TERMINOLOGIE

Terminología

(Recop.) Justo Fernández López

 

El placer de definir, que inauguró Adán, perdura en nuestros días.

[L. Tamaral]

Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem.

[Wilhelm von Ockham, 1285-1349]

La terminologie est une question de goût, elle ne touche pas aux réalités.

[Hjelmslev, L.: Principes de grammaire générale, Kopenhagen, 1928, p. 57]

La terminología no es tan importante como los contenidos que se le asignen.

[Iglesias Bango, Manuel: La voz en la gramática española. Universidad de León, 1991, S. 194]

Die Funktion der Sprache besteht nicht darin zu informieren, sondern zu evozieren.

[Jacques Lacan: Schriften I. Frankfurt: Suhrkamp, 1975, S. 143]

Porque toda visión requiere distancia, no hay manera de ver las cosas sin salirse de ellas.

[Antonio Machado: Juan de Mairena, XXVIII]

Worte waren ursprünglich Zauber, und das Wort hat noch heute viel von seiner alten Zauberkraft bewahrt [...]

Worte rufen Affekte hervor.  

[S. Freud: Vorlesungen zur Einführung in die Psychoanalyse. Und Neue Folge. Frankfurt:  Fischer, 1969, S. 43]

Dios me libre de ver lo que está claro.

Ah, qué tristeza. Me cercenaría

las manos.

[Blas de Otero, poeta]

Terminologie

Gesamtheit der innerhalb eines wiss. Systems definierten Fachausdrücke, die sich

von umgangssprachlicher Verwendung durch exakte Definition innerhalb eines bestimmten Systems unterscheiden. Zur Terminologiebildung werden entweder im allgemeinen Sprachgebrauch vorhandene Ausdrücke definitorisch präzisiert (vgl. die sprachwiss. Bezeichnungen Wurzel, Stammbaum), Neubildungen geschaffen (z.B. Phonem, Morphem, Lexem) oder fremdsprachige Ausdrücke übernommen (z.B. Black box, Präsupposition, Clefting).” [Bußmann, H., S. 775]

„Woran es heute fehlt, ist nicht der geniale neue Einfall oder gar das avantgardistische Experiment - davon haben wir eher zu viel -, sondern die D i s z i p l i n des Denkens und des Redens, die uns endlich ermöglichen würde, unsere hoffnungslos gegeneinander aufgefahrenen Standpunkte und Meinungen abzubauen und, in aller Ruhe sozusagen, miteinander, in vernünftigem Gespräch, einen neuen Anfang zu machen. Die Disziplinlosigkeit des monologischen Drauflosschreibens und Aneinandervorbeiredens in fast allen Bereichen nicht allein der Philosophie und der Wissenschaft, sondern auch der Literatur, der Kunstkritik, der Politik ist erschreckend, obwohl gerade dies von den betroffenen meist gar nicht bemerkt wird, weil es Maßstäbe und Regeln des disziplinierten Dialogs nicht gibt. Sonst würden nicht mit so unbekümmerter Betriebsamkeit immer neue Tagungen, Gespräche, Begegnungen, Podiumsdiskussionen organisiert werden, in denen jeder wieder nur seine bereits mitgebrachte Munition abfeuert, wobei Prestigerücksichten die Verwirrung oft noch vermehren.“

[Kamlah, W. und Lorenzen, P.: Logische Propädeutik. Bibliographisches Institut Mannheim u. a., ²1973, S. 11-12]

„–Reconoce usted, entonces, que hay dos clases de escritor: los que se pueden traducir y los que no?

–Si hablamos grosso modo, habrá que aceptar esa distinción, pero al hacerlo nos cerramos la entrada al verdadero problema que toda traducción plantea. Porque si nos preguntamos cuál es la razón de que ciertos libros científicos sean más fáciles de traducir caeremos pronto en la cuenta de que en ellos el autor mismo ha comenzado por traducirse de la lengua auténtica en que él «vive, se mueve y es», a una pseudolengua formada por términos técnicos, por vocablos lingüísticamente artificiosos que él mismo necesita definir en su libro. En suma, se traduce a sí mismo de una lengua a una terminología.

–¡Pero una terminología es una lengua como otra cualquiera! Más aún, según nuestro Condillac: la lengua mejor, la lengua «bien hecha», es la ciencia.

–Perdóneme que en eso discrepe radicalmente de usted y del buen abate. Una lengua es un sistema de signos verbales merced al cual los individuos pueden entenderse sin previo acuerdo, al paso que una terminología sólo es inteligible si previamente el que escribir o habla y el que lee o escucha se han puesto individualmente de acuerdo sobre el significado de los signos. Por eso la llamo pseudolengua y digo que el hombre de ciencia tiene que comenzar por traducir su propio pensamiento a ella. Es un volapuk, un esperanto establecido por convención deliberada entre los que cultivan esa disciplina. De aquí que sea más fácil traducir estos libros de una lengua a otra. En realidad, los de todos los países están ya escritos casi íntegramente en la misma. Tan es así que estos libros parecen herméticos, ininteligibles o por lo menos muy difíciles de entender a los hombres que hablan la lengua auténtica en que aparentemente están escritos.”

[Ortega y Gasset, José: “Miseria y esplendor de la traducción.” (1937). En: Obras completas. Madrid: Revista de Occidente, t. V,  pp. 434-435]

„¿Por qué se supone que las terminologías son »objetivas« o externas, es decir, dependientes del ser de las cosas, en tanto que las estructuras son »lingüísticas«, esto es, internas o propias y exclusivas de una lengua determinada? ¿Es que, acaso, no son tan convencionales, confrontadas con la realidad que pretenden conformar, los sistemas terminológicos como los supuestamente lingüísticos?“

[Trujillo, Ramón (Univ. de La Laguna): „Para una discusión del concepto de campo semántico“. In: Wotjak, Gerd (coord.): Teoría del campo y semántica léxica / Théorie des champs et sémantique lexicale. Frankfurt am Main: Lang, 1998, p. 105]

„Dice bien Martinet que „el modo como se designan las unidades lingüísticas es convencional, y esto vale para las funciones“. Quiere con ello manifestar que el uso de unos u otros términos es secundario, accidental, pues lo importante es la definición, el concepto, los límites y caracteres de cada unidad o función. Porque -y lamentablemente hay que seguir aún insistiendo en esto- la terminología es la última fase de una teoría, de la formulación de una tesis, postura o interpretación. Y no hay que confundir la pantalla con lo que en ella se proyecta. Ni se puede formular una nueva teoría cambiando simplemente los nombres de otra, ni se debe criticar una teoría apoyándose solamente en la terminología y sin traspasar el umbral. La terminología es, pues, accidental en un estudio científico, y el cambio de términos, si ofrece alguna ventaja, ha de ser aceptado. Y una de las mayores ventajas que ofrece es evitar los prejuicios de otros términos, y las concepciones nominalistas de los hechos y fenómenos. Ello no obsta, obviamente, para que se deba evitar todo esnobismo y capricho, usando los términos con ponderación y precisión. Frecuentemente es menos útil mantener un término esforzándose en reinterpretar el concepto que le corresponde que fijar éste y asignarle un término inequívoco, adecuado, reconocible y de solvencia.“  

[Hernández Alonso, C.: Gramática funcional del español. Madrid: Gredos, 1986, p. 59]

La realidad de la terminología lingüística es que, pese a todos los esfuerzos, a lo único que se ha llegado es a una polisemia comparable a la que habían adquirido las denominaciones tradicionales, por lo cual parece preferible volver a éstas, aunque sea por su menor artificiosidad (y mayores elegancia y adecuación al vocabulario de cada lengua).

[Marcos Marín, F.: Curso de gramática española.  Madrid: Cincel, 1980, p. 168]

Términos científicos

Don Samuel Gili Gaya aborda así el hecho de la terminología científica y la lengua general: «Con frecuencia –dice– los términos científicos adquieren en el idioma general significaciones figuradas que demuestran la intensidad con que las ciencias influyen en la ideación moderna del hombre medio. Sirvan de ejemplo: incógnita (de una situación política, del porvenir), cristalizar (una opinión, una resolución o acuerdo), célula (del partido comunista), embrión (de una idea o de una situación histórica); algunos de estos contactos imaginativos tienen ya cierta antigüedad, como crisol (de la conducta); alambicar se usa en los significados metafóricos de “sutilizar” y “escatimar”, siendo así que las cosas que realmente se someten al alambique no se alambican sino que se destilan. También es frecuente el proceso contrario: una palabra general para a tener significado técnico. Así coyuntura designa entre economistas la situación de los factores económicos en un momento dado. Recambio, que denota en general la acción y efecto de recambiar, ha adquirido significación especial cuando hablamos de las piezas destinadas a sustituir en una máquina a las que se averíen».

[Abad, Francisco: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, p. 75-76]