PROPOSITION in der spanischen Sprachwissenschaft

Proposición en la lingüística española

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Oración / Frase / Enunciado / Syntagma / Klausel / Konstituente / Gliedsatz / Nebensatz

 

«La intensión de una oración se denomina proposición.»

[Moreno Cabrera, J. C.: Curso universitario de lingüística general. Tomo II: Semántica, pragmática, morfología y fonología. Madrid: Síntesis, 1994, p. 175]

«Llamamos proposiciones a las entidades gramaticales, con estructura oracional (tienen sujeto y predicado), que se reúnen para constituir una oración compleja: Germán no sabe aún que ha aprobado. / Paco se ha levantado tarde porque el despertador no ha funcionado. Las proposiciones que forman la oración compleja pueden tener el mismo o diferente sujeto. En el seno de la oración compleja, las proposiciones pueden interrelacionarse de dos maneras: por coordinación o por subordinación.»

[Lázaro, F. / Tusón, V.: Lengua española. Madrid: Anaya, 1989, p. 90-91]

«La oración compleja actualiza los mismos esquemas oracionales que la oración simple. Su única diferencia consiste en que uno, por lo menos, de sus elementos constituyentes tiene como núcleo ordenador un verbo en forma personal. Se denomina verbo dominante el que fija el esquema global de la construcción y verbos subordinados los que organizan las unidades léxicas del elemento o constituyente proposicionales.

Se ha convenido en emplear el término de proposición para designar la construcción sintáctica que actúa como elemento o constituyente en tales circunstancias. La proposición cumple los siguientes requisitos:

a)    Ser una secuencia cuyo núcleo ordenador es un verbo en forma personal o un infinitivo.

(1) T. quería salir de la prisión. (2) T. quería que los amigos lo sacasen de la prisión.

b)   La proposición, por analogía con las unidades léxicas en la oración simple, contrae sus mismas funciones oracionales, como ocurre en (1) y (2) donde /salir de la prisión/ y /que los amigos lo sacasen de la prisión/ actúa como CD del verbo dominante quería, o funciones elementales como en (3) donde /de salir de la prisión/ y /de que lo sacasen de la prisión/ actúan como complemento del sustantivo /su voluntad/, en el sujeto de la oración.

c)    Las proposiciones, cuando tienen como núcleo ordenador un verbo en forma personal, van encabezadas por palabras muy características: conjuntivos (que, si, cuando, donde, como), como en (2) y (3), un relativo inacentuado, como en (4) o un relativo acentuado o interrogativo léxico como en (5).

       (4) La gente a quien ayudas, te ayudará.

       (5) No sabemos a quién ayuda.

       La presencia de estas unidades marcativas permite distinguir proposiciones conjuntivas, de relativo o de interrogativo léxico.

d)   La función subordinada al verbo dominante o al núcleo de un elemento, en las conjuntivas, puede estar explicitada por preposiciones o locuciones prepositivas como ocurre con las unidades léxicas. Así en (3). En cambio, en las de relativo y de interrogativo léxico, las preposiciones, caso de emplearlas, informan de la subordinación de estas unidades al verbo subordinado que introducen, como en (4) y (5). Su subordinación se realiza por aposición.

       Las proposiciones de infinitivo emplean solamente las preposiciones o el sentido. Sólo en algunos casos muy concretos, estas proposiciones emplean el relativo que.

e)    Las proposiciones de cualquier tipo que sean formalmente, pueden incidir sobre el verbo dominante como en (1), (2) y (5), sobre el núcleo de un elemento como en (3) y (4), o sobre el EBO como en (6) y (7).

       (6) Estamos donde estábamos. (7) Vendió el cuadro porque necesitaba dinero.»

[Alcina Franch, Juan: „Spanisch: Syntax“. In: In: Holtus, Gunter (ed.); Metzeltin, Michael (ed.); Schmitt, Christian (ed.). Lexikon der Romanistischen Linguistik (LRL), Tübingen : Niemeyer, 1992, Bd. VI, p. 169-170] 

«Proposición (lat. proposition):

a) En la gramática tradicional, uno de los sinónimos de frase o período: la proposición dependiente; tradicionalmente se distingue entre varios tipos de proposiciones: causales, comparativas, concesivas, condicionales, subjuntivas, consecutivas, finales, infinitivas, interrogativas, de participio, relativas, temporales.

b) En la teoría de los actos lingüísticos, la estructura que realmente es comunicada; el „dictum“, en el sentido filosófico de ‘aserción, enunciación de un juicio’.» [Cardona, G. R., p. 228]

«Proposición: Estructura de oración que, por traslación, pasa a desempeñar una función - núcleo, complemento - dentro del sujeto o el predicado de otra oración.

Ejemplo: El médico que nos atiende ahora me recetó, cuando fui a la consulta, que dejase el tabaco.

a) Sujeto: el médico que nos atiende ahora

     Predicado: me recetó, cuando fui a la consulta, que dejase el tabaco.

b) Proposiciones:

     1a   Dentro del Sujeto hay una proposición (que nos atiende ahora) que funciona como adjetivo con respecto a  médico. Es una estructura oracional que ha pasado a esta función gracias a un elemento trasladador, el relativo que.

     2a Dentro del Predicado hay una proposición (cuando fui a la consulta) que funciona como complemento adverbial respecto a recetó. Es una estructura oracional que toma esta función por medio del elemento trasladador cuando (conjunción).

     3a  También dentro del Predicado hay otra proposición (que dejase el tabaco) que funciona como complemento directo respecto al núcleo recetó. Para pasar a esta función va introducida por un elemento trasladador, la conjunción que 

        [Seco, Manuel: Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 91989, p. 405]

En lógica: Enunciación de una verdad demostrada o que se trata de demostrar.

En retórica: Parte del discurso en la que se expone aquello de lo que se desea persuadir a la audiencia.

Unidad de estructura oracional, formada por sujeto y predicado, que se une a otra u otras para formar una oración compuesta.               

En lógica y matemática: enunciación de una verdad demostrada o que se quiere demostrar.

«Enunciado, sentencia, proposición y argumento

Uno de los rasgos que distinguen al hombre de sus antepasados antropoides es el uso del lenguaje. Y un rasgo típico del lenguaje humano es el uso de argumentos. Un argumento, o deducción, es un segmento lingüístico de cierta complejidad en el cual, de la posición de trozos o subsegmentos iniciales, se sigue necesariamente la posición de un trozo o subsegmento final. Un ejemplo: «Si hay riesgo de lluvia, baja el termómetro; pero el barómetro no baja. Por tanto, no hay riesgo de lluvia».

Las principales partes o unidades lingüísticas que integran un argumento son los enunciados. Un enunciado es un segmento lingüístico que tiene un sentido completo y que puede ser afirmado con verdad o falsedad. Así son enunciados las expresiones «hay riesgo de lluvia», «el barómetro baja» o «todo mamífero es vertebrado». Los enunciados iniciales de un argumento reciben el nombre más específico de premisas, y el enunciado final, el de conclusión

[Garrido, Manuel: Lógica simbólica. Madrid: Editorial Tecnos, 21977, p. 17]

«Sinónimos de «enunciado» pueden considerarse también las palabras «sentencia» y «proposición», aunque no todos los autores modernos estén de acuerdo en ello. Muchos textos ingleses suelen distinguir entre sentence (sentencia) y proposition (proposición). Una sentencia sería la expresión, oral o gráfica, de una proposición; y una proposición, el contenido expresado por una sentencia. Por ejemplo, las tres expresiones «il pleut», «it is raining», «llueve» son, claramente, tres sentencias distintas que expresan una sola proposición. Los autores alemanes utilizan sistemáticamente la palabra Aussage (enunciado) en el sentido del inglés sentence. En este mismo sentido se utilizará «enunciado» en el curso del presente libro. Pero sin excluir, en ocasiones, el uso sinónimo de la palabra «proposición».»

[Garrido, Manuel: Lógica simbólica. Madrid: Editorial Tecnos, 21977, p. 31, nota 3]

«Enunciados atómicos

Es también manifiesto que al hacer uso del lenguaje atribuimos propiedades a objetos mediante la unión o composición de nombres propios con nombres comunes para formar enunciados de estructura simple. A la expresión resultante de este tipo de composición le damos el nombre de enunciado atómico o proposición atómica, y también el de predicación. Así por ejemplo, las expresiones:

Lenin es bolchevique

El Támesis es un río

son enunciados atómicos.

El concepto de «proposición atómica» procede de Russell, y fue utilizado también, aunque en distinto sentido, por Wittgenstein.

Repárese en que un enunciado atómico (una predicación), tal y como aquí se lo entiende, es siempre formalmente positivo. La adición expresa de la partícula «no» a un enunciado atómico constituiría una nueva operación lógica, la negación, que sería ulterior a la predicación. Obviamente el enunciado «el sol luce» tiene una estructura gramatical y lógica más simple que el enunciado «el sol no luce» (el cual no sería ya una proposición atómica, sino la negación de una proposición atómica).»

[Garrido, Manuel: Lógica simbólica. Madrid: Editorial Tecnos, 21977, p. 31-32]

Terminología gramatical unificada por el Ministerio de Educación y Ciencia:

«Llamamos proposición a la secuencia formada por un grupo nominal sujeto y un grupo verbal predicado, que no es sintácticamente independiente sino que se integra en una oración compleja como uno de sus elementos. No decir que se trata de dos „oraciones“; la oración corresponde a un concepto ya explicado; en la oración compleja hay proposiciones y no „oraciones“.

Un mismo contenido (semántica) podrá variar de estructura (sintaxis), y, de acuerdo con esto, tendremos oraciones o proposiciones:

1.  Caía la tarde. El crepúsculo embellecía la estancia.

     Aquí hay dos oraciones independientes.

2.  Caía la tarde y el crepúsculo embellecía la estancia.

Las dos oraciones anteriores se han convertido ahora en una oración compleja, formada por dos proposiciones cuya relación viene expresada por la conjunción copulativa.

La relación entre las proposiciones puede expresarse de dos maneras distintas según el grado de dependencia que tienen entre sí. Estas dos maneras se denominan: coordinación y subordinación

[Alonso Marcos, A.: Glosario de la terminología gramatical. Unificada por el Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid: Magisterio Español, 1986, p. 246]

«Análisis proposicional:

Las frases de un texto se pueden analizar en general transformándolas en proposiciones. Para poder proceder a un análisis proposicional conviene partir de frases simples con semántica muy explícita. Quiere esto decir que antes de descubrir las proposiciones es útil establecer una estructura intermedia de frases normalizadas. A este efecto se pueden:

a.  verificar si las frases son declarativas simples

b.  transformar las frases no declarativas en declarativas

c.  transformar las frases complejas y condensadas en frases simples

d.  integrar el tema en la estructura sintagmática de las frases simples y transformar las pasivas en activas

e.  deshacer las construcciones relativas y completivas que señalan una enfatización

f.   transformar las subordinadas en coordinadas y transformar los substantivos abstractos en verbos o adjetivos

g.  prescindir de los ordenadores de discurso

h.  substituir las proformas por las formas que representan

i.   explicitar las supresiones debidas a la coordinación

j.   completar las frases declarativas responsivas, las modalizaciones, las reticencias

l.   explicitar las implicitaciones

Obtenida con estas operaciones una serie de frases simples normalizadas, la aplicación del análisis sintagmático lleva a un primer análisis semántico global de las frases. Reconocidos también los monemas, se identifican los cualitemas de no emisión y de emisión y sus respectivos portadores, se establece la lista de predicaciones y de los complejos de emisión que los determinan y finalmente los sintemas que unen las proposiciones.»

[Metzeltin, M.: Semántica, pragmática y sintaxis del español. Wilhelmsfeld: Eggert, 1990, p. 192]

Alcance del análisis proposicional

«El análisis proposicional puede servir para:

  objetivas todas las informaciones denotativas y connotativas cifradas en las estructuras superficiales

  hacen entender intersubjetivamente la información vehiculada por las estructuras superficiales ordenando de manera sistemática los pensamientos por ellas expresados

  señalar las indefinitudes y las contradicciones, muchas veces indicios de discursos que quieren manipular sobrepticiamente al receptor

  verificar por comparación la cantidad de información redundante y de información nueve vehiculada por cada nueva frase, permitiendo de esta manera el resumen objetivo de los textos y el establecimiento de sus macroestructuras

  traducir de una lengua a otra toda la información semántica contenida en un texto

  evidenciar la riqueza formal, muchas veces, al mismo tiempo, la relativa indefinición de los lexemas y conjuntos de lexemas de una lengua; en particular, evidenciar las frases sinonímicas y polisémicas (cf. por ejemplo las muchas maneras de expresar la condicionalidad o los varios modos de subordinar una frase causal)

La importancia de los métodos de explicitación ha sido ejemplificada de manera magistral por Dámaso Alonso en su edición del Polifemo de Góngora.»

[Metzeltin, M.: Semántica, pragmática y sintaxis del español. Wilhelmsfeld: Eggert, 1990, p. 194]

Los mapas conceptuales pretenden representar diversas relaciones significativas entre conceptos en forma de proposiciones; por “proposición” se entiende una unidad semántica que consta de dos o más términos unidos por las llamadas “palabras enlace”, las cuales no informan acerca de la relación que se establece entre ellos.

[http://www.google.com/search?q=cache:www.escidva.com/lectura.htm]

«La teoría de Sperber y Wilson localiza, como la de Davidson, la metáfora dentro de la pragmática. Pero la pragmática de estos autores invade parte de la proposición. Para Davidson la proposición es exclusivamente semántica, mientras que la explicatura de Sperber y Wilson posee una almendra semántica y un complemento pragmático. Por mi parte, he mantenido que para la explicación de un enunciado con un SN enfático es preciso comprender una propiedad, por lo que la inferencia de ésta condicionaría la explicatura. Este razonamiento me permitiría decir que: Este caballo es ún animal es falso si el caballo no tiene una propiedad, generalmente «brutalidad», que se infiere de este SN enfático y que: Juan es ún lince es verdadero si Juan tiene la cualidad de la ‘listeza’. Para Davidson la proposición de la que se predica la verdad o falsedad depende exclusivamente del significado lingüístico, por lo que la inmensa mayoría de las metáforas son falsas. Ahora bien, si se admite que la explicatura, y por tanto la proposición, de un enunciado con ún enfático se enriquece necesariamente con la inferencia de una propiedad, no todas las metáforas de propiedad tendrán por qué ser falsas. Todo dependerá de la correspondencia de la propiedad inferida con la realidad.»

[Portolés, José (Universidad Autónoma de Madrid): “La metáfora y la lingüística: Los atributos metafóricos con un enfático”. En: Demonte, Violeta: Gramática del español. México: El colegio de México (Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios), 1994, p. 552-553]

«Proposición

Se refiere al concepto y término Amado Alonso: «En algunas gramáticas extranjeras las expresiones que son oraciones por la forma pero no por el sentido se llaman miembros de oración con forma de oración, lo cual en español sería una buena explicación pero no un nombre; en las nuestras se suelen llamar desde Bello proposiciones, para distinguirlas convencionalmente de las oraciones plenas. Oración es el término tradicional de nuestras gramáticas para designar la expresión de sentido completo. Por desgracia algunos gramáticos recientes han introducido otro término también convencional, cláusula, con el cual designan especialmente a la oración de sentido completo, como si el tener sentido completo fuese cosa de una clase especial de oraciones y no lo normal. Es evidente que sin embargo conviene dar el nombre especial a las oraciones especiales, y conservar el nombre tradicional de oración para las oraciones normales. Las oraciones especiales son las que si bien tienen sujeto y predicado, no tienen sentido completo; y el nombre especial debe reservarse para ellas como hizo Bello. Muy de desear es que se destierre de nuestras gramáticas el término cláusula, que es impropio, injustificado y provocador de confusiones».»

[Abad, Francisco: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, p. 199-200]

«Proposición

El término ‘proposición’ se ha venido utilizando en las gramáticas del español como opuesto, en algún sentido, a oración. De ahí que su alcance específico en cada teoría gramatical dependa, en gran medida, del significado concreto que se dé, asimismo, al término oración (cf Lope Blanch, 1979). Las distintas definiciones concuerdan en que con el término ‘proposición’ se alude a «una unidad gramatical en la que puede reconocerse un sujeto y un predicado, según el esquema derivado del análisis lógico». Así, quienes hacen uso de esta denominación coincidirían en que en el enunciado «El presidente aseguró que sus peticiones serían estudiadas», sus peticiones serían estudiadas constituiría una ‘proposición’, puesto que está formada por un sujeto, sus peticiones, y un predicado, serán estudiadas.

1.      Las diferencias entre las gramáticas proceden de que algunos sólo otorgan el rango de ‘proposición’ a esa estructura cuando, a su vez, está integrada con una función sintáctica en otra unidad, como es el caso del ejemplo anterior, en que sus peticiones serán estudiadas es objeto en un predicado que la engloba. Pero, según este sentido específico, no recibiría el nombre de ‘proposición’ la secuencia «El presidente dimitió» ni tampoco las dos unidades coordinadas en «Las calles estaban vacías y las luces se apagaron», a pesar de que las tres presentan una estructura similar, ya que no desempeñan ninguna función sintáctica en otra unidad (Alcina y Blecua, 1971; Marcos Marín, 1972).

2.      Algunos especialistas, en cambio, llaman ‘proposición’ a cualquier unidad formada por sujeto y predicado que no forma enunciado independiente, con lo cual serían también ‘proposiciones’ «Las calles estaban vacías y las luces se apagaron», ya que están sintácticamente vinculadas por una conjunción coordinante (Kovacci, 1965).

3.      Otros, sin embargo, amplían el concepto anterior y siguiendo a Bello (1981) denominan ‘proposición’ a toda estructura sujeto-predicado, con independencia de su funcionamiento. Según este uso, todas las unidades utilizadas en los ejemplos anteriores serían ‘proposiciones’, incluida «El presidente dimitió».

4.      También puede ser una aseveración a la que se puede asociar un valor de verdad; esto es, que puede ser verdadera o falsa; en esta caso la ‘proposición’ es coincidente con el contenido de un enunciado oracional declarativo. Esta acepción de ‘proposición’ coincide con la que se le da en la lógica formal (Garrido, 1988: 41), en donde se define la ‘proposición’ como el significado de una oración simple declarativa, empleada para afirmar algo acerca de la realidad, algo que es susceptible de ser verdadero o falso. Por ejemplo: «El cielo está gris», «La salsa boloñesa se ha encarecido» contienen ‘proposiciones’ en este sentido del término. Cf valor veritativo de una proposición, verdad.

5.      Esta última acepción alude al contenido de un enunciado oracional haciendo abstracción de la modalidad. Por ejemplo, «El cielo está gris», «¿Está gris el cielo?», «Ojalá esté gris el cielo» contienen la misma ‘proposición’ (la relación sujeto-predicado que se establece entre el cielo y estar gris), pero difieren en la modalidad. En esta acepción la ‘proposición’ trata del ámbito lógico-lingüístico subyacente de un pensamiento completo, es decir, de una expresión en la que se predica algo de una persona, animal, cosa o acontecimiento, mientras que la oración correspondería a la manifestación externa de la ‘proposición’ o de un conjunto de proposiciones. Por ejemplo, la oración «Ella estudia ingeniería y yo derecho» consta de dos ‘proposiciones’: Ella estudia ingeniería y Yo estudio derecho. Por otra parte, si se contextualiza la oración anterior se la transforma automáticamente en un enunciado, al darle pertinencia, intencionalidad, motivación, etc., a fin de producir un efecto, por ejemplo, informar, sugerir, insinuar, etc.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 471-472]

«Dictum = Contenido proposicional. Significado de una oración excluida la modalidad oracional o Modus.

Modus = Modalidad oracional. Especificación de cómo debe entenderse el contenido proposicional. La modalidad oracional es declarativa o enunciativa si se presenta el contenido proposicional como algo que se afirma (Tengo hambre), de posibilidad, si se presenta como algo posible (Quizá sea pronto), dubitativa, si se presenta como no seguro (No sé si lloverá) y desiderativa u optativa, si se presenta como deseable (Ojalá venga pronto). Otras modalidades oracionales son la exhortativa o imperativa (Ven acá), la interrogativa (¿Ya habéis cenado?) y la exclamativa (¡Qué alto es Juan!).»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 80]

«Proposición. Unidad lingüística con estructura oracional que forma parte de una oración compleja.»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 92]

«Proposición.

Las oraciones que no funcionan como tales oraciones, sino que solo desempeñan una función (de adjetivo u otra) dentro de otra oración, se llaman proposiciones. Tradicionalmente reciben el nombre de "oraciones subordinadas; pero, puesto que no funcionan como oraciones, no parece apropiado seguir llamándolas así. El nombre de proposiciones ha sido usado por varios gramáticos de nuestro idioma para designar estas oraciones que han sido desprovistas de su carácter de tales para funcionar solo como elementos dentro de otra oración.»

[Seco, Manuel: Gramática esencial del español. Madrid: Espasa-Calpe, ²1989, p. 126, n. 1]

«Oración, enunciado, proposición:

Son tres los tipos de definición de la oración más frecuentes en los libros de texto:

(a) Algunos autores definen la oración según criterios exclusivamente sintácticos o formales, como son su estructura de sujeto y predicado o la presencia de un verbo en forma personal.

(b) Otros autores recurren a criterios nocionales del tipo de "unidad o conjunto de palabras que poseen sentido completo", asimilando de este modo oración a 'enunciado'.

(c) Hay quien utiliza, además, criterios distribucionales y emplea definiciones basadas en la independencia y la autonomía, del tipo de "forma lingüística no incluida en una construcción más amplia". [...]

Las definiciones puramente nocionales plantean problemas de difícil solución. [...] Quizá el problema más grave que presenten las aproximaciones nocionales es el de definir la idea de 'sentido completo', un concepto que a veces se relaciona con la independencia y la capacidad de la oración de ser emitida aisladamente y en otras ocasiones tiene más que ver con llevar a cabo ciertos actos de habla o con contener cierta modalidad o incluso presentar determinados rasgos entonativos. [...]

La noción de sentido completo conviene no al concepto de oración sino al de 'enunciado', que se define como la realización de una expresión lingüística por parte de un hablante en una situación concreta y con una intención determinada. Un enunciado, así concebido, puede corresponder a una, o más de una o a ninguna oración; puede ser una estructura tan compleja como un párrafo de un texto escrito o puede ser lo que se llama un 'fragmento', esto es, un solo sintagma, como por ejemplo En el coche, dicho en respuesta a la pregunta ¿Dónde está la maleta? [...]

Conviene, pues, utilizar criterios puramente formales para definir la oración con precisión.

La oración es la unidad mayor del análisis gramatical y puede muy bien ser considerada como la unidad central de la sintaxis. La característica fundamental de la oración es la de ser bimembre, la de estar integrada por un sujeto y un predicado. Es también un rasgo central de la oración el de contener un verbo conjugado. [...] Si la propiedad particular es la de carecer de un verbo en forma personal, tenemos las llamadas oraciones de infinitivo o las construcciones absolutas de gerundio o participio. [...] En muchos libros de texto se precisa que en las oraciones impersonales, si bien no aparece un sujeto léxico, sí hay un sujeto gramatical (de tercera persona del singular). Se puede concluir, por tanto, que las impersonales son también oraciones.

Otro conflicto terminológico es el uso del término 'proposición'.

Una proposición, en su acepción habitual en los estudios de semántica, es un objeto abstracto que describe un estado de cosas y tiene un determinado valor de verdad: es la denotación de una oración [Dictum] excepción hecha de la modalidad oracional [Modus]. Sin embargo, en nuestra tradición gramatical se considera también que una 'proposición' es una estructura (o grupo de palabras) bimembre para la que no sirve la definición de oración según criterios semánticos (no tiene sentido completo) o distribucionales (carece de autonomía sintáctica). Dicho con otras palabras, se trata de un término que algunos autores reservan para la 'oración subordinada'. Hay, así, libros de texto en los que se habla de proposiciones (y no de oraciones subordinadas) adjetivas, sustantivas y adverbiales. Una definición de proposición bastante común también en los textos es la de "unidad lingüística con estructura oracional que contribuye a formar una oración completa". En este caso, además de las subordinadas, reciben también el nombre de proposiciones las oraciones coordinadas.

Con esta segunda acepción (en sus dos variantes), el término 'proposición' contribuye a engrosar la ya considerable lista de denominaciones gramaticales sin que su uso introduzca, en nuestra opinión, ninguna distinción nocional relevante. Si la oración se define desde un punto de vista estrictamente sintáctico como la estructura formada por un sujeto y un predicado, las subordinadas y las coordinadas son también oraciones, unas oraciones que, simplemente, presentan la particularidad de que forman parte de oraciones complejas.»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 41-45]

«Sintagma:

Unidad lingüística compuesta por una palabra (el núcleo del sintagma) y por todos los elementos que la modifican o complementan que desempeñan de manera unitaria una determinada función en la estructura de la que forma parte.

Dependiendo de la categoría de su núcleo, los sintagmas pueden ser:

(a) adjetivos o adjetivales: muy aficionado al fútbol,

(b) adverbiales: bastante lejos de Madrid,

(c) nominales: unos diseñadores famosos,

(d) preposicionales: incluso en Almería,

(e) verbales: no come bastante

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 97]

«Frase:

Enunciado que carece de verbo en forma personal: ¡Tres cervezas, por favor!»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 97]

«Oración nominal:

Oración cuyo predicado no es de carácter verbal, sino nominal, adjetival o adverbial.

Las secuencias que contienen un predicado no verbal (nominal, adjetival, adverbial) son las llamadas 'oraciones nominales', como las que aparecen generalmente en titulares de prensa, exclamaciones, refranes o sentencias:

El asesino más buscado de Filipinas, por fin entre rejas.

¡Excelente trabajo!

Aprendiz de mucho, oficial de nada.

Dentro de cien años, todos calvos.»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 85 y 43]

«Frase:

Ling. Expresión acuñada constituida generalmente por dos o más palabras cuyo significado conjunto no se deduce de los elementos que la componen.» [DRAE]

«Frase:

Conjunto de palabras dotado de sentido propio, que puede constituir o no una oración:

El autor utiliza un estilo conciso, de frases cortas.

Frase hecha:

Frase de uso común, que tiene forma fija y sentido figurado:

Su discurso está lleno de latiguillos y frases hechas.»

[Real Academia Española: Diccionario del estudiante. Madrid: Santillana, 2005, p. 667]

Oración subordinada y proposición subordinada

«Algunos gramáticos de nuestra tradición evitan el término oración subordinada y lo sustituyen por proposición subordinada. No se adopta aquí esta opción terminológica porque en la semántica contemporánea es de uso general el término proposición (o el adjetivo proposicional) para aludir al aporte semántico de las oraciones, en particular a contenido (hechos, juicios, etc.) que se puede expresar mediante la relación «sujeto-predicado». Se denomina tradicionalmente ORACIÓN COMPUESTA la que contiene una o varias subordinadas. El concepto de oración compuesta se extiende también, en la mayoría de los estudios, a las oraciones formadas por coordinación de otras, como en Tamara se lo contó a Sara y ella le aconsejó que no se preocupara

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 1.13ñ]