SYNTAX und SEMANTIK

Sintaxis y semántica

(Recop.) Justo Fernández López

 

«Nützlich ist die Unterscheidung zwischen Äußerungen und Sätzen, also etw. der Äußerung ‚Auf dem Tisch liegt ein Buch’ und dem Satz Auf dem Tisch liegt ein Buch. Dies mag auf den ersten Blick überraschend klingen; leider wird die Distinktion auch oft dadurch verwischt, dass man davon spricht, ein Mensch ‚äußere’ sich oder ‚spreche’ in Sätzen. Entscheidend ist eigentlich folgendes: eine Äußerung ist ein Vorgang, der sich zu einer bestimmten Zeit abspielt – sie wird von jemandem zu einer bestimmten Zeit hervorgebraucht, während ein Satz eine abstrakte Einheit darstellt, die nicht in einem zeitlichen Rahmen existiert, sondern zum System einer Einzelsprache gehört. Die Distinktion ähnelt unzweifelhaft derjenigen zwischen Sprache (bzw. Kompetenz) und Sprechen (bzw. Performanz), wobei der Satz im wesentlichen dem ersten, die Äußerung dem zweiten Bereich zuzuordnen ist. Die Unterscheidung ist deshalb wichtig, weil wir beim Erzählen dessen, was ein anderer Mensch gesagt hat, im allgemeinen eine Beschreibung wählen, die den Begriffen des Satzes entspricht. Wir benützen also unser linguistisches Wissen, um eine Äußerung zu charakterisieren. [...] Um also über eine Äußerung zu sprechen, muss ich sie als Beispiel für eine generalisierte abstraktere Einheit des Satzes betrachten. [...] Wie wir sehen, können und werden Semantiker nicht primär mit der Bedeutung von Äußerungen befasst sein, sondern einzig mit der Bedeutung von Sätzen; ebenso wird deutlich, dass ein Studium der Semantik ohne Übernahme grammatischer oder sonstiger Aspekte der Sprachstruktur undenkbar ist.»

[Palmer, Frank: Semantik. Eine Einführung. München: C. H. Beck, 1977, S. 15-16]

«Sintaxis, léxico y semántica

Las restricciones semánticas que intervienen en la construcción de cualquier secuencia se encuentran codificadas en un especie de diccionario interiorizado, conocido con el nombre de “léxico” o “lexicón”, que contiene junto con el inventario de las piezas léxicas la información semántica relevante para construir una oración, por ejemplo, la relativa a las exigencias semánticas que impone un verbo a los sintagmas que coaparecen con él.

Las categorías funcionales también se encuentra almacenadas en el léxico interno de los hablantes. En este caso, no se organizan según exigencias semánticas, sino mediante los rasgos formales que poseen. [...]

El adverbio afortunadamente que encabeza la oración

Afortunadamente, todos decidieron comprarle un regalo a María

no está exigido semánticamente por ninguno de los verbos. Además, presente rasgos especiales que determinan que vaya entre pausas y que pueda, cumpliendo este requisito, situarse en diferentes posiciones de la oración:

Todos decidieron, afortunadamente, comprarle un regalo a María;

Todo decidieron comprarle un regalo a María, afortunadamente.

Para explicar este comportamiento tenemos que tener en cuenta aspectos fonológicos relacionados con la presencia de unas pausas y de una entonación que advierten de la existencia de una estructura especial: los incisos. El nivel fonológico o “Forma Fonética” es el que se encarga de asignar rasgos fonológicos a una secuencia como esta; tales rasgos luego se convertirán, al ser enviados al cerebro, en instrucciones par la actuación de los órganos articulatorios.

Por último, toda oración debe ser interpretada. Con este fin, existe un componente especializado, el semántico-interpretativo, también llamado “Forma Lógica”, encargado de dar cuenta del significado composicional de las oraciones, esto es, del significado de las unidades en sus combinaciones sintácticas. Este nivel también tiene en cuenta la presencia de ciertas palabras, como, por ejemplo, en la oración compuesta, los determinantes todos y un, categorías que contribuyen a establecer los diferentes significados que puede tener una oración.

La interacción de los componentes que hemos visto: el léxico, la estructura sintáctica, el componente fonológico, el morfológico y el semántico conforman nuestro conocimiento o competencia lingüística. [...] La teoría gramatical ha evolucionado desde los primeros momentos de la Gramática Generativa con el objetivo de alcanzar la mayor adecuación explicativa posible. El enfoque minimalista actual propone un modelo de la competencia lingüística en el que los diferentes niveles de análisis gramatical se organizan del siguiente modo (Chomsky 1995):

 

Lexicón

Sistema computacional

Forma Morfológica

 

Forma fonética

(Sistema Articulatorio-perceptual)

Forma Lógica

(Sistema Conceptual-intencional)

 

Partimos del léxicón o diccionario interior que contiene todas las categorías léxicas y funcionales, así como los afijos derivativos, tanto unas como otros con sus rasgos de selección. Del lexicón se extraen las piezas con las que se construyen los sintagmas y las oraciones en el sistema computacional, identificado con el nivel sintáctico de creación de estructuras. Aquí se construyen las secuencias mediante la fusión o unión de dos piezas simples. Esta fusión está constreñida desde el comienzo por las exigencias léxicas, así como por los requisitos de las categorías funcionales. [...]

Del sistema computacional parten dos ramas, una se dirige hacia el nivel fonológico y la otra hacia el interpretativo. El componente o “Forma Morfológica” se sitúa en el camino entre la sintaxis y el nivel de la Forma Fonética. Aquí tienen lugar procesos de reajuste de rasgos formales que obedecen a razones exclusivamente morfológicas y que permiten dar cuenta del orden final que adoptan, por ejemplo, las secuencias de clíticos del español: se me cayó, se lo entregó. Estos reajustes deben ser previos a la materialización de la secuencia en la Forma Fonética, puesto que tienen su reflejo en la estructura material de la oración. Por último, el componente de la Forma Lógica, haciendo uso de un vocabulario formal específico, recoge la interpretación de una oración, teniendo en cuenta no sólo la información sintáctica contenida en la estructura, sino también los procesos que se pueden producir en el propio nivel interpretativo.»

[Rodríguez Ramalle, Teresa María: Manual de sintaxis del español. Madrid: Editorial Castalia, 2005, § 1.2]

«Predicados y argumentos

Muchas de las propiedades combinatorias que se dan entre las piezas que conforman una oración están determinadas por el contenido semántico de aquellas. De este contenido semántico depende, por ejemplo, el número de SSNN que coaparecen con un núcleo verbal dentro de su proyección sintagmática. Así, en el caso de un verbo transitivo como pintar, sabemos que se construye con dos SSNN: el que pinta y lo pintado. Por el contrario, un verbo intransitivo del tipo de reír, sólo se construye con un SN: el que representa al que ríe. Este tipo de información parece estar contenida en el nivel léxico, previo a la estructura sintáctica.

En los últimos años se han producido importantes avances en el estudio de la información contenida en el léxico. Sabemos que en este nivel no sólo se encuentran almacenadas las categorías léxicas y funcionales, sino que, además, éstas aparecen caracterizadas por medio de un entorno sintáctico. […] En cuanto a las piezas léxicas, el léxico contiene información acerca de su categoría gramatical y de la llamada “relación predicado-argumento”.

Un predicado es todo aquel elemento léxico que denota una acción, proceso o estado y que selecciona un conjunto o de argumentos en función de su propio significado léxico. Por su parte un argumento se puede definir como el participante de una acción, proceso o estado imprescindible para que este se pueda llevar a cabo. El ejemplo típico de predicado es el verbo, mientras que los argumentos suelen ser siempre SSNN. Volviendo al verbo pintar, este actúa como un predicado que debe construirse con dos SSNN, los que representan al que pinta y al pintado, que van a ser sus argumentos. Una manera de formalizar esta idea es mediante paréntesis angulares del modo siguiente: Pintar <1, 2>. El conjunto de argumentos seleccionados por un predicado constituye su estructura argumental o estructura de predicado-argumento.

También pueden ser predicados los adjetivos, las preposiciones y ciertos nombres y adverbios (Demonte 1989). [...]

Los predicados asignan un valor semántico a los argumentos que seleccionan. Este valor es el llamado “papel temático”. Así, tomando de nuevo el verbo pintar, el argumento que realiza la acción consciente y deliberadamente recibirá el papel temático de agente, mientras que el objeto que la padece y se ve afectado por dicha acción de manera diversa se etiquetará con el papel temático de paciente.

Diversos autores han establecido una jerarquía dentro de la lista de papeles temáticos. La estructura argumental está dispuesta por un conjunto de argumentos dispuestos según un orden de prominencia (Williams 1982). El argumento externo agente, identificado en ocasiones notacionalmente con el subrayado, es el más prominente y se proyectará en la posición de sujeto: por eso se le denomina “argumento externo”; mientras que el argumento tema o paciente, el menos prominente, recibe el nombre de “argumento interno”. [...]

La idea que subyace a la teoría de los papeles temáticos es que todos los argumentos, por el hecho mismo de depender de un predicado, reciben su interpretación semántica de este. [...] La conclusión es que no puede haber ni más ni menos argumentos de los exigidos por el predicado. Esta generalización, que recibe el nombre de “Criterio temático” (Chomsky 1981), predice correctamente que una oración como *Juan bebió el vino el agua es agramatical, puesto que beber no selecciona dos objetos del mismo modo. *Juan entregó también es agramatical, puesto que no se han proyectado los argumentos necesarios para entender el significado del verbo entregar.

Se podría pensar que la noción de papel temático está incluida en la de función; de hecho, tradicionalmente, las funciones sintácticas han recibido una definición basada en nociones semánticas: el sujeto es el que realiza la acción, mientras que el objeto es lo realizado. Sin embargo, esto no siempre es así. [...] Así en El director rodó la película y en La película fue rodada por el director, la película sigue siendo el paciente, pues, semánticamente, establece la misma relación con el verbo, a pesar de que la función sintáctica que desempeña en cada oración es distinta. [...]

Por último, si bien pueden coincidir, es preciso mantener separadas las nociones de función sintáctica y de papel temático.»

[Rodríguez Ramalle, Teresa María: Manual de sintaxis del español. Madrid: Editorial Castalia, 2005, § 1.2.1.1]

«Los papeles temáticos en la sintaxis

La idea de que los papeles temáticos se vinculan con unas determinadas posiciones sintácticas implica además adoptar la idea de que las posiciones que ocupan los argumentos no son el resultado del azar, sino que obedecen a principios léxico-sintácticos, de modo que de las representaciones estructurales básicas se pueden deducir las propiedades léxicas de los predicados verbales.»

[Rodríguez Ramalle, Teresa María: Manual de sintaxis del español. Madrid: Editorial Castalia, 2005, § 3.1.3]