ROMANISIERUNG SPANIENS

Romanización de la Península

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Romanisch / Romania / Euskera / Vulgärlatein

 

„An die Stelle einer allzu vereinfachenden Vorstellung einer sprachlichen Einheit der Pyrenäenhalbinsel, so wie sie sich in der traditionell gewordenen Idee des Basko-Iberismus spiegelt, tritt ein kompliziertes Bild, das wir mehr oder weniger kennen, das Punkte aufweist, die wirkliche Unbekannte sind, wie beispielsweise die genealogische Zugehörigkeit der iberischen Sprache, ihre Ausdehnung in Richtung westliches Andalusien, ihre Beziehung zum Baskischen und ihre Grenzen mit dieser Sprache usw. Noch weniger bekannt ist alles, was sich auf die tartesische Sprache bezieht, für die vor kurzem bestimmte Endungen nachgewiesen wurden, die an indogermanische Dative oder Instrumentale ähnlich dem lateinischen –bus oder dem griechischen Kasus auf –phi erinnern würden. [...]

In einigen Punkten kam man zu Lösungen, die es uns ermöglichen, zu den fernen sprachlichen Ursprüngen der Hispania zurückzugehen, zum Neben- und Gegeneinander von Sprachen vielleicht tausend Jahre vor der Ankunft der Römer und des Lateinischen, das sich dann überall ausbreitete – ausgenommen in der kleinen Ecke des Baskischen.“

[Tovar, Antonio: Einführung in die Sprachgeschichte der Iberischen Halbinsel. Tübingen: G. Narr, 31989, S. 124]

Romanización

Proceso de transculturización por el que los pueblos conquistados por el Imperio Romano fueron adquiriendo las instituciones, las costumbres y, con todo ello, la lengua de los dominadores.“ [Dicc. de lingüistica, ANAYA, p. 257]

La romanización de Hispania

Cuando una región se incorpora al Imperio Romano se dice que ha sufrido el proceso de romanización. Hispania inició la anexión definitiva al mundo grecolatino en el año 218 a. C. con la llegada de los Escipiones a Ampurias.

La romanización fue muy intensa y temprana en las regiones levantinas, meridionales y en el valle del Ebro, más tardía en la meseta central y casi no influyó en las zonas septentrionales de la Península. El País Vasco fue una región donde la romanización no se llevó a cabo, a pesar de que el euskera actual ha sufrido el efecto de los préstamos latinos y romances en su vocabulario.

Los romanos impusieron a los pueblos conquistado sus costumbres administrativas (dividieron Hispania en provincias), el derecho y construyeron muchas obras públicas como calzadas, puentes, acueductos, teatros, circos, anfiteatros, etc.

La romanización consiguió, por primera vez, la unidad de las lenguas indígenas al imponerse el latín como la única oficial. El geógrafo griego Estrabón, en el libro tercero de su Geografía afirma que los habitantes del Betis han sido completamente romanizados y que han olvidado su idioma hablando el latín. La cultura romana se propagó por medio de la extensión de la lengua latina y a través de la progresiva pérdida de las lenguas indígenas. Por tanto, el proceso de romanización tuvo una etapa de bilingüismo; la vida oficial se manifestaba en latín – documentos, decretos, leyes, calendarios –, mientras que en la vida privada de los indígenas era habitual el uso de su propia lengua. Modernamente los lingüistas distinguen entre bilingüismo y diglosia. Esta situación es propia de una diglosia. El emperador Claudio ordenó que no se podía conceder la ciudadanía romana a quienes no hablaran en latín. Se puede asegurar que las lenguas indígenas se hablaron durante el siglo II de nuestra era, ya que se han encontrado inscripciones escritas con caracteres latinos en lengua indígena.

Roma creó escuelas en las tierras conquistadas para implantar la cultura romana en la juventud indígena: Huesca, Córdoba.

Las escuelas estuvieron muy extendidas, especialmente en las regiones más romanizadas, y las hubo en todas las colonias, municipios y ciudades de cierta importancia.

Nos fijaremos ahora en los factores que influyeron en la romanización de Hispania: el ejército romano con sus soldados y suboficiales, los mercaderes y terratenientes, y los funcionarios y empleados de la administración romana. El latín que difundieron los colonos por la geografía de Hispania fue la variedad del latín vulgar o coloquial, no el latín de los literatos; éste sólo se enseñaba en las escuelas. El latín vulgar no era uniforme en cuanto al uso, debido a la diversa procedencia de los colonos y a las distintas regiones donde se asentaron.

Además del latín patrimonial enseñado a los indígenas a través de la convivencia con los colones, el latín de Hispanis recibió un latín cultista por medio de la enseñanza impartida en las escuelas – donde se estudiaba a Virgilio, Horacio, etc. –, de la lengua usada por el Estado en los documentos administrativos y del latín empleado por el cristianismo, que cooperó a la total latinización de las provincias romanas.“

[Pérez Moreta, J./Viudas Camarasa, A.: Lengua española. Madrid: ed. sm, 1992, pp. 321-333]

Épocas de romanización

Menéndez Pidal se ha referido a tres épocas de romanización en el norte peninsular:

Intentaremos señalar en el retroceso general del vascuence y demás lenguas ibéricas vecinas tres períodos:

1.                            Desde luego hay que distinguir la primera merma de los dominios de la lengua vascónica, debido a la romanización temprana de los extremos de Vasconia y de los demás pueblos ibéricos vecinos. Podemos marcar aproximadamente el límite de esta romanización más antigua observando que alrededor de los dominios actuales del vasco existe una zona donde los pueblos de nombre vasco o ibérico abundan y en la cual se hubo de hablar la lengua ibérica durante más tiempo que en las regiones inmediatas más alejadas, donde esos nombres de tipo vasco o ibérico ya no se dan en abundancia, sino que han sido suplantados por una nomenclatura principalmente latina.

2.                           Después de la romanización más antigua ocurre una romanización tardía, caracterizada por abundar los nombres toponímicos de tipo ibero-vasco, muchos de los cuales sufren alteraciones fonéticas románicas, sobre todo la diptongación de la e y la o que indica una muy antigua convivencia bilingüística de romanzados y vascongados.

3.                           Una vez ya formadas completamente las lenguas romances, el vasco continuó perdiendo terreno. Llamaremos a este fenómeno castellanización del país vasco, aunque tal nombre no sea exacto siempre, pues puede responder a influjo de Aragón o de la Navarra ribereña del Ebro.  (R. Menéndez Pidal, Toponimia prerrománica hispana)“

4.                                 [Abad, Francisco: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, p. 208-209]

[Pérez Moreta, J./Viudas Camarasa, A.: Lengua española. Madrid: ed. sm, 1992, p. 322]