THEMA  

Tema

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Rhema / Thema vs. Rhema / Thema-Kommentar-Struktur / Mitteilungsperspektive / Funktionale Satzperspektive / Pragmatische Funktionen / Fokus / Thematische Rollen / Thema - Rhema / Skopus  / Topik vs. Prädikation / Apéndice / Fokus / Wortstellung / Markiertheit / Focuspartikeln / Spaltsatz  / Heterotópico

 

«Thema.

1) In der Thema-Rhema-Gliederung und in der Thema-Kommentar-Struktur der Mitteilung bzw. des Satzes der (kommunikative) Ausgangspunkt, das Bekannte, durch Situation und Kontext Gegebene, der Teil, der weniger Information enthält als das Rhema; die Basis zur Entfaltung des Mitteilungsgehalts bzw. der eigentlichen Kommunikation.

2) Thema als Kern der semantischen Basis eines Textes in Form eines einfachen oder komplexen Aufsatzes (etwa in Form einer Überschrift oder in der Art eines barocken Buchtitels). Dabei ist das Verhältnis von Thema und Text nicht eindeutig festlegbar.

3) T.-Vokal oder T.-Konsonant als Flexionsklassenanzeiger, das lautliche Element zwischen Wurzel und Flexionsendung, z. B. λόγ-ο-ς, mens-a-m, man-u-s, pat-r-em; themalos oder athematisch: urb-s, lex (< leg-s), got. naht-s, baurg-s.» [Lewandowski, Th., Bd. 3, S 769-770]

«Tema

Si analizamos las oraciones «Laura ha regado las macetas» y «Las macetas las ha regado Laura» concluiremos que ambas coinciden en su estructura sintáctica. Su diferencia radica en el constituyente que se selecciona como ‘tema’, en conexión con el discurso en el que se integran. La primera oración sería, por ejemplo, una respuesta lógica a «¿Qué ha hecho Laura?», pero no a «¿Quién ha regado las macetas?» Laura es el constituyente que se selecciona como ‘tema’, puesto que ha sido mencionado antes. La segunda oración, por el contrario, podría responder a ¿Quién ha regado las macetas? pero no a ¿Qué ha hecho Laura? En este caso, las macetas es el tema de la oración, la parte de ella que representa la información conocida, mientras que el hecho de que haya sido Laura quien lo hizo forma parte de la información nueva.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 551]

«Tema:

a) Morfológicamente, tema es la raíz + vocal temática: tema verbal, tema nominal.

b) Tema o dato: En una frase, el elemento que es dado como conocido y que contiene una nueva información (ingl. topic en Hockett, fr. thème en Bally); lo que es dicho, en cambio, es el rema: El libro (tema) está en la mesa (rema), Lo que está en la mesa (tema) es un libro (rema).

c)  Para Hallyday, la noción de tema, análoga a b) se refiere no a la frase, sino a las relaciones con el

     contexto.» [Cardona, G. R., p. 272-273]

«Si en un estado de cosas intervienen varios objetos la manera más sencilla de indicarlos es hacer su enumeración en un orden cualquiera seguida o precedida de la expresión del estado de cosas:

yo, en aquella casa, los pies no pos pondré nunca

nunca pondré yo los pies en aquella casa

El orden objetos + estado de cosas mira probablemente a la facilitación de la comprensión por parte del interlocutor y es el posible origen del orden fundamental SOV de muchas lenguas; en el orden estado de cosas + objetos se impone primer el afecto del emisor concentrado en la situación en la que individualiza los objetos, y así se podría originar orden fundamental VSO de otras lenguas.

La mera enumeración sin indicaciones de concordancia y régimen es inteligible, pero semánticamente es poco satisfactoria porque el receptor debe asegurarse de la buena comprensión a través de la contestación a cadenas de preguntas como ¿quién hace qué dónde cuándo por qué ...? En estos casos es una solución adecuada dar la preeminencia en una frase a un elemento y subordinarle por medio de estrategias de seriación, concordancia y régimen los demás. La designación del objeto (o, menos frecuentemente, del estado de cosas) de que fundamentalmente se quiere hablar (= tema) se expresa en una lengua románica como el castellano, en principio, mediante un sintagma sujeto. [...] La centralización de un elemento que rige la concordancia verbal origina una estructura dicotómica sujeto + predicado que se puede considerar como la estructura nuclear de la frase [oración] simple.»

[Metzeltin, Miguel: Semántica, pragmática y sintaxis del español. Wilhelmsfeld: Eggert, 1990, p. 163-164]

Kandidaten für die Themafunktion:

·       Subjekt

·       Objekt

·       Verbkomplemente

·       Adverbiale

«Existen varias estrategias para dar a entender al interlocutor cuál es el tema de que se quiere hablar:

a.  El concepto que se quiere tematizar se expresa por un sintagma sujeto; es la forma más frecuente y menos marcada. La construcción pasiva sirve muchas veces para tematizar lo que semánticamente es un paciente:

Juan Miguel Arrugaeta fue detenido en Francia en junio del año pasado.

Si el sintagma sujeto ocupa la primera posición de la frase, puede ser separado por una pausa:

La energía que ustedes consumen, a nosotros no nos sirve de nada.

b.  El concepto que se quiere tematizar se coloca en primera posición, a veces separándolo del resto de la frase por una pausa, sin repetirlo mediante un [pronombre] clítico; este tipo de tematización es usado sobre todo para los complementos directos no contables [nicht zählbar] indeterminados y para los sintagmas preposicionales:

Dulces, no quiero.

El hierro llevan de España y de la China.

Cobre usaron para labrar los indios, porque sus herramientas no eran de hierro ...

De Gibraltar se había apoderado una escuadra angloholandesa el 4 de agosto de 1704.

En nuestro país, Du Guesclin es casi desconocido, cuando no execrado como un soldado de fortuna, un malvado que intervino decisivamente en una lucha fratricida.

c.  El concepto que se quiere tematizar se coloca en primera posición y se repite mediante un clítico; este tipo de tematización es usado sobre todo para los interrogativos del predicado y para los sintagmas destinatarios determinados y para los predicados adjetivales.

Porque las pepitas ningún animal las gasta.

La Comisión Permanente, que se reunirá los viernes de cada semana, la formarán el lendakari y los consejeros de Economía, Industria y Trabajo.

A estos jóvenes recelosos, un exceso de solicitud y de ‘comprensión’, les parece aún más sospechoso que la rapidez.

Hermoso no lo es.

d.  El elemento que se quiere tematizar es introducido por una preposición o locución preposicional especial [un tematizador] (acerca de, con respecto a, en concepto de, en cuanto a, en lo concerniente a, en lo referente a, en lo tocante a, en relación con, referente a, respective a, respecto a, sobre, etc.) y colocado al principio de la frase:

En concepto de antigüedad los pluses pasan a ser del 75 por ciento del salario mínimo interprofesional, al cien por cien.

En cuanto a quebranto de moneda, los conductores-perceptores cobrarán mil pesetas mensuales por dicho concepto.

Así, por ejemplo, en lo referente al acatamiento de la constitución, el portavoz manifestó...

En lo tocante a las exposiciones temporales, las que se expondrán en el Centro Julio González parecen seguir a pies juntillas los enunciados propuestos para el Reino Sofía.

e.  El elemento que se quiere tematizar se aísla en posición inicial en forma de frase condensada interrogativa o exclamativa:

¿Los signos? Sombras vanas.

f.   Los elemento que se quieren tematizar son introducidos por un verbo existencial o una construcción presentativa (ser, haber, esto de, eso de, he, etc.):

Era un padre que tenía una hija ...

Éstos eran un hombre y una mujer que estaban tan pobres que ya no tenían ni que comer.

Había una madre que tenía un hijo que se llamaba Periquito sin Miedo.

Pero henos aquí consternados.

Sin embargo, eso de enamorarse de Pajarote, así sin reflexionar, no deja de ser una locura.

g.  El tema es declarado explícitamente como tal: el tema es, el problema es, se trada de, hablando de ...

Hablando de Juan, hace mucho que no le veo.

El encuadramiento del tema

Para que el interlocutor pueda interpretar de manera adecuada el tema conviene que el emisor indique también el punto de vista desde el cual se presenta el tema y el espacio y el tiempo en que se sitúa. Por eso el tema va acompañado a menudo por la indicación del emisor y por expresiones performativas de cualitemas de emisión1 y/o por una especificación de lugar y/o de tiempo:

Ya sabes que yo de fútbol, no entiendo nada.

En Altamira, localidad de 120.000 habitantes, los defensores de la presa sobre el río Xingu se manifestaron el lunes pasado.

Al comenzar la tarde, se realizó un acto público en la Casa de la Cultura.

Los siete meses pasados en España considero que constituyen el tiempo mejor empleado de mi vida profesional.

Cuentan que los micos, que son muy golosos de esta fruta.

Yo, que mi marido trabaje.

Pese a su posición topicalizada, estos elementos no constituyen un tema, sino sólo los „complementos“ de un tema. La tendencia de todos ellos a ocupar la primera posición en la frase origina construcciones dobles con ciertas expresiones performativas:

Parece que Juan no puede venir.

Juan parece no poder venir.

Temas primarios y secundarios

Cuando producimos un texto de varias frases [oraciones] tenemos la tendencia a concentrarlo en un tema fundamental desarrollado a lo largo de todo el texto, pero completado temporalmente por su mejor comprensión por otros temas, que se pueden considerar como secundarios. Cuando contamos una historia, introducimos normalmente un personaje principal y otros secundarios. Esto facilita la estructuración del texto, aunque no siempre corresponda a la realidad histórica.

Para indicar que un elemento debe ser interpretado como tema principal se usan en general las siguientes estrategias:

a.  su mención en el título o subtítulo;

b.  su mención como substantivo sintagma sujeto en la primera frase del primer o de los primeros y del último aparte;

c.  su frecuente repetición como sintagma sujeto en forma de lexema cero (pronombre personal sujeto sobrentendido);

d.  su frecuente mención como sintagma integrativo del predicado o como sintagma destinatario en forma de substantivo o de clítico en los pasajes en que predomina un tema secundario;

e.  el frecuente uso de un posesivo que se le refiere.

Tomenos como ejemplo el artículo que historia dedica a Betrand du Guesclin:

a.  en el subtítulo: «La agitada vida de Bertrand du Guesclin»;

b.  como substantivo sintagma sujeto de la primera frase de los primeros dos y del último aparte: «Bertrand du Guesclin (...) es (...), (...) Bertrand nace (...). (...) El corazón del adalid y los restos de Tiphanie (...)»;

c.  como pronombre sujeto sobrentendido en muchas frases: «ø Vivió (...)». Si después de una serie de sujetos sobrentendida se usa otra vez un substantivo se habla de renominalización;

d.  como objeto y como clítico en una serie de pasajes en que la posición del sintagma sujeto es ocupada por un tema secundario: «El nuevo rey, Juan II, llama a Bertrand a su servicio y le concede el mando de cien lances (unidad de seis hombres, dos a caballo)»;

e.  como término de referencia de muchos posesivos de tercera persona: «su amigo», «su nombre», «sus contemporáneos y panagiristas», «su antepasado», «sus deseos», etc.

Los temas secundarios se reconocen porque:

a.  ocupan transitoriamente la posición de sintagma sujeto en uno o pocos apartes intercalados en el texto. En estos casos es frecuente que en posición de tema se retome un elemento de la frase precedente en forma de substantivo abstracto seguido de una oración relativa:

Es en este período, antes de los seis años, cuando el niño toma conciencia de la diferencia de los sexos. Diferencia que, al principio, es para él una diferencia de papeles.

b.  aparecen como sintagmas integrativos del predicado o sintagmas destinatarios tematizados por dislocación a la izquierda.

El aplazamiento del tema

A veces el tema está tan presente para el emisor que éste empieza su discurso con lo que quiere decir del tema, reduciendo éste a un lexema cero o a un pronombre personal; acordándose después de que  el  interlocutor  tal  vez no  sepa identificar el tema lo expresa en forma  explícita después del predicado:

Andan hoscos, los conservadores, estos días.

Sólo los niños le oían, al ‘Diablo Predicador’. (Arguedas)

Del que seguían las bestias, sendero abierto por las pezuñas del ganado, se levantaban con silencioso vuelo las lechuzas y aguaitacaminos. (Rómulo Gallegos)

Sintácticamente podemos hablar de dislocación a la derecha del tema, pragmáticamente de desambiguación del tema. El mismo fenómeno puede darse con lo que se quiere decir del tema (= rema):

El segundo, era eso, pequeño.»

[Metzeltin, Miguel: Semántica, pragmática y sintaxis del español. Wilhelmsfeld: Eggert, 1990, pp. 163‑168]

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1       Los cualitemas de no emisión indican las cualidades que se atribuyen a a cierto objeto en cierto lugar y en cierto tiempo, los cualitemas de emisión significan la manera como el emisor conciencializa y expresa esa predicación (modalización). La distinción en cualitemas de emisión y de no emisión ya nos es sugerida por el diferente comportamiento sintáctico de los verbos según indiquen o no un acto de emisión: Pedro afirma la redondez de la Tierra. Pedro afirma que la Tierra es redonda.

«Hay que distinguir cuidadosamente ‘tema’ de ‘foco’, ya que se trata de nociones de ámbito y naturaleza distintos: el ‘foco’ es el elemento de la oración con mayor fuerza prosódica, el núcleo de información, y por lo tanto es generalmente información nueva, al contrario que el tema o tópico, que es información conocida. La posición ‘normal’ del tema o tópico es la posición inicial en la oración, mientras que el foco aparece normalmente en posición final. En la oración media Las camisas blancas se lavan con lejía, el sujeto Las camisas blancas (determinado y antepuesto) es el tema o tópico del que el predicado expresa una cualidad inherente; el sintagma preposicional con lejía es el foco, el elemento de nueva información. Un elemento focalizado que ocupa la posición inicial en la oración será a la vez tema y foco: el foco aparece en estos casos ‘tematizado’, situación que se da, por ejemplo, cuando el elemento focalizado tiene calor contrastivo, suplantando al sujeto en su posición inicial, y obligando a éste a aparecer pospuesto al verbo (Juan trabaja en Iberia vs. EN IBERIA trabaja Juan (¡y no en Renfe)). De este modo, si el foco de la oración Las camisas blancas se lavan con lejía aparece tematizado, el sujeto de una oración media aparece en posición final: CON LEJÍA se lavan las camisas blancas (¡y no con amoníaco!). Estas oraciones no son una excepción a la regla general de que el sujeto de la oración media aparece antepuesto, más bien son reflejo de un proceso que afecta a todas las oraciones en español y que tiene que ver con la relación entre función discursiva y función sintáctica.»

[Mendikoetxea, Amaya: “Construcciones con se: medias, pasivas e impersonales”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. 2, p. 1659]

«Se entiende por tema aquello de lo cual trata la oración; el comentario es lo que se dice sobre el tema. Cabe distinguir dos tipos de temas: el ‘tema discursivo’ y el ‘tema oracional’. [...]

Mientras que el tema discursivo sólo proporciona información sobre el tema (es decir, comenta sobre el tema), se puede decir que el tema oracional es el sujeto de un predicado lógico. El predicado del tema corresponde al ‘comentario’. [...]

Si bien el tema oracional puede asociarse a distintas posiciones dentro de la oración (sujeto preverbal, objeto directo e indirecto ...), en muchas lenguas, y en particular en español, ciertas posiciones pueden funcionar exclusivamente como tema. Este el caso de la posición periférica a la izquierda de la oración, como lo ilustran los ejemplos siguientes:

El sillón, Pedro lo compró en el mercado de pulgas.

A una amiga, Pedro la invitó a bailar.

Los sintagmas el sillón y a una amiga son temas oracionales. [...]

Se pueden distinguir dos tipos de construcciones con temas periféricos a la izquierda de la oración: una es la construcción conocida, en la terminología inglesa, como Hanging Topic (la cual traduciremos al español con el término de ‘tema vinculante’) y la otra es la de ‘dislocación a la izquierda’. Como me hace notar I. Bosque, las construcciones con ‘tema vinculante’ son propias de la lengua oral, pero no de la escrita. En efecto, la construcción con tema vinculante resultaría chocante en un ensayo científico. Por ejemplo, llamaría la atención encontrar en un libro de física una secuencia (por lo demás plenamente gramatical) como La radioactividad, existe acuerdo general en que se mide por el número de desintegraciones que se producen cada segundo.

Desde el punto de vista discursivo, el tema vinculante se distingue de la dislocación a la izquierda en que aquel tiene como función cambiar de tema en un discurso dado; por ello puede estar precedido facultativamente por la expresión en cuanto a o con respecto a:

[Contexto: Discusión sobre la relación distante entre Juan y sus padres]

... (En cuanto a) el hermano, parece que los padres hablan de él todo el tiempo.

Resumen de propiedades:

La noción de tema oracional en español se gramaticaliza a través de dos construcciones: la construcción de tema vinculante y la de dislocación a la izquierda. Resumimos las propiedades de estas construcciones:

Tema vinculante

1.  Introduce un cambio de tema discursivo.

2.  Aparece exclusivamente en la periferia izquierda de la cláusula matriz.

3.  La relación entre el tema y una cierta posición dentro de la oración es una relación de correferencia; no existe relación de dependencia gramatical.

4.  La relación no está restringida sintácticamente: el tema vinculante puede entrar en relación con cualquier posición dentro de la oración.

La dislocación a la izquierda

1.  El tema puede aparecer en la periferia izquierda de la cláusula matriz o en la periferia de la cláusula subordinada.

2.  Existe una dependencia gramatical entre el tema y la posición dentro de la cláusula con la cual se relaciona, como lo indica la presencia de la preposición adyacente al tema nominal en ciertos casos.

3.  La relación está restringida sintácticamente: el tema no puede entrar en relación con una posición dentro de una cláusula relativa, de una cláusula adverbial o de una cláusula sujeto.

La dicotomía ‘foco/presuposición’

Siguiendo a Chomsky 1971, 1876 y a Jackendoff 1972, definimos el foco en términos de la noción discursiva de ‘presuposición’: el foco es la parte no-presupuesta de la oración. La parte presupuesta de la oración es la información compartida por el hablante y el oyente en el momento en que se emite tal oración en un discurso dado. El discurso es un proceso dinámico y un acto de comunicación crea, típicamente, una incrementación o modificación en la información compartida. De un modo más preciso, las presuposiciones, en un momento dado del discurso, están constituidas por un grupo de proposiciones que el hablante y el oyente consideran verdaderas, y estas pueden ser modificadas o incrementadas subsecuentemente. [...]

En la medida en que la pregunta y la respuesta correspondiente comparte la misma presuposición, podemos identificar el foco de una aserción como aquella parte de la aserción que sustituye al pronombre interrogativo en la pregunta correspondiente. Por ejemplo, la declarativa

EL gato se comió un ratón.

puede funcionar como respuesta a cualquiera de las tres preguntas

[F El gato se comió un ratón].

El gato [F se comió un ratón].

El gato se comió [F un ratón]. 

La presuposición de una aserción está dada por la pregunta con la que está potencialmente asociada. [...] O sea, que las estructuras-F de anteriores tienen las presuposiciones

Existe un x (x = un evento), x ocurrió.

Existe un x (x = un individuo), el gato se comió x.

Existe un x (x = un evento), el gato hizo x.

Dentro del cuadro de este análisis, se puede decir que el foco semántico tiene la función de asignar un valor a la variable introducida en la presuposición.

La prominencia prosódica: el foco neutro y el foco contrastivo

Llamaremos ‘foco neutro’ al foco que se identifica por medio de un contexto interrogativo. Cabe notar la existencia de otro tipo de foco: el ‘foco contrastivo’. Este tiene como contexto, en lugar de una pregunta, una aserción:

El gato se comió [F un ratón] (no un canario).

[El gato se comió un canario]

[F El gato] se comió un ratón (no el perro).

[El perro se comió un ratón]

El foco contrastivo tiene dos características: por un lado niega una parte de la presuposición introducida por el contexto asertivo, más precisamente niega el valor atribuido por la presuposición a una vierta variable; por otro lado, asigna un valor alternativo a esta variable. [...]

En español, como en muchas otras lenguas, la prominencia prosódica desempeña un papel fundamental en la identificación del foco. ¿Qué se entiende por prominencia prosódica? Todo enunciado va acompañado de una melodía o entonación, la cual se puede describir a nivel abstracto como una secuencia de acentos tonales. [...] Los acentos tonales pueden ser altos, bajos, ascendentes o descendentes. Dentro del constituyente prosódico (o grupo melódico), una de las palabras se destaca como más prominente. Llamaremos ‘acento nuclear’ al acento tonal asociado a la palabra de mayor prominencia perceptiva dentro del grupo melódico. En español, el incremento de la duración silábica parece ser característico del material fónico asociado al acento nuclear en todos los casos.

Cabe distinguir dos tipos de acentos nucleares: el acento neutro y el acento enfático o contrastivo. [...]

Resumen:

1.   La prominencia prosódica (o sea, el acento nuclear) desempeña un papel importante a la hora de identificar el foco de una oración.

2.   Cabe distinguir dos tipos de focos y dos tipos de acentos nucleares: i. foco neutro y foco contrastivo. ii. acento neutro y acento enfático.

3.   El foco neutro debe ser identificado por el acento neutro, mientras que el foco contrastivo puede ser identificado por el acento enfático.

4.   En español, la posición del acento neutro es rígida. Este debe caer sobre la última palabra del constituyente melódico. En los casos examinados aquí, coincide con la última palabra prosódica de la oración, a excepción de los ejemplos con sintagmas dislocados a la derecha. En cambio, la posición del acento enfático es relativamente libre.

5.   La relación entre el foco y el acento nuclear está regida por la Ley de correspondencia entre foco y acento nuclear: El constituyente marcado-F debe contener al acento nuclear.

6.   La relación entre el foco y el acento contrastivo es más restringida, como dice la Ley de correspondencia entre foco y acento nuclear enfático: Le foco identificado por el acento nuclear enfático requiere que la palabra que lleva el acento enfático esté contenida en (i.e dominada por) todos los sintagmas marcados con el rasgo F (o sea por todos los sintagmas que forman parte del foco).

7.   La ley de correspondencia entre foco y acento nuclear desempeña un papel central en la descripción de los órdenes: (i) VOS, (ii) Verbo-(Objeto)-SPrep-Sujeto y (iii) VPO. En efecto, la ley citada en el punto 5 da cuenta de dos propiedades fundamentales de estos órdenes: el último constituyente tiene obligatoriamente una interpretación de foco estrecho, y este debe llevar el acento nuclear.

El foco antepuesto: sus propiedades prosódicas y sintácticas:

El español, así como otras lenguas romances, permite anteponer un sintagma foco en la periferia izquierda de la oración.

MANZANAS se compró Pedro (y no peras).

A JUAN le regaló María un libro (y no a Pedro).

Sobre la MESA puso María el libro (y no sobre el piano).

Sólo con JUAN habló María en la fiesta (con nadie más).

El foco debe ser identificado prosódicamente por el acento nuclear. Dada la restricción del español sobre la posición del acento nuclear neutro (este debe situarse al final del grupo prosódico) y dado que en esta construcción el sintagma antepuesto es parte del mismo grupo prosódico que el material que lo sigue, el acento nuclear que identifica al foco antepuesto será necesariamente enfático. De ahí la interpretación contrastiva del foco antepuesto. [...] El foco antepuesto puede situarse en la periferia izquierda de la cláusula matriz o puede situarse en la periferia izquierda de la cláusula subordinada:

Me aseguran que MANZANAS dijo María que compró Pedro.

Me aseguran que María dijo que MANZANAS compró Pedro.

La construcción con foco antepuesto se distingue de la dislocación a la izquierda no sólo desde el punto de vista prosódico e interpretativo, sino también desde el punto de vista sintáctico. El objeto directo focalizado no admite estar reduplicado por un clítico acusativo. En cambio, el objeto directo dislocado requiere obligatoriamente la presencia del clítico acusativo. Compárese:

El DIARIO *(lo) compró Pedro.

El diario lo compró Pedro.

El foco antepuesto debe estar adyacente al verbo. Por lo tanto, si el foco antepuesto es el objeto y si el sujeto está explícito en la oración, este deberá aparecer pospuesto al verbo. En cambio, el tema en la dislocación a la izquierda no requiere adyacencia al verbo:

*El DIARIO Pedro compró.

*El DIARIO Pedro cree que compramos.

El diario, Pedro lo compró.

El diario, Pedro cree que lo compramos. [...]

Las oraciones escindidas y el foco:

Hay otras construcciones en español con propiedades interpretativas muy parecidas al foco antepuesto; se trata de la llamada ‘construcción escindida’, también denominada ‘perífrasis de relativo’. En efecto, los ejemplos

MANZANAS se compró Pedro (y no peras).

A JUAN le regaló María un libro (y no a Pedro).

Sobre la MESA puso María el libro (y no sobre el piano).

Sólo con JUAN habló María en la fiesta (con nadie más).

se pueden parafrasear por medio de una construcción escindida:

Fue MANZANAS lo que compró Pedro (y no PERAS).

Fue a JUAN a quien le regaló María un libro (y no a PEDRO).

Fue sobre la MESA donde puso María el libro (y no sobre el PIANO).

Fue sólo con JUAN con quien habló María en la fiesta (con nadie más).

En el caso de la construcción escindida, el foco es la cabeza de una cláusula relativa introducida por un pronombre relativo (lo que, quien, donde, con quien). Dado que la cabeza de tales relativas es el foco en tal construcción, no se puede colocar el énfasis sobre otro constituyente de la oración:

*Fue manzanas lo que compró Pedro (y no Juan).

*Fue a Juan a quien le regaló María un libro (y no un disco).

*Fue sobre la mesa donde puso María el libro (y no el jarrón).

*Fue con Juan con quien habló María en la fiesta (y no en la conferencia).»

[Zubizarreta, María Luisa: “Las funciones informativas: tema y foco”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. 3, § 64.2, p. 4218 ss.]

«El término 'tema' se utiliza habitualmente en los trabajos de gramática generativa con referencia a lo que otras gramáticas denominan 'paciente'. Parece más correcto utilizar 'tema' en lugar de 'paciente', ya que el término 'paciente' define únicamente la clase de argumentos cuya función semántica es la de 'tema afectado' y no cubre los argumentos cuya función semántica es la de 'tema no afectado'.»

[Mendikoetxea, Amaya: “Construcciones inacusativas y pasivas”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. 2, p. 1579, n. 3]

«Tema

1.    En morfología, lexema trabado de origen griego o latino, v.g., doc- en la palabra derivada doc-ente o filo y logía en el compuesto filo-logía.

2.    Paciente.

3.    Parte de un enunciado que contiene la información conocida por el oyente. Las secuencias subrayadas son el tema, por ejemplo, en las siguientes oraciones: Hemingway comía en este restaurante. En este restaurante comía Hemingway. (Véase Tópico, Soporte, Rema).»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 100]

«Paciente

Función semántica del argumento que recibe la acción denotada por el predicado, en el sentido de que sufre el cambio de estado, de posición, etc. Construí el edificio, El edificio fue construido en 1990

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 87]

 

«La noción de tema

Se entiende por tema aquello de lo cual trata la oración; el comentario es lo que se dice sobre el tema. Cabe distinguir dos tipos de temas: el ‘tema discursivo’ y el ‘tema oracional’.

Entre otras posibilidades,

a)  El Sr. González,

b)  La habilidad científica del Sr. González,

son temas posibles para

El Sr. González es un científico muy erudito, pero su originalidad deja mucho que desear.

Pero estos corresponden a distintas nociones de tema. El primero es el tema de la oración (aunque también puede funcional como tema del discurso). El segundo sólo puede ser identificado como tema discursivo. Este último puede funcional como tema de unidades más amplias que la oración y puede ser abstracto. En cambio, el tema oracional debe ser una expresión contenida dentro de la oración.

Mientras que el tema discursivo sólo proporciona información sobre el tema (es decir, comenta sobre el tema), se puede decir que el tema oracional es el sujeto de un predicado lógico. El predicado del tema corresponde al ‘comentario’.»

[Zubizarreta, María Luisa: “Las funciones informativas: Tema y foco”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999. vol. 3, § 64.2.1]