PROTOTYP und PROTOTYPENSEMANTIK

Prototipo / Semántica del prototipo

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Stereotyp und Stereotypensemantik

 

Prototypensemantik

»Nennen Sie spontan die typischen Merkmale eines Vogels!« Dieser Aufforderung werden die meisten Mitteleuropäer nachkommen, indem sie antworten: »Feder, klein, runder Körper, fliegt«. So sieht für die Angesprochenen also ein typischer Vogel aus. Nach einer bestimmter Vogelart gefragt, werden sie mit »Spatz«, »Meise«, »Amsel« oder »Taube« antworten. Diese Vögel entsprechen den eben aufgezählten Kriterien. Sie sind für Mitteleuropäer Prototypen von Vögeln, denn sie entsprechen dem typischen Vorstellungsbild. Ein wenig prototypischer Vogel für den mitteleuropäischen Raum ist der Pinguin. In Versuchen wurde nachgewiesen, dass ein Mitteleuropäer (in Millisekunden gerechnet) wesentlich länger benötigt, um einen Pinguin als Vogel einzustufen, aus den weder die Kategorie klein und rund, noch fliegt zutrifft, als eine Amsel. Der Pinguin besitzt zwar Federn, aber auch das ist nicht auf den ersten Blick erkennbar. [...] Ein Afrikaner sähe vielleicht im Strauß den prototypischen Vogel, ein am Südpol lebender Mensch womöglich im Pinguin.

Wenn wir ein Exemplar einer bestimmten Kategorie sehen, dann vergleichen wir es mit dem Prototypen, den wir als Konzept im Kopf haben. Dabei müssen, wie beschrieben, nicht alle Seme vorhanden sein. Ein prototypischer Tiger enthält die Seme groß, kräftig, gestreift mit Braun und läuft auf vier Pfoten. Trotzdem aber sind wir in der Lage, den alten schwachen Albino-Tiger im Zoo nebenan, der sich nur noch von Suppe ernährt und bei einem Unfall ein Bein verloren hat, als Tiger zu benennen. Die Zuordnung eines Objekts zu einem Prototypen wird jedoch schwierig, wenn die Übergänge fließend sind: Wo hört die Schale auf und wo beginnt die Vase? Hier wird jeder Sprecher individuell Akzente setzen, wobei aber auch der Gebrauch des entsprechenden Gegenstandes eine Rolle spielt.“

[Daheim, C./Feld, S./Heising, A./Pflugmacher, T.: Alles, was Sie schon immer über Sprache wissen wollten, aber nie zu fragen wagtenScript zum Grundkurs Linguistik. Universität Gesamthochschule Essen, General and Theoretical Paper No. 488, Essen: LAUD 2000, S. 81]

Prototipo

El ‘prototipo’ es la clase de elementos más representativos de una categoría; esto es, la constituida por los ejemplares canónicos. Así, por ejemplo, los adjetivos calificativos, como alto, bello, grande, constituyen la clase ‘prototípica’ dentro de la categoría adjetivo y son los que más comúnmente asocian los hablantes a la categoría; presentan la mayoría o la totalidad de las características asociadas a los adjetivos – en español, concuerdan en género y número con el sustantivo, pueden intensificarse o graduarse, pueden funcionar como modificadores del nombre o como atributos, pueden anteponerse o posponerse al sustantivo –; sirven de referencia para determinar la adscripción a la categoría de otros elementos no prototípicos: su inclusión dependerá de la mayor o menor semejanza con el ‘prototipo’. Así, elementos como segundo, paterno se adscriben a la categoría adjetivo por compartir algunos, aunque no todos, los rasgos asociados a los calificativos.

La noción de ‘prototipo’ se inscribe dentro de una concepción gradual de las categorías lingüísticas: ni los elementos adscritos a una determinada categoría tienen por qué compartir la totalidad de los rasgos asociados a la clase, ni los límites entre categorías distintas están perfectamente delimitados. El que un elemento se incluya en una clase es una cuestión de grado, de proximidad al ‘prototipo’.”

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 473]

«La semántica del prototipo cognitivo:

Las caracterizaciones que hemos hecho más arriba acerca del carácter difuso y la estructura en términos de atributos y semejanzas familiares de las categorías lingüísticas tienen validez dentro del enfoque cognitivista. En contraste con el modelo clásico, la semántica de prototipos postula que las categorías no son estructuras homogéneas. De acuerdo con evidencia experimental (e.g., Labov, 1973; Rosch, 1973, 1975; Kempton, 1981; cf. Taylor, 1989:40-46, para referencias), estas exhiben más bien una estructura prototípica, es decir, tienen buenos y malos ejemplos. Los miembros más representativos, aquellos que los hablantes primero evocan al escuchar o ver el nombre de una categoría, son los miembros centrales o prototípicos (mejores ejemplos), en torno a los cuales los demás se organizan. En inglés, por ejemplo, «robin» [«petirrojo»] es un miembro prototípico de la categoría BIRD [PÁJARO].

Dado el carácter difuso [fuzzy] de las categorías, su aprendizaje y comprensión sobre la base de ejemplares o prototipos (miembros más centrales de las categorías de nivel básico) tiene utilidad práctica, puesto que permite a los hablantes mantener sus categorías lo más distintas posible, haciéndolas así más informativas (Taylor, 1989: 50).

Para diferenciarse del enfoque clásico de la categorización y del significado, la semántica de prototipos ha reemplazado la noción de rasgo o componente por la de atributo. Mientras los rasgos se caracterizan por ser binarios y, en consecuencia, por tener el mismo estatus analítico, los atributos tienen gradiencia, es decir, no tienen la misma jerarquía dentro de las categorías. En efecto, la existencia de miembros más representativos, implica que existen atributos más centrales (prototípicos) que otros.

La idea de categorías de prototipos se apoya también en evidencia experimental. Una investigación pionera, que ha servido de argumento no sólo para la noción de prototipo, sino también para la lingüística cognitiva en general, es el estudio de los colores focales (Berlin & Kay, Basic Color Terms, 1969; vid., Taylor, 1989:8). Sus resultados contradicen la hipótesis estructuralista de la arbitrariedad de las categorías lingüísticas así como la concepción de su organización en rasgos esenciales. De acuerdo con el estructuralismo y el enfoque de componentes de significado, la realidad es un continuum indiferenciado que el lenguaje divide arbitrariamente en unidades discretas. Las categorías no tienen, entonces, un fundamento objetivo, una base en la realidad. La terminología del color sería idealmente apta para demostrar esta idea, ya que cada lenguaje divide el continuum del color de diversa manera. El estudio de Berlin y Kay en 1969 revela, sin embargo, algo diferente. Aunque es cierto que los lenguajes presentan una gran variabilidad de términos de color, la evidencia experimental señala que existe un inventario universal de al menos 11 colores focales (términos de nivel básico), de base cognitivo-perceptual. Así, contrariamente a la visión estructuralista, la división y organización del continuum del color en categorías no se constituye en términos de unidades discretas, sino en torno a entidades focales (más centrales, más estables). Cada categoría de color tiene un color focal, un ejemplar central primario, de cuya generalización depende el rango denotacional completo de la categoría y cuya existencia está determinada por factores biológicos (el ojo humano), cognitivos e, incluso, ambientales. Así, las categorías del color tienen centro y periferia, y sus miembros, en consecuencia, no tienen todos el mismo estatus (v.g., existen mejores rojos, mejores verdes, mejores amarillos, etc.). Además, los ejemplares focales permanecen constantes dentro de la categoría, independiente de la cantidad de términos de color, es decir, independientemente de si están o no lexicalizados en la lengua otros colores. Las categorías de color no forman, por tanto, un sistema en el sentido saussureano (Taylor, 1989:15).

La semántica de prototipos es, en cierto sentido, una generalización de las conclusiones acerca de la categorización del color. Los prototipos pueden ser considerados como tipos de categorías focales. Si bien no puede sostenerse que todas las categorías tienen, como las del color, una base biológica, sí puede sostenerse en general que las categorías se estructuran en torno a un centro cognitivo, ya sea perceptivo o conceptual, desde el cual los hablantes juzgan y miden su rango denotacional y aplicación. Las entidades y los atributos dentro de una categoría se ordenan con diferencias de grados a partir de la proyección de esos focos cognitivos. Los miembros más lejanos del centro serán casos límites, que pueden incluso formar parte de otras categorías.

La semántica de prototipos introduce así una metodología alternativa de análisis y presentación de la estructura del significado. Una descripción categorial debe considerar, como fuente de los atributos a incluir, tanto los buenos y los malos ejemplos, como los miembros ‘marginales’ (de pertenencia dudosa). Con esta información es posible construir el mapa categorial, que debe presentar los atributos en orden de representatividad. Los datos necesarios para dibujar el mapa de una categoría se obtienen del hablante, como resultado de diversas tareas experimentales, y se desestiman las taxonomías científicas, porque no constituyen una representación adecuada del modo en que las personas organizan y entienden la realidad. El enfoque es cognitivo, entonces, no sólo porque apela a la competencia léxica y pragmática del usuario de una lengua, sino particularmente porque parte del supuesto de que la organización de la categoría en la mente del hablante en torno a ejemplos representativos determina su rendimiento en las tareas experimentales, así como también la comprensión lingüística y el modo en que estructura su experiencia en la vida cotidiana. Un mapa categorial acompaña y grafica la descripción prototípica de una categoría. Pretendemos precisamente describir en estos términos dos categorías pragmáticas (tomadas de la pragmática) o familias categóricas de prototipo cognitivo: PREGUNTAR y PEDIR.»

[Claudia Muñoz Tobar: Introducción al análisis conceptual de categorías pragmáticas: Bases para una investigación]

Prototipo

«El concepto de ‘prototipo’ resulta de aplicar en el análisis distinciones graduales en lugar de discretas. En una determinada categoría, hay unidades que presentan toas las propiedades que definen la categoría, y unidades que tienen solo algunas propiedades. A su vez, las propiedades pueden ser centrales o periféricas. La diferencia, gradual, da lugar a que las unidades con propiedades centrales sean las más frecuentes cuando no hay información adicional que requiera la aparición de las unidades menos centrales, y que, a falta de otra información, es decir, por defecto, sean las centrales las que se emplean. Por ejemplo, si necesitamos una unidad léxica que pertenezca a la categoría de pájaro, por defecto recurriremos a gorrión y no a águila. Las unidades prototípicas de la categoría (las de propiedades centrales) son las no marcadas, en este sentido de frecuencia y aparición por defecto. El análisis basado en el concepto de prototipo se ha aplicado primeramente a la semántica léxica, sobre la base de la lógica difusa (cf. Garrido 1988: 117-119), y después a la gramática en general.»

[Garrido Medina, Joaquín: “Los actos de habla. Las oraciones imperativas”. En: Bosque, Ignacio: “El nombre común”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 60.1.1.2]

 

«La lingüística cognitiva también ha contribuido a la tipología –según Croft– con los conceptos de prototipo y de espacio conceptual que, junto con el de jerarquía gramatical, son fundamentales a la hora de explicar qué son los universales lingüísticos que tanto interesan a los tipólogos. Croft define los universales gramaticales como

maps of conceptual space, organized so that particular-language categories/constructions cover functions in a coherent region of the cognitive map. Prototypes represent focal points on the conceptual map, while hierarchies define dimensions in conceptual space. (Croft 1999:76)»

[Fernández, Susana S.: La voz pasiva en español: un análisis discursivo. Frankfurt am Main: Peter Lang, 2007, p. 73]