Latín - Fonética - Pronunciación

© Justo Fernández López

 

Vgl.:

Latín - Prosodia - Cantidad vocálica / Latín métrica 

 

Historia del Imperio Romano

La monarquía romana (753-510 a. C.) en latín, Regnum Romanum

Fue la primera forma política de gobierno de la ciudad-estado de Roma, desde el momento legendario de su fundación el 21 de abril del 753 a. C., hasta el final de la monarquía en el 510 a. C., cuando el último rey, Tarquinio el Soberbio, fue desterrado, instaurándose la República Romana.

La República (509-27 a. C.)

Fue una etapa de la Antigua Roma en la cual la ciudad y sus territorios tuvieron un sistema de gobierno ejercido por magistrados electos por asambleas de ciudadanos, en el contexto de un estado de derecho. La República romana terminó en medio de grandes guerras civiles.

El imperio romano (27 a. C. - 476 d. C.)

El Imperio fue la tercera etapa del desarrollo de la Antigua Roma y en que la principal institución política del Estado fue la Monarquía imperial, formada por el emperador, sus ministros, consejeros y gobernadores provinciales. La evolución de la Monarquía imperial en Roma tuvo dos etapas: El Principado (siglos I y II d. C.) - El Dominado (siglos III y IV). Emperadores: Augusto (31 a. C.-14 d. C.) - La dinastía Julia-Claudia (14-69 d. C.) - La dinastía Flavia (69-96 d. C.) - Los Cinco Buenos Emperadores (96 - 180 d. C.) - La dinastía Severa (193-235 d. C.) - Crisis del siglo III (235-284) - El Bajo Imperio (284-395) - Fin del Imperio Romano de Occidente (395-476).

Fin del Imperio Romano de Occidente

En el año 476, el último emperador de Occidente fue destronado por los bárbaros y sus insignias imperiales enviadas a Constantinopla. Con este acto el Imperio de Occidente dejó formalmente de existir. Posteriormente, se intentó su resurrección gracias a la obra de Justiniano, Carlomagno y Otón I, pero estos intentos no fueron, a la larga, verdaderamente exitosos, y sólo recogieron los títulos.

Supervivencia del Imperio Romano de Oriente (395-1453).

El Imperio restaurado: el Sacro Imperio Romano (800-1806)

Periodización de la literatura latina

Primera época (250-100 a. C.)

Livio, Enio, Nevio, Plauto, Terencio, Lucilio

Segunda época (100 a. C. – hasta la muerte de César, 44 a. C.)

Lucrecio, Catulo, Varrón, Cicerón, César, Salustio, Nepote

Tercera época (44 a. C. - 18 d. C.)

Horacio, Virgilio, Ovidio, Tibulo y Propercio, Tito Livio

Cuarta época (18-200 d. C.)

Fedro, Persio, Juvenal, Marcial, Tácito, Plinio el Joven, Marco Aneo Séneca, Quintiliano, Lucano, Petronio, Apuleyo

Evolución histórica del latín

Latín arcaico (VII a. C. hasta finales del siglo II a. C.)

Inscripciones, actas legales y fragmentos de cantos rituales. El más antiguo testimonio escrito es la inscripción hallada en la fíbula de Preneste, de hacia el año 600 a. C.

Latín preclásico (finales del II a. C. - mediados del siglo I a. C.)

La lengua literaria se unifica completamente, basándose en el habla de Roma. La lengua literaria se basó en el habla romana y quedó fijada en el siglo I a. C.

Latín clásico (mediados del siglo I a. C. hasta el año 14 d. C., muerte de Augusto)

Edad de Oro de las literatura latina, que se desarrolló paralelamente al auge de la política romana. Son los años en los que florecen los grandes retóricos y filósofos. El latín clásico era ya una lengua perfectamente regulada por los gramáticos, distinta del latín vulgar que se hablaba en las calles de Roma y, en general, por todo el imperio.

Latín posclásico (desde el año 14 hasta el 200 d. C.)

La lengua literaria latina comienza a adquirir un estilo afectado y a llenarse de elementos populares y arcaicos.

Latín tardío (200 d. C. hasta el surgimiento de las lenguas románicas)

El nivel literario y gramatical de la lengua latina va descendiendo progresivamente hasta alcanzar su culminación en la reforma carolingia del siglo VIII. Europa occidental empieza a tomar conciencia lingüística de la existencia de romances o idiomas vernáculos, distintos del latín. Durante este período, la lengua escrita (latín tardío) empieza a parecerse cada vez más a la hablada (latín vulgar), y ello se refleja en abundantes “incorrecciones” ortográficas y gramaticales a la hora de representarla por escrito.

Latín medieval

Durante la Edad Media, los clérigos recogieron la tradición gramatical del latín literario, escribiendo una modalidad más o menos artificial, llamada bajo latín o latín medieval, que representó la principal herramienta de comunicación internacional además del más importante medio escrito para la conservación de las obras literarias.

Latín renacentista o neolatín (siglos XV y XVI)

Es el latín de los humanistas. El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre «renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de la cultura clásica. Significó una vuelta a los valores de la cultura grecolatina. Los humanistas manifestaron la voluntad de hacer renacer lo que ellos creyeron sepultado por la barbarie. Intentaron restaurar la gramática latina frente al latín medieval aprendido en la escuela. El ideal humanista es conseguir latine loqui, tras haber logrado grammatice loqui; dominar todos los procedimientos que describe el arte de la retórica. El latín durante el Renacimiento fue una lengua elitista.

 


PRONUNCIACIÓN CLÁSICA, MODERNA y ECLESIÁSTICA

 

El alfabeto latino tenía 23 letras: 20 latinas y 3 griegas (k, y, z):

a

b

c

d

e

f

g

h

i (j)

k

l

m

n

o

p

q

r

s

t

v

x

y

z

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La pronunciación del latín es un asunto debatido entre filólogos, lingüistas e historiadores. Para los hablantes del latín popular, la relación entre la ortografía latina y su pronunciación culta pudo ser parecida a la que hoy existe entre la ortografía francesa o inglesa y sus respectivas pronunciaciones. Las normas de pronunciación del latín culto que establece actualmente la prōnuntiātiō rēstitūta (pronunciación reconstituida) son solamente hipotéticas y responden a convenciones filológicas.

El latín se pronunciaba de forma diferente en los tiempos antiguos y en los tiempos clásicos, y también era diferente el latín culto de los diversos dialectos de latín vulgar. Hay tres diferentes formas de pronunciar el latín:

Históricamente se han propuesto diversas pronunciaciones de la grafía latina, siendo la más conocida la eclesiástica (o italiana) que se acerca más a la pronunciación del latín tardío que a la del latín clásico. La comparación con otras lenguas indoeuropeas también es importante para determinar el probable valor fonético de ciertas letras.

La moderna o usual que se ajusta a la fonética de las lenguas europeas modernas.

La clásica, llamada restituta o restablecida, que intenta reconstruir la pronunciación del latín del periodo clásico. Se considera latín clásico el latín culto de finales de la República y de los dos primeros siglos del Imperio. Claro que el latín hablado por el pueblo sonaba distinto. A partir del siglo III d. C. el latín culto muestra ya influencia del latín vulgar. El diptongo ae se convierte en un monotongo, es decir, funde en la vocal abierta ē. La b y la v intervocálicas se convierten en una labial fricativa. La t ante i + vocal se hace sibilante y la i se convierte en y

La romana de la Iglesia Católica.

El intento de reconstruir la fonética original del latín se llama prōnuntiātiō rēstitūta (pronunciación reconstruida), y resulta especialmente difícil para la entonación y los detalles articulatorios de ciertos fonemas como /r, d, l, qu/, y la mayor o menor abertura de las vocales.

Pronunciación latina clásica – Prōnuntiātiō rēstitūta

Escritura

Pronunciación

Escritura

Pronunciación

ae

dos vocales

ae = una a fuerte y una e debilitada

rosae

rosa-e

c

k

Cicero

Kikero

ch

k

pulcher

pulker

g

g suave

leges

legues

h

h aspirada

homo

homo

i

y + vocal

ieiunium

yeyunium

ll

l-l dos eles

ille

il-le

m

al final de palabra es casi muda

 

 

oe

dos vocales – diptongo poco frecuente en latín

oe = una o fuerte y una e debilitada

foedus

fo-edus

ph

p

philosophia

pilosopia

rh

r

rhetoricus

retoricus

t

t

natio

natio

th

t

thesaurus

tesaurus

u

la u semiconsonante se pronunciaba como la w inglesa

sanguis

paruus

paruī

paruō

sangwis

parwus

parwii

parwoo

y

sonus medios que corresponde a la u francesa o la ü alemana (se disponen los labios para pronunciar una u, pero se pronuncia una i)

tyrannus

Aegyptus

türannus

Aegüptus

 

Pronunciación tradicional española

Escritura

Pronunciación

Escritura

Pronunciación

ae, oe

e

praemium

premium

ch

k

Christus

Kristus

i, j

y

juvo

yuvo

ll

l-l (dos eles)

gallus

gal-lus

ph

f

philosophia

filosofia

quo, qua

cuo, cua

quomodo

cuomodo

quu

cu

sequuntur

secuntur

qui

qui o cui

religuisti, qui

relicuisti, ki

que

que o cue

quercus, quisque

cuercus, kiske

rh, th

r, t

rhythmus

ritmus

ti

ci + vocal

ti tras s, t, x

ti inicial

oratio

vestio

tiara

oracio

vestio

tiara

Pronunciación romana

Escritura

Pronunciación

Escritura

Pronunciación

ae, oe

e

laetum, poena

letum, pena

ce, ci, cae, coe

ch

Cicero

Chichero

ch

k

machina

makina

ge, gi, gae, goe, gy

y fuerte

regina

reyina

gn

ñ

agnus

añus

gu

sanguis

sangüis

i, j

i

Jesus

Iesus

ll

l-l (dos eles)

bellum

bel-lum

ph

f

tryumphus

triumfus

qu

neque

neqüe

sce, sci, scae, scoe

sch / sh

Francisce

Franchische

ti

ts + vocal

ti tras s, t, x

oratio

quaestio

oratsio

cuestio

v

v

virgo

virgo

xce, xci, xcae, xcoe

sch

excelsus

eschelsus

consontes dobles

se pronuncian las dos

accipere

ac-cipere

 

LAS VOCALES

En el latín clásico, el sistema de las vocales fundamentales, en el cual podían encontrarse en oposición las palatales con las velares, las largas con las breves, e incluso las cerradas con las abiertas, era un sistema triangular:

 

 

 

 

 

 

abierta

 

 

a

 

 

media

 

e

 

o

 

cerrada

i

 

 

 

u

 

anterior

 

posterior

En el latín vulgar el mismo sistema quedó triangular con la diferencia de que las correlaciones de cantidad fueron eliminadas y solo mantuvo su significado fonológico el grado de abertura de las vocales. Las vocales son largas (), breves () y variables ().

La diferencia de cantidad del latín clásico fue en el latín vulgar diferencia de calidad o timbre: no distinguió dos e o dos o por su duración, sino por su sonido abierto o cerrado. Los gramáticos del Imperio nos dan noticias de este diverso sonido de la e y la o. Las vocales largas del latín clásico se pronunciaron en el latín vulgar más cerradas que las breves, que eran abiertas.

La longitud vocálica era fonológicamente pertinente, ya que servía para diferenciar significados (como en pōpulus ‘álamo, chopo’ frente a populus ‘pueblo’).

El latín poseía cinco diptongos: [ae], [au], [oe], [eu], [ui].

A partir sobre todo del siglo III d. C., las diez vocales originarias del latín clásico se redujeron a siete en latín vulgar, tras un proceso fonético por el cual la longitud (magnitud cuantitativa) dejó de ser un criterio diferenciador en favor del timbre (magnitud cualitativa).

LOS DIPTONGOS

El latín clásico tenía básicamente cinco diptongos: unión de dos vocales que forman una sola sílaba larga: ae, au, eu, oe, ui, más los antiguos ai, ei. Los diptongos ae y oe sonaban como diptongos hasta muy entrada la era imperial; el acento recaía en la primera vocal y la segunda vocal se pronunciaba debilitada. En latín vulgar, los diptongos se convirtieron en monotongos: ae > e.

Así en currículum vítae la pronunciación que corresponde al latín clásico es [bítae], mientras que la pronunciación correspondiente al latín vulgar sería [bíte]. Según la RAE (DPD), ambas pronunciaciones son válidas. Lo que no es admisible es la falsa acentuación *[bitáe], ya que se trata de una palaba bisílaba (el diptongo ae forma una sola sílaba) y las bisílabas en latín son todas llanas.

Los diptongos eu y ui se pronunciaban e + u y u + i.

Algunos consideran diptongo ei en palabras como deinde (‘luego, entonces’) porque en algunos versos la sílaba dein cuenta como breve, lo que, más que un diptongo, señala una elipsis de la e. La pronunciación usual era de-in-de. El diptongo ou aparece únicamente en prout (‘en cuanto’), si bien también podía pronunciarse en dos sílabas.

ae

No se pueden pronunciar las dos vocales en sílabas separadas. La pronunciación clásica consiste en una a fuerte y una e debilitada.

El diptongo æ se pronuncia prácticamente [ay]: aquæ [ákuai].

La pronunciación correspondiente al latín vulgar reduce el diptongo ae a monotongo e.

oe

Este diptongo es poco frecuente en latín. Un ejemplo es foedus.

El diptongo œ se pronuncia [oy]: œconomia [oykonómya]. En el caso de poeta, se pronuncia como en español [poeta].

au

Este diptongo es muy frecuente en latín y es idéntico al correspondiente en castellano: aurum.

eu

Este diptongo aparece en muchas palabras de origen griego: Eurōpa y en cuatro palabras genuinamente latinas: neu (= nēue) (y no), seu (= sīve) (‘o si’), heu! (interjección) y neuter (‘neutro’).

ui

Aparece prácticamente sólo en cui (‘a quien’) y en huic (‘a este’).

Los diptongos siempre son largos. Son abreviados ante vocal: praeacutus, praeustus, en esto siguen la regla de vocal ante vocal es breve.

LAS CONSONANTES

 

punto de articulación

duración sonora

oclusivas (mutae)

continuas

mediae

sordas

tenues

sonoras

aspiratae

spirantes

fricativas

nasales

liquidae

guturales

g

c, q

(ch)

j

(ng)

 

dentales

d

t

(th)

s (z)

n

l, r

labiales

b

p

(ph)

f (v)

m

 

aspiradas

 

 

h

 

 

 

 

Las consonantes se dividen en sonoras o semivocales: l, m, n, r, f, s, z; sordas o mudas: el resto. Según la diversidad de los órganos que se emplean en su pronunciación son labiales: p, b, f, v; guturales: c (k, q), g, h, i; dentales: d, t; nasales: m, n; líquidas: l, r. Son consonantes dobles: x (cs, gs) y z (que procede de ds, ts).

Para el sonido /k/ tiene el latín clásico tres letras: c ante e, i; k ante a y ante consonante; q ante vocal o y v [kw]. La k se conservó solamente en Kaeso, Kalendae y Karthago (junto a Calendae y Cartago). Mucho más tarde la c no solo tenía el sonido /k/, sino también el gutural /g/. En el siglo III a. C. se creó la G añadiendo un trazo a la C que sustituyó a la Z, que en tiempos de Augusto se volvió a introducir en el alfabeto latino junto con la Y para transcribir voces griegas.

 

 

b

En latín, bibere debe pronunciarse [bíberre] con las dos bes iguales. No como sucede en castellano con beber, donde la primera b se pronuncia oclusiva y la segunda fricativa. Las consonantes oclusivas se pronuncian siempre oclusivas.

c

La c sonaba como /k/ (oclusiva), , como la voz española casa: cētera [kétera]. Incluso ante e, i y ante ae, oe, eu  sonaba como /k/ hasta el siglo V d. C. Solo se pronunciaba como g en las abreviaturas: C. y Cn. = Gāius y Gnaeus.

c / g

La c y la g tenían sonido duro gutural. En la pronunciación moderna italiana tienen un sonido blando: ante la vocal e y la vocal i y los diptongos oe, oe y eu, suenan como la ch castellana o la del Río de la Plata.

clásica: circus [kírkus], Cicero [kíkero], generosus [gwenerosus]

moderna: Cicero [chíchero],  generosus [yenerosus]

g

La g se pronuncia /g/, como en gato (oclusiva, velar, sonora), o como en águila (fricativa, velar, sonora): genus - generis [guénus - guéneris].

gn

El grupo gn corresponden en la pronunciación clásica a n al principio de palabra y a nn en el interior de la palabra. En la pronunciación italiana corresponde a ñ: clásica: magnus [mannus]; italiana: magnus [mañus].

En el latín clásico, gn en posición intermedia sonaba probablemente como gn en la palabra española “engaño” [ŋ] + n: magnus [maŋnus].

j

La j no existe en latín clásico. En latín vulgar representa i: justitia en lugar de iustitia [iustítia] o [yustítia] (con valor vocálico de i ante vocal, y valor consonántico de i ante vocal).

q / g

qu [] y gu [ɡʷ] – quī [kʷi]

h

Entre vocales la h era casi muda: prehendō, a menudo prēndō.

La h era antiguamente un signo de aspiración que, a principio de palabra, correspondía al espíritu áspero griego. Como inicial de palabra ante vocal era sonora en el habla culta, su eliminación era considerada como rasgo vulgar: heru – erus.

Se fue introduciendo en voces que antes no tenían h: pulcher.

Al principio el latín carecía de consonantes aspiradas (ch, ph, th), las encontramos solo en voces tomadas del griego. En combinación con la c (ch), r (rh) y t (th) reproducía el sonido de las letras griegas χ, ρ, φ, θ.

Los grupos ch y ph suenan en la pronunciación moderna como k y f: chirographum [kirógrafum]; humanus [umánus]; philologus [filólogus]; thalamus [tálamus]. La pronunciación actual de ph como /f/ es en sí falsa, pues en la época clásica, e incluso más tarde, se pronunciaba p + h.

Es incorrecto en la pronunciación común hacer la h sonora: mihi [miki] y nihil [nikil].

i

La i inicial de palabra ante vocal era semivocal (entre vocal i y consonante y): iam, iocus, C. Iulius Caesar, iacere [yákere], māior [máyor]

En las voces tomadas del griego, que no conoce más que la i vocálica (iota [ἰῶτα]), se conserva como vocal breve i.

La i intervocálica se pronunciaba duplicada como ij o jj: māius [mai-yus] (de modo que en realidad no se pronuncia una a larga, sino un diptongo ai), ēius [ei-yus], cūius, māior... (de modo que en realidad no se pronuncia una a larga, sino un diptongo ai).

En los compuestos de iāciō hay que tener en cuenta que áb-iaciō  y otros se simplificó > abiciō sin que esto modificara la pronunciación [abyikio].

El alfabeto latino no tenía más signo que la i para la vocal y la consonante. El uso de la j con valor de i es moderno.

k

La k era letra griega que fue sustituida en latín por c. Se encuentra en pocas palabras, que aceptan también la c.

kalendae o calendae – Kartago o Cartago – Kaeso o Caeso

ll

Como una /l/ geminada o doble o entre vocales: puella [pwél-la], bellum belli [bél-lum bél-li]

n

La consonante n ante g, c y q sonaba en el latín clásico como gn en la palabra española “engaño” [ŋ] + n: angina (como en el inglés “finger” [ŋg]; ancora [ŋg]; quinque [ŋkw].

ph

ph se pronuncia /f/, como en anfibio (fricativo, interdental, sorda): amphibia [anfibia].

q

La q (se pronuncia [ku]) tenía antiguamente el sonido gutural /k/ ante las vocales o y u: pequnia [pekúnia] (‘dinero’). Modernamente, qu seguida de vocal representa un solo sonido: empieza por gutural sorda y termina como labial continua: quaestor [cuéstor]

qu

contaba para la métrica como una sola consonante.

s

La s era sonora como en “rosa” solo ante consonantes sonoras en voces de origen griego: smaragdus, y quizás también en la composición: trānsveō.

sc

El grupo sc en la pronunciación clásica correspondía a sk ante las vocales e, i. En la pronunciación escolástica su pronunciación se asemeja al grupo inglés sh o al francés ch: nescius.

sp

El grupo st = s + p.

st

El grupo st = s + t.

t

La consonante t era siempre oclusiva sorda, incluso en la sílaba ti = t + i: nātio [natio].

ti

El grupo ti seguido de vocal corresponde en la pronunciación moderna a ci: otium [ócium]. Recobra su sonido clásico ti cuando la i es acentuada: totius, cuando le antecede s, x o t: iustior, mixtio, Attius, en las palabras griegas Miltíades y en la forma pasiva –er del infinitivo: vertier.

u

La u semiconsonante se pronunciaba como la w inglesa: parua, parue, paruī, paruō, paruus [parwa], [parwe], [parwii], [parwoo], [parwus].

La u era en la prosa clásica semivocal como la w inglesa en los casos siguientes: después de qu; después de ng (lingua [lingwa]); despues de s y seguida de las vocales a o e: suādeō [swádeo] consuēscō [konswésko].

v

Por su posición y por su figura corresponde a la y del alfabeto griego. Sonaba en la época clásica como /u/ o como la w inglesa,  en ciertos grupos como la u francesa o ü alemana. El sonido actual /b/ de la v era desconocido para los latinos, hoy escribimos u para la vocal y v para la consonante. Se utilizaba la u para representar su valor de vocal, aunque esta letra no existía durante la época del latín clásico. La v suena v seguida de vocal. Antiguamente sonaba en todo caso como u, así en la pronunciación clásica de vita [uita], pronunciación moderna [vita]. Hasta la Edad Media no se diferenció la vocal U de la semivocal V, así como la I y la J.

victor [bíktor] – ūniversitās [uniβérsitas] – volvi [bólwi] – volui [bólui], veni [uéni]

x

La x es consonante doble y suena como ks o como gs: vox [voks] – rex [regs].

La x contaba para la métrica como dos consonantes.

y

La y solo se encuentra en palabras de origen griego. La y fue introducida tardíamente para representar el sonido de la υ griega, el llamado sonus medius que corresponde al a u francesa o la ü alemana (se disponen los labios para pronunciar una u, pero se pronuncia una i): syllaba [sülaba].

En las transcripciones de la época arcaica solía sustituirse por la u, mientras que en la época clásica pasó a emplearse la i, hasta la introducción de la y en el alfabeto para transcribir voces griegas. En el latín vulgar se pronunciaba como una i, pero en el latín clásico la pronunciación culta era la del sonus medius.

z

La z era dental sonora como la s sonora de la palabra española “rosa”.

Er [ts] en inicio de palabra y [ds] en el interior de palabra. La z es otra consonante doble, como la x. La x contaba para la métrica como dos consonantes.

Se usa solo en palabras de origen griego: zōdiacus [tsodiákus] – zona [tsona].

Como en todas las lenguas, algunas combinaciones consonánticas resultan difíciles de pronunciar y dan lugar a variantes fonológicas. Por ejemplo, la g en el grupo gn se nasalizaba, de modo que īgnis se pronunciaba iinnis, con una n similar al final de doing en inglés, urbs se pronunciaba probablemente urps.


Abreviaturas latinas

Nombres propios

A.

Aulus

L.

Lucius

Ser.

Servius

App.

Appius

M.

Marcus

Sex.

Sextus

C.

Gaius

M’.

Nabuzs

Sp.

Spurius

Cn.

Gnaeus

P.

Publius

T.

Titus

 

Lenguaje administrativo oficial

Cos.

consul

P.C.

Patres conscripti

Coss.

consules

S.P.Q.R.

senatus populusque romanus

Tr. pl.

tribunus plebis

S.C.

senatus consultum

 

Abreviaturas para las fechas

a.u.c.

ab urbe condita

id.

Idus

K(al).

Kalendae

Non.

Nonae

       

Abreviaturas en la correspondencia

S.D.P.

salutem dicit plurimam

Q.B.F.F.Q.S

quod bonum felix faustumque sit

S.V.B.E.E.V.

si vales, bene est; ego valeo