INDIKATIV  

Indicativo

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Subjuntivo / Konjunktiv / Modus / Modus und Modalität

 

„Reichenbach fasst in [47], § 57 neben dem Konjunktiv auch den Indikativ als Ausdruck der Kundgabe, der Einstellung des Sprechers zum Satz auf. Der Indikativ soll eine Behauptung ausdrücken, wo wie der Konjunktiv Verneinung (im Irrealis), Wunsch, Ermahnung oder Enthaltung von Behauptung («Fritz sagte, er sei unschuldig») ausdrückt. Der behauptende Charakter ist aber allen Aussagensätzen gemeinsam, selbst wenn in ihnen kein Indikativ vorkommt. So ist auch der Satz «Wenn er dein Freund wäre, so würde er die helfen» eine Behauptung, die Reichenbach als Nicht-Behauptung charakterisiert. Und umgekehrt tritt der Indikativ auch in Sätzen auf, die keine behauptende Kraft haben, wie z.B. in dem Nebensatz «Hans behauptet, dass er unschuldig ist». Insofern ist die Charakterisierung des Indikativs als Grundform der Aussage wohl adäquater.”

[Kutschera, F. v.: Sprachphilosophie. München: Wilhelm Fink Verlang, ²1975, S. 250 Anm. 32]

Indicativo

El término ‘indicativo’ hace referencia a un modo verbal. ‘Indicativo’ alude, por tanto, a una determinada modalidad, a un determinado tipo de actitud ante lo enunciado, diferenciado a través de la flexión verbal. [...]

No existe unanimidad en los estudios gramaticales sobre el español acerca de cuál es el contenido modal que puede asociarse al ‘indicativo’. Son tres los valores que más comúnmente se le han asignado: objetividad, realidad, aserción.

(a)  En algunos textos (Hernández Alonso, 1984) se afirma que el indicativo es el modo de la objetividad por entender que, al utilizarlo el indicativo, el hablante enuncia un hecho de una manera neutra, sin aportar ningún matiz subjetivo. Así, en «Tienen suerte», el hablante afirma un hecho, pero se inhibe ante lo enunciado. En «Ojalá tengan suerte», en cambio, «se expresa un hecho bajo un prisma determinado» (Jiménez Juliá, 1989: 202).

(b)  En otros textos (Alarcos, 1994) se asocia al indicativo un significado realidad por considerar que, tanto en oraciones independientes, o no regidas, como cuando es exigido por un determinado núcleo regente, el uso del indicativo implica que lo denotado por la oración se presenta como algo acorde con la realidad. Según esta interpretación, en «El coche está en la puerta», «El jefe asegura que han cancelado la deuda», lo enunciado se presenta como verdadero, como real. En cambio, en «Ojalá el coche esté en la puerta», «El jefe desea fervientemente que hayan cancelado la deuda», los mismos estados de cosas se presentan sólo como deseables, no como hechos reales.

(c)   Se considera, por último, que el ‘indicativo’ es el modo de la aserción (Bosque, 1990c), por entender que su uso, ya sea por elección del hablante, ya porque el núcleo al que se subordina lo exija, implica que lo denotado por la oración se introduce como foco de una aseveración, a la que puede atribuirse un valor de verdad. En «Me parece que te han robado el coche», «Te aseguro que todo está en orden», «Te han robado el coche», «Todo está en orden», son afirmaciones del hablante, más o menos suavizadas, que el receptor puede considerar verdaderas o falsas.

Los tres contenidos mencionados (objetividad, irrealidad, aserción) pueden parecer igualmente aplicables a un enunciado como «El coche está en la puerta»: enuncia un hecho de una manera neutra; la situación a la que alude se presenta como real; constituye una afirmación a la que se puede atribuir un valor de verdad. Sin embargo, no son enteramente coincidentes. En «Lamentablemente, te han robado el coche» no parece que el hablante aluda a un hecho de una manera objetiva, aunque sí puede sostenerse la existencia de un valor realidad o aserción. En «Siento que te hayan robado el coche», el hecho de «haberte robado el coche» se presenta como real, a pesar de no utilizarse el modo indicativo. No obstante, puede explicarse el empleo de un modo distinto si se acepta el valor de aserción como característico del indicativo: «te han robado el coche» no se introduce como foco de una afirmación que pueda ser considerada verdadera o falsa. Es un hecho que se presupone verdadero: sabemos, damos por supuesto que «te han robado el coche», no pretendemos informar sobre ello, sino simplemente sobre el hecho de que «lo siento».”

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 298-299]