UNTERSCHEIDUNGSMERKMALE

Rasgos distintivos

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Phonem / Morphem / Monem / Phonemunterscheidung

 

Distintivo

Se denominan rasgos distintivos los elementos fónicos mínimos susceptibles de oponer en una misma lengua dos enunciados de sentido diferente, cuye significante es en todo lo demás idéntico.

En español, las palabras pino y vino se oponen por el rasgo de sonoridad, presente en la inicial de la segunda palabra y ausente en la inicial de la primera. Las palabras ran y dan se oponen por la distinción acústica mínima del fonema inicial, entre el rasgo grave (labial) y el rasgo agudo (dental).

Los rasgos distintivos son unidades inferiores al tonema: se puede llegar a ellos a través de un análisis del fonema por conmutación, pero no por segmentación. En efecto, los rasgos distintivos sólo pueden aparecer en la cadena hablada combinándose simultáneamente con otros en un haz, el fonema, cuya realización concreta implica otros rasgos fónicos no distintivos.

Los rasgos distintivos son llamados también merismas por E. BENVENISTE. Numerosos lingüistas emplean indiferentemente el término de rasgo pertinente como sinónimo de rasgo distintivo. Otros, como R. JAKOBSON, piensan que conviene diferenciar estos dos términos, considerando como rasgos pertinentes a todos los elementos fónicos que permiten la identificación del mensaje, incluso si no tienen funciones distintivas (la aspiración de las oclusivas sordas en inglés, la sonoridad de las consonantes nasales en francés, la labialización de las vocales posteriores en numerosas lenguas, etc.). En la gramática estratificacional de S. M. LAMB, el rasgo distintivo fonológico recibe la denominaciön de fonon (ingl. phonon).

Los rasgos distintivos pueden, en principio, ser definidos en los diferentes estadios de la transmisión del mensaje lingüístico (neurológico, articulatorio, acústico, auditivo). De hecho, una definición coherente de los rasgos distintivos sólo es posible todavía a nivel articulatorio (motor o genético) y a nivel acústico. Algunos lingüistas prefieren emplear la terminología articulatoria, que permite una comprobación más sencilla de la realización de los rasgos distintivos sin que sea necesario ningún material experimental. Otros prefieren definir los rasgos distintivos en términos acústicos, partiendo de los datos suministrados por los espectrogramas de la onda sonora, a fin de dar cuenta mejor de su papel en el funcionamiento de la lengua, sobre todo en el marco de la hipótesis binarista. Según R. JAKOBSON, todos los sistemas fonológicos del mundo se basan en una docena de oposiciones binarias, entre las que cada lengua efectúa una selección. Puede representarse el sistema de toda lengua mediante una matriz, en la que los fonemas se definen por una elección positiva o negativa entre los dos términos de las diferentes oposiciones. Todos los rasgos distintivos utilizados por la lengua no intervienen necesariamente en la definición de todos los fonemas y pueden no presentar más que una función de rasgo pertinente. La matriz fonológica tiene en cuenta esta diferencia representando mediante un 0 o un blanco la ausencia de elección, distintiva entre los dos términos de una oposición. Pero, para conocer la realización de los fonemas en la pronunciación estándar de una lengua dada, se requiere una matriz fonética que represente igualmente los rasgos pertinentes.”

[Dubois, J. et alii: Diccionario de lingüística. Madrid: Alianza, 41994, p. 205]