INFERENZ

Inferencia

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Diskurs / Diskursmarker / Pragmatik / Text / Relevanz / Implikatur /  Konventionelle Implikatur / Konversationelle Implikatur / Konversationspostulate / Konversationsregeln / Konversationsanalyse / Implikation

 

«Inferenz [engl. inference ‘Folgerung’]

Kognitiver Prozeß´bei der Textverarbeitung: Ergänzung oder Erweiterung der semantischen Repräsentation eines Textes (der Textbasis) durch dessen Implikationen und Präsuppositionen, also durch unausgesprochene, aber zum Textverständnis notwendige Inhalte (“intendierte Inferenz”) sowie durch eigenes, in einem Schema gespeichertes, zum Textinhalt passendes Wissen des Lesers/Hörers (“elaborative Inferenz”). Textinhalt und inferetiell hinzugefügtes Wissen verschmelzen im Gedächtnis und sind bei einer späteren Textrekonstruktion nicht mehr unterscheidbar.

Inferential

Konstruktionstyp, der einen Wert der grammatischen Dimension “Evidentialität” ausdrückt und der den Inhalt einer Aussage markiert als ‘aus irgendwelchen Prämissen erschlossen’. Im Deutschen werden Konstruktionen mit dem Modalverb müssen auch als Inferential verwendet, z.B. in Das muss Philip sein, wenn es klingelt und niemand anders als Philip erwartet wird. Das so genannte Inferential des Türkischen (mit der Bedeutung ‘man sagt’, ‘ich schließe’) ist eigentlich Inferential und Quotativ zugleich.» [Bußmann, H., S. 335]

«Inferencia, inferencial

(1) Se llama inferencia al proceso mental por el que dos participantes en una conversación evalúan las intenciones de los demás, en las que basan sus respuestas. Sperber y Wilson (1986a: 68) definen la ‘inferencia’ como el proceso por el que una suposición es aceptada como verdadera o probablemente verdadera, según la fuerza de la verdad o de la probable verdad de otras suposiciones; en su análisis se decantan por la inferencia no demostrativa, ya que no hay ningún modelo que explique las operaciones cognitivas de la mente que desembocan en una ‘inferencia’ correcta. En la inferencia demostrativa la verdad de las premisas garantiza la verdad de las conclusiones; en la inferencia no demostrativa (cf certidumbre), la verdad de las premisas sólo hace que la verdad de las conclusiones sea probable.

(2) También se llama inferencia a la información deducida en un intercambio de expresiones lingüísticas o conversación. Además del significado denotativo, cualquier enunciado puede transportar connotaciones y, sobre todo, información adicional generada por el contexto en el que se produzca el enunciado, esto es ‘inferencias’. Por ejemplo, el enunciado “¡Qué calor hace!” puede ser interpretado por un interlocutor que se encuentre cerca de una ventana como “Por favor, abre la ventana”.

En la comunicación hay dos clases de significados, los denotativos o referenciales, aparte de las connotaciones, y los inferenciales. Las implicaturas son ‘inferencias’ contextuales.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 300-301]

El discurso y las inferencias

«Entendemos por ‘discurso’ la acción y el resultado de utilizar las distintas unidades que facilita la lengua en un acto concreto de comunicación; por ello, todo discurso se compone de una parte puramente gramatical y de otra pragmática. La oración Tengo mucho trabajo es gramaticalmente la misma en (1a) y en (1b):

 

(1)

a.

A: ¿Quieres venir al cine?

 

 

 

B: Tengo mucho trabajo.

 

 

b.

A: Tengo mucho trabajo.

 

 

 

B: Lo siento, no puedo ayudarte.

Pero desde la perspectiva pragmática son intervenciones muy distintas: en (1a) se rechaza una invitación anterior, y en (1b) se solicita ayuda.

Contrariamente a la explicación más tradicional, la comunicación no constituye únicamente un proceso de codificación y descodificación de enunciados, sino también, y muy principalmente, una labor de inferencia. Cuando alguien dice: Tengo frío, en una habitación con la ventana abierta, no sólo desea que el oyente entienda el enunciado, que lo descodifique, sino que concluya que quiere que se cierre la ventana. Hechos como este no son extraños, todo lo contrario: si una niña en un cine susurra ¡Papá! Tengo sed, el padre infiere que su hija le está pidiendo agua, aunque no lo haya dicho expresamente; rechazamos la invitación a un helado contestando Me duele la garganta; y sugerimos un cambio de canal de televisión diciendo En la Primera empieza una película. Los hablantes nos comunicamos presentando lo dicho como un estímulo que permite al oyente obtener por medio de inferencias lo que pretendemos comunicar. Las ‘inferencias’ constituyen procesos de razonamiento y, para que se produzca este proceso inferencial, además de lo dicho, se ha de tener en cuenta el contexto de los participantes en la conversación. Dicho ‘contexto’ es siempre mental y está formado por creencias que residen en la memoria, pero también por aquellas que se derivan de la percepción inmediata de la situación o, simplemente, de lo que se ha dicho antes.

Dentro de esta concepción de la comunicación, considerar que los marcadores discursivos ‘guían las inferencias’ significa que los procesos inferenciales no son independientes de la forma lingüística del discurso. Supongamos que miembros de una comisión de contratación realizan el siguiente intercambio después de una entrevista:

A: Es poco hablador.

B: Además, es de Guadalajara.

Por nuestro desconocimiento del contexto que comparten estos hablantes, no sabemos si están a favor o no de contratar al entrevistado. No obstante, sí se advierte que el marcador del discurso además fuerza a la consecución de inferencias de un modo determinado. Vincula los dos enunciados y nos obliga a obtener de ellos conclusiones comunes. Quien acaba de escuchar Además, es de Guadalajara está obligado a colegir de ello alguna conclusión idéntica a alguna de las posibles a partir de “ser poco hablador”. Si reemplazamos el marcador además por eso sí, obtenemos

A.    Es poco hablador.

B.    Eso sí, es de Guadalajara.

Contrariamente a además, el marcador eso sí presente “ser de Guadalajara” como un enunciado del que se han de obtener conclusiones a las de “ser poco hablador”. Supongamos que se trata de emplear a un representante de comercio para vender cierto producto en Madrid. Si “ser poco hablador”, por lo que conocemos de los representantes, se puede considerar desfavorable para obtener el trabajo, con además se debe inferir de “ser de Guadalajara” conclusiones también contrarias a la concesión del empleo. Por ejemplo, sus comerciantes conocidos serán también guadalajareños y conseguirá pocas ventas. Por el contrario, con eso sí las inferencias son distintas; así, el segundo enunciado, si el primero se muestra contrario a la contratación, deberá comprenderse como favorable a esta: conviene que sea de Guadalajara para, por ejemplo, ampliar en un futuro las ventas en esta ciudad.

Con todo, en un análisis minucioso se comprueba que son muchas las palabras y las construcciones lingüísticas que guían las inferencias en el discurso por sus peculiares propiedades lingüísticas.

(Esta exposición del proceso comunicativo se fundamente en la Teoría de la Pertinencia o Relavancia de Sperber y Wilson (1986). Para más bibliografía sobre esta teoría y algunas precisiones, Portolés 1994a, 1994b; y para una explicación del estudio de los marcadores discursivos dentro de esta teoría, Montolío 1997 y 1998).»

[Martín Zorraquino, María Antonia / Portolés Lázaro, José: “Los marcadores del discurso”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, § 63.1.2]

«Relevancia

El término teoría de la relevancia (también llamado teoría de la pertinencia en español) fue propuesto por Sperber y Wilson ( 1986, edición revisada de 1995) para la explicación cognitiva (Werth, P., 1981) de la conducta comunicativa. Sperber y Wilson reúnen en un único principio de relevancia todas las máximas de Grice (1975) y afirman que la búsqueda de la ‘relevancia’ subyace en la interacción comunicativa. Cuando en una conversación alguien introduce una proposición que transporta nueva información y alguno de los participantes replica Eso no viene al caso, está aseverando que la información que aporta esa proposición no es ‘relevante’, es decir, no produce ninguna implicación conversacional dentro del tema discursivo objeto de la conversación. Pero, si por el contrario, alguien confirma Eso que acabas de decir es muy importante, lo que realmente significa es que la información contenida en la citada proposición es muy ‘relevante’ por producir una o varias interpretaciones.

El modelo que proponen Sperber y Wilson aspira a identificar los mecanismos subyacentes, arraigados en la psicología humana, que explican cómo los humanos se comunican unos con otros (Sperber y Wilson, 1986: 32). Este propósito inicial se articula en cuatro premisas fundamentales (Wilson, 1994: 44): (1) Cada enunciado posee una variedad de posibles interpretaciones; (2) el oyente no recibe todas estas interpretaciones posibles de la misma forma, sino que algunas requieren más esfuerzo de procesamiento que otras; (3) los oyentes están dotados de un único criterio general para evaluar las interpretaciones; y (4) este criterio es suficientemente poderoso como para excluir todas las interpretaciones excepto una, que es la que finalmente se acepta.

En la descripción de su teoría, Sperber y Wilson ponen de relieve la capacidad del emisor para llamar la atención del destinatario sobre su intención de proporcionarle una información por medio de lo que se llama actividad ostensiva. A la vez, se pone un énfasis paralelo en la actividad inferencial del destinatario para dar sentido a la actividad comunicativa del emisor. No en vano, los mensajes a menudo comunican una información diferente de la que se puede extraer literalmente de las palabras que se pronuncian. En este sentido, la inferencia llena el vacío que existe entre la representación semántica del enunciado y lo que de hecho comunica dicho enunciado (Sperber y Wilson, 1987: 697). La inferencia permite, además, diferenciar las posibles interpretaciones de un enunciado verbal o de una conducta no verbal (cf kinésica, paralingüística) del interlocutor (que Sperber y Wilson agrupan en el concepto de estímulo) en más o menos probables y, de forma paralela, en más o menos interesantes. Los autores opinan que hay una relación directa entre la confianza que posee el hablante en sus hipótesis interpretativas y la probabilidad de que éstas resulten ser correctas. Dichas hipótesis se forman a partir de cuatro fuentes principales: (a) mecanismos de percepción; (b) descodificación lingüística; (c) esquemas mentales almacenados en la mente del individuo; y (d) deducción.

La formación de estas hipótesis está supeditada a la búsqueda de relevancia que está arraigada en la cognición del ser humano: la cognición humana en su conjunto busca una mejor calidad del conocimiento del individuo. Para conseguir esta meta de la manera más eficaz posible, el individuo debe intentar, en cada momento, orientar sus recursos de procesamiento hacia la información más relevante (Sperber y Wilson, 1987: 700). Sin embargo, el procesamiento de la información que accede a nuestro cerebro está sujeto a riesgos y esfuerzo. Por un lado, el riesgo de no saber qué interpretación es la que el emisor desea que sea elegida (Blakemore, 1992: 21); y por otro lado, el esfuerzo de seleccionar una hipótesis interpretativa y procesarla tras una necesaria comparación con la información ya almacenada en la mente. Por eso, toda actividad que el emisor desea comunicar de una forma explícita (comunicación ostensiva) porta en sí misma la garantía de su relevancia, esto es, el emisor es consciente del esfuerzo cognitivo que ha de realizar su interlocutor y supone que a pesar de ello el esfuerzo valdrá la pena.

La recompensa que obtiene el destinatario en su esfuerzo cognitivo se genera en forma de efectos contextuales, y la relevancia final del estímulo dependerá del equilibrio entre la producción de dichos efectos y el esfuerzo de procesamiento exigido. De este modo, la definición de ‘relevancia’ que proponen Sperber y Wilson (1986: 125) está formulada en dos condiciones complementarias: (a) Una suposición es relevante en un contexto siempre que el número de efectos contextuales sea alto. (b) Una suposición es relevante en un contexto siempre que el esfuerzo necesario para procesarla en ese contexto sea pequeño.

Como punto culminante de la teoría, Sperber y Wilson sugieren que si un destinatario encuentra una primera hipótesis interpretativa que ofrece un alto número de efectos contextuales a cambio de un esfuerzo de procesamiento pequeño, el destinatario elegirá dicha hipótesis como la más probable y detendrá su actividad interpretativa, dejando de lado otras alternativas menos plausibles. Sperber y Wilson proponen el ejemplo Jones ha comprado The Times. Un lector de esta oración interpretará, como primera hipótesis fiable, que Jones ha comprado un ejemplar del periódico, y no tendrá en cuenta otras posibles interpretaciones (menos probables, ya que ofrecen un peor equilibrio de efectos y esfuerzo) como, por ejemplo, que Jones ha comprado la compañía que publica el periódico The Times.

La teoría de la ‘relevancia’ ofrece también una explicación alternativa del fenómeno de las implicaturas (Grice, 1975). Éstas se interpretan ahora como anunciados que exigen un mayor esfuerzo de procesamiento (ya que es necesaria la mediación de información contextual para su correcta interpretación), pero a cambio ofrecen una información adicional al oyente que puede compensar dicho aumento de esfuerzo. Muchas proposiciones pueden ser relevantes para unos, mientras que para otros son completamente irrelevantes. En el film Bienvenido Mr. Chance (Being There), protagonizado por Peter Sellers, el personaje principal, que se ha pasdo la vida delante de un televisor, sólo sabe emitir enunciados televisivos (anuncios, eslóganes, etc.), que aparentemente no tienen ningún sentido, pero que para sorpresa de los espectadores, son muy ‘relevantes’ para su interlocutor por las implicaturas que en él crea.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 498-500]

«Inferencia

Inferencia es un proceso de razonamiento de carácter deductivo que ayuda a entender la lógica de los enunciados, puesto que está unida al descubrimiento del contexto. A través de la inferencia el destinatario interpreta los significados implícitos de los enunciados poniéndolos en relación con el contexto comunicativo.»

[Sánchez Lobato, Jesús: Saber escribir. Madrid: Santillana, 2006, p. 507]

«Inferencia

Proceso que nos permite llegar a una conclusión a partir de determinadas premisas.»

[Eguren, Luis / Fernández Soriano, Olga: La terminología gramatical. Madrid: Gredos, 2006, p. 75]