GESCHICHTE DER LINGUISTIK

Historia de la lingüística

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Junggrammatiker / Strukturalismus / Generative Transformationsgrammatik / Grammatikmodell

 

Lingüística antigua y medieval

La reflexión sobre el lenguaje es contemporánea de la historia de la humanidad: sus huellas aparecen en los primeros documentos de que disponemos. No podría ser de otro modo: la escritura, que ha conservado esos textos, se basa necesariamente en un análisis preliminar del lenguaje. Sin embargo, en muchos casos tal reflexión anuncia la lingüística sólo indirectamente: casi siempre se manifiesta como una serie de divagaciones sobre el origen, la forma y el poder de las palabras. Las investigaciones sobre el origen del lenguaje se afirman en el momento en que aparecen las primeras gramáticas y se prolongan durante el transcurso de la historia occidental, hasta la primera mitad del siglo XIX.

El primer texto de lingüística de que disponemos es la gramática sánscrita de Panini (cerca del siglo IV a. C.). La ironía quiere que este libro, quizá la primera obra científica de nuestra historia, no haya sido igualado en su ámbito hasta nuestros días. El tratado de Panini tiene por objeto esencial los procedimientos de derivación y de composición morfológica, que describe con ayuda de reglas ordenadas. La brevedad de formulación es uno de los rasgos dominantes de Panini; de allí la necesidad y la abundancia de comentarios, entre los cuales el más antiguo y el más importante es el de Patañjali.

La lingüística sánscrita no se limita a la morfología. En el nivel de la teoría lingüística general, retenemos sobre todo la noción de sphota, entidad lingüística abstracta, por oposición a dhvani, la realización individual de esta entidad. El sphota puede situarse en el nivel de la frase, la palabra o el sonido. Uno de los grandes gramáticos filósofos, Bhartrhari, distingue tres y no dos niveles de abstracción en el lenguaje. En el ámbito fonético, logran una descripción exhaustiva de la lengua sánscrita, a partir de un análisis articulatorio. En el ámbito semántico, plantean el problema de las relaciones entre varios sentidos de una palabra, el de la interacción de las palabras individuales en la formación del sentido de la frase, etcétera.

En Grecia, el estudio del lenguaje es inseparable de la filosofía del lenguaje (en los presocráticos, Platón, Aristóteles, los estoicos) o del comentario de los textos literarios (escuela de Alejandría). Las tres grandes direcciones en que avanzan las investigaciones son: etimología, fonética y morfología. En el ámbito de la etimología ocurre la célebre controversia sobre el origen natural o convencional de las palabras; las etimologías de las palabras individuales se revelaron, como consecuencia de esos estudios, sin valor histórico. El uso sistemático del alfabeto fonético implica los rudimentos del análisis fonológico. Pero la parte más desarrollada de los estudios lingüísticos es la teoría de las partes del discurso. Inaugurada por Platón y Aristóteles, continuada por los estoicos, será sistemáticamente presentada por el autor del primer tratado de gramática griego, Dionisio de Tracia, que distingue ya ocho partes del discurso, así como categorías secundarias (por ejemplo, género, número, caso, etcétera) . Los problemas sintácticos se plantearán trescientos años después, en el siglo II, en la obra de Apolonio Díscolo.

Los gramáticos romanos retoman y continúan los trabajos giegos. Varrón (siglo II d.C.), autor de una voluminosa descripción de la lengua latina, testimonia la fértil influencia de todas las escuelas gramaticales griegas. Donato y Prisciano (siglo V) codificarán la gramática latina para la posteridad, determinando ya en gran parte la forma de nuestros manuales escolares. Paralelamente se desarrolla (desde la más alta antigüedad) una teoría retórica cuya influencia se perpetuará igualmente hasta el siglo XIX.

La especificidad de la investigación lingüística medieval está oscurecida por el hecho de que casi siempre se presenta como un comentario de los gramáticos latinos, sobre todo Prisciano. Pero esta constante referencia a la autoridad (que, en la Edad Media, es casi parte integrante de la retórica científica) no impide que los gramáticos medievales –como los lógicos y los filósofos– desarrollen una reflexión muy original.

Es a partir del siglo X cuando esta originalidad empieza a manifestarse con más nitidez. Dos temas son particularmente significativos de la nueva gramática. Ante todo, la voluntad de constituir una teoría general del lenguaje, independiente de tal o cual lengua particular, y sobre todo del latín –mientras que Prisciano se fijaba, explícitamente como meta una deseripción de la lengua latina. Por otro lado, se verifica en la nueva gramática el acercamiento entre la gramática y la lógica, disciplina redescubierta en la misma época y que tiende eada vez más a manifestarse como el instrumento universal de todo pensamiento. Entre los gramáticos más célebres, en el período que va del siglo X al XII, podemos citar a Gerbert d’Aurillac, san Anselmo, Abélard, Pierre Hélie.

EI segundo –y el más notable– período de la lingüística medieval se inicia en el siglo XIII y está dominado por la escuela llamada modista. Los modistas también se proponen constituir una teoría general del lenguaje, pero creen en la autonomía absoluta de la gramática con relación a la lógica (cuando los gramáticos de Port-Royal, cuatro siglos después, subordinen la gramática a la lógica, retomarán un punto de vista que los modistas creían superado). La independencia del enfoque lingüístico se manifiesta esencialmente en el concepto, introducido en esa época, de modo de significar (“modus significandi”). Un elemento gramatical (por ejemplo, una parte del discurso) no debe definirse por su significado, sino por la manera en que es encarado ese significado, por el tipo de relación instituido entre palabras y cosas. Una teoría gramatical es, pues, ante todo, un inventario detallado, y una clasificación de esos modos posibles de acceso a las cosas (así la diferencia entre el adjetivo y el sustantivo reside menos en su objeto que en el punto de vista según el cual presentan ese objeto). Entre los principales modistas, deben señalarse Siger de Courtrai, Jean Aurifaber, Thomas d’Erfurt.”

[Ducrot, Oswald / Todorov, Tzvetan: Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. Buenos Aires: Siglo XXI, 1974, pp. 60-63]