LLEÍSMO

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Yeísmo / Zeísmo / Rehilamiento

 

Yeísmo: Aussprache von ll als y.

«Yeísmo:

In großen Teilen des Spanischen Sprachgebietes wird ll wie y ausgesprochen: cabayo, yave, gayina für caballo, lleve, gallina usw. Die Aussprache ist dabei [ǰ] mit allen seinen phonetischen Varianten, also [ɟ], [Ʒ] usw.Diese Erscheinung nennt man “yeísmo”.

In Río de la Plata-Gebiet (Teil von Argentinien mit Buenos Aires sowie Uruguay) wird ll als alveolar Zischlaut (wie intervokalisches y) gesprochen. Dieser meist stimmhafte Laut wird in der Sprache der Vorstädte (lenguaje arrabalero) und vor allem der Halbwüchsigen stimmlos: calle (kaƷe > kaʃe).

Die geographische Abgrenzung des “yeísmo” ist schwierig. [ʎ] wird in folgenden Gebieten gesprochen: in Altkastilien, León, Asturien, Aragonien und Navarra, ebenso wie in Galicien, Katalonien, Valencia und den Balearen.

Am stärksten verbreitet ist der “yeísmo” in Extremadura, Andalusien, Murcia und auf den Kanarishen Inseln. Zwischen diesen beiden Zonen liegen Gebiete mit der Aussprache [ʎ] und solche mit “yeísmo”, vor allem Madrid und Toledo. In Iberoamerika herrscht weitgehend “yeísmo” vor.

Der “yeísmo” der spanischen Hauptstadt ist ein typischer Zug der Volkssprache, doch ist er selbst in gepflegter Umgangssprache eine normale Erscheinung. Nur in gebildeter Sprechweise wird ll und y noch unterschieden, jedoch breitet sich der “yeísmo” mehr und mehr aus. Neben der geographischen Abgrenzung spielt also auch hier der soziologische Faktor des Sprachniveaus eine Rolle.

Bei der Erlernung der Aussprache sollte auf die Unterscheidung zwischen [ʎ] und [ǰ] Wert gelegt werden, da sie eine der Normen für eine korrekte spanische Aussprache darstellt und phonologisch relevant ist (vgl. das Oppositionspaar halla – haya).»

[Navarro Tomás, T. / Haensch, G. / Lechner, B.: Spanische Aussprachelehre.  München: Hueber, 1970, S. 86-87]

Lleísmo

Im Normkastilischen ist die Opposition /j/-/ʎ/ noch erhalten. In ausgedehnten Gebieten Spaniens und Amerikas ist diese Opposition allerdings nicht mehr vorhanden. 

Yeísmo

«Unter yeísmo versteht man den Zusammenfall der Phoneme /ʎ/ und /j/ in /j/, d. h. das Phonem /ʎ/ existiert im phonologischen Inventar dieser Varietäten des amerikanischen Spanisch nicht. (Der yeísmo ist inzwischen auch in weiten Teilen Spaniens verbreitet). In Yeísmogebieten unterscheiden sich beispielsweise pollo und poyo, halla und haya, calló und cayó in der Aussprache nicht. Yeísmo herrscht in Amerika überall mit Ausnahme der Ostkordillere der kolumbianischen Anden, des ecuadorianischen Hochlandes, Perus (dagegen Yeísmo in Lima und Küstenstreifen), Boliviens und Paraguays.»

[Dietrich, H. / Geckeler, H.: Einführung in die spanische Sprachwissenschaft. Berlin: Erich Schmidt Verlag, 1990, p. 180]

Žeísmo

«Eine phonetische Sonderform der phonologisch relevanten Erscheinung yeísmo stellt der žeísmo dar, so wie er vor allem im Großteil von Argentinien und Uruguay existiert; dort werden z. B. calló und cayó als [k’Ʒo] ausgesprochen.»

[Dietrich, H. / Geckeler, H.: Einführung in die spanische Sprachwissenschaft. Berlin: Erich Schmidt Verlag, 1990, p. 180]

Diese Realisierung des Phonems /j/ als [ž] bzw. Vorverlagerung der Artikulation vom palatalen zum präpalatalen Bereich wird auch auch in der spanischen Phonetik als Rehilamiento genannt. Man kann beim žeísmo verschiedene Typen unterscheiden.

Seísmo

«Es gibt in den Regionen des žeísmo inzwischen auch eine Tendenz, den stimmhaften žeísmo unter bestimmten Voraussetzungen (z. B. je nach Geschlecht und Alter der Sprecher) durch den stimmlosen šeísmo zu ersetzen.»

[Dietrich, H. / Geckeler, H.: Einführung in die spanische Sprachwissenschaft. Berlin: Erich Schmidt Verlag, 1990, p. 180]

El lleísmo distingue entre la y de poyo y la ll de pollo, es decir, entre /j/-/ʎ/: llave [ʎáβe], calle [káʎe], cepillo [θepíʎo].

En el yeísmo de amplias regiones de habla hispana se pierde la distinción /j/-/ʎ/ quedando eliminadas las oposiciones hoya – olla, poyo – pollo. El yeísmo identifica el fonema lateral palatal, representado por la grafía ll, con el fonema fricativo palatal sonoro, representado por la grafía y. Esto es común en casi toda España y en casi toda América, excepto algunos dialectos andinos. Así vaya y valla sonará de manera idéntica.

El žeísmo pronuncia uno o ambos fonemas palatales como [ž]. El žeísmo se conoce también como yeísmo rehilado. La variante prepalatal sorda suena como la sh de la palabra inglesa show, y la variante sorda como la s de la palabra inglesa pleasure. Dado que el rehilamiento es un fenómeno común a muchas fricativas sonoras que existen en otras lenguas, el término rehilamiento no sería el más adecuado para el fenómeno fónico del žeísmo.

El rehilamiento es un tecnicismo acuñado por Amado Alonso en 1925 para designar el «zumbido especial producido en el punto de articulación». Más tarde, este tecnicismo es empleado también por Navarro Tomás, pero no para describir un fenómeno acústico, sino articulatorio. Habría que hablar, pues, de una “pronunciación rehilada”.

Así define el DRAE:

rehilar.

(Del lat. *refilāre, de filum, hilo).

1. tr. Hilar demasiado o torcer mucho lo que se hila.

2. intr. Dicho de una persona o de una cosa: Moverse como temblando.

3. intr. Dicho de ciertas armas arrojadizas, como la flecha, cuando van con mucha rapidez: Producir ruido o zumbido.

4. intr. Fon. Pronunciar con rehilamiento ciertas consonantes sonoras. U. t. c. tr.

rehilamiento.

m. Fon. Vibración que se produce en el punto de articulación de algunas consonantes y que suma su sonoridad a la originada por la vibración de las cuerdas vocales; p. ej., hay rehilamiento en la pronunciación castellana de s y z en mismo, esbelto, juzgar, Luzbel, o en la rioplatense de ayer, mayo.

rehilante.

adj. Fon. Dicho de una consonante: Articulada con rehilamiento.

«lleísmo, yeísmo, žeísmo

Definiremos como lleísmo la existencia, en el sistema consonántico de un hablante, del fonema palatal lateral sonoro. Como se sabe, dicho fonema es escaso en todo el mundo hispánico; dicho con otras palabras, también en España ha desaparecido, en esta última generación –y, de modo particular, en medios urbanos– en zonas donde, hasta entonces, era de aparición general en los hablantes, que distinguían pollo/poyo, valla/vaya, halla/haya, por la consonante palatal sonora –lateral/central– de los respectivos signos. En América son yeístas, y practican, por tanto, la distinción mencionada, parte de Colombia y partes también de Perú, Ecuador y Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina y Chile.

Por el contrario, la ausencia del fonema palatal lateral y la presencia en su lugar de /y/ –que vendría a indistinguir pollo y poyo en una pronunciación única poyo, o bien en otras menos tensas, tipo poio– es el fenómeno que conocemos como yeísmo, y es la situación más general en el español de América.

En el žeísmo, que algunos llaman yeísmo rehilado (mientras que otros rechazan, por impropio, hablar de rehilamiento, cf. Zamora-Guitart 1982, 91), la presencia de un fonema prepalatal fricativo sonoro /ž/ sirve para la igualación fonética de lo que gráficamente es ll, y: así, tanto pollo como poyo se realizan fonéticamente como [póžo]. Los países žeístas son hoy Argentina y Uruguay.

Pues bien, en estos países, y dependiendo de factores sociolingüísticos, este fonema /ž/ aparece ensordecido en /š/; esta igualación de pollo y poyo en [póšo] parece general entre los jóvenes en Buenos Aires, mientras que es propio de las mujeres en Montevideo.»

[Saralegui, Carmen: El español americano. Teoría y textos. Ediciones Universidad de Navarra (EUNSA), 2004, p. 41-42]

«Žeísmo

Puede definirse el žeísmo en general como la presencia a nivel fonemático de un segmento fricativo prepalatal (alveopalatal) sonoro tenso y estridente (esto es, con un grado relativamente notable de ruido) que se simboliza /ž/ (y [ž] su representación fonética). Muy parecido en su timbre a la j del francés, es el sonido que algunas fuentes tradicionales denominan la ‘y rehilada’.

Resulta impropio sin embargo hablar del ‘rehilamiento’ de /y/ como proceso sincrónico si no se dan alternancias en que el mismo morfema o palabra se pronuncie a veces con [ž] y a veces con un alófono de /y/. Si existiera esa situación, sí habría que postular o una regla de rehilamiento (/y/ > [ž]) o una de des-rehilamiento (/ž/ > [y]), según se considerara subyacente a /y/ o /ž/. Que sepamos, sin embargo, en ningún dialecto žeísta se da, p. ej., que yo se pronuncie a veces [ўó] o [yó] y a veces [žó].

El que no exista en la gramática de los dialectos žeístas un proceso vivo de ‘rehilamiento’ de /y/ se ve en el hecho de que [y] procedente de la consonantización de deslizada palatal nunca se pronuncia [ž]. Es decir, p. ej., la frase voy a hacerlo llega a pronunciarse entre žeístas [bó-ya-sér-lo] en el habla rápida pero nunca se pronuncia *[bó-ža-sér-lo].»

Zamora Munné, Juan C. / Guitart, Jorge M.: Dialectología hispanoamericana. Teoría – Descripción – Historia. Salamanca: Ediciones Almar, 1982, p. 91]

«Yeísmo:

Fenómeno que consiste en pronunciar la ll como y, por tendencia a hacer central una articulación lateral. Son yeístas Madrid, Toledo, Ciudad Real, Extremadura, Andalucía y Canarias. En Hispanoamérica hay distinción entre ll y y en varias provincias de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Ecuador.»

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 51981, p. 415]

Yeísmo

Se ha referido a él Amado Alonso: «Después de la gran revolución fonética – escribe – ocurrida en nuestra lengua entre 1560 y 1630, el cambio mas importante cumplido es el de ll > y, con sus variantes realizaciones. Otros lo acompañan, como la aspiración de –s, la pérdida variamente condicionada de la –d, la confusión de –r y –l, su vocalización o su pérdida, y algunos otros menos conocidos; pero todos son dialectales y como si dijéramos periféricos a la lengua española, y, excepto la aspiración de la –s y la pérdida de la –d en –ado, todos son de extensión mucho menor. El yeísmo, en cambio, se ha establecido en la lengua misma, en su mismo centro geográfico, que es Madrid y el reino de Toledo. Los ilustres maestros de aquel venerable Centro de Estudios Históricos, D. Américo Castro y D. Tomás Navarro, y tras ellos otros muchos que recibimos sus enseñanzas, hemos venido recomendando la práctica de la ll castellana por ser la tradicional y la que responde a la distinción ll – y de la lengua literaria, bien clara en las rimas, y por ser pronunciación todavía viva en gran parte del territorio de nuestro idioma. Es sana recomendación, sobre todo porque en ninguna parte suena tal pronunciación como afectada. Pero no es ahora mi papel el de maestro, sino el de historiador. Y aunque es cierto que los más atentos y exigentes practican y recomiendan la distinción ll – y, también lo es que los igualadores de Madrid y de otras partes, salvo en ocasiones de excepción como la de recitar versos, practican el yeísmo sin el menor sobresalto de su conciencia idiomática, bien instalados en la lengua general y como en su tranquila posesión».

A modo de testimonio documental puede citarse también este párrafo de Américo Castro publicado en 1935: «Por cierto – dice – que es lamentable para la unidad cultural de nuestra lengua literaria, que los actores españoles comiencen a recitar con la y vulgarota de los madrileños. Da vergüenza que haya actores que nos hagan oír, declamando el Tenorio, “en esta apartada oriya, más pura la luna briya”. En todos los pueblos cultos hay lo que llaman los alemanes la “pronunciación escénica”, que mantiene el modelo del decir refinado frente a las ocasionales chabacanerías de la gente. En Nueva York, donde el inglés anda como Dios quiere, nadie se arrojaría a representar a Shakespeare sino en la forma estrictamente literaria en que ha sido consagrado por los siglos. Es sumamente extraño que habiendo en Madrid una Escuela de Declamación, vaya siendo cada vez más frecuente que los actores digan “cabayo” y “siya”. Siempre la presión del arroyo».”

[Abad, Francisco: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, S. 248-249]

Barbón Rodríguez, J. A. (1975): “El rehilamiento”. En Phonetica, 31; 81-120.

Barbón Rodríguez, J. A. (1978): “El rehilamiento: descripción”. En Phonetica, 35; 185-215. 

Bès, Gabriel (1968): “Examen del concepto de rehilamiento”. En Thesaurus, 19; 18-42.