JARGON

Jerga

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Argot / Slang / Soziolekt / Dialekt/ papiamento / patois / kreolisch / sabir / bable / Jargon / lunfardo

 

Kauderwelsch: galimatías, jerigonza, germanía, jerga

Jargon [frz. ‘unverständliches Gemurmel’].

(1)  Im weiteren Sinne: durch speziellen gruppen- oder fachspezifischen Wortschatz  gekennzeichnete Sprachform, der es an Allgemeinverständlichkeit mangelt. Im engeren Sinne: sozial bedingte Sondersprache, die durch auffällige Bezeichnungen für alltägliche Dinge, bildliche Ausdrucksweise, emotional gefärbte oder spielerische Verwendung des standardsprachlichen Vokabulars gekennzeichnet sind.

(2)  In der Neurolinguistik Bezeichnung für unverständliche, aber flüssig gesprochene Äußerungen insbesondere in der Wernicke-Aphasie. Die Äußerungen bestehen entweder aus einer sinnlosen Folge von Wörtern, Neologismen und stereotyp wiederkehrenden Redewendungen (semantischer Jargon), oder die Lautfolgen entsprechen weitgehend phonotaktischen Regeln der jeweiligen Sprache, bilden aber keine konventionellen Folgen (phonematischer Jargon). Daher wird diese Ausprägung der Aphasie häufig als Defizit im Zugriff auf das Lexikon angesehen.“ [Bußmann, H., S. 360-361]

Argot [engl. cant].

(1)  Dem Rotwelsch entsprechende-Sondersprache der französischen Bettler und Gauner des Mittelalters.

(2)  Im weiteren Sinn jede Form von Sondersprache (»Geheimsprache«) einer sozial abgegrenzten (häufig als asozial abgestempelten) Gruppe, die vor allem durch ihren spezifischen Wortschatz von der Standardsprache abweicht. Die angestrebte Nichtverstehbarkeit für Außenstehende macht eine Erneuerung von Schlüsselwörtern erforderlich, sobald diese in den allgemeinen Sprachschatz übernommen werden; dabei bedient man sich entweder der metaphorischen Umdeutung von Wörtern aus der Gemeinsprache (Z. B. Schnee für ‘Kokain’) oder Entlehnung aus fremden Sprache, vgl. zahlreiche Wörter jiddischen Ursprungs in der Gaunersprache: besäbeln ‘betrügen’, Zores ‘Lärm’, ‘Wirwarr’ (aus hebr. za:ro:th ‘Not’, ‘Bedrängnis’), zocken, ‘Glücksspiele) spielen’.“ [Bußmann, H., S. 96]

 "Jerga (fr. jargon, originariamente, ‘gorgeo de los pájaros’ y, después, ‘habla incomprensible’). Variedad lingüística compartida por un grupo restringido (por edad o por ocupación) que es hablada para excluir a las personas ajenas de la comunicación y para reforzar el sentimiento de identidad de los que pertenecen al grupo. Una jerga es el resultado de una estratificación de arcaísmos, neologismos, procedimientos metafóricos y otros recursos dirigidos a hacer irreconocibles las palabras de la lengua común o a crear nuevas formas; por extensión se puede llamar jerga (habitualmente con una connotación burlesca o negativa) a una lengua especializada, a un tecnolecto.“ [Cardona, G. R., p. 159]

Jerga

«Se llama jerga –concreta­ Amado Alonso– al vocabulario especial de una profesión u oficio, cuando implica a la vez baja cultura. Así se habla de la jerga de los marineros, que denuncia a la vez modo especial de trabajo y deficiente educación idiomática. En cambio, la lengua especial de la marina la usan las personas más satisfactoriamente educadas de la carrera. Jerga indica desvalorización o menosprecio; lengua especial o profesional no. Un enemigo del auge actual de los deportes hablará de la jerga de los deportistas; uno que lo acepte no. En diferentes grados tienen su lenguaje especial los militares, los comerciantes, los estudiantes, los profesores, los médicos, los literatos, etc. Piénsese qué distinta cosa significa la palabra operación según la diga un financiero, un general, un cirujano o un profesor de matemáticas».

[Abad, Francisco: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, p. 155]

Argot

Para Amado Alonso, «se llama argot al vocabulario especial que en una ciudad o comarca sólo usa la gente de baja cultura»; García de Diego, además, recoge cómo algunos separan el argot de la jerga notando que «argot busca aisladamente la novedad con formaciones pintorescas, mientras que la jerga busca formar un habla ocultista».

[Abad, Francisco: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, p. 55]

Jerga

1.      Lengua especial de un grupo social diferenciado, usada por sus hablantes sólo en cuanto miembros de ese grupo social. Fuera de él hablan la lengua general. Con estas características, el nombre de jerga recubre multitud de conceptos:

A)    Lenguaje del hampa, con finalidad esotérica, de naturaleza artificiosa. Es la jerga, por antonomasia, o germanía, en España; el Rotwelsch, en Alemania; el furbesco y gergo, en Italia; el cant, en Inglaterra; el jargon y el argot, en Francia (nombre este último que se ha hecho internacional, en ésta y en las restantes acepciones).

B)    Lenguaje progesional [A. Berufssprache]: jerga de médicos, de filósofos, de tipógrafos, etc. Se designan en España con nombres especiales multitud de jergas gremiales: la tixileira de los «conqueiros», al SO. de Asturias; la xíriga de los tejeros, canteros y «goxeros» (fabricantes de maconas) de Llanes y Peñamellera; el bron de los caldereros de Miranda (Avilés), el barallete de los afiladores orensanos, etc.

C)    Lenguaje de cualquier grupo social: jerga de deportistas, cazadores, espiritistas, etcétera.

D)    Conjunto de palabras, procedentes de fuentes oscuras (deformación de extranjerismos y traslación semántica de voces de uso general con sentido ocasional normalmente), que por broma o ironía se introducen en la conversación familiar de todas las clases sociales. En esta acepción de jerga (I. Slang) entra el llamar monís al dinero o dolorosa a la factura. El término slang, por lo demás, se usa también como sinónimo de argot y jerga.

2.      Lengua de mal gusto, complicada o incomprensible. El término jerga alterna en esta acepción con el de jerigonza [‚Kaudawelsch’].“ [Lázaro Carreter, F., Dicc. de térm. fil., p. 251-252]

Germanía, caló, jerga y argot

«Hay unas cuantas voces jergales que sí recoge la Academia: las de germanías. Esta era una lengua secreta que usaban para entenderse entre sí los ladrones, pícaros y rufianes españoles de los siglos XVI y XVII. El término germanía alternó con los de jácara, jacarandina, jacarandaina y jacarandana, y hacia finales del siglo XVIII se simultaneó también, aunque impropiamente, con caló – que es el lenguaje de los gitanos españoles – debido a la gran influencia que a partir de entonces ejerció dicho lenguaje sobre el habla de los delincuentes españoles. Esta denominación hizo fortuna a medida que la voz germanía iba quedando anticuada, al haber desaparecido ya el habla que la originó. No obstante, debido a la confusión de significados que se produce al designar con el mismo término el lenguaje de los gitanos y el de los maleantes, muchos autores han preferido llamar a este último germanía moderna, caló jergal, caló delincuente, argot, jerga de la delincuencia, etc. Entre quieres lo hablan suele designarse, sin embargo, como caló y caliente.

En la literatura del los siglos XVI y XVII (Lazarillo, Cervantes, Quevedo, Espinel y otros) aparece como equivalente de germanía la palabra jerigonza [alemán: “Kauderwelsch”], que significa también “lenguaje de mal gusto, complicado y difícil de entender”. A partir del siglo XVIII (Diccionario de autoridades), encontramos como sinónimo de esta voz la palabra jerga, de significado un tanto impreciso. Algunos autores la utilizan tan sólo para designar el habla de los delincuentes, mientras que otros son partidarios de emplear el término “argot” para este lenguaje, y “jerga” para las hablas de grupos profesionales y sociales.

Consideranco las opiniones de Fernando Lázaro Carreter, cremos que puede atribuirse actualmente a la voz jerga los siguientes valores:

a)  Lenguaje especial que emplean los maleantes para comunicarse entre ellos sin ser entendidos por otros posibles oyentes (equivalente a la antigua germanía).

b)  Lenguaje profesional (médicos, deportistas, militares, prostitutas, etc.). Hay que incluir aquí las jergas gremiales de diversos oficios trashumantes (vendedores de ganado o de trillos, arrieros, etc.), de ámbito muy reducido y en proceso de desaparición, a medida que se extinguen estos oficios.

c)   Lenguaje propio de determinados grupos sociales (estudiantes, militantes de partidos políticos, “pijos”, “pasota”, y otras hablas marginales, como el léxico de la droga, del “rollo”, etc.). La jerga de la delincuencia y carcelaria, pese a tener una entidad por sí misma, estaría un poco a caballo entre el apartado b) y c): lenguaje profesional y al mismo tiempo propio de determinado grupo social.

d)  Conjunto de palabras de muy diverso origen que se introducen con fines expresivos, irónicos o humorísticos en la conversación familiar de todas las clases sociales. Este lenguaje se desarrolla principalmente en las grandes ciudades y se denomina también jerga común o argot urbano.

La voz francesa argot, que en un principio significaba – al igual que en España la voz germanía – ‘cofradía de ladrones’, pasó pronto a designar su lenguaje. En la actualidad, jerga y argot son totalmente sinónimos en sus distintas acepciones.

Entre las posibles denominaciones de este lenguaje, parece preferible emplear el término argot, por varias razones. En primer lugar, la palabra jerga tiene un matiz un tanto peyorativo (tal vez por asimilarse inconscientemente al otro significado de si sinónimo jerigonza, es decir, lenguaje complicado, que no se entiende).

Por otra parte, el uso de la palabra argot está ampliamente difundido, mucho más aceptado que jerga, y su significado es comprendido con mayor rapidez por un público más extenso. Debe tenerse en cuenta, por último, que es voz de uso internacional, utilizada por hispanohablantes americanos y conocida también en otros idiomas.

El lenguaje popular o coloquial:

El lenguaje popular o coloquial, por oposición al literario, normativo o escrito, posee un amplio caudal de voces en el que podemos distinguir varios niveles lingüísticos. Por una parte, el familiar, que se caracteriza por un gran colorido, mayor subjetividad, amplio uso de comparaciones, eufemismos, contrastes, hipérboles, tono irónico e informal. Muchas de sus voces o expresiones pertenecen al argot común o urbano. Otro estrato o nivel lo constituye el lenguaje vulgar, condicionado por factores extralingüísticos, como la categoría social de los hablantes (de estamentos bajos o marginados), y el contenido semántico del propio lenguaje, que se refiere en su mayor parte a temas tabú (sexuales, escatológicos y religiosos sobre todo). En el estrato siguiente podemos situar las voces de argot en tanto que “dialectos sociales” [o sociolectos] y jergas profesionales, tanto unos como otras de ámbito mucho más restringido. Por último, el escalón inferior lo ocupa el argot de la delincuencia, jerga social y profesional a la vez.

Pese al intento de separación de niveles, los límites son muy fluctuantes. Mientras que unas voces que han sido tabú pueden dejar de serlo en cualquier momento y perder su condición de vulgares o inconvenientes, numerosos términos del lenguaje familiar son propiamente jergales, procedentes incluso de los grupos sociales más marginados.

Por otra parte, el tono o la intencionalidad del hablante pueden modificar por completo el valor de una palabra. Las expresiones más injuriosas adquieren no pocas veces carácter afectuoso. Por ejemplos, cuando dos amigos se saludan con un “¡Hola, cabronazo! ¿Qué cuentas?” Muchos términos que se consideran vulgares por su significado se hallan tan incorporados al lenguaje corriente, a veces como simples muletillas conversacionales o como exclamaciones (¡joder!, ¡coño!, ¡leche!), que han perdido toda contaminación sexual. Otro tanto sucede con expresiones de tipo religioso: “Hace un frío que no sale ni dios a la calle” o “Se pegó una hostia de mucho cuidado”, suelen emplearse sin ánimo de irreverencia.

La valoración de las palabras es muchas veces extralingüística. “La estratificación que se señala en los diccionarios corre en buena parte por cuenta y riesgo de sus lexicógrafos y a menudo no es más que un reflejo de sus prejuicios culturales y sociales” (Mario E. Tureggi: El lunfardo, Buenos Aires, 1978). Por otra parte, esta estratificación en la práctica resulta totalmente artificial. Las personas, cuando se comunican entre sí, emplean espontáneamente el lenguaje prescindiendo de divisiones entre lengua normativa, argot, lenguaje coloquial, etc. Como muy bien dice Flexner, “el slang no existe como entidad salvo en el cerebro de quienes estudiamos el lenguaje”.»

[Daniel, Pilar: “Panorámica del argot español”, en León, Víctor: Diccionario de argot español. Madrid: Alianza Editorial, 1988, p. 13 ss.]

«Conversación con Arturo Pérez-Reverte:

-El «golfaray», el lenguaje carcelario, ¿conserva todavía palabras de oro del siglo XVII resonando en el eco de las celdas?

-El delincuente, desde Grecia o desde Roma, siempre intentó que la gente honrada no supiera lo que estaba diciendo y en el XVII ese lenguaje pasa a la literatura. Los grandes autores como Cervantes, Quevedo o Calderón, escriben jácaras donde aparece gente del hampa y se convierte casi en un género literario. Y en la medida en que Quevedo realiza una obra de teatro con ese lenguaje, el delincuente lo cambia por otro. Pero hay expresiones como «gomarrero» que es ladrón de gallinas, «juanitero» que es el que roba los cepillos de las iglesias, «calcos» por zapatos que todavía utilizan hoy los delincuentes.

-¿Quedó también atrapado Pérez- Reverte por la belleza de estas palabras clandestinas?

-Es que por mi vida como reportero me he encontrado con gente marginal, con traficantes, delincuentes, ladrones y carteristas y también ellos se expresaban así y siempre me fascinó su habla. Resulta divertido observar como mientras la sociedad ha empobrecido su modo ortodoxo de expresarse, el mundo de la delincuencia lo ha enriquecido. Paradójicamente te encuentras más riqueza lingüística en una cárcel que en una universidad. Por ejemplo, el cheli es ese lenguaje tontorrón, pobre y limitado, pero el «golfaray» requiere un esfuerzo creativo. Mientras que el lenguaje de los jóvenes es reductivo, el de los delincuentes es creativo. Yo he encontrado una serie de de palabras de germanía que están introducidas en nuestro lenguaje. Ahora las utilizan las señoras, pero antes la gente del hampa.» [Fuente: ABC 07/06/2003.]

idioma (Del lat. idiōma, y este del gr. ἰδίωμα, propiedad privada).

1. Lengua de un pueblo o nación, o común a varios.

2. Modo particular de hablar de algunos o en algunas ocasiones. En idioma de la corte. En idioma de palacio. [DRAE]      

dialecto (Del lat. dialectus, y este del gr. διάλεκτος).

1. Ling. Sistema lingüístico considerado con relación al grupo de los varios derivados de un tronco común. El español es uno de los dialectos nacidos del latín.

2. Ling. Sistema lingüístico derivado de otro, normalmente con una concreta limitación geográfica, pero sin diferenciación suficiente frente a otros de origen común.

3. Ling. Estructura lingüística, simultánea a otra, que no alcanza la categoría social de lengua. [DRAE]  

habla (Del lat. fabŭla).

1. Facultad de hablar. Perder el habla.

2. Acción de hablar.

3. Manera especial de hablar. El habla de un niño.

4. Ling. Realización lingüística, por oposición a la lengua como sistema.

5. Ling. Acto individual del ejercicio del lenguaje, producido al elegir determinados signos, entre los que ofrece la lengua, mediante su realización oral o escrita.

6. Ling. Sistema lingüístico de una comarca, localidad o colectividad, con rasgos propios dentro de otro sistema más extenso. [DRAE]

coloquial – familiar – popular - vulgar

«Coloquial: Perteneciente o relativo al coloquio.

Propio de una conversación informal y distendida. Expresión coloquial. Tono, estilo coloquial.» [DRAE]

«Vulgar: Que es impropio de personas cultas o educadas.» [DRAE]

«A primera vista podemos distinguir dos usos bien diferenciados de la lengua: el escrito y el oral. Ahora bien, es fundamentalmente el contexto en que ambos se producen lo que los diferencia; y aún así, el lenguaje utilizado en determinadas circunstancias se aproxima mucho, por su rigidez, al uso escrito. Y a la inversa, hoy por hoy la lengua escrita intenta la mayoría de las veces una aproximación lo más fiel posible a la oral. [...]

Aplicaremos genéricamente “lenguaje oral” a toda manifestación lingüística que se dé de este modo y muy especialmente al empleo corriente del idioma, es decir, “a todas las circunstancias donde no domine un afán de crear, innovar o mixtificar u otro deseo particular” (B. Steel). La lengua hablada (= lenguaje hablado) y lengua coloquial ( = lenguaje coloquial) son conceptos que se diluyen en el de “lenguaje oral”, cabeza de familia. Nadie puede negar que una conferencia constituye un uso oral de la lengua; sin embargo, se trataría más bien de una versión “oral” de la lengua escrita. [...]

Definición de “español coloquial” que nos da Emilio Lorenzo:

El español coloquial es el conjunto de usos lingüísticos registrables entre dos o más hispanohablantes, conscientes de la competencia de su interlocutor o interlocutores, en una situación normal de la vida cotidiana, con utilización de los recursos paralingüísticos y extralingüísticos aceptados y entendidos, pero no necesariamente compartidos por la comunidad en que se producen.

Afines a “coloquial” se emplean términos como “Familiar, Popular, Vulgar” para caracterizar la lengua hablada. Todos ellos confunden sus límites en el uso real, fuera de la anecdótica distinción teórica.

Casi todos los autores están de acuerdo en que con el nuevo término (“coloquial”) se ha venido a designar lo que tradicionalmente se llamaba “estilo familiar”, espontáneo y despojado de formalidad.

Popular” se utiliza, según Rafael Seco, para caracterizar a lo que pertenece a la parte menos cultivada de un grupo social (sinónimo aproximado de “vulgar”). Y supone, siguiendo a M. Pidal, la compenetración del elemento culto con el pueblo en general (vida cotidiana). El mismo autor nos advierte que cuando se quiere delimitar físicamente “lenguaje popular”, la primera condición aludida es su carácter urbano.

Por “vulgar” se entiende generalmente “lo que se sale de la norma socialmente aceptable” (Polo), o bien la lengua de uso empleada por la masa de los sujetos hablantes, o también el uso característico del bajo pueblo.

Como vemos, los conceptos “popular-vulgar” están tan próximos que casi no se diferencian. Y ambos, con “familiar” y “coloquial”, se han confundido frecuentemente. La lengua vulgar es, según Lázaro: “lengua coloquial o conversacional. Se opone a la culta. Para M. Pidal “vulgar” suponía, sin más complicación, una mayor iniciativa del pueblo inculto. Y B. Steel nos da en su manual la siguiente caracterización de “coloquial”:

Se siente comúnmente – aunque a menudo peyorativamente –, referido a un uso hablado particularmente informal (con frecuencia ‘chispeante’ o ‘popular’), en especial aquel uso que difiere de alguna manera del lenguaje formal.

No es fácil, en efecto, delimitar con precisión los campos de los distintos términos. Para facilitar las cosas provisionalmente diremos, siguiendo a Seco, que “popular” es un nivel de lengua; así también “familiar” y “vulgar”. Mientras que “coloquial” es un nivel de habla.»

[Vigara Tauste, Ana María: Aspectos del español hablado (Aportaciones al estudio del español coloquial). Madrid: SGEL, 1980, p. 10-15]

argot (Del fr. argot).

1. m. Jerga, jerigonza.

2. m. Lenguaje especial entre personas de un mismo oficio o actividad. [DRAE]

jerga (Der. regres., seguramente a través del prov., del fr. jargon, y este onomat.).

  1. f. Lenguaje especial y familiar que usan entre sí los individuos de ciertas profesiones y oficios, como los toreros, los estudiantes, etc.
  2. jerigonza (lenguaje difícil de entender). [DRAE]

«La jerga es el uso de la lengua por un grupo que pretende relacionarse entre sí sin que se enteren los demás. La jerga juvenil es la menos jerga de todas, porque no busca aislarse y dificultar la comunicación desde el exterior, sino la definición dentro del grupo” (Gregorio Salvador)

jerigonza (Del prov. gergons).

1. Lenguaje especial de algunos gremios.

2. Lenguaje de mal gusto, complicado y difícil de entender.

3. coloq. p. us. Acción extraña y ridícula. [DRAE]

caló

«caló (Del caló caló, negro). Lenguaje de los gitanos españoles.» [DRAE]

germanías (Del lat. germānus, hermano)

1. Jerga o manera de hablar de ladrones y rufianes, usada por ellos solos y compuesta de voces del idioma español con significación distinta de la verdadera, y de otros muchos vocablos de orígenes muy diversos.

2. Amancebamiento.

3. En el antiguo reino de Valencia, hermandad o gremio.

4. coloq. Alb., And. y Cuen. Tropel de muchachos.

5. germ. Clase de rufianes. [DRAE]

cheli

Esp. Jerga con elementos castizos, marginales y contraculturales. [DRAE]

«Novio o galán asiduo de una mujer. // Pasota madrileño. // Lenguaje contracultural, marginal y castizo, hablado principalmente por estudiantes, pasotas, gente de la droga, etc.»

[Diccionario enciclopédico. Barcelona: Grijalbo, 1986]

Freund, Liebhaber, Kerl. [Landengescheidts Handwörterbuch]

El cheli es una jerga juvenil (urbana, callejera) que alcanzó su máximo desarrollo y esplendor a principios de los ochenta, en la llamada juventud pasota y en los ambientes de la movida madrileña („die madrider Szene“). Tiene rasgos marginales y cotraculturales (pasotismo) y es una jerga típica de la juventud de la clase popular madrileña medio-baja desde los años 70. Se usa también como nombre que se da al joven madrileño y contestatario de la clase medio-baja. Sería sinónimo de muchacho y se usa en vocativo con un tono afectuoso.

«Resulta divertido observar como mientras la sociedad ha empobrecido su modo ortodoxo de expresarse, el mundo de la delincuencia lo ha enriquecido. Paradójicamente te encuentras más riqueza lingüística en una cárcel que en una universidad. Por ejemplo, el cheli es ese lenguaje tontorrón, pobre y limitado, pero el «golfaray» requiere un esfuerzo creativo. Mientras que el lenguaje de los jóvenes es reductivo, el de los delincuentes es creativo. Yo he encontrado una serie de de palabras de germanía que están introducidas en nuestro lenguaje. Ahora las utilizan las señoras, pero antes la gente del hampa.» (Arturo Pérez-Reverte) [Fuente: ABC 07/06/2003.]

golfaray

jerga de truhanes y rufianes, lenguaje carcelario

«El trabajo de ambientación histórica y el necesario rigor del lenguaje me llevaron a adentrarme, también, por los vericuetos fascinantes del habla de germanía: esa lengua marginal, paralela a la general y en continua interacción con ella, que ha evolucionado con el tiempo para conservar su utilidad hermética; y que hoy es lo que algunos llamamos golfaray: el argot de los delincuentes y de las cárceles.»

[Arturo Pérez-Reverte: El habla de un bravo del siglo XVII. (Discurso de ingreso en le DRAE]

pasota

un pasota > ein cooler Typ

«Pasota: anarchistisch. Außenseiter. Freak. Ser un pasota: über die Dinge stehen, den coolen Typ heraushängen.

Pasotismo: No-Future-Bewegung. Null-Bock-Mentalität.»

[PONS. Wörterbuch für die berufliche Praxis. Sp.-Dt. / Dt.-Sp., Stuttgart u. a.: Klett Verlag, 2000]

«Pasota (Der. irreg. de pasar). adj. coloq. Indiferente ante las cuestiones que importan o se debaten en la vida social, frecuentemente por hostilidad a esta. U. m. c. s.» [DRAE]

«Pasota: Se dice de la persona que muestra una actitud a la vez apática y escéptica, que pretende prescindir de reglas sociales o morales, sin que suponga una rebelión contra las mismas.»

[Diccionario enciclopédico. Barcelona: Grijalbo, 1986]

«Jerga y argot

Conviene entender por “jerga” “cualquier variedad de lengua propia de una profesión, oficio o deporte”. Y debe usarse argot para aquella variedad de lengua cuyos usuarios intentan que los de fuera de su grupo no les entiendan. V. gr.: el lenguaje de germanía o de la droga. El diccionario académico, sin embargo, no hace esta distinción.»

[Gómez Torrego, Leonardo: El léxico en el español actual: uso y norma. Madrid: Arco/Libros, 1995, p. 109]