THETISCH vs. KATEGORISCH 

Juicios téticos y Juicios categóricos

Enunciados téticos Enunciados categóricos

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Topik vs. Prädikation

 

«Thetik – thetisch

Lehre von den Thesen oder dogmatischen Lehren [zu griech. thesis ‘Lehrsatz’, ‘Behauptung’; zu tithesthái ‘setzen, stellen, legen’.

Thetisch: Eine These betreffend, in der Art einer These, behauptend.»

[Wahrig, W.: Deutsches Wörterbuch. Gütersloh: Bertelsmann, 1968, S. 3361]

«Thetisch: setzend. Thetisches Urteil ist nach J. G. FICHTE ein Urteil, »in welchem etwas keinem andern gleich und keinem andern entgegengesetzt, sondern sich selbst gleich gesetzt würde«. »Dies ursprüngliche höchste Urteil dieser Art ist das: Ich bin, in welchem vom Ich gar nichts ausgesagt wird, sondern die Stelle des Prädikats für die mögliche Bestimmung des Ich ins unendliche leer gelassen wird« (Gr. d. g. Wiss. S. 36 f.). Nach SCHELLING sind thetische Sätze jene Sätze, »die bloß durch ihr Gesetztsein im Ich bedingt.... die unbedingt gesetzt sind« (Vom Ich, S. 146). Vgl. Setzen.»

[Wörterbuch der philosophischen Begriffe von Rudolf Eisler (1904)]

«Anton Marty (1847 – 1914) unterscheidet zwei Haupttypen logischer Urteile: (i) das einfache (= thetische) Urteil, das die bloße Position resp. Leugnung ausdrückt, und (ii) das Doppelurteil (= kategorisches Urteil), das ein Zu- resp. Aberkennen kundgibt.  Sprachlich entspricht dem die thetische Aussage (Existentialsätze: Gott ist; es gibt gelbe Blumen;  Impersonalsätze: es regnet; Sätze, die Universalurteile ausdrücken: Alle Dreiecke haben zur  Winkelsumme zwei Rechte (vgl.: es gibt nicht ein Dreieck, welches nicht zur Winkelsumme  zwei Rechte hätte)) resp. die kategorische Aussage (ich urteile; der Körper ist auf der Erde;  Dieses Pferd ist ein Schimmel).

Zusammenfassend läßt sich also sagen, daß die Begriffe “thetisch” und “kategorisch” der  Unterscheidung verschiedener Urteilstypen dienen – logisch unstrukturierter Urteile einerseits  und andererseits Urteile, die eine Subjekt-Prädikat-Struktur im Aristotelischen Sinne  erkennen lassen (vgl. Sasse 1987). Die unterschiedlichen Urteilstypen lassen sich mit sprachlichen Gegebenheiten korrelieren.

Die Unterscheidung thetisch vs. kategorisch hat Eingang in die moderne Linguistik gefunden.

Das Begriffspaar thetisch/kategorisch wird nun spezifisch gebraucht, indem es auf Phänomene der Informationsstrukturierung in Sätzen natürlicher Sprachen bezogen wird – vgl. z. B.  Mathesius (1929), Kuroda (1972), Ulrich (1985), Sasse (1987), Drubig (1992) Lambrecht  (1994), Rosengren (1997) und Molna´r (1998). »

[Thetisch versus kategorisch aus slavi(sti)scher Perspektive]

«In der vierten Arbeit ("Thetisch versus kategorisch aus slavi(sti)scher Perspektive") gelange ich zu dem Schluss, dass die "thetisch"/"kategorisch"-Unterscheidung aus der Perspektivierung der Situation durch Sprecher und Hörer resultiert und dass diese Perspektivierung ihrer Natur nach nicht-linguistisch ist. Für eine explizite linguistische Charakterisierung der Sätze muss vielmehr ihre Informationsstruktur exakt bestimmt werden. So gilt es z.B. herauszufinden, wie groß die Fokus-Domäne des Satzes ist, ob ein Topik realisiert wird, welcher Topik-Typ im konkreten Fall auftritt. "Thetisch" und "kategorisch" erscheinen als Bündel von Eigenschaften, die sich überschneiden können. Es gibt keine Eigenschaft, die ausschließlich thetischen Sätzen zukommt. Deshalb schlage ich vor, die Begriffe "thetisch" und "kategorisch" aufzugeben und durch explizite Beschreibungen der Struktur der entsprechenden Sätze zu ersetzen. In der Arbeit werden Daten aus verschiedenen slavischen Sprachen berücksichtigt.»

[Uwe Junghanns: Untersuchungen zur Syntax und Informationsstruktur slavischer Deklarativsätze (2002)]

«Im vorliegenden Beitrag werden zuerst zwei grundsätzlich unterschiedliche Theorien über die logisch-semantische Gliederung der Aussagesätze in logisches Subjekt - logisches Prädikat diskutiert. Nach der ersten Auffassung hat ein jeder Satz ein logisches Subjekt und ein logisches Prädikat, und ist damit logisch strukturiert. Nach der zweiten Auffassung gibt es prinzipiell zwei Arten von Aussagesätzen: die mit eindeutiger logischer Strukturierung (kategorisch) und die ohne eine solche (thetisch).»

[György Scheibl: Zur Unterscheidung thetisch - kategorisch in deutschen es-Konstruktionen]

«Estructuras: función informativa y orden de los constituyentes.

§         La organización de un texto también contribuye a la cohesión. Se puede, básicamente, estructurar en torno a dos ejes: tema y rema. "Dalila traicionó a Sansón. A Sansón lo traicionó Dalila".

§         Se entiende por tema la información que se considera ya conocida. Rema sería la información que se presenta como nueva. En las frases anteriores se puede observar que la jerarquía que se atribuye a los conceptos, y cuya elección corresponde sólo al emisor, es bien diferente.

§         Mathesius considera que la estructuración del contenido puede seguir dos modelos: un orden objetivo (el tema antecede al rema) y uno subjetivo (el rema antecede al tema).

§         Existe la teoría generalizada de que todos los enunciados poseen una estructura informativa bimembre (tema y rema); sin embargo Casado Velarde señala la existencia de enunciados bimembres (los llama categóricos) y unimembres (los llama téticos y se expresan mediante el orden Verbo-Sujeto). El enunciado tético establece, según el autor, un hecho de modo global y posee, por ello, estructura informativa unimembre; un enunciado categórico representa una predicación acerca de un actante y es, por ello, bimembre.

§         El enunciado tético puede subdividirse en:

§    Enunciado presentador de existencia. Establece sólo la existencia de un hecho, de una cosa o de un actante. Hay pan.

§    Enunciado presentador de un suceso. Contienen actantes pero la atención no se concentra en ellos.

§         En español, según Casado Velarde, la oposición tético categórico se realiza a través del orden de los constituyentes del enunciado. Visto antes.

§         La estructura tética puede tener varios actantes en función de lo que aparezca detrás del verbo.

§         Son frecuentes las construcciones téticas en español con actante indeterminado y verbo en tercera persona del plural. Dijeron que...

§         Importantísimo aspecto en un hipotético comentario.»

[Fuente: Cohesión textual: estructuras, conectores, relacionantes y marcas de organización]

Tesis: Del latín thesis y éste del griego θέσις (thésis) ‘acción de poner’, derivado del verbo títhemi ‘yo pongo’. En griego significaba ‘acción de poner’. Lo que se ponía ser cualquier cosa: una piedra en un edificio, un verso en un poema. La tesis era para los griegos la acción de instituir o establecer (leyes, impuestos, premios, etc.).

«En sentido más especial, tesis era la acción de “poner” una doctrina, un principio, una proposición. Como ello equivale a afirmar una doctrina, un principio, etc., se comprende la traducción, aun hoy habitual, de  θέσις (thésis) por ‘afirmación’. [...] La tesis parece estar, pues, en el mismo plano que el axioma. Sin embargo, a diferencia de éste la tesis no es un principio evidente e indemostrable. [...]

Relacionada con el término ‘tesis’ se encuentra la expresión ‘tética’. Ésta se refiere por lo general a un conjunto de proposiciones afirmadas teóricamente. De ahí que se hable de proposición tética o juicio tético como aquel en que se afirma un sujeto-objeto en tanto ue idéntico a sí mismo y con independencia de su referencia a otro. Por lo demás, la expresión ‘tética’ ha sido usada por varios filósofos en diferentes sentidos. En la Antitética de la razón pura que figura en la Dialéctica trascendental, Kant habla de Tética y Antitética; la Tética es todo conjunto de doctrinas dogmáticas. En su Fundamentalphilosophie, Krug habla que hay tres métodos de filosofar: el método tético (dogmatismo), el método antitético (escepticismo) y el métod sintético (criticismo). A cada uno de estos tres métodos corresponden tres sistemas de filosofía: el sistema tético (realismo), el sistema antitético (idealismo) y el sistema sintético (sintetismo).»

[Ferrater Mora, José: Diccionario de filosofía. Buenos Aires: Ed. Sudamericana, 1969, t. II, p. 781-782]

«Si recordamos que en la tradición fenomenológica las proposiciones y demás "actos de pensamiento" - como el comparar, reunir, sumar, entre otros - son considerados una conciencia "sintética" (III cap. 7.), mientras que la visión, y en general la percepción, es considerada como una conciencia "(mono)tética", como la "puesta del ser" (Seinsthesis), entonces tenemos dos tipos de "ser" (Id 1 §§ 117 -125): el ser sintético o - en la terminología favorita de Heidegger -, "ser de la cópula", y el ser tético. El ser sintético es correlato de todos los "actos de pensamiento", mientras que el ser tético es el correlato de todos los actos perceptivos, en particular de la visión: lo visto, es, o dicho de otra manera, lo que veo lo tengo consciente "como siendo" - a diferencia de, por ejemplo, lo que meramente imagino o recuerdo -. Es de acuerdo a esta diferencia que Husserl nos da su cuarta definición de verdad en el §39 de la 6. Logische Unsersuchung como la "verdad" de la proposición o "corrección" de la misma (III 123). Tenemos pues, dos tipos de "ser" en tanto formas básicas a priori de objetos de la conciencia, a saber, el ser en la proposición (ser de la cópula o ser sintético) y el ser en la visión (ser tético). El primero corresponde - si la proposición es verdadera - a la verdad sintética de la proposición, el segundo corresponde a la verdad puramente tética de la percepción o visión, "verdad" que no es otra cosa que la presencia - el ser - de lo percibido o visto. Esta "verdad" es lo que en el llamado "primer Heidegger" se volvió famoso bajo el nombre de "verdad prepredicativa" o "prelógica", mientras que en el llamado "segundo Heidegger" se volvió famoso bajo el nombre de "lo abierto" (die Offenheit), es decir, de lo accesible a la visión - así sea esta tomada en términos meramente formales (cf. SZ 147). [...]

Así, la experiencia de la obra de arte no es solamente el desocultamiento (...) sino que [la obra] es real en ella [en dicha experiencia]." (G8 388). Nótese la analogía estructural referida al ser tético: así como lo visto es real, "es", en la percepción - y la percepción es lo que Husserl llama en sentido estricto "experiencia" -, así la obra es real, "es", "aparece", en la "experiencia del arte". De la "experiencia" husserliana como percepción, hemos pasado a la "experiencia" gadameriana como "experiencia del arte" o "encuentro con la obra de arte". En ambos casos el momento definitorio del término estrictamente técnico "experiencia" es la presencia de lo experimentado, la "tesis del ser", de su "ser". Y lo más importante es el rechazo de la conceptualización, es decir, de la verdad proposicional en beneficio de una indefinible, inefable verdad de estructura intuitiva, no discursiva.»

[Alberto J. L. Carrillo Canán: "Verdad de la obra de arte" y "sentido" en Gadamer]

«Juicios téticos y juicios categóricos

Existe una manera de relacionar la dicotomía sujeto / predicado con la dicotomía entre tópico y comentario. En realidad son manifestaciones de dos tipos de juicios que denominaremos juicios téticos y juicios categóricos.

Esta oposición es incluso anterior a la dicotomía entre tópico y comentario ya que fue propuesta por F. Brentano (1838-1917) y por su discípulo A. Marty (1847-1914) a finales del siglo XIX, en un intento más de superación de las limitaciones de la teoría aristotélica de la predicación. S.-Y. Kuroda (1972) demostró que esta dicotomía era útil para la descripción de la estructura de la predicación en japonés y J. Sasse (1987) ha demostrado que es tipológicamente relevante para establecer una tipología lingüística sobre la base de lenguas europeas, árabe y lenguas en América.

Sean las siguientes oraciones:

En este zoo, los elefantes son pequeños.

Los elefantes de este zoo son pequeños.

Estos juicios con categóricos.

Los elefantes tienen trompa.

Esta oración es un ejemplo de juicio tético. En él tenemos una predicación completa, no relativizada gramaticalmente o, por lo menos, neutral respecto de esta cuestión. Según Sasse (1987: 526) hay dos tipos de juicios téticos: eventivos (“llueve”, “hace viento”, “viene la policía”) e individuativos (“hay un hombre en el ascensor”) según se presente o “ponga” (de ahí la calificación de “tético”) un evento o una entidad.

Tenemos, entonces, la siguiente casuística:

a.                 Viene la policía (juicio tético eventivo)

b.                 La policía viene (juicio categórico)

c.                  Hay un hombre en el ascensor (juicio tético individuativo)

d.                 En el ascensor hay un hombre (juicio categórico)

Como se ve, la inversión sujeto/verbo puede servir en castellano para oponer un juicio tético a un juicio categórico. Este procedimiento parece utilizarse para lo mismo en otras lenguas romances como el italiano. Según Sasse el mismo procedimiento se utiliza en otras lenguas con el mismo fin: ruso, serviocroata, búlgaro, húngaro, griego moderno, albanés, suahelí, tolái (Nueva Guinea), chino, dialectos árabes.

Otras lenguas utilizan procedimientos suprasegmentales, tales como un énfasis especial en alguna palabra; ello ocurre, por ejemplo en inglés o alemán:

Inglés

My SISter died (juicio tético)

My SISter is Dying (juicio categórico)

Alemán

Wie ist das Wetter?  ‘¿Qué tiempo hace?’

Die SONne SCHEINT. ‘Brilla el sol’

Was ist draußen los?  ‘¿Qué pasa afuera?’

HARry SINGT. ‘Harry canta’.

*HARry singt. ‘Canta Harry’.

Como se ve, en español la diferencia entre los dos tipos de juicios se expresa mediante la inversión/anteposición de sujeto y verbo.

Tipología de lenguas basadas en la distinción entre juicio categórico y tético:

a.                 Las que organizan su sintaxis sobre la base del juicio bimembre categórico (lenguas categóricas). Las lenguas categóricas son opacas téticamente.

b.                 Las que organizan su sintaxis sobre la base del juicio tético (lenguas téticas). Las lenguas téticas son opacas categóricamente.»

[Moreno Cabrera, Juan Carlos: Curso universitario de lingüística general. Tomo I: Teoría de la gramática y sintaxis general. Madrid: Síntesis, 1991, pp. 451-454]

«Juicios téticos y juicios categóricos

Hay predicados que, en algún sentido pragmático, se predican respecto a su sujeto designado morfológicamente –introducen una descripción de este– (predicación o juicio ‘categórico’).

Hay predicados que se dicen del evento que introducen –presentan a sus sujetos como participantes de un evento– (predicación o juicio ‘tético’).»

[Fernández Leborans, Ma Jesús: "La predicación: las oraciones copulativas". En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 37.6.2.1, n. 75]

«Juicio tético y juicio categórico

Cuando se quiere obtener una interpretación en la que todo el contenido proposicional esté interrogado, resulta necesario caracterizar dicho contenido como un ‘juicio tético’ (es decir, como una estructura remática, en la que todo el contenido proposicional se caracteriza como información nueva o de primer plano, para que quede así bajo el dominio del operador interrogativo. El orden verbo-sujeto típicamente produce este efecto, y ello explica que este sea la disposición de constituyentes no marcada en las interrogativas totales:

¿Ha decidido ya Juan cuándo va a convocar la reunión?

¿Conoce tu marido a alguien del tribunal?

El orden sujeto-verbo está relacionado, en cambio, con los ‘juicios categóricos’ (es decir, con una estructura bimembre del enunciado, que presenta un sujeto temático, o presupuesto, y un predicado remático, o focal. Esta organización informativa, que asevera la relación entre sujeto y predicado, es por definición incompatible con la modalidad interrogativa, que se caracteriza precisamente por dejar en suspenso el signo correspondiente a dicha relación.»

[Escandell Vidal, M. Victoria: “Los enunciados interrogativos. Aspectos semánticos y pragmáticos”. En: En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 63.3.2.2]

«Los enunciados categóricos son aquellos cuya estructura informativa consta de dos partes: un constituyente que se refiere a alguna entidad o clase de entidades (el tema) y un constituyente que predica algo acerca del primero (el rema). Los predicados de propiedades dan lugar normalmente a enunciados categóricos. Al concepto de ‘categórico’ se opone el de ‘tético’: son téticos los enunciados carentes de estructura informativa bimembre que aluden globalmente a acontecimientos, procesos o estados transitorios.»

[Leonetti, Manuel: “El artículo”. En: En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 12.2.2.3, n. 116]

«Estructuras categóricas o estructuras de predicación y estructuras téticas

Los sujetos en posición posverbal aparecen en estructuras informativas de un tipo particular, que se caracterizan porque el sujeto no coincide con el tópico de una predicación. O bien se trata de estructuras ‘téticas’, en las que el sujeto contrae con el verbo una estrecha cohesión, expresando la estructura entera un hecho de forma global

En los próximos días se vana  poner en práctica medidas para reforzar el orden público,

A usted lo van a matar a la mala. Van a arrastrar su cadáver por las calles mujeres sin nombre, escupiéndolo

y no una predicación con respecto a un sujeto, o bien se trata de sujetos que funcionan como focos contrastivos.

Fernández Ramírez (1951b: 159) cita numerosas estructuras téticas bajo el nombre de “mención presentiva”, y Suñer (1982) las incluye dentro de las presentational sentence types. La oposición entre estructuras categóricas o estructuras de predicación y estructuras téticas, retomada por Kuroda (1972, 1992) del filósofo Antón Marty, es seguramente pertinente para explicar una larga serie de fenómenos en varias lenguas. Sin embargo, no está hasta hoy claro si se trata simplemente de una diferencia a nivel de la estructura informativa, como nivel superpuesto a la sintaxis oracional, o si debe concebirse como una diferencia en la estructura sintáctica en sentido estricto, lo que llevaría a reconocer dos posiciones de sujeto diferentes.»

[Laca, Brenda: “Presencia y ausencia de determinante”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 13.4.2]

«Oración (S x P) / Frase

El mantenimiento de la relación sujeto-predicado como criterio definitorio de la oración (o de la proposición o de la cláusula, según los autores) es un tributo secular que los gramáticos venimos pagando a la Lógica. Poco a poco la Gramática se ha ido desprendiendo de escorias logicistas, pero en el concepto de oración se han mantenido hasta hoy, de forma subrepticia e inconsciente, algunas características no justificables ni deseables. Podríamos esquematizar este proceso en los siguientes pasos:

1)    En un principio, tanto la oración como el juicio lógico (el lógos apophantikós aristotélico) se definen de igual forma: como la unión de un nombre y de un verbo. Esta es la concepción que se mantiene en nuestros gramáticos clásicos.

2)    En el Racionalismo, con la subordinación total de la Gramática a la Lógica, la oración pasa a ser concebida como la “expresión de un juicio lógico”. Como en el juicio hay dos elementos necesarios, tales componentes habrán de aparecer necesariamente en la oración: el sujeto y el predicado.

3)    Se elimina la definición logicista de la oración, pero se sigue manteniendo su organización interna en sujeto y predicado, definidos en términos logicistas: “el predicado es lo que se afirma o se niega del sujeto” y viceversa. En algunos casos estas definiciones se han mantenido hasta nuestros días.

4)    Por último, se sustituye la definición logicista de los términos sujeto y predicado por una caracterización formal (concordancia, orden, etc.); pero se sigue manteniendo intocable la composición binaria de la oración (y esto a pesar de que son muchos los gramáticos que tras definir así la oración, reconocen, contradictoriamente, que el elemento nuclear es el verbo).

Existían y existen oraciones que no sólo no llevan sujeto, sino que –y esto es lo más importante– no pueden llevarlo. Para tales casos se crea un conjunto especial de oraciones (las impersonales) que constituyen en sí una contradicción interna con el concepto de oración de que se parte: por un lado, se exige a la oración la presencia de sujeto y de predicado y, por otro, se habla de oraciones que no pueden tener sujeto. Si se concluye que las impersonales son oraciones y que no llevan sujeto, esto implica necesariamente una revisión del concepto mismo de oración. [...]

Existen autores que niegan la existencia de sujeto en los verbos atmosféricos. Si la estructura sujeto-predicado tenía razones logicistas, también desde posiciones logicistas se ha llegado a rechazar la necesidad de que los juicios (y, por consecuencia, también las oraciones) posean obligatoriamente una estructura bimembre. Franz Brentano advirtió la existencia de juicios unimembres, juicios téticos (del tipo: llueve, nieva, etc.) frente a los juicios categóricos (del tipo El niño estudia). Esta teoría ha sido seguida por A. Marty y reivindicada no hace muchos años por Kuroda.

Desde el fenomenologismo, L. P. Piccardo afirmaba también: “Llueve, truena... traducen una apercepción fenomenista, reflejan un hecho puro y simple, sin referencia a un objeto sujeto”. En términos semejantes se ha manifestado C. Hernández: en las “oraciones cuyo verbo, por sí solo, significa un fenómeno meteorológico... el hablante centra toda su atención en el proceso, en el fenómeno –en el predicado verbal– sin preocuparse en absoluto del agente que lo provoque”. [...]

Existen, por último, teorías que se apartan de la concepción binarista de la oración. Se sostiene que hay un elemento nodular: el verbo finito o conjugado. [...] L. Tesnière pensaba que el esfuerzo de mantener en un mismo nivel sujeto y predicado se debía a la secular influencia de la Lógica sobre la Gramática: “En ninguna lengua, ningún hecho propiamente lingüístico invita a oponer el sujeto al predicado”. El sujeto estaría subordinado al verbo como el complemento directo o el complemento indirecto. [...]

La unidad oración, definida como la unión interdependiente de sujeto y de predicado, es innecesaria en la descripción lingüística. ¿Se puede seguir hablando de oraciones? Se puede, siempre y cuando se tenga conciencia de que este término es equivalente o variante contextual de frase verbal. Son una misma cosa y de ambas se pueden decir las mismas cosas.[...]

Esta solución, en la que la categoría oración deja de ser distinta a la de verbo o frase verbal, otorgaría mayor simplicidad al tratamiento de algunos adyacentes del infinitivo y del gerundio. En secuencias

Al salir el sol,

Saliendo el sol,

se dice que el sintagma el sol no puede ser sujeto porque no concuerda con el verbo. Este hecho es fácilmente explicable: no se da concordancia porque hay un hecho formal que lo impide (infinitivo y gerundio son invariables a la marca de número y de persona). [...] Los llamados adyacentes temáticos pueden ser sustituidos por un referente tónico del paradigma de los pronombres sujeto /yo, tú, él-ella-ello, nosotros-as, vosotros-as, ellos-as/. Si esto es así hemos de concluir que lo que realmente pesaba para no considerarlos sujeto era esta argumentación:

a)    El sujeto es uno de los constituyentes esenciales de la oración.

b)    Si decimos que sintagmas como el sol son sujeto, se habría de concluir que la secuencia Al salir el sol es una oración, pues si se da sujeto también existiría predicado.

Desde nuestra perspectiva, hablar de sujeto no implica necesariamente afirmar la existencia de oración, ya que el sujeto es un elemento subordinado al verbo como lo son el implemento, el complemento, etc. Y si el infinitivo y el gerundio pueden llevar implemento, complemento, etc. no vemos obstáculo alguno para que no puedan tener un elemento subordinado llamado sujeto.

En consecuencia, no necesitamos dos designaciones para denotar a una misma relación sintáctica: el adyacente temático no es otra cosa que un sujeto

[Gutiérrez Ordóñez, Salvador: La oración y sus funciones. Madrid: Arco Libros, 1997, p. 56 sigs.]

«Los conceptos de juicio tético y categórico, introducidos originariamente por los filósofos Franz Brentano y Anton Marty (véase Kuroda 1972), hacen referencia a dos distintos tipos de juicios que pueden expresar las oraciones. La postura de estos autores contrasta con la visión aristotélica generalmente aceptada de que todos los juicios son categóricos, es decir, que consisten en predicar una propiedad de una entidad. Ellos sostienen, en cambio, que además del juicio categórico, que implica reconocer un sujeto y luego afirmar o negar algo acerca de él, existe también un juicio tético que no realiza una predicación acerca de un sujeto independiente sino que simplemente implica el reconocimiento o el rechazo de un material de juicio (Lambrecht 1994:139). Estos dos tipos de juicio han recibido también el nombre de juicio doble y simple o bimembre y unimembre (Casado Velarde 1995:27), respectivamente. En relación con su función pragmática, las oraciones que expresan juicios categóricos pueden equipararse con construcciones de tópico-comentario, que Casado Velarde denomina continuativas y narrativas. Por su parte, las oraciones téticas tienen característicamente la función textual de introducir información nueva. Dicha información nueva puede ser de tos tipos: un nuevo referente o nueva entidad, en cuyo caso la oración se denomina presentacional, o un nuevo evento, lo que da lugar a una oración de crónica de sucesos (“event-reporting”) (Lambrecht 1994:144). Según Casado Velarde, su función puede denominarse enmarcadora y descriptiva, ya que designan lo simultáneo en los textos. [...]

Desde el punto de vista tipológico, no hay una forma gramatical específica que exprese inconfundiblemente cada uno de los juicios. En realidad, la estructura de sujeto y predicado se corresponde lógicamente con el juicio categórico, donde se predica algo acerca de un sujeto. Sin embargo, la misma estructura gramatical sirve también para la expresión del juicio tético. Lambrecht (1994:141) afirma que esto es posible porque la estructura de tópico-comentario es una estructura no marcada.

Las distintas lenguas, según sea su estructura general, pueden hacer uso de distintos mecanismos para diferenciar ambos juicios. [...]

Varios autores han relacionado fuertemente la posposición del sujeto con respecto al verbo con la marcación del juicio tético. Givón (1976) sostiene que en las oraciones presentacionales hay una tendencia a adelantar el verbo a la primera posición de la oración, lo cual se corresponde con la tendencia universal a presentar primero la información vieja. Agrega, además, que hay una tendencia igualmente marcada a evitar la concordancia entre el sujeto lógico y el verbo existencial. Moortgat sostiene, igualmente que el orden normal del juicio categórico es SV, mientras que VS caracteriza al juicio tético. Del mismo modo, Hidalgo (2003:66), citando a Suñer (1982) afirma que, en español, “la posición del sujeto se asocia fuertemente a la teticidad”. López Meirama (1997:82) sostiene que el orden es el procedimiento que utiliza el español para expresar la estructura temática y denomina cláusula atemática a aquella que no cuenta con un sujeto antepuesto (ejemplifica con Le dieron a Pedro el mejor regalo; Se le dio a Pedro el mejor regalo; Falta harina).»

[Fernández, Susana S.: La voz pasiva en español: un análisis discursivo. Frankfurt am Main: Peter Lang, 2007, p. 151-152]