REDEWENDUNGEN

Locuciones / Giros

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Modismo / Idiom / Idiomatik / Frase idiomática / Phraseologie / Idiotismus Parömiologie / Sprichwörter

 

Locuciones = Redewendungen

Giro = Wendung / Redensart

Modismos = feststehende Wendungen / Redewendungen

«Was ist überhaupt der Unterschied zwischen Redewendung und Sprichwort? "Redewendungen" sind feste Wortverbindungen. Ihre Bestandteile können nur schlecht oder gar nicht ausgetauscht werden. Beispiel: "Fettnäpfchen" und "hineintreten". "Sprichwörtliche Redensarten" nennt man bildhafte Ausdrücke, wenn sie ständig im selben Wortlaut wiederholt werden und ihre Bedeutung allgemein bekannt ist. "Sprichwörter" sind ganze Sätze, die meist eine Lebenserfahrung ausdrücken. Also "Was der Bauer nicht kennt, frisst er nicht." und so.»

[Deutsche Redewendungen]

Proverbio = Adagio, aforismo, dicho, frase, máxima, refrán, sentencia = Sprichwort.

Frase hecha / giro / modismo = Redewendung

Locución:

a) Término genérico utilizado para indicar un sintagma, una expresión, una frase idiomática, etc.

b) El acto llevado a cabo por el locutor, lo mismo que elocución; en este caso, se podría distinguir en las elocuciones una ilocución y una perlocución, según consideremos la fuerza ilocutiva o perlocutiva [siehe: Sprechakte].“

[Cardona, G. R.: Diccionario de lingüística, p. 175]

¿Qué son las locuciones?

Las locuciones son conjuntos de dos o más palabras que, por lo general, no forman oración cabal, esto es, que no expresan un pensamiento concreto, y cuyo significado es casi imposible conocer si no se sabe deducir. Existen en castellano infinidad de este tipo de locuciones.“

[Martínez de Sousa, J.: Dudas y errores de lenguaje. Madrid: Paraninfo, 41987, p. 163]

Locuciones

El primero de estos enunciados o grupos es el de las locuciones.

Llamaremos en adelante locución a la ‘combinación estable de dos o más términos, que funciona como elemento oracional y cuyo sentido unitario consabido no se justifica, sin más, como una suma del significado normal de los componentes’. 

(Julio Casares: Introducción a la Lexicografía Moderna, § 73.)

Casares la ejemplifica con noche toledana, ya que la conexión de la noche con Toledo „no justifica que con ambos vocablos se designe una ‘noche en la que no es posible dormir“.

Frases proverbiales

El segundo grupo es el de las frases proverbiales, que no hay que confundir con los refranes. Dado un grupo de palabras que tiene una estructura coherente, según nuestra competencia lingüística, si no es una locución puede ser una frase proverbial.

Ese grupo de palabras tiene que expresar algo ejemplificador (por eso es „proverbial“), lo que suele ocurrir por la relación de la frase con un acontecimiento histórico famoso o que la historia ha hecho famoso. Historia quiere decir aquí conciencia de colectividad. Los defensores de Sagunto no eran españoles todavía, por eso no hay frases proverbiales saguntinas. El cerco de Zamora, en cambio, se produjo cuando había conciencia de una colectividad, la castellana, y por eso tenemos la frase proverbial  no se ganó Zamora en una hora.

Definición de Julio Casares:          

La frase proverbial es una entidad léxica autónoma que no se sometería sin violencia a servir de elemento sintáctico en el esquema de la oración ... Es siempre algo que se dijo o se escribió, y su uso en la lengua tiene el carácter de una cita, de una recordación, de algo que se trae a cuento ante una situación que en algún modo se asemeja a la que dio origen al dicho. Su valor expresivo no está en las imágenes que puede contener, coso que es esencial en las locuciones significantes, sino en el paralelismo que se establece entre el momento actual y otro pretérito, evocado con determinadas palabras. (Julio Casares, pág. 190)

Entre otros muchos ejemplos recogidos por Casares citaremos: lo dijo Blas, punto redondo; al buen callar llaman Sancho; contigo pan y cebolla.

Refranes

En tercer lugar tenemos los refranes. Podemos aceptar la definición no definidora de Casares, que reza así:

Sin pretensiones de definición, y simplemente para nuestro gobierno, diremos que el refrán es „una frase completa e independiente, que en sentido directo o alegórico y por lo general en forma sentenciosa y elíptica, expresa un pensamiento -hecho de experiencia, enseñanza, admonición, etc.- a manera de juicio, en el que se relacionan por lo menos dos ideas“. En la mayoría de los casos las dos ideas están expresas. (Julio Casares, pág. 192)

El refrán se diferencia de la frase proverbial en que „el que inventa un refrán aspira a formular, en forma abstracta, ..., una ‘verdad’ valedera para toda la humanidad“. „Hay que exceptuar los proverbios, cuya aplicación se restringe a un territorio determinado“. El refrán es artificios en su forma, la frase proverbial es espontánea.

Ejemplos:

No por mucho madrugar amanece más temprano.

 

Al que madruga Dios le ayuda.   (La sabiduría popular no siempre es acorde)

 

El que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija.

El refrán aspira a una universalidad que el significado normal del enunciado no tiene.

Dialogismos

En este cuarto grupo situaremos los dialogismos, muletillas que se añaden a ciertas frases para señalar la ironía con una contradicción implícita o una hipérbole:  Adiós, Madrid, que te quedas sin gente; [y se iba un zapatero de viejo].

Modismos

Y finalmente nos referiremos en forma breve al modismo, expresión peculiar de una lengua, generalmente difícil de traducir a otra (sobre todo literalmente) en la que puede no respetarse la norma gramatical.

Los modismos son generalmente inalterables en su organización, pero sabemos de algunos que han sufrido cambios considerables: de poner aceite en el fuego  hemos pasado a echar leña al fuego.

Para diferenciar el modismo de la locución hemos de tener en cuenta que los modismos no se sitúan libremente en la frase, como las locuciones, y tampoco se pueden utilizar con la libertad de éstas.

Un modismo necesita un resorte [Casares], algo que le dé pie para aparecer.

De todos modos, no parece haber una diferenciación clara entre el modismo y los dos primeros grupos: locución  y  frase proverbial.  El término  modismo corresponde a veces a grupos que podrían analizarse como locuciones significantes (salvo las denominativas) o como frases proverbiales.

Lo esencial del modismo parece estar en el nivel de su empleo: el lenguaje coloquial, el el literario que trata de no usar un lenguaje artificial, así como en su dependencia de las modas de la época, que lo favorecen o relegan, y en la vitalidad de su significado, directo o traslaticia. (Julio Casares, pp. 205-242). 

[Marcos Marín, F.: Curso de gramática española. Madrid: Cincel, 1980, pp. 432-436]

Modismo: Este término, tan frecuente en los gramáticos españoles, no recubre, sin embargo, un concepto preciso y claro. Sus fronteras se mezclan confusamente con los de la locución significante, no denominativa, y las de la frase proverbial. Quizá pueda darse como nota peculiar suya el que las palabras constitutivas (todas o alguna) han de mantener una gran vitalidad significativa: como no digan dueñas, como el pez en el agua, como cada hijo de vecino, etc. „Se trata de un término surgido ocasionalmente, como tantos ismos contemporáneos suyos, no creado con designio concreto y que, al ser confrontado e integrado con criterio científico, resulta irresponsable e inservible.“ (J. Casares).“

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos, p. 280]

«Locución

[A. Ausdruck, Redensart; I. Formula, Phrase, Idiom]

“Combinación estable de dos o más términos, que funcionan como elemento oracional y cuyo sentido unitario, familiar a la comunidad lingüística, no se justifica, sin más, como suma del significado normal de los componentes“ (J. Casares). Este autor divide las locuciones en significantes y conexivas.

A)    Locuciones significantes. Están dotadas de significación y pueden subdividirse en sustantivas, equivalentes a un nombre (entre las que podemos distinguir las denominativas, que sirven para nombrar una persona, animal o cosa: tren correo, niño gótico; singulares, equivalentes a un nombre propio: el perro del hortelano; infinitivas: coser y cantar); adjetivas, equivalentes a un adjetivo: una mujer de rompe y rasga; verbales: compuestas de un verbo que, asimilando su complemento directo o preposicional, forma un predicado complejo: poner de vuelta y media (’insultar’); participiales, introducidas generalmente con hecho: hecho un brazo de mar; adverbiales (llamadas tradicionalmente modos adverbiales) equivalentes a un adverbio: a deshora, ni por esas, en efecto; pronominales: cada quisque; exclamativas: ¡ancha es Castilla!

B)    Locuciones conexivas. Sirven como nexo gramatical, y pueden ser conjuntivas (llamadas tradicionalmente modos conjuntivos): con tal que; y prepositivas: en pos de

[Lázaro Carreter, Fernando: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 51981, p. 268]

"Giro:

Cada una de las estructuras que puede adoptar una frase."

[Lázaro Carreter, Fernando: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 51981, p. 210]

«Locución

Equivale a enunciado y a frase.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 339]

«Locución

Combinación estable de dos o más palabras que forman una unidad lingüística indisoluble y funciona como una única palabra. Las locuciones puede ser

adjetivas o adjetivales (de armas tomar),

adverbiales (a sabiendas),

conjuntivas (por consiguiente),

interjectivas (¡Ni pensarlo!),

nominales (el más allá),

preposicionales o prepositivas (enfrente de, en contra de) o

verbales (hacer aguas).»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 79]

«Locuciones

Las locuciones pueden ser, desde el punto de vista ‘categorial’:

a)     sintagmas verbales completos con diversas estructuras internas: pelar la pava, darse con un canto en los dientes, hacerla buena... [...];

b)     sintagmas preposicionales, completos (de repente, de mil amores, de pe a pa...) o con complemento nominal u oracional, también potestativo en su caso (en virtud (o vista, plan) de, con arreglo a...) [...];

c)      sintagmas adjetivos (verde de envidia, loco de remate);

d)     sintagmas nominales, que pueden ser potencialmente referenciales (santo y seña, lobo de mar, abogado del diablo o petición de principio), obligatoriamente inespecíficos o predicativos (como, en diversos modos, cabeza de chorlito, carne de cañón, harina de otro costal...) o también de sentido cuantitativo como la mar (de) o ponderativo (la repera, un asco); algunos sintagmas nominales (palabras mayores, a diferencia de, por ejemplo, medias palabras) aparecen solamente como predicados nominales, por lo que algunos podrían preferir clasificarlos entre los sintagmas verbales encabezados por ser (como en Eso son palabras mayores).

e)     Hay también sintagmas adverbiales (mal de cabeza).

f)       Cabe distinguir asimismo sintagmas cuantificativos o, si se quiere, adjetivos y nominales, bajo modificación comparativa que expresa ponderación (más listo que el hambre, más hambre que el perro de un ciego) y, por último,

g)     oraciones, bien con lugares vacíos (caérsele el pelo a X, ponérsele a X los dientes largos, comérsele a X la lengua el gato), bien completas (que muchas gramáticas clasificarían en otro lugar, como dichos, paremias, etc.); adviértase que no tienen por qué tener una estructura enteramente fija: frente a apaga y vámonos o más cornadas da el hambre tenemos el más flexible haber moros en la costa. Algunas formas enteramente aislables, y equivalentes en ello a las oraciones, pueden carecer de verbo, como sucede igualmente fuera de las locuciones: lo comido por lo servido; la primera en la frente; una y no más, Santo Tomás

[Piera, Carlos / Varela, Soledad: “Relaciones entre morfología y sintaxis”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. 3, § 67.3.1.1, p. 4402-4403]