URSACHE

Causa

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Agens

 

«Construcción pronominal media

Veamos estas dos oraciones:

El nadador se ha ahogado;

El puente se ha hundido,

y comparémoslas con

Pedro se lava después del trabajo.

Las tres son, sin duda, pronominales, puesto que en las tres el pronombre átono se designa al mismo ser mencionado en el sujeto. De la oración

Pedro se lava después del trabajo

dijimos que en ella el pronombre se indicaba que el ser levado era el mismo (Pedro) que hacía la acción, o sea, que Pedro lavaba al mismo Pedro; llamábamos a esto sentido reflexivo. ¿Podríamos decir lo mismo de las oraciones

El nadador se ha ahogado;

El puente se ha hundido?

Evidentemente, no: en ellas no decimos ni que el nadador ha ahogado al mismo nadador, ni que el puente ha sido el que ha hundido el puente. Aquí la forma pronominal tiene un sentido diferente del reflexivo; dice que al nadador y al puente, sin que ellos hicieran nada para ello, sin que tampoco se piense en un causante de la acción, “les ocurrió” algo. Este uso de la construcción pronominal se llama construcción pronominal media. Observemos que puede presentarse en todas las personas: No me ahogaré si nado por esta parte; Os habéis hundido en la pobreza.

Decir que en estos casos no se piensa en un “agente” no significa que no se pueda pensar en una “causa”. La construcción seguirá siendo media si, en lugar de decir

El puente se ha hundido,

decimos

El puente se ha hundido con (o por) la carga excesiva;

esto es, “a consecuencia de la carga excesiva”. Aquí se ha expresado causa y no agente.

La diferencia entre la noción de causa y agente, aunque se trate de nociones vecinas, puede apreciarse cotejando estos dos ejemplos de estructura similar:

1.    La corrida fue suspendida por la lluvia.

2.    El valle fue anegado por las aguas.

Ambas construcciones pasivas. Pero en la oración 1 se quiere decir que “la corrida fue suspendida a consecuencia de la lluvia” (y no que “la lluvia suspendió la corrida”); y en la oración 2 lo que se quiere decir es que “las aguas anegaron el valle” (y no que “el valle fue anegado como consecuencia de las aguas”). En el primer caso tenemos un complemento de causa, por la lluvia, y en el segundo, un complemento agente, por las aguas. Así como la oración 1 podría transformarse en una oración pronominal media:

La corrida se suspendió por la lluvia,

la oración 2 no admitiría tal transformación, al menos sin alterar el sentido.»

[Seco, Manuel: Gramática esencial del español. Madrid: Espasa-Calpe, ²1989, p. 118]