a estas unidades. Muchos gramáticos responden afirmativamente, pero otros no se suman a esta opinión y entienden que los pronombres átonos no deben asimilarse a los morfemas flexivos. Como es sumamente polémico que en el español exista una voz media (sin desvirtuar el sentido del término voz), se evitará aquí este término. Es útil, en cambio, la expresión CONSTRUCCIÓN MEDIA aplicado a las oraciones intransitivas que expresan cambio de estado, sea con verbos pronominales

Se secan los campos

o no pronominales

Crece la hierba.

También lo es distinguir entre la interpretación media de una oración refleja

Me mojé 'Resulté mojado'

y la interpretación reflexiva

Me mojé 'Vertí algún líquido sobre mí mismo'.

Existen relaciones sistemáticas de forma y sentido entre las oraciones que muestran los procesos en desarrollo y las que presentan la acción de llevarlos a cabo, así como las que describen los estados en los que desembocan.»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 41.13e]