ORACIONES SUSTANTIVAS

Nominaler Nebensatz

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Oración completiva / Objektsatz  

 

Oraciones sustantivas  -  Nominaler Nebensatz

„Se consideran ahora los casos en que las oraciones transpuestas [= ‘Nebensätze’] desempeñan el papel de sujeto explícito o de objeto directo, indirecto o preposicional. Se elimina la posibilidad de que la oración transpuesta aparezca en el oficio de atributo [= ‘Prädikatsnomen’], ya que los ejemplos que se aducen son discutibles. Así, en la oración Mi mayor deseo es que mi obra triunfe, el segmento segregado que mi obra triunfe no puede ser atributo 1: si lo fuese, sería posible su sustitución por el referente pronominal de esa función y se diría Lo es mi mayor deseo, que resulta expresión anómala; en cambio, sí sería normal Lo es que mi obra triunfe, donde lo representa al atributo mi mayor deseo y donde que mi obra triunfe actúa como sujeto explícito.

Las oraciones subordinadas sustantivas se encuentran como sujeto explícito en ejemplos como los siguientes:

La verdad es que no me faltaban modelos.

Se le figuraba que en aquel antro no se podía hacer nada lícito.

¿Te hace que nos vayamos a tomar unas copas?

No importaba que la oscuridad se los velase [los cuadernos].

No le molestó que pudiera conocer sus intenciones.

Le extrañó que pudiera conocer sus intenciones.

Le extrañó que el dolor no hubiera llegado todavía.

Mientras que dos sustantivos en singular coordinados imponen el número en plural en el verbo, varias oraciones transpuestas [= ‘Nebensätze’] coordinadas (igual que los infinitivos) se consideran una sola unidad y por tanto el verbo mantiene el número en singular

Les preocupaba que pasase el tiempo y no llegara el médico.

Se le figuró que aquel sapo había estado oyéndola y se burlaba de sus ilusiones.

A veces, la oración transpuesta por la conjunción que resalta su carácter sustantivo (como hacen los infinitivos) mediante la anteposición del artículo, inmovilizado en su significante singular, como en estos casos:

Me llamó la atención el que un señor siguiera caminando siempre a mi lado.

Motivo de asombro fue el que nuestro contertulio surgiera como dirigente político.

Excluidos los ejemplos de yuxtaposición en estilo directo y los de las oraciones transpuestas de tipo interrogativo, la conjunción que también encabeza oraciones sustantivadas en función de objeto directo.

Descubrió que las tierras llanas se habían trasmutado en onduladas praderas.

 (= Lo descubrió)

Permití que mi pluma se dejara llevar por el gusto y la práctica del ingenio literario.

Él no recordaba que comimos juntos aquel día.

Como en el párrafo anterior, también la oración transpuesta en función de objeto directo puede llevar artículo.

Eso explica el que yo haya podido datar con precisión aquella remota comida.

Son raros los casos en que una oración degradada por que [‘mit que eingeleitet’] cumpla la función de objeto indirecto. Como los sustantivos en este papel, el transpositor [= conjunción] va precedido de la preposición a.

Nunca prestó atención a que lo elogiasen.  (= Nunca se la prestó)

Dedica todo su esfuerzo a que el negocio prospere. (= Se lo dedica)

No ponía inconvenientes a que consultase con otro abogado.

Cuando la oración subordinada por que desempeña el oficio de objeto preposicional debe ir precedida de la preposición requerida por el verbo nuclear.

Me alegro de que don Fermín coma con nosotros.

Me acordé de que algunas veces yo lo había visto en las manos de Toussaints.

Ello convenció a la gente de que yo estaba muy al tanto de su condición.

El auditorio aguardaba en silencio a que la emoción permitiera al orador continuar.

No pensaba en que estaba haciendo locuras, en que tantas idas y venidas eran indignas.

Convinieron las hermanas en que era indispensable dar instrucciones a la chica.

Cuando un sustantivo (y los grupos equivalentes) resulta transpuesto por una preposición al oficio propio de los adjetivos, queda como adyacente [‘Attribut’] de un grupo nominal. Por ejemplo, en el grupo nominal unitario El temor de los enemigos, el sustantivo los enemigos queda transpuesto a la función de adyacente, propia de los adjetivos, merced a la preposición de. Con el mismo recurso, las oraciones sustantivas transpuestas resultan a su vez convertidas en adyacentes de grupos nominales cuyo núcleo puede ser un sustantivo, un adjetivo y también un adverbio.

Véanse los ejemplos siguientes, agrupados según el núcleo que contienen:

Sustantivos:                     

La idea de que nada esperaba de ella ni nada solicitaba, le parecía un agujero negro.

Y de pronto le asaltó a uno aquella terrible sentencia de que la cristiandad está jugando al cristianismo.

En la duda de si tendría yo verdadero talento literario o si estaría perdiendo el tiempo tontamente, consiguieron que el redactor-jefe leyera alguna cosa mía y dictaminara.

El rumor público de que no quería saber nada de la situación del país provocó la crisis.

Adjetivo:

Iba al lado de Ana, convencido de que su presencia bastaba para producir efectos  delectéreos.

Me negué a dirigirla consciente de que una publicación solo le da a quien la hace disgustos y enojos.

Estaba harto de que, al abordar un autobús, diesen codazos al meteco.

Intrigada de que los recién casados durmieran a horas distintas recordó su propia experiencia.

Adverbio:

No había sido capaz de acallar sus dudas acerca de si lo que estaba haciendo era justo y acerca de si mi educación mejoraría.

[Alarcos Llorach, E.: Gramática de la lengua española. Madrid, 1994, pp. 326-330]

La oración de relativo puede desempeñar también funciones de atributo1, si bien casi siempre en caso de estructuras ecuacionales.

Es el poeta quien suele ver más claro en el futuro.

Nuestro siglo es, acaso, el que más se ha escuchado a sí mismo.

La resignación de Segovia es la que tienen los monarcas en sus palacios.

Lo que hay que mirar en un hombre es lo que hay dentro de su cabeza.

Mi acento cerrado sería lo que chocase en mí.

Cuando en estas construcciones el sujeto explícito es un sustantivo personal de primera o segunda persona, puede ocurrir que el verbo de la oración relativa sustantivada en función de atributo adopte la concordancia de persona. Así, en este ejemplo de Cervantes:

Yo, Dorotea, soy el que me hallé presente a las sinrazones de don Fernando, y el que aguardó a oír el sí que de ser su esposa pronunció Luscinda.

coexisten las dos posibilidades: la concordancia de persona (yo - soy - hallé) y la no concordancia (yo - soy - aguardó). Ambas son usos generales, determinados probablemente por la actitud más o menos afectiva y participadora del hablante. Otros ejemplos:

No fui yo quien mató a Peter Anderson.

He sido yo la que los ha pedido.

Si es que fui yo la que pedí los cacahueses.“ 

[Alarcos Llorach, E.: Gramática de la lengua española. Madrid, 1994, pp. 335]

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1       Emilio Alarcos Llorach versteht unter atributo das ‘Prädikatsnomen’, und unter adyacente das ‘Attribut’ (Beifügung)

Oración subordinada sustantiva

Las oraciones subordinadas sustantivas, también llamadas oraciones completivas, desempeñan en el interior de la oración principal funciones propias de los sintagmas nominales:

-sujeto

-complemento directo

-término de una preposición:

complemento de régimen, complemento circunstancial, complemento de un sustantivo y complemento de un adjetivo

Para reconocer la función que desempeña en una oración compleja la oración subordinada sustantiva, se puede sustituir por un sustantivo o un sintagma nominal, por un pronombre demostrativo neutro o por el pronombre personal lo.

No tolero que me hables así.

= No LO tolero.

Ne me ha gustado que le respondieras así.

= No me ha gustado tu respuesta. / ESO no me ha gustado.

Hay dos tipos de oraciones sustantivas: oraciones con verbo en forma personal y oraciones de infinitivo.

Cuando el verbo de la subordinada sustantiva está conjugado en forma personal, la subordinada va introducida por un nexo:

§       que

§       si

§       pronombres o adverbios interrogativos (quién, qué, cómo, dónde, etc.)

Las oraciones subordinadas sustantivas introducidas por la conjunción que se denominan oraciones subordinadas completivas. Cuando las oraciones subordinadas completivas llevan el verbo en infinitivo, aparecen sin nexo.

El nexo determina la modalidad oracional de la subordinada sustantiva:

§       una oración aseverativa va introducida siempre por que

§       una oración interrogativa indirecta total va introducida por si

§       una oración interrogativa indirecta parcial va introducida por pronombres y adverbios interrogativos

Las interrogativas indirectas totales, introducidas por si, no deben confundirse con las subordinadas adverbiales condicionales que no se pueden sustituir por un sintagma nominal.

En las oraciones interrogativas indirectas parciales, los adverbios o pronombres interrogativos son nexos subordinantes; pero, como adverbios y pronombres que son, desempeñan también una función adverbial o nominal (sujeto o complemento directo) de la subordinada interrogativa indirecta. En la oración compleja:

Miguel me contó qué había ocurrido,

la oración subordinada desempeña la función de complemento directo de la oración principal (me lo contó). El nexo (qué) que introduce la subordinada ejerce, al mismo tiempo, la función de sujeto del verbo subordinado (había ocurrido algo).

Cuando el verbo de la subordinada está en infinitivo, se puede usar un nexo cuando se trata de oraciones interrogativas indirectas:

No sé si marcharme.

No sé cómo hacer.

No sé cuánto pagarle.

No sé cuándo decírselo.

Las oraciones completivas o sustantivas con infinitivo no son oraciones impersonales, sino oraciones con sujeto elíptico que suele tener el mismo referente que algún sintagma de la oración principal.

Las oraciones subordinadas sustantivas o completivas se clasifican según la función que realizan dentro de la oración en la que van integradas:

§       oraciones subordinadas sustantivas de sujeto: Me gusta que me lo digas;.

§       oraciones subordinadas sustantivas de complemento directo: Creo que está enfermo;

§       oraciones subordinadas sustantivas de complemento indirecto: No le hace ascos a que le paguen con dinero sucio;

§       oraciones subordinadas sustantivas de complemento de régimen: Confío en que todo salga bien;

§       oraciones subordinadas sustantivas de complemento circunstancial: Se presentó allí sin que nadie lo llamara;

§       oraciones subordinadas sustantivas de complemento del nombre: Existe la posibilidad de que nos concedan el crédito;

§       oraciones subordinadas sustantivas de complemento del adjetivo: Estoy seguro de que todo saldrá bien;

§       oraciones subordinadas sustantivas de complemento del adverbio: Se está muy lejos de que esta situación cambie.

  

«Se denominan tradicionalmente oraciones subordinadas sustantivas (también cláusulas sustantivas o proposiciones sustantivas, además de oraciones completivas) las que desempeñan las funciones características de los sustantivos o de los grupos nominales (sujeto, complemento directo, término de la preposición, etc.). Así, el segmento subrayado en Los trabajadores deseaban que les subieran el salario un quince por ciento es una subordinada sustantiva que desempeña la función de complemento directo. Es indicio, además, de su naturaleza sustantiva el que puedan coordinarse con grupos nominales, como en Los trabajadores deseaban que les subieran el salario y mejores condiciones de trabajo, o alternar con ellos, como en Los trabajadores deseaban {que les subieran el salario ~ una subida de salarios}. Las subordinadas sustantivas se pueden sustituir por pronombres neutros: Los trabajadores deseaban eso; Los trabajadores lo deseaban

[RAE: NGLE-Manual 2010: § 43.1.1a]

 

Oraciones subordinadas sustantivas y su función

«Desde el punto de vista de la función que desempeñan, las oraciones subordinada sustantivas se asimilan a los demás segmentos nominales. Pueden, por tanto ejercer la función de sujeto (Conviene que aproveches el tiempo; Es curioso quién lo dice), la de objeto directo (Esperamos que se reponga usted pronto; Ya veré cómo puede hacerse) y la de término de preposición. En este último caso, el grupo preposicional resultante puede complementar a un verbo (Me acuerdo de que te gustaba el teatro Depende de quién lo dijera), a un nombre (la posibilidad de que venga, el misterio de qué llevaba), a un adjetivo (partidario de que cambien al entrenador, sorprendido de cuánto gastaba) o a ciertos adverbios (después de que amanezca, independientemente de quién lo dijera). En la mayoría de los ejemplos anteriores la preposición está regida (en el sentido de pedida o seleccionada por un núcleo), pero en algunos de ellos (la posibilidad de…, después de…) se suele considerar una marca de función, presente en unas lenguas y ausente en otras. Por otra parte, las subordinadas sustantivas pueden ser término de preposiciones no seleccionadas, como sin en Entraron en la casa sin que nadie se diera cuenta.

Se ha debatido si las subordinadas sustantivas pueden ejercer la función de complemento indirecto. Parecen hacerlo en un limitado número de construcciones formadas con los llamados verbos de apoyo (dar importancia a que..., dar tiempo a que..., prestar atención a si...) u otros asimilados a estos (conceder preferencia a que..., atribuir el problema a que...). El grupo que forman la preposición a y la subordinada suele admitir en estos casos la sustitución por el pronombre dativo le (No des importancia a que dijera eso > No le des importancia). Aun así, también es posible que la subordinada se sustituya por pronombres personales tónicos sin doblado. Esta es una característica de los complementos de régimen (No da tiempo a que reacciones > No da tiempo a ello). En ausencia de doblado o duplicación se rechazan en esta pauta los complementos indirectos: No dieron oportunidad al ministro > *No dieron oportunidad a él».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid, 2010, § 43.1.2c; § 43.1.2d]

  

«Como sucede con otras categorías, cuando el grupo preposicional formado por la preposición y la subordinada sustantiva depende de un nombre, puede constituir un complemento de régimen. Es el caso del subrayado en su insistencia en que la situación es buena, que coincide con el que selecciona el verbo insistir. Sin embargo, cuando el complemento del sustantivo representa el sujeto o el objeto directo del verbo que da origen a ese sustantivo (probar algo > la prueba de algo), el verbo no selecciona la preposición, y el complemento no se considera de régimen. La preposición (siempre de en estos casos) suele considerarse una marca de función. No está presente en otras lenguas y se omitía a menudo en el español antiguo: E la infanta doña Vrraca [...] E la infanta doña Vrraca, […] ovo miedo que lo mataría, & fuese para el rey don Sancho quanto más pudo (Cid)».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid, 2010, § 43.2.4d]

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Subordinadas sustantivas en función de término de preposición

«Las subordinadas sustantivas declarativas pueden ser término de una preposición, ya dependan de un verbo (Te expones a que te descubran; Basta con mirarla), ya de un nombre (su alusión a que los plazos no eran suficientes), de un adjetivo (un plan consistente en mejorar la distribución) o de un adverbio (antes de que te cases). El grupo preposicional resultante puede ser complemento de régimen (No te olvides de que contamos contigo) o adjunto (Trabaja para que coman sus hijos). Las subordinadas sustantivas que son término de preposición se sustituyen por los pronombres neutros ello, eso, qué: Confío en que lo atiendan bien > Confío en eso; ¿En qué confías? En esto coinciden con las de sujeto y complemento directo pero a diferencia de ellas no pueden omitirse, ya que los términos de preposición no pueden quedar tácitos.

No todas las preposiciones aceptan por igual subordinadas sustantivas. En efecto, las admiten fácilmente a, con, de, en y por, mientras que raramente se construyen con ellas ante, bajo o hacia. Se atribuye esta diferencia a que el carácter locativo de sus complementos las hace incompatibles con las nociones abstractas que expresan las subordinadas sustantivas. Sin embargo, cuando los complementos de lugar se reinterpretan como situaciones, pueden estar representados por subordinadas sustantivas, como en próximo a ser operado, entre que te quedes y que te marches, encima de que te esperé, tras hablar con ella, etc. Mediante un proceso similar, se interpretan con valor final las subordinadas sustantivas introducidas por a que dependen de ciertos verbos de movimiento».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid, 2010, § 43.2.4a,b]

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Oración adverbial reanalizada como una oración sustantiva

«Se suele entender que la preposición (o locución prepositiva) unida a la conjunción que, que encabeza una oración subordinada sustantiva en función de complemento circunstancial (CC) (porque, para que, a que, hasta que, desde que, sin que, con que, conque, con objeto de que, a fin de que, en vista de que, etc.) constituyen un nexo conjuntivo o conjunción subordinante (locución conjuntiva); en ese caso, preposición y conjunción asumen el papel de transpositor y tienen un funcionamiento y significado unitarios (causa, fin, tiempo, modo, condición, consecuencia, etc.). Todos estos nexos no desempeñan ninguna función sintáctica en la oración que introducen y solo son elementos transpositores subordinantes.

Sin embargo, también hay razones para considerar que la preposición y la conjunción que son independientes; así, un argumento a favor de esta interpretación sería que en los casos en que es posible que el verbo de la oración subordinada sea un infinitivo basta con la presencia de la preposición.

Fue a su casa por tener un compromiso con su familia.

Fui a su casa porque tenía un compromiso con su familia.

Asistió a aquel curso de verano sin tener que renunciar a sus vacaciones.

Asistió a aquel curso de verano sin que tuviera que renunciar a sus vacaciones.

Esto no sucede con otros nexos o locuciones conjuntivas que también introducen una oración subordinada con función de CC; por ejemplo, los constituidos por algunos adverbios seguidos de la conjunción que: así que, luego que, siempre que, ya que, aunque –esta última está totalmente lexicalizada–, etc., o algunas de las constituidas por un SN + la conjunción que: una vez que, cada vez que, etc.) o por un participio en masculino singular y la conjunción que: puesto que, dado que, salvo que, etc., cuyos componentes suelen ser inseparables y no pueden introducir una oración con un verbo en infinitivo.

Creemos que, en el análisis sintáctico, los casos que ahora nos ocupan de preposición (o locución prepositiva) + conjunción que se pueden interpretar, sin más, como construcción o unidad léxica con comportamiento sintáctico unitario, es decir, como nexos subordinantes (locuciones conjuntivas), que introducen una oración en función de CC; no obstante, siempre que sea posible, es aconsejable ofrecer dos posibilidades de análisis y dar cuenta también de la función de cada uno de sus elementos. Así, en los ejemplos anteriores:

 

Vino a tu casa para / con el objeto de que lo conocieras.

 

CC (oración subordinada sustantiva con valor final)

 

Vino a tu casa

para / con el objeto de

 

que    

 

lo conocieras

 

índice funcional

 

Transp.

 

predicado: SV

 

Vino a tu casa

para / con el objeto de que

 

lo conocieras

 

nexo subordinante [loc. conj.] / transp.

 

predicado: SV

 

Si atendemos prioritariamente a su estructura sintáctica interna, solo las oraciones introducidas por la conjunción que precedida de la correspondiente preposición o locución prepositiva propia de la función del CC, pueden ser consideradas subordinadas sustantivas.

Sin embargo, dado que la función del CC se suele entender como una función prototípicamente adverbial, todas las oraciones subordinadas con función de CC, sean o no sustantivas, se agrupan en las denominadas oraciones subordinadas adverbiales (es como se viene haciendo en la tradición gramatical, y como lo hacemos en este libro; aun así, hemos creído necesario mencionar aquí las introducidas por preposición + que, en tanto que son oraciones subordinadas sustantivas).

Entre las oraciones subordinadas adverbiales, se incluyen también las que funcionan como modificador o adyacente oracional.

También las oraciones subordinadas sustantivas en función de CC se construyen con un verbo en infinitivo; dichas oraciones van precedidas de la correspondiente preposición o locución prepositiva y tienen un significado final, causal, modal, temporal, etc.

Existen algunas restricciones, así, las preposiciones hasta, desde, con significado temporal, no suelen admitir una oración subordinada sustantiva con el verbo en infinitivo. La oración subordinada con un verbo en infinitivo puede desempeñar la función de adyacente o modificador oracional: A fuerza de mirar esos crepúsculos del verano, pude saber en qué punto del cielo terminaría por ennegrecerse una nube.

En muchas gramáticas se analizan antes de que, después de que, etc., como una unidad que podría formar parte de las llamadas “locuciones conjuntivas”, cuyo funcionamiento sería el de una conjunción; desde este planteamiento, la oración funcionaría como una subordinada adverbial (en función de CC) dependiente del verbo principal de la oración compleja. Hay razones, sin embargo, para considerar que los adverbios antes y después funcionan como núcleo de una Sadv cuyo adyacente es una unidad oración, pues, además de que la oración subordinada va precedida de la preposición de, que marca la dependencia de la misma respecto del núcleo adverbial, dichos adverbios, sin necesidad de adyacentes, mantienen su autonomía sintáctica y su significado:

El maestro acudía siempre antes,

Empezamos a trabajar después

(antes y después funcionan como CC en sus respectivas oraciones con el mismo significado temporal), lo que no sucede en las locuciones conjuntivas propiamente dichas; sirvan como ejemplos: una vez que, ya que, y siempre que (cuando tiene valor condicional). Aconsejamos ofrecer las dos posibilidades de análisis».

[Gómez Manzano, Pilar / Cuesta Martínez, Paloma / García-Page Sánchez, Mario / Estévez Rodríguez, Ángeles: Ejercicios de gramática y de expresión. Con nociones teóricas. Madrid: Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, 2006, p. 320-321; 373]