ORACIÓN ATRIBUTIVA Y ORACIÓN PASIVA

(Recop.) Justo Fernández López   

 

Vgl.:

Diathese / Attribut / Alarcos / Oraciones copulativas

 

„E. Alarcos Llorach designa estas funciones [los constituyentes subordinados al verbo] de otro modo „implemento“ (=objeto directo); „complemento“ (= objeto indirecto); „aditamento“ (= circunstancial), que en ciertos casos es „suplemento“; „atributo“ (= predicativo). Como no reconoce diferencia funcional entre el „atributo“ y el participio de la frase verbal pasiva, no considera al agente como modificador del verbo, sino como „adyacente“ del „atributo“ (Estudios de gramática funcional del español, págs. 114, 116, 118, 120, 129)“.  

[Kovacci, Ofelia: El comentario gramatical. Teoría y práctica. Madrid: Arco / Libros, 1990, p. 68]

E. Alarcos Llorach (Gramática Funcional, VI) representa las postura extrema de la negación de un morfema de diátesis o voz en español (nótese que niega el morfema, no la diferenciación semántica, sustancial, aspecto que no le interesa). Para él, formalmente, son idénticas oraciones como

1)      La casa es vieja

2)      La casa es destruida

3)      La casa está vieja

4)      La casa está destruida

5)      La casa parece vieja

6)      La casa parece destruida

7)      La casa resulta vieja

8)      La casa resulta destruida

9)      La noticia es divulgada por los periódicos

10)    La noticia es falsa por ciertos indicios

Siempre, según él, nos encontramos con una sola estructura oracional: la de tipo atributivo [ist-Satz].“           

[Marcos Marín, F.: Curso de grmática española, p. 282-283]

«Atributo, participio y voz pasiva

Como atributo puede aparecer el derivado verbal llamado participio, que se ha visto funciona como los adjetivos. Las estructuras atributivas con participio se conocen tradicionalmente como oraciones pasivas. Desde el punto de vista designativo de la experiencia comunicada, es cierto que las oraciones de pasiva se caracterizan por tener un sujeto explícito que en la realidad sugerida se corresponde con el ente afectado por la noción léxica del participio. Pero sintácticamente, no hay ninguna diferencia respecto de las oraciones atributivas. Cotejando la oración pasiva

El campeón fue vencido

y la activa

El campeón venció

se observa que comunican contenidos diferentes. La segunda equivale, por su referencia, a

El campeón fue el vencedor.

Esta y la primera se distinguen entre sí solo por el último término: vencido y vencedor.

En lo demás su estructura es común: un núcleo verbal (fue), un sujeto explícito (el campeón) que concuerda con los morfemas de persona y número del verbo (“tercera singular”); el último término (vencido y vencedor) concuerda en número con el núcleo y en género y número con el sujeto léxico. Se comprueba sustituyendo esos morfemas (singular por plural o masculino por femenino), y al decir

Los campeones fueron  o

La campeona fue,

se modificaría concordantemente la unidad final: fueron vencidos, fue vencida; fueron vencedores, fue vencedora. Y, en fin, si esos términos se eludiesen por consabidos, su representante en todos los casos sería el invariable: lo: Lo fue, Lo fueron.

En resumen, tanto vencido como vencedor cumplen la función de atributo. La noción de “pasivo” pertenece solo a la estructura interna del término vencido, no a la de la oración, e incluso a veces lo “pasivo” depende del contexto, como en los casos de ambigüedad referencial:

Los concejales fueron honrados

es una estructura única aplicable a dos situaciones reales diferentes (“se honró a los concejales” o bien “los concejales fueron probos”).

Adyacente preposicional del participio

 No invalida el carácter atributivo de las llamadas oraciones pasivas el hecho de poder llevar el participio un adyacente preposicional que se refiere en la realidad al agente de la actividad designada por el signo léxico del participio, en tanto que el atributo en los otros casos puede ir determinado por adyacentes preposicionales que no se refieren a ningún agente. De todos modos, la estructura sintáctica es idéntica, según se nota en el paralelismo de las siguientes parejas oracionales:

La noticia es divulgada por la prensa (Lo es).

La noticia es confidencial por su trascendencia (Lo es).

Las negociaciones fueron interrumpidas por la policía (Lo fueron).

Las negociaciones fueron laboriosas por su dificultad (Lo fueron).

El edificio será derribado por los bomberos (Lo será).

El edificio será suntuoso por su decoración (Lo será).

En todos los ejemplos, el segmento que encabeza por forma unidad con el participio o el adjetivo que le precede, como demuestra la posibilidad de ser, ambos en conjunto, representados por lo como cualquier atributo. La diferencia entre el sentido agentivo y el sentido causativo es cuestión que no afecta a las relaciones sintácticas. [...]

Las diferencias de sentido agentivo y causativo no dependen de las relaciones sintácticas, ni del sentido de la preposición por, sino de las particularidades semánticas de la unidad que funcione como atributo. Compárese el comportamiento de los atributos elogiado, elogiable, elogioso (unidades todas, derivadas con sufijos de valor referencial diferente, de un mismo signo léxico que manifiesta la noción “elogio”):

El discurso es elogiado por el público.

El discurso es elogiado por su claridad.

El discurso es elogiable por su precisión.

El discurso es elogioso por las circunstancias.

Son, sin duda, los sufijos ado, able y oso los responsables de que el adyacente se refiera a una u otra noción (agente o causa). Sin embargo, todas esas nociones son estructuras atributivas. Agente y causa son sentidos no distinguidos por la estructura y las relaciones sintácticas. Su diferencia procede de las diversas referencias léxicas que evocan los signos presentes; su diversidad resultaría solo patente en la lengua sustituyéndolos por otras estructuras, por ejemplo, diciendo

El público elogia el discurso;

Su claridad hace elogiar el discurso;

Su precisión hace elogiable el discurso;

Las circunstancias hacen elogiar el discurso

[Alarcos Llorach, Emilio: Gramática de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1994; § 363-364]