KOGNITIVE GRAMMATIK

Gramática cognitiva

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Kognitive Linguistik

 

Cognitive Grammar

[lat. cognitio ‘Bekanntschaft’, ‘Erkenntnis’].

C. G. versucht eine Sprachbeschreibung, deren Ausgangspunkt Erkenntnisse über kognitive Verarbeitung sind. Grammatik ist dabei kein autonomes System mehr, sondern dient der Strukturierung und Symbolisierung von begrifflichem Inhalt. Lexikalische, morphologische und syntaktische Einheiten sind allesamt symbolische Einheiten und nur relativ beliebig verschiedenen Komponenten zuzuordnen. Bedeutung wird mit Konzeptualisierung gleichgesetzt, wobei sich semantische Strukturen nur bzgl. elementarer kognitiver Bereiche, wie. z.B. der Erfahrung von Zeit und Raum, charakterisieren lassen. Aufgabe des Linguisten ist insbesondere die Ermittlung der Möglichkeiten einer unterschiedlichen sprachlichen Strukturierung bestimmter perzeptuell/konzeptuell vorgegebener Situationen.“ [Bußmann, H., S. 151]

«La Gramática Cognitiva ha sido fundada por los autores de la Semántica Generativa y otros lingüistas norteamericanos que mantenían posturas divergentes respecto al Generativismo chomskiano, como son G. Lakoff, Ch. J. Fillmore y R. L. Langacker. Los postulados de la Gramática Cognitiva, según Langacker (1983), son los siguientes:

1. La estructura semántica no es universal, sino que se encuentra especificada en grado considerable para cada lengua. Además, la estructura semántica se basa en una imagen convencional y se caracteriza en relación con las estructuras del conocimiento. El lenguaje proporciona, pues, una imagen convencional de la realidad.

2. La gramática o sintaxis no constituye un nivel autónomo de representación. Al contrario, la gramática es simbólica en su naturaleza y constituye una simbolización convencional de la estructura semántica.

3. No existe una diferencia significativa entre gramática y lexicón, entre sintaxis y semántica. El lexicón, la morfología y la sintaxis forman un continuo de estructuras simbólicas, que difieren en diversos parámetros, pero que sólo arbitrariamente pueden compartimentarse.

Consecuentemente, la Gramática Cognitiva rechaza la distinción entre estructura profunda y superficial, y practica un inmanentismo semejante al del Estructuralismo Europeo: en la lengua sólo hay que explicar aquello que es claramente perceptible, y sólo las diferencias formales pueden dar cuenta de las diferencias de significado. Por ejemplo, el inglés conoce dos construcciones sintácticas en verbos triargumentales como to give o to send. Estas construcciones no son sinónimas, ya que, al ser diferentes formalmente, proporcionan una imagen distinta de la realidad:

(13)  a. He sent a letter to Susan

          b. He sent Susan a letter

En la oración (1 3a) se enfatiza el camino atravesado por la carta con Susan como meta. En cambio, en (13b) se enfatiza el estado resultante, en que Susan controla en cierta manera la carta.

Una de las principales preocupaciones de la Gramática Cognitiva es la categorización (cf. Taylor, 1989). La categorización funde sus raíces en problemas filosóficos tan antiguos como la disputa entre nominalistas y realistas. La categorización supone el establecimiento de clases únicas (categorías) a partir de una realidad múltiple. La tradición cultural occidental nos tiene acostumbrados a categorías caracterizadas por atributos necesarios y suficientes: una categoría se define por poseer un número de características que ha de poseer en su totalidad cualquier miembro que pertenezca a la categoría en cuestión. Frente a este tipo de análisis se ha propuesto desde la Gramática Cognitiva la teoría de prototipos, según la cual los rasgos que caracterizan las categorías:

  Son graduales.

  No son entidades abstractas, sino atributos pertenecientes a la realidad y, como tales, sensibles.

  No se relacionan con propiedades de los objetos sino sobre todo con sus funciones dentro de una determinada cultura.

  Ningún atributo es esencial para distinguir una categoría de otra. Hay rasgos que pueden ser compartidos por todos los miembros de una clase (vg. todas las tazas son continentes), pero hay objetos que no son tazas y sin embargo son continentes. Ante estos hechos, habría que decidir qué es lo que distingue una taza de un vaso, por ejemplo. Hay que remitirse al término prototípico, lo que todo el mundo definiría como una taza, y éste poseería los siguientes rasgos:

§                                                                                con asa

§        de porcelana ‑ con plato

§                                                                                                                                         utilizada para beber café o té

§        vendida normalmente en número de seis

Ninguno de estos rasgos es esencial. Podemos tener, en efecto, tazas de plástico, sin plato, etc., pero se trataría de tazas no prototípicas, es decir, que se alejan más o menos del prototipo de la taza.

Así pues los principales postulados de la teoría de prototipos son los siguientes:

a)   Se pertenece a una categoría en mayor o menor medida. Es evidente que un gorrión pertenece en mayor medida a la categoría pájaro que una paloma o un pingüino.

b)   El término prototípico es el que más a menudo es nombrado con el nombre de la categoría, es decir, el nombre de la categoría activa los nombres de los miembros más prototípicos. Así, si pedimos a un informante que nos diga un nombre de mueble, nos dirá más fácilmente silla (mueble prototípico) que cocina o reloj de pared (muebles menos prototípicos).

c)   Los miembros más prototípicos son nombrados antes, cuando se pide a un informante que diga miembros de una categoría determinada.

Se ha hablado en esta línea de un nivel básico de categorización. A pesar de que un objeto puede ser nombrado mediante distintos términos de variable abstracción, existe una denominación prototípica, que constituye el nivel básico de categorización. Si alguien que no habla nuestro idioma nos muestra una silla de cocina y nos pregunta cuál es su nombre, contestaremos silla, que se sitúa en el nivel básico de categorización, y no silla de cocina (niveles inferiores de categorización) ni mueble u objeto (niveles superiores de categorización).

La semántica de prototipos proporciona, en fin, una explicación conveniente al problema de la polisemia. Se considera que los casos de polisemia constituyen categorías radiales, en las cuales existe un significado central o prototípico, el más inmediato y más directamente ligado al significante. Luego hay un número variable de significados más alejados del prototipo, a menudo a causa de expansiones semánticas debidas a procesos como la metáfora y la metonimia. Ante una preposición polisémica como en, es evidente que es más prototípico y fácil de motivar su significado en (14a) que en (14b) o (14c). Por tanto, el significado de en que aparece en (1 4a) constituye el significado prototípico de la categoría, y, en cambio, en (l4b‑c) aparecen significados menos prototípicos, que se han formado gracias a procesos metafóricos. La metáfora supone la creación de un dominio más abstracto a partir de otro más simple, con el cual el dominio abstracto en cuestión guarda una cierta semejanza.

(14)       a. Vive en Valencia

              b. Vive en la indigencia

              c. Piensa en los exámenes

Otras escuelas

En la actualidad existen numerosas escuelas que se ocupan de la reflexión teórica sobre el lenguaje. Citamos, a título informativo, algunas de ellas. Así, hay que destacar la Gramática Funcional de Dik y la Sistémica de Halliday (cf. cap. 6) y la tagmémica de Pike, centrada sobre todo en el análisis sintáctico taxonómico, pero que propone análisis sintácticos que dan cuenta de la mayor cantidad de información posible (categorías y funciones).»

[López García, Ángel: Lingüística general y aplicada. Valencia: Universidad de Valencia, 1994, p. 398ss]