IRONIE

Ironía

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Rhetorik / Rhetorische Figuren / Witz / Humor

 

Ironie (griech. eironeia, das Verhalten eines eiron, d.h. einer Person, die sich verstellt)

In allgemeinem Sinn eine Redeweise oder eine rhetorische Figur, bei der das Gesagte und das Gemeinte beabsichtigterweise nicht übereinstimmen, so aber, dass dies als Schein für den Zuhörer resp. Leser durchschaubar ist.

1.      Der Kernpunkt der sokratischen Ironie ist das Vortäuschen von Unwissenheit in einer (philos.) Diskussion. Dadurch will der Ironiker sich selbst und die Gesprächspartner dazu zwingen, die Grundlagen dessen zu untersuchen, was gemeint, aber nicht sicher gewusst wird.

2.      Die romantische Ironie, u. a. bei F. Schlegel, sieht Ironie nicht nur im Menschen (als Unterschied zwischen Sagen und Meinen, als Verstellung); die Wirklichkeit selbst, über die gesprochen wird, ist ironisch: Sie stimmt nicht mit dem in der Poesie als einem Ideal Dargestellten überein. Die Philosophie wird ironisch, indem sie einerseits auf Ideale sich richtet, andererseits deren Existenz und deren tradierten Inhalt anzweifelt – ohne dass sie neue Ideale an die Stelle der alten zu setzen vermag.

3.      Kierkegaard definiert im Anschluss an Hegels Romantikkritik Ironie als «die unendliche absolute Negativität. Sie ist Negativität, denn sie tut nichts als verneinen; sie ist unendlich, denn sie verneint nicht diese oder jene Erscheinung; sie ist absolut, denn dasjenige, kraft dessen sie verneint, ist ein Höheres, da jedoch nicht ist» (Über den Begriff der Ironie, 1841; Gesammelte Werke, 31. Abt., S. 266). Im Spätwerk Kierkegaards steht das Wort Ironie für eine Existenzweise zwischen dem ästhetischen und dem ethischen Stadium.”

[Hügli, Anton/Lübcke, Poul (Hg.): Philosophielexikon. Personen und Begriffe der abendländischen Philosophie von der Antike bis zur Gegenwart. Reinbek: Rowohlt, 1991, S. 298-299]

Ironie [griech. eroneía ‚Verstellung im Reden’]

Rhetorischer Tropus: Ersatz des Gemeinten durch einen entgegengesetzten Audruck. Kennzeichnend für ironisches Sprechen sind doppeldeutige oder konträr strukturierte Ausdrücke, die implizit auf Gegenteiliges hinweisen, z.B. durch Polysemie oder Homonymie, durch Antonymie (Du bist entzückend, d.h. ‚gemein’), durch Kontrasbildung (Körperlich ist er ein Riese) oder durch mehrdeutige Illokution (Mach weiter so!). Um Ironie erkennbar und damit wirkungsvoll zu machen, muss der Kontrast zwischen Gesagtem und Gemeintem möglichst groß sein. Neben einem offensichtlichen Widerspruch zu pragmatischen Faktoren (Schönes Wetter heute, bei Platzregen gesagt) leisten dies verschiedene sprachliche «Ironiesignale», z.B. Modalpartikel, Hyperbel (Du bist ja superpüntlich!), exklamativer Satzmodus (War das aufregend!), Intonation, u.a.” [Bußmann, H., S. 355]

Ironie

Ironie liegt vor, wenn «sagen» und «meinen» nicht übereinstimmen. Der Sender bedient sich einer Aussage, die im Widerspruch mit seiner Intention steht. Die Ironie hat Überraschungs- und Verfremdungseffekt. Sie wird erst durch Konfrontierung mit dem Kontext und der Situation verstanden.” [Heupel, C., S. 106-107]

Ironía

Figura retórica que consiste en expresar, dentro de un enunciado formal serio, un contenido burlesco. Así, a las exigencias que el capitán, cuando ha sido preso, pretende imponer a Pedro Crespo, en El alcalde de Zalamea, éste contesta: Está muy puesto en razón. / Con respeto le llevad / a las casas, en efeto / del Concejo; y con respeto / un par de grillos le echad / y una cadena; y tened, / con respeto, gran cuidado ... (Calderón de la Barca). Cuando la ironía posee un carácter amargo, se denomina sarcasmo. Ejemplos: los insultos que los judíos dirigían a Cristo en la Cruz: Si filius Dei es, descende de cruce (S. Mateo). Vid. Antífrasis.”

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 1981, p. 246]

Antífrasis (al. Gegensinn)

Modo de expresión consistente en exponer una idea por la idea contraria, con entonación ordinariamente irónica: ¡Bonita respuesta!, es decir, ‘¡qué respuesta tan inadecuada!’ ¡Su comportamiento ha sido correctísimo!, es decir, ‘su comportamiento ha sido muy incorrecto’.”

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 1981, p. 48]

 

«Antífrasis

1. Se llama ‘antífrasis’ a la expresión que se emplea con un significado contrario al que habitualmente tiene, generalmente acompañada de una entonación irónica

¡Eso está muy bien!

con el sentido de ‘Eso está muy mal’;

Tu comentario fue muy oportuno,

con el sentido de ‘Tu comentario fue bastante desafortunado’.

2. En Lexicología es el procedimiento de formación de palabras característico del argot, consistente en emplear una voz con el significado contrario al que tiene en el uso estándar (“hotel” por ‘cárcel’, o en inglés “bad” por excelente).»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 57]

«Paradoja.

La ‘paradoja’ y la ‘ironía’ son figuras retóricas del lenguaje basadas en el contraste, como la antífrasis y el oxímoron, pero a diferencia de éstas, son figuras dicursivas porque están subordinadas al contexto.

La paradoja es la contradicción en los términos expuestos. Consiste la ‘paradoja’ en el choque de dos ideas, aparentemente contradictorias, presentadas en forma discursiva

Si quieres la paz, prepara la guerra,

Vísteme despacio, que tengo prisa, etc.

no léxica como el oxímoron que, en suma, no es más que una ‘paradoja’ comprimida. El mencionado choque suele provocar una reflexión de la que sale una verdad conciliadora de las contradicciones contenidas. Bernard Shaw

Ir de misionero y volver pagano

o George Orwell

Todos los animales son iguales pero unos son más iguales que otros

son escritores amantes de esta figura del lenguaje.

La ironía es también una figura retórica de contraste y discursiva, como la ‘paradoja’, que consiste en decir lo contrario de lo que se piensa con el fin de resaltar la idea no expresada. Como afirma Nash (1989: 118), la ‘ironía’ dice lo que no quiere decir y quiere decir lo que no dice. El destinatario debe, sin embargo, compartir con el emisor la misma presuposición pragmática, porque en caso contrario, se corre el peligro de que el significado del mensaje se entienda de forma literal. Vista desde la pragmática, la ‘ironía’ no es más que una actitud del hablante (cf intencionalidad), siendo preciso contextualizarla, ya que per se ningún enunciado es irónico. La ‘ironía’ es una de las estrategias discursivas más fascinantes y complejas dentro de la interacción comunicativa, pero no se debe confundir la ‘ironía’ con el sarcasmo en la creencia de que éste es una variante más fuerte y radical de aquél. La ironía comprende una serie de elementos propios de una situación de habla (Hymes, 1972), mientras que el ‘sarcasmo’ no es más que un acto de habla: en este último existe una clara intención por parte del hablante de causar daño moral al oyente, circunstancia que raras veces se da en la ‘ironía’ (Mateo, J., 1992: 121-44).»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 429]