LEHNWORT

Préstamo

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Entlehnung / Lehnbedeutung / Lehnbildung / Lehnprägung / Lehnschöpfung / Lehnübertragung / Fremdwort

 

Als Lehnwörter werden solche Wörter bezeichnet, die aus anderen Sprachen in die jeweils betrachtete Sprache übernommen wurden. Vgl. Abgrenzung Fremdwort <> Lehnwort.

In historischer Hinsicht kann der Wortschatz einer Sprache als aus drei großen Komponenten zusammengesetzt betrachtet werden:

a) aus dem ererbten historischen Fundus  (z.B. Vulgärlatein)

b) aus den Entlehnungen (z.B. Arabisch)

c)  aus den mit den Verfahren der Wortbildung erzeugten Wörtern

Lehnwort:

(1)  Lehnwort im engeren Sinn: im Unterschied zum Fremdwort solche Entlehnungen einer Sprache A aus einer Sprache B, die sich in Lautung, Schriftbild und Flexion vollständig an die Sprache A angeglichen haben: dt. Fenster aus lat. fenestra, dt. Wein aus lat. vinum, frz. choucrout aus dt. Sauerkraut.

(2)  Lehnwort im weiteren Sinn: Oberbegriff für Fremdwort und Lehnwort im Sinn von (1). Bei dieser Verwendung wird zwischen lexikalischen und semantischen Entlehnungen (Lehnprägungen) unterschieden: bei lexikalischen Entlehnungen wird das Wort und seine Bedeutung (meist zusammen mit der »neuen« Sache) in die eigene Sprache übernommen und als Fremdwort (= nicht assimiliertes Lehnwort), wie Psychologie, Flirt, Sputnik, oder als assimiliertes Lehnwort im engeren Sinn (Beispiel unter (1)) verwendet. Zur semantischen Entlehnung siehe Lehnschöpfung.“ [Bußmann, H., S. 444]

Lehnwörter

Als Lehnwörter werden solche Wörter bezeichnet, die aus anderen Sprachen in die jeweils betrachtete Sprache übernommen wurden – wir gehen hier nicht auf die Abgrenzung zwischen Lehn- und Fremdwort ein [siehe: Fremdwort]. In historischer Sicht kann der Wortschatz einer Sprache als aus drei großen Komponenten zusammengesetzt betrachtet werden: aus dem ererbten historischen Fundus (im Falle des Spanischen: aus dem Vulgärlatein), aus den Entlehnungen und aus den mit den Verfahren der Wortbildung erzeugten Wörtern.“ [Dietrich/Geckeler, S. 111-112]

[Dietrich/Geckeler, S. 112]

Entlehnung

Erweiterung des Wortbestandes einer Sprache durch Anleihen bei anderen (National-)Sprachen, aber nicht unveränderte Übernahme eines Wortes (Fremdwort).

a)   Lehnwort: urspr. Fremdwort, das sich seiner neuen sprachl. Umgebung in Aussprache und/oder Schreibweise, Flexion, Betonung soweit angeglichen hat, dass es heute als integrierte, als heimisch gewordenes Wort angesehen werden kann; z.B. Mauer < lat. murus.

b)  Lehnbildung: Neubildung eines Wortes für einen aus einer Fremdsprache übernommenen Begriff, aber mit Morphemen der eigenen Sprache:

§        Lehnübersetzung (mechanische Ersetzung der fremden Morpheme durch heimische, Konstituente für Konstituente), z.B. Königmutter < franz. reine-mère;

§        Lehnübertragung (Verbindung einer Teilübersetzung des fremden Wortes mit einem heimischen Grundwort), z.B.: Vaterland < lat. patria;

§        Lehnschöpfung (Bildung eines formal heimischen Wortes bei Inhaltsübernahme eines fremden Musters), z.B.: Umwelt < franz. milieu;

c)   Bedeutungsentlehnung oder Lehnbedeutung: Übernahme eines neuen Inhalts nach fremden Muster durch bereits vorhandenes heimisches Wort; z.B.: schneiden in der Bedeutung <absichtlich übersehen, nicht beachten> nach engl. to cut; Steckenpferd in Bedeutung   <Lieblingsbeschäftigung> nach engl. hobby(-horse).“ 

[Ulrich, W.: Linguistische Grundbegriffe, S. 32-33]

Entlehnung [engl. borrowing / loan. Auch: Interferenz, Transferenz]. Vorgang und Ergebnis der Übernahme eines sprachlichen Ausdrucks aus einer Fremdsprache in die Muttersprache, meist in solchen Fällen, in denen es in der eigenen Sprache keine Bezeichnung für neu entstandene Sachen bzw. Sachverhalte gibt. Die Ursachen solcher auf Sprachkontakt beruhenden Beeinflussungen liegen in verschiedenen politischen, kulturellen, gesellschaftlichen oder wirtschaftlichen Entwicklungen (Import neuer Produkte, Prestigeempfinden, Erzeugung von Lokalkolorit, Internationalisierung von Fachsprachen u.a.). So war z.B. das Dt. im Laufe der Jahrhunderte wechselnden Einflüssen ausgesetzt: die nachhaltigste Wirkung ging in mehrmaligen Schüben vom Latein. aus, z.B. römische (Teil-) Besetzung von Germania, Christianisierung, Wissenschaft des Humanismus; frz. Entlehnungen stammen vor allem höfischen Mittelalter (Rittertum) sowie dem 18. und 19. Jh. (Vorbild des Absolutismus, Französische Revolution), während das Engl. bzw. Amerikan. erst in neuerer Zeit zur Erweiterung des Wortschatzes beiträgt (vor allem in den Bereichen Wissenschaft, Technik, Sport, Film).

Verschiedene Versuche zur Klassifizierung der Entlehnungen nach dem Grad ihrer Intergration/Assimilation in die heimische Sprache (> Fremdwort vs. Lehnwort) oder unter semantischem und konstruktionellen Aspekt (Lehnprägung) haben zu einer verzweigten und nicht immer ganz durchsichtigen Terminologie geführt, was nicht zuletzt auch an vielfältigen Überlagerungen verschiedener Gesichtspunkte bei der Bildung von Entlehnungen liegt.“ [Bußmann, H., S. 213-214]

Préstamo: A. Entlehnung, Lehngut, Lehnwort; I. Loanword, Borrowing, Import; F. Emprunt.

1.  Elemento lingüístico (léxico, de ordinario) que una lengua toma de otra, bien adoptándolo en su forma primitiva, bien imitándolo y transformándolo más o menos. Está con el extranjerismo en relación de especie a género: el préstamo es un extranjerismo incorporado al sistema. Tappolet distingue entre préstamos de lujo [A. Luxuslehnwörter] y préstamos de necesidad [A. Bedürfnislehnwörter]. Vid. Adopciones lingüísticas. Un caso particular muy importante de préstamo es el calco.

2. 2. El préstamo puede realizarse también dentro de la misma lengua, cuando algún término de una jerga especializada se incorpora a la lengua general, o viceversa.“

[Lázaro Carreter: Diccionario de términos filológicos, p. 333]

Préstamo y calco

Vinay y Darbelnet incluyen en la que llaman traduction directe ou littérale el «préstamo» (emprunt) y el «calco» (calque).

Consideran «préstamo» la palabra que una lengua toma de otra sin traducirla; p. ej., en francés son préstamos del inglés suspense y bulldozer, y en inglés son préstamos del francés fuselage y chef.

El término «préstamo» o sus equivalentes están bien arraigados en las principales lenguas europeas: Lehnwort, Lehngut, Entlehnung; ing. loanword, borrowed word, borrowing, import. América Castro propuso para sustituir el término «préstamo» el de «adopción lingüística» y también, quizá por sugerencia del ingl. import, el de «importación lingüística», basándose en que lo prestado es algo que se piensa devolver, mientras que una lengua, cuando toma un elemento de otra, se lo apropia y no lo devuelve nunca. Pero el término «préstamo» ha prendido con fuerza en la terminología lingüística internacional y sería difícil desarraigarlo.

El «préstamo» trata de llenar una laguna en la lengua receptora, laguna generalmente relacionada con una técnica nueva, con un concepto desconocido entre los hablantes de esta lengua. [...]

Se distingue a veces entre «préstamo» y «extranjerismo» (en al. Fremdwort). Se considera «extranjerismo» la palabra aceptada tal como es en la lengua de donde procede, sin adaptación de ninguna clase a la lengua que la recibe. El «préstamo», según esta distinción, sería el extranjerismo naturalizado, adaptado al sistema lingüístico que lo acepta. Los «préstamos», generalmente, fueron primero «extranjerismos» que acabaron amoldándose a la estructura fónica, a la acentuación y demás características de la lengua receptora. El español tiene centenares de extranjerismos antiguos, sobre todo de procedencia árabe, convertidos en «préstamos» naturalizados, que para el lego en lingüística y para el desconocedor de la historia de la lengua pasan por palabras tan castizas como las de origen latino; así abalorio, acebuche, aceite, aceña, acíbar, acicate, adalid, adarga, adarme, adelfa, adobe, adoquín, etc., etc.

Pero no siempre resulta fácil separar con precisión los «extranjerismos» de los «préstamos». Se ha tratado de establecer para ello diversos criterios, como el de la condición filológica, la frecuencia del uso y la ortografía de la palabra. En Alemania, p. ej., se ha pretendido aplicar el principio filológico de considerar «préstamos» (Lehnwörter) las palabras extranjeras recibidas antes de 1500, y «extranjerismos» (Fremdwörter) las incorporaciones al alemán después de esta fecha. Pero, en general, se ha considerado inaceptable este criterio.

No hay ninguna lengua conocida que pueda considerarse lengua pura. Todas contienen un número mayor o menor de palabras extranjeras, con adaptación o sin ella. De las lenguas europeas, el alemán es una de las que más resistencia pueden oponer al «extranjerismo» e incluso al «préstamo», precisamente por su extraordinaria facilidad apra el calco. Sin embargo, según I. F. Finlay, un conocido diccionario alemán de extranjerismos registra más de treinta mil, y hay otro de proporciones similares para el holandés. En Francia, la invasión de palabras inglesas, sobre todo durante los últimos decenios, ha hecho nacer el término humorístico de franglais. De igual modo, para referirse al excesivo influjo del francés y del inglés sobre el español, se habla de frampañol y espanglés.

Vinay y Darbelnet entienden por «préstamo» lo que otros llaman «extranjerismo». Según ellos, los préstamos antiguos incorporados al léxico y convertidos en servidumbre de la lengua han perdido su carácter de préstamo. «Lo que interesa al traductor son los préstamos nuevos e incluso los préstamos personales. Hay que observar que con frecuencia los préstamos entran en una lengua por el canal de una traducción». El préstamo así entendido, e. d., como «extranjerismo», «es el más sencillo de todos los procedimientos de traducción». [...]

Desde el punto de vista del traductor, el extranjerismo es una confesión de impotencia, o bien, como en el caso de escritores originales, de locutores de radio y televisión o de simples hablantes que lo usan sin necesidad, una muestra de esnobismo. [...] Parece claro que sólo debe recurrirse al extranjerismo cuando no existe ni es posible forman en la LT un término equivalente. [...]

Pero hay casos que se resisten a la sustitución por un término autóctono. Entonces no hay más remedio que aceptar el extranjerismo, adaptándolo, si es posible, a la estructura fónica o morfológica de la lengua receptora. Así podrá ser fácilmente asimilado por ésta, de suerte que sus hablantes dejen de percibirlo como elemento extraño. Es procedimiento, al que llamamos naturalización, puede ser verdaderamente enriquecedor de la LT. El castellano fue en otros tiempos una lengua muy hospitalaria, que acogía con facilidad palabras extranjeras; pero las naturalizaba, e. d., las transformaba de acuerdo con su propia estructura. Hoy, los sectores más sensibles y responsables entre los hispanohablantes oponen resistencia al extranjerismo. Y, cuando lo aceptan, suelen contentarse con transcribirlo, sin adaptación de ninguna clase. [...] Sin embargo, buena parte de la riqueza del español procede de sus arabismos, incluso de sus americanismos, e. d., de la incorporación de palabras tomadas de las lenguas americanas. [...]

El préstamo, sobre todo en su forma original (extranjerismo), tiene inconvenientes. Usado sin necesidad por un escritor, tiene casi siempre, como advierte J. Marouzeau, «un elemento de pedantería». En un traductor revela este mismo defecto. En los primeros tiempos de su introducción se presta a ser mal interpretado por los lectores de la LT que desconocen el significado de la palabra. El traductor que se decide a usar un extranjerismo debe estar seguro de que el contexto proporciona a los lectores los datos necesarios para su interpretación correcta. De lo contrario, será conveniente que aclare en nota al pie de página el significado del término. Se ha dicho que las notas al pie de página son la vergüenza del traductor. Esta afirmación indiscriminada es inadmisible. Las notas pueden ser, a veces, no sólo convenientes, sino incluso necesarias. [...]

En todo caso, la recomendación más general que puede hacerse a los traductores con relación al préstamo que no haya adquirido aún carta de ciudadanía en la LT (extranjerismo) es evitarlo siempre que sea posible. Y uno de los recursos para evitarlo puede ser el calco.”

[Vgl. Lehnübersetzung]

[García Yebra, Valentín: Teoría y práctica de la traducción. Madrid: Gredos, 1984, pp. 333-340]