GERUNDIUM

Gerundio

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Gerundiv - Gerundivum

 

«Gerundium, Gerundivum

Termini der traditionellen Grammatik, die man besser durch Verbalsubstantiv/Verbaladjektiv ersetzen würde, da diese für die Schule durchsichtiger und daher brauchbarer sind.»

[Heupel, Carl: Taschenbuch der Linguistik. München: List, 1973, S. 81]

«Gerundium [spätl. gerundium 'was ausgeführt werden muss']

Im Lat. unpersönlich gebrauchtes Verbalsubstantiv, das die fehlende Kasusflexion des Infinitivs ersetzt. Formal entspricht das Gerundium einem Partizip Futur Passiv, semantisch bezeichnet es den Handlungsvorgang an sich: lat. ars libros recte legendi 'die Kunst des richtigen Bücher-Lesens / die Kunst die Bücher richtig zu lesen'; grammatisch fungiert es als Attribut zum übergeordneten Element (ars) und ist zugleich Valenzträger bezüglich des abhängigen Elements (libros). Vgl. die ähnliche Struktur des engl. "gerund": the art of reading books adequatly.

Gerundiv / Gerundivum

[lat. gerundivus 'ausgeführend'. Auch: Partizipium Necessitatis, Verbaladjektiv].

Im Lat. von transitiven Verben abgeleitetes Verbaladjektiv mit passivischer Bedeutung. Formal ist das Gerundiv identisch mit dem Gerundium, semantisch bezeichnet es eine notwendig durchzuführende Handlung: pacis faciendae causa 'zum Zweck eines Friedensschlusses'.

Im Dt. entsprechen dem Gerundiv attributive Konstruktionen wie eine kaum zu bewältigende Forderung.»

[Bußmann, Hadumod: Lexikon der Sprachwissenschaft. 2. völlig neu bearbeitete Auflage, Stuttgart: Kröner, ²1990, 278-279]

«Gerundio

Ya en latín tardío el gerundio en ablativo comenzó a reemplazar al participio de presente. Así, el gerundio en español, al igual que ocurría en latín, tiende a funcionar como verbo, pudiendo sustituir a una oración subordinada circunstancial y tener sujeto u objeto (por ejemplo: “Faltándoles los víveres, los sitiados se rindieron”), mientras que el participio de presente perdió su valor verbal y cuando se conserva su forma da origen a adjetivos (por ejemplo, “doliente” significa ‘doloroso’, ‘dolorido’, pero nunca ‘que está sufriendo’, ‘que sufre’; el uso del participio de presente con este carácter activo es un latinismo poético en español).

En lenguaje culto, un tanto enfático, se sigue manteniendo la posibilidad de los “participios absolutos” (por ejemplo, “pasado el primer instante, la curiosidad vence al terror”). En lugar de esta construcción, el español puede usar una oración con infinitivo (“al pasar el primer instante, la curiosidad vence al terror”) o incluso una construcción con gerundio (“pasando el primer instante, la curiosidad vence al terror”).»

[Urrutia Cárdenas, H. / Álvarez Álvarez, M.: Esquema de morfosintaxis histórica del español.  Bilbao: Publicaciones de la Universidad de Deusto, ²1988, p. 207]

«Gerundio

Forma no conjugable del verbo, que puede desempeñar la función sintáctica de un término de rango terciario, es decir, de un adverbio: iba corriendo. En cláusulas absolutas, conserva su valor verbal y significa acción que coincide temporalmente con la del verbo principal: subiendo la escalera, tropezó. Hay una forma, el llamado gerundio compuesto (habiendo + participio pasivo), que expresa anterioridad y acción perfecta: habiendo terminado, se fue.

En latín debe distinguirse entre el gerundivo [A. Gerundivum; I. Gerundive; F. Adjectif verbal en –ndus], que es un participio pasivo de futuro, el cual funciona como adjetivo atributivo (facinus laudandum ‘acción que debe ser alabada’) o como predicativo (facinus laudandum est ‘la acción debe ser ensalzada’), y el gerundio [A. Gerundum; I. Gerund; F. Gérondif], que es el neutro del gerundivo convertido en sustantivo, el cual, como el gerundivo, posee flexión casual.»

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 51981, p. 210]

«Gerundio

Tipos de gerundios: criterios y clasificación

Por construcciones de gerundio entendemos las secuencias lingüísticas formadas en torno a un gerundio no perifrástico. Hablamos de construcciones, en plural, porque no en todas las ocasiones el gerundio tiene el mismo comportamiento sintáctico ni contribuye a la significación de la misma manera, como puede comprobarse tras un rápido examen de las frases que enumeramos a continuación:

a. Juan salió frunciendo el ceño.

b. Mi vecina sirve la sopa hirviendo.

c. María ganó una medalla corriendo.

d. Pilar desinfecta el agua hirviéndola.

e. Luis desinfecta la ropa con agua hirviendo.

f. Hay un bar pasando la secretaría.

g. No habiendo aclarado las cosas el jefe, no empezamos a trabajar.

h. María no ganará una medalla, aun corriendo los 100 metros en 15 segundos.

i. ¿Pepito estudiando? Es increíble.

La lista anterior, que no agota la casuística incluida en la mayoría de las gramáticas modernas de corte pedagógico o en los pocos estudios monográficos recientes, nos sirve para dejar constancia de la variedad de usos del gerundio no perifrástico en el español actual, mayor de lo que en principio podríamos creen a juzgar por lo expresado en los trabajos con alguna impronta normativista, aunque menor que en otras etapas del idioma. Sin embargo, no todos esos usos, a pesar de sus aparentes desigualdades, representan construcciones distintas, diferenciadas semántica y sintácticamente, sino que muchos de ellos pueden subsumirse en algunas pocas clases. El número concreto de estas varía de acuerdo con los criterios de clasificación que se sigan. Una prueba de ello son las diversas agrupaciones que encontramos tanto en los estudios generales como en los monográficos. He aquí algunas: Gil Gaya (1943: §§ 146 y 149): gerundio como adverbio, gerundio referido al sujeto, gerundio referido al objeto y gerundio en frase absoluta; RAE (1973: §§ 3.16.7 y 3.16.10): gerundio como adverbio, gerundio referido al sujeto del verbo principal, gerundio referido al complemento directo y gerundio como núcleo de una oración circunstancial (en construcción absoluta y en construcción conjunta); Luna 1980: gerundio no verbal, gerundio en función verbal, gerundio subordinado, gerundio coordinado y gerundio independiente. Lajmanovich 1967: gerundio en estructuras periféricas en la frase nominal, gerundio en estructuras periféricas en la frase verbal y gerundio como único elemento del predicado.

Las construcciones de gerundio pueden dividirse en dos grandes tipos en función de si poseen o no naturaleza oracional, como ilustran respectivamente los ejemplos siguientes:

a. Inés recitó el poema de Lorca muy bien, aun estando enferma.

b. Inés recitó el poema de Lorca temblando.

Estos dos tipos de gerundio tienen en común el ser elementos subordinados que, por ende, no pueden aparecer solos formando una oración independiente, salto en situaciones contextuales especiales como ¿Pepito estudiando? Es increíble. Pero se diferencian en que mientras que el gerundio de Inés recitó el poema de Lorca muy bien, aun estando enferma modifica a toda la oración a la que se halla vinculado, el de Inés recitó el poema de Lorca temblando modifica al verbo de la oración en la que está integrado.

La distinción entre los dos tipos señalados es bastante fácil de establecer porque presentan comportamientos opuestos en relación con algunas propiedades formales y semánticas bien diferenciadas.

Las características de los gerundios modificadores de la oración son las siguientes:

a) Gozan de una gran libertad posicional. Por contra, los gerundios modificadores del verbo aparecen normalmente pospuestos al verbo.

b) Tienen sujeto propio, explícito o tácito. Cuando aparece explícito va siempre detrás del gerundio y puede ser igual o distinto del sujeto de la oración principal. En cambio, los gerundios modificadores del verbo se caracterizan por el comportamiento opuesto al anterior.

c) Dan lugar a perífrasis verbales.

d) Pueden llevar determinaciones adverbiales de tipo temporal distintas de las del predicado pricipal; posibilidad de la que carece el gerundio modificador del verbo.

e) Admiten una negación distinta de la negación de la oración principal, frente a lo que les sucede a los otros gerundios.

Los gerundios modificadores de la oración son ellos mismos oraciones, en oposición a los de la otra clase:

a.  Dejó la carrera faltándole tres asignaturas para acabar.

a'. Dejó la carrera cuando le faltaban tres asignaturas para acabar.

bSe le llevó al río creyendo que era mocita.

b'. Se la llevó al río porque creía que era mocita.

cAun siendo su amigo, la traicionó.

c'.  Aunque era su amigo, la traicionó.

dTrabajando podrías independizarte.

d'. Si trabajaras podrías independizarte.

Por el contrario, los gerundios modificadores del verbo expresan una acción secundaria que se une a la acción denotada por el verbo principal constituyendo un solo evento.

Una prueba clara de la distinción establecida es que los dos tipos de gerundios señalados pueden concurrir en la misma secuencia como se muestra en el ejemplo siguiente:

Juan recitó el poema sudando, aun teniendo mucho frío.

Sin embargo, el criterio de clasificación anterior no es suficiente, pues no deja distinciones pertinentes entre los gerundios incluidos en el grupo de los modificadores del verbo. Sobre la base de tales distinciones, dentro de los gerundios modificadores del verbo cabe establecer una segunda división: los gerundios predicativos y los gerundios adjuntos. Mientras que los primeros modifican al verbo y al SN sujeto u objeto de la oración en la que se hallan integrados, los segundos modifican sólo al verbo. Estas dos clases, que llamaremos respectivamente 'gerundios predicativos' y 'gerundios adjuntos', y a las que algunos gramáticos se refieren como gerundio adjetivo y gerundio adverbial por sus semejanzas con el adjetivo y el adverbio, aparecen ejemplificadas en los ejemplos siguientes:

a. Los niños de María lloran haciendo pucheros.

b. Los niños de María lloran dándoles un grito.

Las propiedades que diferencian los gerundios adjuntos de los gerundios predicativos son las siguientes:

a) Los adjuntos pueden anteponerse al verbo que modifican.

b) Los gerundios predicativos necesitan tener un SN en la oración principal (el sujeto o el objeto directo) al que referirse como predicados, mientras que los adjuntos pueden tenerlo, pero no lo exigen.

c) Los gerundios predicativos están sujetos a restricciones que excluyen de la construcción predicativa a determinadas clases de predicados, en concreto los estativos en general (ser médico, por ejemplo) y algunos de tipo de logro (como encontrar): Luis trabaja {cuidando niños/*siendo médico}. Luis es feliz {cuidando niños/siendo médico}. Vio a Pedro {buscando la llave/*encontrando la llave}. Desveló el secreto {buscando la llave/encontrando la llave}

d) Los adjuntos pueden ir acompañados de determinaciones aspectuales distintas, independientemente del verbo principal: Luis se mantiene en forma corriendo a diario {durante una hora/los 100 metros en 15 segundos}. Luis pasea cantando Aida {durante una hora/*en una hora}.

e) Los gerundios predicativos, si el verbo principal va negado, resultan negados necesariamente: Luis no me respondió dándome las gracias implica que Luis no me dio las gracias, Luis no se entretuvo viendo la televisión no implica necesariamente que Luis no vio la televisión.

f) Los gerundios adjuntos poseen un mayor número de valores semánticos; además de los de modo y tiempo -que poseen también los predicativos-, pueden expresar otros contenidos: instrumento, causa, condición, consecuencia, etc. Esta relación de valores contrasta con los matices semánticos que poseen los predicativos: modal, temporal y descriptivo o explicativo.

Las propiedades en que difieren los gerundios adjuntos de los predicativos acercan a los primeros al grupo de gerundios modificadores de la oración. Por ello, no es extraño que a veces sea difícil distinguirlos y que se pueda pasar de una a otra clase con facilidad. [...]

Por las razones aducidas, seguiremos la última clasificación propuesta (gerundios predicativos y gerundios adjuntos), con la particularidad de que el grupo de los adjuntos incluye no sólo a los gerundios que modifican al verbo o al núcleo verbal de la oración en la que aparecen como complementos circunstanciales (o complementos no seleccionados), sino también a los modificadores de toda la oración. En función de esta diferencia distinguiremos entre 'adjuntos internos' (o intraoracionales) y 'adjuntos externos' (o extraoracionales). Una prueba de la distinción entre estos dos grupos es que pueden coaparecer sin necesidad de un nexo copulaivo como en la oración Juan se entretiene escuchando música, estando en casa (su padre), donde concurren un adjunto interno modal y un adjunto externo (temporal o condicional).

Por su parte, el grupo de los predicativos, atendiendo a la función gramatical del SN del que se predica el gerundio, se subdivide también en dos: los 'gerundios predicativos del sujeto' (GPS) y 'gerundios predicativos del objeto' (GPO).

No obstante, la inclusión de ciertos gerundios en uno de los dos tipos de adjuntos establecidos no siempre es fácil. [...]

A pesar de todo, mucho más difícil resulta distinguir algunos de los adjuntos internos (concretamente los que poseen un valor modal) de los gerundios predicativos del sujeto (GPS). Y ello porque, además de compartir algunas propiedades formales, los gerundios adjuntos internos, por su condición categorial de verbos, pueden también referirse como predicados al sujeto del verbo al que modifican, como lo hacen los predicativos. Así, una frase como Sonia ganó una medalla bailando ilustra esta situación, en la que el gerundio expresa una manera o un medio de realizarse la acción denotada por el verbo principal, consistente en una acción que también se refiere al sujeto de dicho verbo. El hecho de que esta interpretación o una muy similar pueda darse también del GPS en la frase Sonia entró bailando pone de manifiesto que no siempre la presencia de un SN (sujeto u objeto directo) en la oración principal al que se refiera el gerundio como predicado es un criterio suficiente para establecer la diferencia.»

[Fernández Lagunilla, Marina: “Las construcciones de gerundio”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 53.1.1.]

«Gerundio

Del significado y uso del gerundio interesa destacar los siguientes rasgos fundamentales:

(a)   la forma simple expresa la acción en su transcurso (aspecto durativo), lo que le obliga a restringir sus posibilidades notablemente;

(b)   no expresa por sí mismo idea de tiempo (cantando ayer / cantando ahora / cantando mañana), pero lo recibe por extensión del verbo dominante con le que se construye (llegó cantando / llega cantando / llegará cantando; hiciste bien, ordenando eso / hacer bien ordenando eso / harás bien ordenando eso). Sin embargo, hay una idea de la sucesión de los hechos que se desprende del significado de los verbos empleados. Según esto, el gerundio puede ser anterior o coetáneo, pero nunca posterior absoluto;

(c)    por razones históricas, se ha insistido en el valor adverbial del gerundio; sin embargo, aparece como término secundario del núcleo del sujeto o del complemento directo. Su función es idéntica a la del adjetivo y puede concurrir con las construcciones adjetivas de relativo: La mujer, mirándole fijamente, le saludó / La mujer, que le miraba fijamente, le saludó. Se distingue del adjetivo por su carácter de acción durativa y porque no puede tomar carácter especificativo. Esto marcará otra de las restricciones más importantes en su uso.

Estas tres características –duratividad, atemporalidad y valor adjetivo explicativo solamente– harán que se sientan como extrañas al castellano actual todavía

(a)    las construcciones de gerundio que tengan valor especificativo y

(b)   las construcciones de gerundio que expresen una acción que comienza después de concluida la acción expresada por el verbo dominante.

El carácter especificativo va ganando terreno más en determinados tipos de lenguaje –periodístico, legislativo, etc.– que en la lengua común que, por otra parte, no hace demasiado uso del gerundio. Así, expresiones con sujeto inanimado del tipo de Ley prohibiendo, Nota explicando, etc., son más frecuentes en los titulares de los periódicos que en la creación viva del habla coloquial.

El gerundio de posterioridad, frente a la crítica implacable de la Gramática normativa desde Bello, ha sido documentado en el castellano medieval y modernamente alcanza un creciente desarrollo. No disuena siempre que la acción expresada por el gerundio sea inmediatamente posterior a la del verbo dominante. Para ello, debe ir apoyada por adverbios de tiempo, o bien, el propio significado verbal y el contexto lo justifican. Con todo, pese a la frecuencia en la lengua escrita en textos descuidados, no abunda ni mucho menos en la lengua hablada. [...]

El sujeto del gerundio adyacente puede ser el sujeto del verbo dominante. En este caso puede expresar una acción doble o independiente del verbo dominante o matizar la modalidad de dicha acción. En este segundo caso, el más frecuente, cuando va pospuesto al verbo toma un cierto carácter adverbial de modo que ha justificado la insistencia con que se ha equiparado al adverbio. En otro caso, el contexto suscita relaciones de tiempo, causa, concesión y condición. [...]

Puede ser su sujeto también el complemento directo de verbos de percepción (ver, contemplar, hallar, recordar, imaginar, etc.) y de representación (pintar, representar, etc.), siempre que mantenga el carácter explicativo fundamental del gerundio. [...]

Aunque los gramáticos censuran duramente el gerundio con sujeto distinto al sujeto del verbo dominante o su complemento directo, suele encontrarse también tomando por sujeto otros tipos de elementos de la oración del verbo dominante:

atributo: parecía un pachá recorriendo sus dominios;

elemento prepositivo: en unos días lluviosos, tristes, con las campanas tocando por las ánimas. [...]

El uso especificativo en frases independientes o dentro de una oración no es infrecuente, sobre todo cuando el sujeto es nombre animado. Determinados gerundios –hirviendo, ardiendo, colgando– se han fijado en este uso como verdaderos adjetivos. En este caso aparecen con cualquier elemento oracional como sujeto. [...]

La única preposición que admite el gerundio es en, pero actualmente esta construcción es prácticamente desconocida en la lengua hablada y de muy escaso uso en la lengua escrita: Deja encerrada a su esposa, habiéndole escrito un billete, que ella lea en saliendo él.

Independientemente de los elementos oracionales del verbo dominante, el gerundio puede aparecer con sujeto particular distinto a ellos. Se suele llamar a este gerundio absoluto y tiene los mismos usos que el gerundio dependiente. Suele aparecer casi únicamente en principio de frase, delante del sujeto:

Pasando el jardín, estaba la botica.

Andando los años, aquel río de oro fue aclarando el caudal.

Vean ustedes lo que costó la inscripción de 500 francos, y suponiendo que se venda a ciento, verán lo que ganan en venderla.»

[Alcina Franch, J. / Blecua, J. M.: Gramática española. Barcelona: Ariel, 31975, pp. 748-753]

«Gerundio

El gerundio latino, que es el antecesor del castellano, era una de las formas del verbo infinitivo, así llamado por no estar determinado en cuanto a la persona. Morfológicamente, era el gerundio el neutro del participio del futuro pasivo en –dus, el llamado participium necessitatis, porque denotaba “lo que se ha de hacer”, si bien esta idea no fue primitiva, ni la tuvo el gerundio como sustantivo verbal, hasta que se juntó con el verbo est y un dativo: curandum mihi est. Sintácticamente, servía el gerundio para formar los casos oblicuos del infinitivo empleado como nombre. El acusativo exigía siempre una preposición, generalmente ad, pero también in, inter, ob, propter, erga, circa, ante. El ablativo podía construirse sin preposición o con ella. En el primer aso tenía sentido instrumental, para designar la causa o el medio, o modal, que indicaba la manera y las circunstancias concomitantes: “Multi patrimonia effuderunt inconsulte largiendo”; “marítimos paredones consectando”; “miserrimus fui fugitando, ne quis me cognosceret”; “quis talia fando... temperet a lacrimis!”. Con preposiciones sus significados eran varios: in redeundo, al volver; de bene vivendo disputare, etc.

El gerundio es uno de los derivados verbales de Bello (verboides, como los llama Lenz siguiendo a Jespersen), que componen el verbo infinitivo castellano. De ellos el infinitivo es el derivado substantivo, el participio el adjetivo, y el gerundio el que hace veces de adverbio. [...]

El gerundio puede expresar la acción como inacabada o como terminada y completa. En el primer caso se llama simple y en el segundo compuesto (para otros, pretérito). [...]

Algunos añaden también el gerundio futuro, formado por el simple del verbo auxiliar y el infinitivo precedido de la preposición de, como en la conjugación perifrástica haber de amar.

Significado del gerundio

Ya en latín, donde indicaba el gerundio primordialmente instrumento o manera, según correspondía a su condición de ablativo, su aplicación al sujeto vino a asimilarlo al participio activo, que se prestaba muy bien a expresar el instrumento. En los ejemplos antes citados, largiendo, consectando, fugitando, podrían muy bien reemplazarse por largientes, consetans, fugitans. Luego, en el bajo latín, se igualó el gerundio al participio activo para expresar la mera coexistencia de tiempo. Y una vez que se concibe como tal participio calificativo del sujeto, es fácil el tránsito a su aplicación al complemento directo, como en la famosa serranilla de Santillana: “guardando ganado / con otros pastores / la vi tan fermosa”, etc.

Pero en latín se van ya casos en que el gerundio es independiente tanto del sujeto como del complemento, a veces incluso con un sujeto indeterminado. Esto se extrema en las lenguas romances, en que se llega a las cláusulas absolutas como “andando el tiempo”, etcétera, en que el gerundio toma otro sujeto distinto, pero sin perder el carácter de participio activo.

Este carácter le reconoce también la Academia (Gram., 453, a), en corroboración de lo cual cita la conocida fábula de Iriarte: “En esta disputa / llegando los perros, / pillan descuidados / a mis dos conejos”, donde el gerundio llegando equivale a que llegaban, o sea, la equivalencia que tendría el participio llegantes si la lengua lo tuviera en uso”.

Mas, siendo así, ¿cómo se explica que pueda decirse "la vi guardando ganado", y en cambio deba rechazarse terminantemente el sucio galicismo a que nos tienen harto acostumbrados los textos oficiales: "decreto regulando", "ley disponiendo", etc., a pesar del texto clásico de Marcilla: "Amán alcanzó un decreto de Arnero, mandando que matasen a todos los judíos".

Ante todo hemos de tener presente que el gerundio francés se define como participio presente con en, y que el participio activo, que expresa una acción presente (participio presente), participa del verbo cuando señala la acción (siendo entonces invariable y pudiendo ser reemplazado por otro tiempo del verbo precedido del pronombre qui o de una conjunción), y participa del adjetivo cuando denota el "estado", pudiendo entonces substituirse por un calificativo cualquiera. En este caso es variable y concuerda con el nombre a que califica. Cuando se dice: "on aime les enfants obéissant aux volontés des leurs parents", el participio puede sustituirse por qui obéissent y expresa la acción realizada por los niños que obedecen; pero cuando se dice: "On aime les enfants obéissants" (obedientes), los niños no ejecutan ninguna acción sino que únicamente llevan un calificativo. El uso, pues, de este participio no tiene el carácter adverbial que corresponde a nuestro gerundio, como lo tiene cuando se emplea con la preposición en; por ejemplo: "il m'a dit en me regardant" = me ha dicho mirándome. Como se ve, no hay correspondencia entre el uso del participio activo francés y el español. El carácter adverbial del gerundio supone una especie de movimiento indefinido, que, cuando se junta con el sujeto, tiene que ser explicativo y no calificativo [especificativo]. Cuando se dice "ley regulando tal cosa", este movimiento indefinido no existe, porque la ley no ejercita una acción continuada y en desarrollo, sino que terminada, lo cual, si en francés es lícito, no lo es en castellano. En cambio, si decimos "las ranas pidiendo rey", hacemos resaltar el desarrollo de la acción, y no un momento determinado de la misma. En esta frase no emplea el francés el participio activo. La Fontaine rotuló su fábula "Les grenouilles qui demandent un roi".

Distinto es el caso en un lugar de Saavedra Fajardo (Empresa, 65) que dice: "promulga (Witiza) una ley dando licencia para que los eclesiásticos se pudiesen casar". Aquí el gerundio depende, no de la ley, sino del verbo promulgar, con lo cual cumple la función adverbial de acompañar y complementar al verbo, expresando la manera como el sujeto realiza la acción.

Cuando el gerundio se aplica al acusativo o complemento directo, ha de ser para denotar una actitud que se toma, una operación que se está ejerciendo o un movimiento que se ejecuta ocasionalmente en la época señalada por el verbo principal. Por eso es correcta la frase "vi a una muchacha cogiendo manzanas", porque la acción de cogerlas se ejecuta en el tiempo en que se ve a la persona que la realiza. En cambio, si se dice "una caja conteniendo libros", la acción de contener no es ocasional, sino por decirlo así constante, y el gerundio debe proscribirse en ella. Un comentarista de Bello, el señor Robles Dégano, expresa esta distinción de lo lícito y lo ilícito, diciendo que el gerundio únicamente puede ser explicativo, pero de ningún modo atributivo diferencial, que es lo que antes hemos llamado calificativo. "El sujeto nominal del gerundio, dice, es el del infinitivo en cuanto verbo; mas el verbo es siempre atributo explicativo; la acción es posterior a la naturaleza, y la supone ya constituida en su ser individual de la misma especie o género... Todo gerundio diferencial... hace de la acción, expresada por modo de acción, una simple cualidad, lo cual es una mentira gramatical y lógica."

Abundando en estas mismas ideas, afirma Lenz que el gerundio castellano no ha alcanzado a adquirir la función de adjetivo calificativo al lado de un substantivo, para expresar la costumbre de ejecutar la acción del verbo concebida como una cualidad duradera del substantivo, esto es, la que en francés se expresa por el participio presente variable: "l'homme est una créature parlante". En cambio, la acción se ha de expresar, si no está en su desarrollo, con el participio presente invariable: en francés no podría decirse (diga lo que quiera el Padre Mir): "loi portante codification", etc., sino portant, porque no se atribuye una cualidad a una ley. [...]

En uno de los ejemplos de Cuervo antes citados vemos el gerundio hirviendo, que con ardiendo se ha convertido en adjetivo en ciertas construcciones que se eximen como tales de la regla: "Echó a su hijo en un horno ardiendo". Estos casos, que los escritores del pueblo han empleado en todo tiempo, pueden explicarse por la omisión del verbo estar u otro análogo empleado con el substantivo en construcción conjunta, tal como lo usamos en frases exclamativas, como "¡una casa ardiendo!, "¡un pájaro volando!", según dice la Academia; o bien se explican considerando estas formas como proposiciones que no representan un juicio perfecto, sino una percepción compleja (Cuervo) como la del que ve inopinadamente un fuego y profiere la exclamación antes de dar forma a su juicio. Por esta razón tales proposiciones admiten un participio activo o gerundio en lugar de un verbo conjugado.»

[Martínez Amador, Emilio M.: Diccionario gramatical y de dudas del idioma. Barcelona: Sopena, 1974, p. 674-677]