ORACIONES SUBORDINADAS ADVERBIALES

Adverbialsätze

(Recop.) Justo Fernández López

 

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ADVERBIALSATZ

«Oración subordinada:

Oración subordinada adverbial. Oración no seleccionada por el verbo. Las subordinadas adverbiales se suelen dividir en adverbiales propias, cuando pueden ser sustituidas por un adverbio (las subordinadas de lugar, tiempo y modo), y adverbiales impropias, cuando no puede sustituirlas un adverbio (las subordinadas causales, finales, concesivas y condicionales). (Cf. Oración subordinada circunstancial.)

Oración subordinada causal. Oración subordinada que expresa la causa de lo denotado por la oración principal: Tose porque tiene bronquitis. (Cf. Causalidad.)

Oración subordinada circunstancial. Algunos autores prefieren esta denominación a la de 'oración subordinada adverbial', y dentro de las subordinadas circunstanciales distinguen entre circunstanciales adverbiales (las que se pueden sustituir por un adverbio) y no adverbiales (las que no pueden ser sustituidas por un adverbio). (Cf. Oración subordinada adverbial.)»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 86]

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«Oración adverbial

La Gramática tradicional incluye las oraciones causales, finales, condicionales, concesivas, comparativas y consecutivas entre las adverbiales porque parte del concepto de función: desempeñan la función de complemento circunstancial y se piensa que esta función es exclusiva de la categoría adverbio.

En esta gramática, sin embargo, no se establece una correspondencia exacta entre la categoría adverbio y la función complemento circunstancial, ya que esta función puede estar desempeñada también por construcciones preposicionales o por grupos nominales sin preposición.

Ejemplos:

 

Escribí la carta

con un bolígrafo.

 

 

const. preposicional

 

El año pasado

tuvimos más suerte.

 

grupo nominal

 

En consecuencia, las oraciones con función de complemento circunstancial son adverbiales cuando se sustituyen por adverbios, son sustantivas cuando se sustituyen por sustantivos o pronombres, no son ni adverbiales ni sustantivas cuando no se sustituyen por ninguna de esas categorías (condicionales, concesivas...)».

[Gómez Torrego, Leonardo: Gramática didáctica del español. Madrid: Ediciones SM, 2002, p. 321]

 

«El concepto de ‘subordinación adverbial’ es en la actualidad sumamente polémico. Muchas de las oraciones llamadas adverbiales en la tradición pueden considerarse subordinadas sustantivas, como se ha visto en varios de los apartados precedentes. Así sucede con las que complementan a ciertos adverbios, como encima de llegar tarde, después de venir mi hermano, y también con las que forman grupo con una preposición o locución preposicional no introducida por otra clase de palabras, como en Con ir tú es suficiente; A pesar de ser rico, no era feliz. Los infinitivos que se admiten en los complementos de a fin de o con tal de (a fin de solucionar el problema, con tal de solucionar el problema) alternan con subordinadas sustantivas de verbo personal (a fin de que se solucione el problema), pero más difícilmente con grupos nominales o pronombres.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.4)

El concepto tradicional de ‘subordinada adverbial’ está sometido a revisión en la teoría gramatical desde hace varios años.

«El concepto de SUBORDINADA ADVERBIAL se considera en la actualidad muy polémico. Lo es sobre todo porque no corresponde a esa unidad sintáctica una estructura interna tan claramente identificable como las que caracterizan a los demás tipos de subordinación. Atendiendo a su constitución interna, las subordinadas adverbiales tradicionales pueden estar formadas por gerundios, como en Se progresa esforzándose. Las demás construcciones que abarca tradicionalmente el concepto de ‘oración subordinada adverbial’ se suelen considerar hoy casos particulares de otras construcciones:

1.    Grupos adverbiales

2.    Grupos preposicionales

3.    Grupos conjuntivos

Los grupos adverbiales (clase 1) constan de adverbio y, en estos casos, de complemento preposicional. El término de la preposición puede ser nominal (antes del almuerzo), pero está constituido a menudo por una subordinada sustantiva de verbo fino (como en encima de que llegaste tarde; además de que no tienes razón) o de infinitivo (encima de llegar tarde; además de no tener razón). Los adverbios antes, después y luego, entre otros, encabezan igualmente grupos adverbiales que admiten complementos oracionales, sean de infinitivo o de verbo finito.

A la clase 2 corresponden las estructuras formadas por preposición o locución preposicional más su término, como a pesar de ser rico o gracias a que no llovía demasiado. Los segmentos subrayados son subordinadas sustantivas, y admiten además la sustitución por grupos nominales y por pronombres.

Pertenecen al grupo 3 las expresiones constituidas por una conjunción subordinante y una oración, sea esta de verbo personal (si usted me da su permiso, mientras tú te distraías) o de infinitivo (nada más llegar nosotros al hotel, de haberlo sabido yo). El segmento subrayado no puede sustituirse por un grupo nominal ni por un pronombre. Tampoco los infinitivos que se mencionan en los últimos ejemplos alternan con oraciones de verbo flexivo ni a la inversa. Las unidades resaltadas no constituyen, por tanto, subordinadas sustantivas (en el sentido estricto del término), aunque sí segmentos oracionales. La partícula de en de haberlo sabido yo se agrupa más claramente con las conjunciones subordinantes que con las preposiciones. El hecho de que el segmento subrayado no admita sustitutos nominales ni pronominales apoya su inclusión en este grupo 3, en lugar de en el 2.

No es infrecuente aplicar en la tradición el término subordinada adverbial a construcciones que satisfacen los requisitos de cualquiera de los tres grupos que se han mencionado. El hecho de distinguirlos no implica, sin embargo, que todas las construcciones oracionales introducidas por partículas tengan fácil cabida en alguno de ellos. Así, se ha considerado polémica la estructura de los grupos sintácticos encabezados por la locución a fin de, si bien parece dar lugar a construcciones de tipo 3, más que del tipo 2. Alternan en su término las subordinadas sustantivas de verbo finito (a fin de que se solucione el problema) y las de infinitivo (a fin de solucionar el problema). La pauta «a fin de + grupo nominal» es muy infrecuente, fuera de ciertas variedades del lenguaje técnico o del administrativo.

Se tendrán en cuenta, tanto los éxitos como los fracasos, a fin de su evaluación; Ha sido remitida al Ministerio de Agricultura la certificación de la citada Orden, a fin de su publicación.

No se documenta la variante con pronombres (*a fin de ello, *a fin de eso). El hecho de que existan testimonios de la construcción «a fin de + grupo nominal» es indicio, para unos gramáticos, de que se asimila en esos contextos al grupo de las preposiciones, pero para otros (acaso más justificadamente) esta pauta es compatible con su naturaleza conjuntiva, como en la expresión sino María y otras secuencias semejantes. Otras veces son más claros los indicios que permiten clasificar una construcción en estos grupos. Así, «con + infinitivo» corresponde al grupo 2 en lugar de al 3 en alternancias como Con {un sorbo ~ que beba un sorbo ~ beber un sorbo}, es suficiente.»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 26.13a-d]

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«Las oraciones subordinadas se dividen tradicionalmente en tres grupos: sustantivas (o argumentales, porque, con escasas excepciones, son las únicas que constituyen argumentos de algún predicado): Mencionó que llegaría hoy; Prometo estudiarme la lección; Dime cómo te va; adjetivas o de relativo: el color que te gusta, las personas a las que me refiero, nada que decir; adverbiales o circunstanciales: Aunque no te lo creas, me gusta la música que oyes; Si quieres, te espero; Este autor escribe como a mí me gustaría escribir.

El tercer grupo de oraciones subordinadas, las adverbiales o circunstanciales, es el más polémico de los tres, hasta el punto de que son raras las gramáticas modernas que les dan cabida como unidades del análisis sintáctico. De hecho, el paralelismo con los adverbios en los que se basa esa denominación es inexacto y puede estar forzado, ya que no existen adverbios que puedan sustituir a las oraciones finales, concesivas, causales, etc. El problema no se resuelve sustituyendo el término adverbial por circunstancial, ya que las prótasis condicionales o concesivas no son complementos circunstanciales, sino que participan en estructuras bimembres (denominadas tradicionalmente períodos). Por otra parte, la clase de las subordinadas adverbiales da lugar a cruces, solapamientos o traslapes con otras clases de oraciones.

Así, en Este autor escribe como a mí me gustaría escribir, la presencia del adverbio relativo como asimila el segmento subrayado a las relativas sin antecedente expreso (cf. del modo como a mí me gustaría escribir), a pesar de lo cual se considera tradicionalmente una subordinada adverbial. En esta obra se empleará el término subordinación adverbial cuando se desee recordar su contenido tradicional o abarcar conjuntamente el grupo que corresponde a estas oraciones en la tradición gramatical hispánica. También se aplicará el término subordinada adverbial a las oraciones subordinadas de gerundio, como en Salió de la casa dando un portazo».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid, 2010, § 1.7.3a,c]

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Oración adverbial reanalizada como una oración sustantiva:

«Suele entenderse en la tradición gramatical que porque y para que, introductores prototípicos de las oraciones causales y finales respectivamente, son dos conjunciones o dos locuciones conjuntivas. Desde este punto de vista, las secuencias porque era muy valiente y para que estés más cómoda constituyen oraciones subordinadas, segmentables en la forma [porque] [era muy valiente] y [para que] [esté más cómoda].

Cabe también pensar que porque era muy valiente o para que estés más cómoda son grupos preposicionales formados por una preposición —por o para— y una oración subordinada sustantiva introducida por que, lo que da lugar a las segmentaciones [por] [que era muy valiente] y [para] [que estés más cómoda]. Un argumento a favor de esta última segmentación es que el lugar de la subordinada sustantiva puede ser ocupado por un grupo nominal o por un pronombre: por su valentía, por eso, para su comodidad, para eso. Incluso es posible la combinación de ambos tipos de construcción: Permanecí inmutable por desidia y porque no me preocupaba si de verdad tenía o no razón (Delgado, Mirada). Un argumento en contra es, en cambio, la dificultad de coordinar la subordinada sustantiva con otra semejante: *Se hará porque tú lo quieres y que los demás están de acuerdo. Este tipo de coordinación se obtiene algo más fácilmente con la preposición para, como en Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual (Bucay, Recuentos), pero no es tampoco común en los textos. En las secciones que siguen se mantendrá el término tradicional oración subordinada para designar estas construcciones, aunque se aceptará la doble segmentación que permite asignar a secuencias como porque era un cobarde la estructura «conjunción subordinante + oración» o bien la estructura «preposición + oración subordinada sustantiva».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid, 2010, § 46.2.1a-b]

«Los problemas principales que se reconocen en la actualidad en la noción tradicional de subordinada adverbial son, fundamentalmente, tres. El primero es el hecho de que el paralelismo con los adverbios en los que se basa esa denominación es inexacto y puede estar forzado. El segundo se fundamenta en que la clase de las subordinadas adverbiales da lugar a cruces, solapamientos o traslapes con otras clases de oraciones. EL tercero alude a la estructura interna de las llamadas subordinadas adverbiales.

Ilustra el primero de los problemas mencionados el hecho de que no existen adverbios que puedan sustituir a las oraciones finales, concesivas, causales, etc. Resulta, por tanto, muy marcado el contraste con las subordinadas sustantivas y con las adjetivas. La sustitución del término adverbial por circunstancial, que se prefiere a veces, tampoco resulta transparente, ya que las prótasis condicionales o concesivas no son complementos circunstanciales. [...]

El segundo de los problemas que plantea el concepto de ‘subordinación adverbial’ es el hecho de que constituye un tipo sintáctico que se cruza o se traslapa con otras clasificaciones oracionales. En efecto, las oraciones de relativo contienen pronombres o adverbios relativos. [...]

El tercer problema, relativo a la segmentación de estar oraciones, concita menor consenso que los anteriores, ya que, en sentido estricto, no se aplica a las subordinadas adverbiales. [...]

A pesar de que la crítica que se acaba de resumir no carece de fundamento, se emplea aquí el término oración en los varios sentidos que tiene en la tradición gramática, sin que ello implique que todos los tipos de oraciones posean la misma estructura interna. Se usan los términos tradicionales subordinada sustantiva y subordinada adjetiva o de relativo. Se empleará el término de subordinación adverbial cuando se desee recordar su contenido tradicional o se desee abarcar por entero el grupo que corresponde a estas oraciones en la tradición gramatical hispánica. También se aplicará el término subordinada adverbial a las oraciones subordinadas de gerundio, como en Salió de la casa dando un portazo. Se empleará el término grupo conjuntivo en los casos en los que resulta imprescindible referirse a la estructura interna de esos segmentos.» [RAE: NGLE, § 1.13q-u]

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Oración adverbial reanalizada como una oración sustantiva

«Se suele entender que la preposición (o locución prepositiva) unida a la conjunción que, que encabeza una oración subordinada sustantiva en función de complemento circunstancial (CC) (porque, para que, a que, hasta que, desde que, sin que, con que, conque, con objeto de que, a fin de que, en vista de que, etc.) constituyen un nexo conjuntivo o conjunción subordinante (locución conjuntiva); en ese caso, preposición y conjunción asumen el papel de transpositor y tienen un funcionamiento y significado unitarios (causa, fin, tiempo, modo, condición, consecuencia, etc.). Todos estos nexos no desempeñan ninguna función sintáctica en la oración que introducen y solo son elementos transpositores subordinantes.

Sin embargo, también hay razones para considerar que la preposición y la conjunción que son independientes; así, un argumento a favor de esta interpretación sería que en los casos en que es posible que el verbo de la oración subordinada sea un infinitivo basta con la presencia de la preposición.

Fue a su casa por tener un compromiso con su familia.

Fui a su casa porque tenía un compromiso con su familia.

Asistió a aquel curso de verano sin tener que renunciar a sus vacaciones.

Asistió a aquel curso de verano sin que tuviera que renunciar a sus vacaciones.

Esto no sucede con otros nexos o locuciones conjuntivas que también introducen una oración subordinada con función de CC; por ejemplo, los constituidos por algunos adverbios seguidos de la conjunción que: así que, luego que, siempre que, ya que, aunque –esta última está totalmente lexicalizada–, etc., o algunas de las constituidas por un SN + la conjunción que: una vez que, cada vez que, etc.) o por un participio en masculino singular y la conjunción que: puesto que, dado que, salvo que, etc., cuyos componentes suelen ser inseparables y no pueden introducir una oración con un verbo en infinitivo.

Creemos que, en el análisis sintáctico, los casos que ahora nos ocupan de preposición (o locución prepositiva) + conjunción que se pueden interpretar, sin más, como construcción o unidad léxica con comportamiento sintáctico unitario, es decir, como nexos subordinantes (locuciones conjuntivas), que introducen una oración en función de CC; no obstante, siempre que sea posible, es aconsejable ofrecer dos posibilidades de análisis y dar cuenta también de la función de cada uno de sus elementos. Así, en los ejemplos anteriores:

 

Vino a tu casa para / con el objeto de que lo conocieras.

 

CC (oración subordinada sustantiva con valor final)

 

Vino a tu casa

para / con el objeto de

 

que    

 

lo conocieras

 

índice funcional

 

Transp.

 

predicado: SV

 

Vino a tu casa

para / con el objeto de que

 

lo conocieras

 

nexo subordinante [loc. conj.] / transp.

 

predicado: SV

 

Si atendemos prioritariamente a su estructura sintáctica interna, solo las oraciones introducidas por la conjunción que precedida de la correspondiente preposición o locución prepositiva propia de la función del CC, pueden ser consideradas subordinadas sustantivas.

Sin embargo, dado que la función del CC se suele entender como una función prototípicamente adverbial, todas las oraciones subordinadas con función de CC, sean o no sustantivas, se agrupan en las denominadas oraciones subordinadas adverbiales (es como se viene haciendo en la tradición gramatical, y como lo hacemos en este libro; aun así, hemos creído necesario mencionar aquí las introducidas por preposición + que, en tanto que son oraciones subordinadas sustantivas).

Entre las oraciones subordinadas adverbiales, se incluyen también las que funcionan como modificador o adyacente oracional.

También las oraciones subordinadas sustantivas en función de CC se construyen con un verbo en infinitivo; dichas oraciones van precedidas de la correspondiente preposición o locución prepositiva y tienen un significado final, causal, modal, temporal, etc.

Existen algunas restricciones, así, las preposiciones hasta, desde, con significado temporal, no suelen admitir una oración subordinada sustantiva con el verbo en infinitivo. La oración subordinada con un verbo en infinitivo puede desempeñar la función de adyacente o modificador oracional: A fuerza de mirar esos crepúsculos del verano, pude saber en qué punto del cielo terminaría por ennegrecerse una nube.

En muchas gramáticas se analizan antes de que, después de que, etc., como una unidad que podría formar parte de las llamadas “locuciones conjuntivas”, cuyo funcionamiento sería el de una conjunción; desde este planteamiento, la oración funcionaría como una subordinada adverbial (en función de CC) dependiente del verbo principal de la oración compleja. Hay razones, sin embargo, para considerar que los adverbios antes y después funcionan como núcleo de una Sadv cuyo adyacente es una unidad oración, pues, además de que la oración subordinada va precedida de la preposición de, que marca la dependencia de la misma respecto del núcleo adverbial, dichos adverbios, sin necesidad de adyacentes, mantienen su autonomía sintáctica y su significado:

El maestro acudía siempre antes,

Empezamos a trabajar después

(antes y después funcionan como CC en sus respectivas oraciones con el mismo significado temporal), lo que no sucede en las locuciones conjuntivas propiamente dichas; sirvan como ejemplos: una vez que, ya que, y siempre que (cuando tiene valor condicional). Aconsejamos ofrecer las dos posibilidades de análisis».

[Gómez Manzano, Pilar / Cuesta Martínez, Paloma / García-Page Sánchez, Mario / Estévez Rodríguez, Ángeles: Ejercicios de gramática y de expresión. Con nociones teóricas. Madrid: Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, 2006, p. 320-321; 373]