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Vgl.: |
Yeísmo / Zeísmo / Rehilamiento |
Yeísmo:
Aussprache von ll als y.
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«Yeísmo:
In
großen Teilen des Spanischen Sprachgebietes wird ll wie y
ausgesprochen: cabayo, yave, gayina für caballo, lleve, gallina
usw. Die Aussprache ist dabei [ǰ] mit allen seinen phonetischen Varianten,
also [ɟ], [Ʒ] usw.Diese Erscheinung nennt man “yeísmo”.
In Río
de la Plata-Gebiet (Teil von Argentinien mit Buenos Aires sowie Uruguay) wird ll
als alveolar Zischlaut (wie intervokalisches y) gesprochen. Dieser meist
stimmhafte Laut wird in der Sprache der Vorstädte (lenguaje arrabalero)
und vor allem der Halbwüchsigen stimmlos: calle (kaƷe
> kaʃe).
Die
geographische Abgrenzung des “yeísmo” ist schwierig. [ʎ] wird in folgenden Gebieten
gesprochen: in Altkastilien, León, Asturien, Aragonien und Navarra, ebenso wie
in Galicien, Katalonien, Valencia und den Balearen.
Am
stärksten verbreitet ist der “yeísmo” in Extremadura, Andalusien, Murcia und
auf den Kanarishen Inseln. Zwischen diesen beiden Zonen liegen Gebiete mit der
Aussprache [ʎ] und solche mit “yeísmo”, vor allem Madrid und Toledo. In
Iberoamerika herrscht weitgehend “yeísmo” vor.
Der
“yeísmo” der spanischen Hauptstadt ist ein typischer Zug der Volkssprache, doch
ist er selbst in gepflegter Umgangssprache eine normale Erscheinung. Nur in
gebildeter Sprechweise wird ll und y noch unterschieden, jedoch
breitet sich der “yeísmo” mehr und mehr aus. Neben der geographischen
Abgrenzung spielt also auch hier der soziologische Faktor des Sprachniveaus
eine Rolle.
Bei der
Erlernung der Aussprache sollte auf die Unterscheidung zwischen [ʎ] und [ǰ] Wert gelegt werden, da sie
eine der Normen für eine korrekte spanische Aussprache darstellt und
phonologisch relevant ist (vgl. das Oppositionspaar halla – haya).»
[Navarro
Tomás, T. / Haensch, G. / Lechner, B.: Spanische Aussprachelehre. München:
Hueber, 1970, S. 86-87]
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Lleísmo
Im Normkastilischen ist die Opposition /j/-/ʎ/ noch erhalten. In ausgedehnten
Gebieten Spaniens und Amerikas ist diese Opposition allerdings nicht mehr
vorhanden.
Yeísmo
«Unter yeísmo versteht man den
Zusammenfall der Phoneme /ʎ/ und /j/ in /j/,
d. h. das Phonem /ʎ/ existiert im phonologischen Inventar dieser
Varietäten des amerikanischen Spanisch nicht. (Der yeísmo ist inzwischen
auch in weiten Teilen Spaniens verbreitet). In Yeísmogebieten unterscheiden
sich beispielsweise pollo und poyo, halla und haya,
calló und cayó in der Aussprache nicht. Yeísmo herrscht in
Amerika überall mit Ausnahme der Ostkordillere der kolumbianischen Anden, des
ecuadorianischen Hochlandes, Perus (dagegen Yeísmo in Lima und
Küstenstreifen), Boliviens und Paraguays.»
[Dietrich, H. / Geckeler, H.: Einführung
in die spanische Sprachwissenschaft. Berlin: Erich Schmidt Verlag, 1990, p.
180]
Žeísmo
«Eine phonetische Sonderform der phonologisch
relevanten Erscheinung yeísmo stellt der žeísmo dar, so wie er
vor allem im Großteil von Argentinien und Uruguay existiert; dort werden z. B. calló
und cayó als [k’Ʒo] ausgesprochen.»
[Dietrich, H. / Geckeler, H.: Einführung
in die spanische Sprachwissenschaft. Berlin: Erich Schmidt Verlag, 1990, p.
180]
Diese Realisierung des Phonems /j/ als [ž]
bzw. Vorverlagerung der Artikulation vom palatalen zum präpalatalen Bereich
wird auch auch in der spanischen Phonetik als Rehilamiento
genannt. Man kann beim žeísmo verschiedene Typen
unterscheiden.
Seísmo
«Es gibt in den Regionen des žeísmo inzwischen
auch eine Tendenz, den stimmhaften žeísmo unter bestimmten
Voraussetzungen (z. B. je nach Geschlecht und Alter der Sprecher) durch den
stimmlosen šeísmo zu ersetzen.»
[Dietrich, H. / Geckeler, H.: Einführung
in die spanische Sprachwissenschaft. Berlin: Erich Schmidt Verlag, 1990, p.
180]
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El lleísmo distingue entre la y de poyo y la ll
de pollo, es decir, entre /j/-/ʎ/: llave [ʎáβe], calle [káʎe],
cepillo [θepíʎo].
En el yeísmo de amplias
regiones de habla hispana se pierde la
distinción /j/-/ʎ/ quedando eliminadas las
oposiciones hoya – olla, poyo – pollo. El yeísmo identifica el
fonema lateral palatal, representado por la grafía ll, con el fonema
fricativo palatal sonoro, representado por la grafía y. Esto es común en
casi toda España y en casi toda América, excepto algunos dialectos andinos. Así
vaya y valla sonará de manera idéntica.
El žeísmo pronuncia uno o ambos fonemas palatales como [ž]. El
žeísmo se conoce también como yeísmo
rehilado. La variante prepalatal sorda suena como la sh
de la palabra inglesa show, y la variante sorda como la s de la
palabra inglesa pleasure. Dado que el rehilamiento es un fenómeno
común a muchas fricativas sonoras que existen en otras lenguas, el término rehilamiento no sería el más adecuado para el
fenómeno fónico del žeísmo.
El rehilamiento es un tecnicismo acuñado por Amado Alonso en
1925 para designar el «zumbido especial producido en el punto de articulación».
Más tarde, este tecnicismo es empleado también por Navarro Tomás, pero no para
describir un fenómeno acústico, sino articulatorio. Habría que hablar, pues, de
una “pronunciación rehilada”.
Así define el DRAE:
rehilar.
(Del lat. *refilāre,
de filum, hilo).
1. tr. Hilar
demasiado o torcer mucho lo que se hila.
2. intr. Dicho de una
persona o de una cosa: Moverse como temblando.
3. intr. Dicho de
ciertas armas arrojadizas, como la flecha, cuando van con mucha rapidez:
Producir ruido o zumbido.
4. intr. Fon. Pronunciar
con rehilamiento ciertas consonantes sonoras. U. t. c. tr.
rehilamiento.
m. Fon. Vibración
que se produce en el punto de articulación de algunas consonantes y que suma su
sonoridad a la originada por la vibración de las cuerdas vocales; p. ej., hay rehilamiento en la
pronunciación castellana de s y z en mismo, esbelto, juzgar,
Luzbel, o en la rioplatense de ayer, mayo.
rehilante.
adj. Fon. Dicho de una
consonante: Articulada con rehilamiento.
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«lleísmo, yeísmo, žeísmo
Definiremos
como lleísmo la existencia, en el sistema consonántico de un hablante,
del fonema palatal lateral sonoro. Como se sabe, dicho fonema es escaso en todo
el mundo hispánico; dicho con otras palabras, también en España ha
desaparecido, en esta última generación –y, de modo particular, en medios
urbanos– en zonas donde, hasta entonces, era de aparición general en los
hablantes, que distinguían pollo/poyo, valla/vaya,
halla/haya, por la consonante palatal sonora –lateral/central– de
los respectivos signos. En América son yeístas, y practican, por tanto, la
distinción mencionada, parte de Colombia y partes también de Perú, Ecuador y
Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina y Chile.
Por el
contrario, la ausencia del fonema palatal lateral y la presencia en su lugar de
/y/ –que vendría a indistinguir pollo y poyo en una pronunciación
única poyo, o bien en otras menos
tensas, tipo poio– es el fenómeno que
conocemos como yeísmo, y es la situación más general en el español de
América.
En el žeísmo, que algunos llaman yeísmo
rehilado (mientras que otros rechazan, por impropio, hablar de rehilamiento,
cf. Zamora-Guitart 1982, 91), la presencia de un fonema prepalatal fricativo
sonoro /ž/ sirve para la igualación fonética de lo que gráficamente es ll,
y: así, tanto pollo como poyo se realizan fonéticamente como
[póžo]. Los países žeístas son hoy
Argentina y Uruguay.
Pues
bien, en estos países, y dependiendo de factores sociolingüísticos, este fonema
/ž/ aparece ensordecido en /š/; esta igualación de pollo y poyo
en [póšo] parece general entre los
jóvenes en Buenos Aires, mientras que es propio de las mujeres en Montevideo.»
[Saralegui,
Carmen: El español americano. Teoría y textos. Ediciones Universidad de
Navarra (EUNSA), 2004, p. 41-42]
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«Žeísmo
Puede
definirse el žeísmo en general como la presencia a nivel fonemático de un
segmento fricativo prepalatal (alveopalatal) sonoro tenso y estridente (esto
es, con un grado relativamente notable de ruido) que se simboliza /ž/ (y [ž] su
representación fonética). Muy parecido en su timbre a la j del francés,
es el sonido que algunas fuentes tradicionales denominan la ‘y rehilada’.
Resulta
impropio sin embargo hablar del ‘rehilamiento’ de /y/ como proceso sincrónico si no se dan
alternancias en que el mismo morfema o palabra se pronuncie a veces con [ž] y a
veces con un alófono de /y/. Si existiera esa situación, sí habría que postular
o una regla de rehilamiento (/y/ > [ž]) o una de des-rehilamiento (/ž/ >
[y]), según se considerara subyacente a /y/ o /ž/. Que sepamos, sin embargo, en
ningún dialecto žeísta se da, p. ej., que yo se pronuncie a veces
[ўó] o [yó] y a veces [žó].
El que
no exista en la gramática de los dialectos žeístas un proceso vivo de
‘rehilamiento’ de /y/ se ve en el hecho de que [y] procedente de la
consonantización de deslizada palatal nunca se pronuncia [ž]. Es decir, p. ej.,
la frase voy a hacerlo llega a pronunciarse entre žeístas [bó-ya-sér-lo]
en el habla rápida pero nunca se pronuncia *[bó-ža-sér-lo].»
Zamora
Munné, Juan C. / Guitart, Jorge M.: Dialectología hispanoamericana.
Teoría – Descripción – Historia. Salamanca: Ediciones Almar, 1982, p. 91]
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«Yeísmo:
Fenómeno
que consiste en pronunciar la ll como y, por tendencia a hacer
central una articulación lateral. Son yeístas Madrid, Toledo, Ciudad Real,
Extremadura, Andalucía y Canarias. En Hispanoamérica hay distinción entre ll
y y en varias provincias de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Ecuador.»
[Lázaro
Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 51981, p. 415]
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“Yeísmo
Se ha
referido a él Amado Alonso: «Después de la gran revolución fonética – escribe –
ocurrida en nuestra lengua entre 1560 y 1630, el cambio mas importante cumplido
es el de ll > y, con sus variantes realizaciones. Otros lo acompañan, como la
aspiración de –s, la pérdida
variamente condicionada de la –d, la
confusión de –r y –l, su vocalización o su pérdida, y
algunos otros menos conocidos; pero todos son dialectales y como si dijéramos
periféricos a la lengua española, y, excepto la aspiración de la –s y la pérdida de la –d en –ado, todos son de extensión mucho menor. El yeísmo, en cambio, se
ha establecido en la lengua misma, en su mismo centro geográfico, que es Madrid
y el reino de Toledo. Los ilustres maestros de aquel venerable Centro de
Estudios Históricos, D. Américo Castro y D. Tomás Navarro, y tras ellos otros
muchos que recibimos sus enseñanzas, hemos venido recomendando la práctica de
la ll castellana por ser la
tradicional y la que responde a la distinción ll – y de la lengua literaria, bien clara en las rimas, y por ser
pronunciación todavía viva en gran parte del territorio de nuestro idioma. Es
sana recomendación, sobre todo porque en ninguna parte suena tal pronunciación
como afectada. Pero no es ahora mi papel el de maestro, sino el de historiador.
Y aunque es cierto que los más atentos y exigentes practican y recomiendan la
distinción ll – y, también lo es que
los igualadores de Madrid y de otras partes, salvo en ocasiones de excepción
como la de recitar versos, practican el yeísmo sin el menor sobresalto de su
conciencia idiomática, bien instalados en la lengua general y como en su tranquila
posesión».
A modo
de testimonio documental puede citarse también este párrafo de Américo Castro
publicado en 1935: «Por cierto – dice – que es lamentable para la unidad
cultural de nuestra lengua literaria, que los actores españoles comiencen a recitar
con la y vulgarota de los madrileños.
Da vergüenza que haya actores que nos hagan oír, declamando el Tenorio, “en
esta apartada oriya, más pura la luna briya”. En todos los pueblos cultos hay
lo que llaman los alemanes la “pronunciación escénica”, que mantiene el modelo
del decir refinado frente a las ocasionales chabacanerías de la gente. En Nueva
York, donde el inglés anda como Dios quiere, nadie se arrojaría a representar a
Shakespeare sino en la forma estrictamente literaria en que ha sido consagrado
por los siglos. Es sumamente extraño que habiendo en Madrid una Escuela de
Declamación, vaya siendo cada vez más frecuente que los actores digan “cabayo”
y “siya”. Siempre la presión del arroyo».”
[Abad,
Francisco: Diccionario de lingüística de
la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, S. 248-249]
●
Barbón Rodríguez, J. A. (1975):
“El rehilamiento”. En Phonetica, 31; 81-120.
Barbón Rodríguez, J. A. (1978):
“El rehilamiento: descripción”. En Phonetica, 35; 185-215.
Bès,
Gabriel (1968): “Examen del concepto de rehilamiento”. En Thesaurus, 19;
18-42.