KONJUNKTION

Conjunción - Locuciones conjuntivas

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Konnektor / Nexus / Satzarten / Subordination / Koordination

 

Konjunktionen (von lat. coniungere ‘verbinden’) sind Wörter, die Sätze oder Satzteile miteinander verbinden. Sie haben keinen Satzgliedwert, ihre Stellung im Satz ist gewöhnlich festgelegt, und sie können nicht erfragt werden. Neben ihrer syntaktischen Funktion, Elemente miteinander zu verknüpfen, können sie auch die Art der Beziehung zwischen diesen Elementen semantisch bestimmen (z. B. als eine temporale oder adversative).

Konjunktionen werden nach folgenden Hauptgesichtspunkten eingeteilt:

-          syntaktisch: verbinden sie Elemente derselben syntaktischen Ebene oder ordnen sie Elemente anderen unter? (koordinierende vs. subordinierende Konjunktionen);

-   morphologisch: bestehen sie aus einem oder mehreren Wörtern? (ein- vs. mehrteilige Konjunktionen);

-   semantisch: welche Art von Beziehung drücken sie aus? (temporal, kausal, konsekutiv usw.)

Daneben gibt es weiter Möglichkeiten der Klassifikation, z. B. danach, ob ein Wort ausschließlich als Konjunktion oder auch in anderen Funktionen auftreten kann (wie beispielsweise während, das als Konjunktion wie auch als Präposition gebraucht werden kann), oder auch nach der Herkunft (so handelt es sich etwa bei während ursprünglich um das Partizip Präsens des Verbs währen).

Koordinierende Konjunktionen verbinden zwei syntaktisch gleichwertige Sätze oder Satzteile: Donald und Daisy streiten sich. Koordinierende Konjunktionen haben im Deutschen keinerlei Auswirkungen auf die Satzstellung und besetzen auch nicht das Vorfeld, obgleich sie an erster Stelle im Satz stehen können; wenn man sie weglässt, bleibt die Wortfolge unverändert.

Subordinierende Konjunktionen leiten hingegen Nebensätze ein. Als Nebensätze gelten solche Sätze, die im Satz die Funktion eines Satzteiles haben, also Subjekt-, Objekt-, Adverbial-, prädikative und Attributsätze. Nebensätze weisen im Deutschen eine besondere Wortstellung auf; wenn sie von einer Konjunktion eingeleitet werden, steht das finite Verb an letzter (statt, wie im Hauptsatz, an zweiter) Stelle. Daraus kann man umgekehrt die Definition ableiten, dass im Deutschen immer dann eine subordinierende Konjunktion vorliegt, wenn ihre Verwendung eine Endstellung des finiten Verbs erforderlich macht.

Zu den subordinierenden Konjunktionen können auch die so genannten Infinitivkonjunktionen wie um zu oder ohne zu gerechnet werden. Sie dienen zur Einleitung sog. erweiterter Infinitive, die oft auch als Infinitiv-Sätze bezeichnet werden.

Konjunktionaladverbien

Unter Konjunktionaladverbien (in den Grundzügen als „Pronominaladverbien“ bezeichnet) versteht man eine Gruppe von Wörtern wie deshalb, trotzdem oder indessen, die wie Konjunktionen Sätze inhaltlich miteinander verknüpfen, sich syntaktisch aber wie Adverbien verhalten. Dieser Unterschied wird im Deutschen bereits durch die Wortstellung deutlich: Konjunktionen bewirken entweder die Endstellung des finiten Verbs (subordinierende Konjunktionen) oder aber sie stehen am Anfang eines Hauptsatzes, ohne die Stelle vor dem finiten Verb, das Vorfeld, zu besetzen (koordinierende Konjunktionen). Konjunktionaladverbien besetzen demgegenüber entweder das Vorfeld, oder sie stehen satzintegriert, d. h. innerhalb des Satzes. Die Abgrenzung von Konjunktionaladverbien gegen Konjunktionen allein aufgrund von Stellungskriterien ist so nur für das Deutsche möglich; beide Wortarten bestehen aber auch in anderen Sprachen. Unabhängig von der Wortstellung im Satz weisen Konjunktionaladverbien folgende Eigenschaften auf:

-   Im Unterschied zu subordinierenden Konjunktionen können Konjunktionaladverbien nie im ersten der beiden verknüpften Sätze stehen.

-   Während nie mehr als eine Konjunktion desselben Typs (ko- bzw. subordinierend) einen Satz einleiten kann, können mehrere Konjunktionaladverbien oder auch Kombinationen aus Konjunktionen und Konjunktionaladverbien gleichzeitig auftreten.

Bei den konkreten Anwendung solcher sprachübergreifender Definitionen wie auch der für das Deutsche spezifischen Wortstellungseigenschaften zeigt sich, dass die Grenze zwischen Konjunktionen und Konjunktionaladverbien fließend sein kann. Beispiel: aber, doch, jedoch.

Morphologisch handelt es sich bei der Mehrzahl der Konjunktionaladverbien um Bildungen aus einer Präposition und einem Pronomen (deshalb, trotzdem, indessen), was auch der Grund ist, warum sie in den Gründzügen als „Pronominaladverbien“ bezeichnet werden.“

[Hentschel, E. und Weydt, H.: Handbuch der deutschen Grammatik. Berlin: W. de Gruyter, ²1994, S. 257-278]

Las conjunciones, según A. Alonso y Henríquez Ureña, son partículas que unen entre sí elementos sintácticamente equivalentes. Esta definición es funcional y se refiere a las conjunciones propias, que son coordinantes o coordinativas. También se llama conjunción a otra clase de palabras que son adverbios relativos y preposiciones que encabezan proposiciones subordinadas. Son locuciones con función de conjunción pero sin forma conjuntiva.

Puesto que las conjunciones coordinantes encabezan miembros equivalentes, son las únicas conjunciones propiamente dichas. Las conjunciones son instrumentos gramaticales, no léxicos; no están exentas de una significación gramatical que permite diversificarlas en distintos usos. En cuanto a su forma, son invariables:

Copulativas: Indican unión.

Disyuntivas: Indican opción entre varias posibilidades.

Adversativas: Indican contraposición de dos maneras diferentes:

Adversativas correctivas: Limitan la relación de igualdad establecida: pero, mas, aunque, menos

Adversativas exclusivas o excluyentes: No permiten la coexistencia de los dos elementos que unen

Consecutivas o ilativas: Indican efecto, consecuencia: luego, conque, pues

Causales: Indican motivo: porque, que

Éstas serían las conjunciones propiamente dichas, es decir, conjunciones por su forma, función y significación. Hay otras conjunciones que proceden de gramaticalización, todavía imperfecta, de ciertos sintagmas. Son las locuciones conjuntivas:

Disyuntivas: ya sea ... ya sea ...

Adversativas: sin embargo, no obstante, a pesar de, con todo, bien que

Consecutivas: por consiguiente, por lo tanto, a veces, por ende (ant.)

Causales: puesto que

Debemos advertir que Amado Alonso y Henríquez Ureña rompen su simetría hablando de las subordinadas causales.

[...] no se puede llevar a sus últimas consecuencias la consideración de la conjunción como coordinante. En la estructura oracional tanta importancia como las conjunciones propias que acabamos de ver muy deprisa tienen las que podemos llamar conjunciones impropias, locuciones subordinantes o partículas subordinantes. Este aspecto ha parecido claro a los gramáticos tradicionales. H. Keniston define así este tipo de partículas:

Llamamos conjunción subordinante a toda expresión usada para conectar una proposición que contenga un verbo finito con el verbo principal de una oración, de tal modo que subordinemos esa primera proposición a la proposición principal. Puesto que la proposición así subordinada actúa como modificador verbal, tiene fuerza adverbial y expresa su modificación en los mismos campos que el adverbio, es decir: lugar, tiempo, modo, causa, propósito, concesión y similares. La oración que contiene una proposición principal y otra subordinada se llama oración compuesta. Muchas conjunciones subordinantes forman, en su origen, adverbios relativos, y muchas de las conjunciones subordinantes compuestas contienen un que, el cual fue originariamente relativo. Cuando dos proposiciones, una de las cuales es realmente subordinada, se expresan en coordinación, sea con una conjunción coordinante, sea asindéticamente, sin vínculo conector, tal construcción se llama parataxis, y se distingue de las hipotasis.

(H: Keniston: The Syntax of Castilian Prose. Illinois, Chicago Univ. Press, 1937, § 1.363)

[Marcos Marín, Francisco: Curso de gramática española. Madrid: Cincel, 1980, pp. 326-328]

Conjunción

«Las conjunciones –explica Amado Alonso– enlazan sustantivos: “El lobo y el cordero”; enlazan adjetivos: “blanco y negro”, “blanco o negro”, “débil, pero valiente”, “no fuerte, sino grande”; enlazan verbos: “salta y brinca”, “¿vienes o te quedas?”; enlazan adverbios: “pronto y bien”, “aquí o allá”. Las conjunciones son, pues, partículas que unen entre sí elementos sintácticamente equivalentes. Sintácticamente equivalentes quiere decir que en la oración desempeñan oficio equivalente o que son oraciones de un mismo rango sintáctico [...] Estas son las conjunciones propiamente dichas: los elementos unidos son sintácticamente equivalentes y con la conjunción forman una serie, sin que un miembro esté supeditado gramaticalmente a otro. Por eso se suelen llamar coordinantes o coordinativas. Algunas gramáticas llaman conjunciones a otra clase de palabras, que son los adverbios relativos y las preposiciones que encabezan a las proposiciones subordinadas: cuando, donde, como, etc.; para que, desde que, porque, etc. Estas se llaman conjunciones subordinantes y su oficio es muy diferente del de las conjunciones propiamente dichas: las coordinantes enlazan miembros equivalentes y el resultado es una serie; las subordinantes subordinan un miembro a otro y el resultado es un grupo, con su núcleo y su complemento».

[Abad, F.: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, p. 80-81]

«Otros sintagmas adverbiales pueden tener como modificador o adyacente del núcleo un SN precedido de preposición:

 

Bien

de salud

SAdv:

núcleo adv.

ady. (índ. func. / transp. [prep.] + SN: núcleo nom.

 

o una oración introducida, asimismo, por una preposición:

Después

de beber leche

SAdv:

núcleo adv.

ady. (índ. func. / transp. [prep.] + oración

Antes

de que despertaras

SAdv:

núcleo adv.

ady. (índ. func. / transp. [prep.] – transp. [conj.] - oración

 

En estos casos, la preposición señala la dependencia del SN y de la oración respecto del núcleo adverbial (de una manera similar a los adyacentes no adjetivos en el SN y no adverbiales en el SAdj). Salvo en el caso de que el verbo vaya en infinitivo, la oración, además de la preposición, necesita el transpositor que.

Algunos lingüistas analizan antes de que, después de que, etc., como una unidad a la que se denomina locución conjuntiva.

Los adverbios de lugar también pueden ser núcleo de un SAdv cuyo adyacente es otro adverbio de lugar también precedido de dicha preposición: cerca (lejos) de aquí, o de una oración con el adverbio relativo donde: lejos de donde yo vivo

[Gómez Manzano, Pilar / Cuesta Martínez, Paloma / García-Page Sánchez, Mario / Estévez Rodríguez, Ángeles: Ejercicios de gramática y de expresión. Con nociones teóricas. Madrid: Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, 2006, p. 27-28]

Conjunciones subordinantes y locuciones conjuntivas

«”Adverbio + que”. Esta pauta da lugar a la conjunción aunque, así como a numerosas locuciones conjuntivas como bien que, mal que, maguer(a) que, malgrado que, siquiera que, ahora que, así que, enseguida que, luego que, mientras que, ya que y la antigua pues que (‘puesto que’), propia de la lengua literaria en español actual. Cabe añadir siempre que en la interpretación condicional, no tan claramente en la temporal. Algunos autores agregan a esta serie antes que y después que, pero tal adición presenta problemas, como se explicará en el § 31.6.2f. No se consideran locuciones aparte de que, encima de que, además de que y otras combinaciones similares que siguen la pauta «adverbio + grupo preposicional».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid, 2010, § 31.6.1b]

«Locuciones preposicionales. Criterios de delimitación

Las locuciones preposicionales o prepositivas son agrupaciones de palabras que adquieren conjuntamente el sentido y el funcionamiento gramatical de las preposiciones, como a causa de, en orden a, por culpa de, bajo pena de, etc. Estas unidades léxicas se crean mediante mecanismos productivos que permiten gramaticalizar significados mucho más específicos que los que designan las preposiciones simples. Como sucede con otras locuciones, la clase formada por las preposicionales consta de numerosos miembros y se aproxima a los paradigmas abiertos, aunque no llegue a serlo realmente.

Resulta controvertido el análisis de secuencias como delante de la casa y otras similares formadas con detrás, encima, cerca, enfrente, etc., seguidos de la preposición de. Una opción es analizarlas en la forma [delante de] [la casa], donde el primer segmento se interpreta como locución preposicional y el segundo, como su término.

Otra es elegir la variante [delante] [de la casa], de forma que si delante es adverbio en Estaba delante, lo sigue siendo en Estaba delante de la casa. En este último caso, de la casa es el complemento del adverbio. Se optará aquí por este último análisis, que evita adscribir una misma palabra a dos categorías distintas en secuencias que ponen de manifiesto propiedades gramaticales muy semejantes.

Presentan similares opciones de análisis muchas construcciones formadas sobre sustantivos, como a cubierto, a distancia, a la derecha, a la inversa, a la puerta y otras semejantes, todas las cuales se construyen con de. En efecto, también en estos casos es posible prescindir del segmento encabezado por la preposición de, lo que da lugar a alternancias como Estaba a la derecha de la mesa y Estaba a la derecha.

Unos gramáticos entienden que a distancia, a la inversa, a la puerta, etc., son locuciones adverbiales que seleccionan un complemento, esté expreso o sobrentendido: [a la derecha] [de la mesa]. Frente a esta interpretación, que parece la más probable, otros consideran que la preposición de se integra en una locución preposicional, por tanto [a la derecha de] [la mesa]».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid, 2010, § 29.3.1 ss.]

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«Locuciones conjuntivas. Criterios de delimitación

Suele entenderse en la tradición gramatical que porque y para que, introductores prototípicos de las oraciones causales y finales respectivamente, son dos conjunciones o dos locuciones conjuntivas. Desde este punto de vista, las secuencias porque era muy valiente y para que estés más cómoda constituyen oraciones subordinadas, segmentables en la forma [porque] [era muy valiente] y [para que] [esté más cómoda].

Cabe también pensar que porque era muy valiente o para que estés más

cómoda son grupos preposicionales formados por una preposición —por o para— y una oración subordinada sustantiva introducida por que, lo que da lugar a las segmentaciones [por] [que era muy valiente] y [para] [que estés más cómoda]. Un argumento a favor de esta última segmentación es que el lugar de la subordinada sustantiva puede ser ocupado por un grupo nominal o por un pronombre: por su valentía, por eso, para su comodidad, para eso. Incluso es posible la combinación de ambos tipos de construcción: Permanecí inmutable por desidia y porque no me preocupaba si de verdad tenía o no razón (Delgado, Mirada). Un argumento en contra es, en cambio, la dificultad de coordinar la subordinada sustantiva con otra semejante: *Se hará porque tú lo quieres y que los demás están de acuerdo. Este tipo de coordinación se obtiene algo más fácilmente con la preposición para, como en Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual (Bucay, Recuentos), pero no es tampoco común en los textos. En las secciones que siguen se mantendrá el término tradicional oración subordinada para designar estas construcciones, aunque se aceptará la doble segmentación que permite asignar a secuencias como porque era un cobarde la estructura «conjunción subordinante + oración» o bien la estructura «preposición + oración subordinada sustantiva»».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid, 2010, § 46.2.1a-b]

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Límites entre conjunción y adverbio. Problemas de segmentación

«Es sumamente controvertida la clasificación de algunas partículas subordinantes como conjunciones o como adverbios (especialmente si son relativos), ya que los gramáticos valoran de forma diversa los argumentos que se suelen aducir en un sentido o en otro.

Antes que y después que han sido consideradas conjunciones subordinantes por algunos autores. Sin embargo, antes y después mantienen sus propiedades adverbiales en esta construcción, ya que, mientras que las conjunciones no admiten cuantificación de grado, estas expresiones cuantificativas pueden preceder a antes (de) que y después (de) que, tanto si aparece la preposición de como si no es así: Me levantaba mucho antes que amaneciera (Allende, Casa); […] ocho años después de que la divisaste por última vez (Dorfman, Nana)».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid, 2010, § 31.6.2; § 31.6.2f]