SATZ VOM WIDERSPRUCH

Principio de contradicción

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Satz von der Identität / Satz vom Grund / Satz vom ausgeschlossenen Dritten / Mehrwertige Logik / Modallogik / Deontische Logik / Sinn und Bedeutung bei Gottlob Frege / Sinn und Bedeutung bei Edmund Husserl

 

Satz vom Widerspruch

Widerspruch, allg. die Gegenbehauptung, Antithese, als Kontradiktion der dem Denken von seiner Ordnung her unmögliche Vollzug der Synthesis einander ausschließender oder sich gegenseitig aufhebender Bestimmungen, Begriffe, Urteile. In der Logik als Satz vom Widerspruch (principium contradictionis) seit der Scholastik (als Satz vom zu vermeidenden Widerspruch) oberstes Erkenntnisprinzip: einander kontradiktorisch gegenüberstehende Urteile können nicht gleichzeitig wahr sein.

Der Satz vom Widerspruch wurde erstmals von Aristoteles aufgestellt, jedoch in ontolog. Hinsicht als Ordnungsbestimmung des Seins: zeitlich gesehen, ist Sein unvereinbar mit Nichtsein. Leibniz gab ihm die logische Formulierung. In der ontologischen Logik Hegels (Dialektik) ist der Widerspruch treibende Kraft des Geistes; als schon in jeder unmittelbaren Identität beschlossener Selbstwiderspruch treibt er in der Negation der Einheit als Einheit der Identität zu deren Selbstentzweiung, Auseinandersetzung und gerade damit zur Selbstentfaltung, zur Wirklichkeit. Er ist so die Manifestation der Lebendigkeit des Geistes und bewegt in der dialektischen Trias jede Setzung (Thesis) zur Antithesis. Bei Kant ist Antithetik der Vernunft der in den Antinomien sich darstellende Selbstwiderstreit der Vernunft, wenn deren Ideen in Verkennung ihrer Natur wie Verstandesbegriffe gebraucht werden.“

[Müller, Max / Halder, Alois: Kleines Philosophisches Wörterbuch. Freiburg, Basel, Wien: Herder, 1988, S. 346]

“El principio de contradicción es un principio que con razón rueda por la metafísica desde los tiempos de Aristóteles, que lo enunció explícitamente. Pero Aristóteles se refería con el principio de contradicción a un principio de «dicción»; es decir, que el logos no puede contradecirse a sí mismo. Ahora bien, aquí se dice algo más; se dice que la contradicción – o la no-contradicción – es una estructura de la realidad misma, lo cual no sería sostenible si no se dijera también que el ente – real o posible – tiene la misma estructura que el logos. Ahora bien, ¿es esto exacto? Porque, si no lo fuera, la contradicción no serviría para cualificar la cosa real. La cosa real, en el rigor de los términos, no es contradictoria ni no-contradictoria; es lo que es, y nada más. La contradicción va por cuenta del logos, que enuncia o afirma algo de esa cosa que es; pero el momento del no no tiene ninguna realidad positiva en las cosas. Como quiera que sea, este horizonte de nihilidad ha ido penetrando y empapando todas las cosas y encontramos como lo más natural el decir que las cosas tienen un aspecto de ser y un aspecto de no-ser. Pero las cosas son efectivamente lo que son y ahí termina su función. Tanto en Leibniz como en Suárez resulta difícil mantener la contradicción como algo que pertenece al ser.”

[Zubiri, Xavier: Los problemas fundamentales de la metafísica occidental. Madrid: Alianza Editorial, 1994, p. 160]