NUMERUS

Número

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Singular / Plural / Pluralis Auctoris / Pluralis Majestatis / Pluralis Modestiae / Singularetantum / Kollektivum / Pluraletantum / Massen-Nomen / Singulativ / Paucalis / Klassifikator / Klassifizierender Sprachbau

 

Numerus [Pl. Numeri.- Auch: Zahl]. Grammatische Kategorie des Nomens (speziell des Substantivs) zur Kennzeichnung von Quantitätsverhältnissen. Durch Kongruenz wird Numerus auch auf andere nominale Wortarten (Adjektiv, Pronomen) sowie auf das finite Verb übertragen, daher rechnet man Numerus auch unter die Verbkategorien. Die häufigsten N.-Kategorien sind Singular und Plural; daneben gibt es Systeme, die zusätzlich einen Dualis (Zweizahl) unterscheiden, so im Griech. und Got., und solche, die außerdem einen Trialis besitzen (z. B. im südwestpazifischen Raum). In Manchen Sprachen tritt die Kategorie des Paucalis auf (Plural der überschaubaren Anzahl, z. B. im Arabischen).

Ein Numerus-System anderer Art findet sich in Sprachen, die zwischen einer numerusindifferenten Grundform (Kollektiv) und einer davon abgeleiteten, komplexeren Form für die Einzahligkeit (Singulativ) unterscheiden, z. B. im Bretonischen. Oft treten alle Nomina in allen N. auf (sogen. Singularetantum, Pluraletantum, Massen-Nomen).

Zu unterscheiden ist einsemantischer Numerus (z. B. Pferde in Philip hat Pferde beobachtet) von einem rein syntaktischen Kongruenz-Numerus (z. B. Pferde in In der Camargue leben 1,0 Pferde pro Quadratkilometer, die Pluralform wird hier durch die Dezimalbruchzahl ausgelöst). Sprachen ohne Numerus-Distinktion sind häufig > Klassifizierender Sprachbau.“ [Bußmann, H., S. 537-538]

El número en español

„El significado de las diferencias singular o plural suele corresponderse con la presencia de /s/ o /es/ finales en el plural: gato / gatos, león / leones. Pero la distinción de número se manifiesta a veces solo gracias a las variaciones del artículo (u otros elementos de secuencia): tal sucede con los sustantivos cuyo significante es polisílabo acabado en /s/ precedida de vocal átona: la crisis / las crisis, el atlas / los atlas, la tesis / las tesis, el análisis / los análisis, el jueves / los jueves, la caries / las caries, el virus / los virus.

Hay que añadir algunos cultismos como tórax, bíceps, fórceps, que suelen pronunciarse / tóras, bízes, fórzes /, también variables en plural.

El empleo de los dos significantes  /s/ y /es/ del plural está condicionado por la secuencia fónica: cuando el significante del singular acaba en fonema consonántico (excepto los casos de /s/ recién mencionados), el plural adopta la terminación /es/; así, en abad / abades, matiz / matices, ratón / ratones, margen / márgenes, col / coles, cércel / cárceles , temor / temores, as / ases, anís / anises, reloj / relojes; cuando el significante del singular termina en vocal átona, el plural agrega /s/: así, en lana / lanas, ave / aves, ánade / ánades, mapamundi / mapamundis, yanqui / yanquis, lomo / lomos, ópalo / ópalos, tribu / tribus, espíritu / espíritus.

Si el significante del singular acaba en vocal tónica, la formación del plural fluctúa. Mientras de café, fe, menú, dominó, sofá, se dicen los plurales cafés, fes, menús, dominós, sofás; hay alternancia (o la ha habido) en el caso de jabalí, alhelí, maravedí, berbiquí, que presentan plurales alternativos jabalís-jabalíes, alhelís-alhelíes, maravedís-maravedíes, berbiquí-berbiquíes. Fuera de algunos casos (como de albalá, albalaes; de faralá, faralaes), parece predominar hoy día el plural /s/: bisturís, esquís, pirulís, bigudís. Además, por analogía con el esquema anís-anises, mes-meses, se dan casos incorrectos con redundancia del significante de plural (como maravedises, cafeses, jabalises).

En los singulares acabado en diptongo tónico, el plural adoptaba originariamente la terminación /s/ (así, de buey, ley, rey los plurales desusados bueys, leys, reys. Actualmente se ha consolidado el plural propio de los singulares acabados en consonante, con /es/: se dice bueyes, leyes, reyes. Pero en palabras de introducción reciente rivalizan las dos posibilidades. Aunque de ay, convoy, carey, noray se dice ayes, convoyes, careyes, norayes, de jersey, paipai, guirigay, rentoy, se emplean los plurales jerséis, paipáis, guirigáis, rentóis.

Se ha visto que a veces el puesto del acento del singular se desplaza a otra sílaba en plural: carácter - caracteres, sobre todo para evitar situación anómala del acento: régimen - regímenes, espécimen - especímenes.

Frente al uso habitual de la terminación /es/ tras consonante, los cultismos recientes y poco difundidos presentan /s/, como de desiderátum la forma desiderátums, o adoptan en la lengua escrita y culta el significante plural originario (desiderata). Otros quedan invariables: los memorándum, los tedéum, los expícit. Pero los que se han generalizado en el uso se adaptan al esquema normal: de álbum (pronunciado /álbun/) se hace los álbumes; de currículum, en lugar de currícula, se dice currículos; de hipérbaton se para a los hipérbatos; del primitivo sympósium se ha regularizado simposio - simposios.

En voces extranjeras popularizadas, según su mayor o menos difusión, alternan las soluciones para el plural: generales son yogures, goles, chóferes, per no son estables los concurrentes clubs - clubes - clusm ni sángüiches - sangüis, etc.

En cuanto a las peculiaridades del significado del número, deben señalarse en primer lugar los casos de indiferenciación entre singular y plural, manifestados una veces con el significante propio del primero, y otras con el del segundo. Ocurre así con los sustantivos llamados singularia tantum, que aparecen normalmente solo con la forma de singular: la tez, el caos, el cariz, la salud, la sed, el este, el cenit, el zodiaco; o con los sustantitos llamados pluralia tantum, que solo suelen usarse con plural: los víveres, los comestibles, los enseres, las afueras, los alrededores, las nupcias, las entendederas, las facciones, las vituallas, los plácemes, los honorarios, etc.“.

Igualmente sucede con los plurales referentes a objetos compuestos de dos partes simétricas, como las gafas, las tijeras, las pinzas, los alicates, los grillos, las esposas, los pantalones, si bien a veces se utilicen con el mismo sentido los correspondientes singulares (la tijera, la pinza, el pantalón).

En ocasiones, las referencias del singular y del plural son equivalentes, como en

 

la muralla

las murallas

la escalera

las escaleras

el intestino

los intestinos

la entrada

las entradas

 

No obstante, a menudo hay entre ambos diferencias de tipo expresivo, como entre barba y barbas, espalda y espaldas, el pelo y los pelos, e incluso se establecen oposiciones entre denotación abstracta y concreta u otros matices. Así, no se identifican el interés con los intereses, la imaginación con las imaginaciones, la razón con las razones, el haber y los haberes, la locura y las locuras, el polvo y los polvos, el trigo y los trigos, etc.

De esto se desprende que el significado de singular y de plural no se corresponde siempre con la referencia del primero a un ejemplar único de la clase de objetos designados por el sustantivo, ni la del segundo a la denotación de varios ejemplares de esa clase. Es evidente que el plural (cuando se opone al singular) designa siempre un conjunto más o menos amplio de objetos de una misma clase. Pero el singular, además de aludir muchas veces a un solo ejemplar de la clase en cuestión, puede también referirse al conjunto total de objetos incluidos en ella, con lo cual resulta equiparable con el plural, como El hombre es mortal = Los hombres son mortales. De este modo, mientras el plural se refiere siempre a varios objetos de una clase (o a todos ellos), el singular, que puede aludir a la unidad o al conjunto unitario de objetos de la clase dada, se caracteriza por su indiferencia a la pluralidad.

El doble valor significativo del singular explica el comportamiento diverso de dos clases de sustantivos: los contables y los no contables. Los primeros hacen referencia a objetos que existen aislados como ejemplares diferentes (árbol, perro, casa, etc.); se puden contar y enumerar, porque son discontinuos. Los segundos aluden a realidades no separables en ejemplares diversos (agua, vino, madera, arena, etc.); no se pueden contar ni enumerar, pues son continuos. Los sustantivos no contables pueden aparecer, tanto en singular como en plural, cumpliendo las funciones de sujeto explícito y de objeto directo: Sale agua, Salen aguas; Hay vino, Hay vinos. En cambio, los sustantivos contables en esas funciones citadas no suelen aparecer en singular (a no ser que lleven artículo u otros elementos actualizadores), aunque lo hacen en plural: Salen perros o Sale el perro (pero nunca Sale perro); Hay árboles (pero no Hay árbol).“

[Alarcos Llorach: Gramática de la lengua española. Madrid, 1994, pp. 63-66]