ERGATIVITÄT

Ergatividad

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Ergativitätshypothese / Ergativsprache / Ergativität / Ergativ / Transitivitätshypothese / Relationale Grammatik / Absolutiv / Antipassiv / Euskera / Ergativer Kasus / Unakkusatives Verb

 

«Ergativität (gr. ἐργάζομαι= arbeiten, ausführen, tun). Syntaktische Parallelität zwischen dem Ziel eines transitiven Verbs und dem Subjekt eines intransitiven Verbs (Lyons). (1) The stone moved (2) John moved (3) John moved the stone. Der syntaktische Zusammenhang zwischen (1) und (3) ist ergativ: Das Subjekt des intransitiven Verbs wird Objekt eines entsprechenden transitiven, als Agens oder Ursache der jeweiligen Tätigkeit wird ein neues ergatives Subjekt eingeführt. Hockett vergleicht den ergativen Typus des Kasussystems mit dem aus dem Lat. bekannten akkusativischen Typus: The car („Nom.“) is running (intr.), The boy (Erg.) is running the car (tr. „Nom“). Die ergative Konstruktion im Vergleich zur Subjekt-Prädikat-Konstruktion untersucht Martinet (1958, abgedr. dt. 1968, S. 181-195).»

[Lewandowski, Th.: Linguistisches Wörterbuch. Heidelberg,1973, Bd.1, S. 178]

«Ergativität

Der Terminus „Ergativ“ kommt von einem griechischen Verb ‚verursachen’/’erzeugen’.  „Ergativ“ bedeutet daher etwa das gleiche wie „Agentiv“. In vielen Sprachen gibt es entsprechende Oberflächenkasus (= morphologische Formen).

Von diesem Kasus ausgehend ergibt sich eine Unterscheidung zwischen zwei Typen von Sprachen. Sie beruht auf einem Vergleich zwischen transitiven und intransitiven Verben.

Ergative Sprachen:

intransitiv:

‚Subjekt’: ‚Nominativ’ transitiv:

‚Subjekt’: ‚Ergativ’

‚Objekt’: ‚Nominativ’

‚Akkusative’ Sprachen:

intransitiv:

‚Subjekt’: ‚Nominativ’ transitiv:

‚Subjekt’: ‚Nominativ’

‚Objekt’: ‚Akkusativ’

Betrachtet man Verben, die sowohl transitiv als auch intransitiv gebraucht werden können, so liegt damit auch eine Klassifizierung dieser Verben vor. Die mit der ersten Konstellation wären dann „ergative Verben“.

Viele Sprachen lassen sich nicht eindeutig klassifizieren. Es gibt ergative Konstruktionen in akkusativen Sprachen und umgekehrt.

Statt des Ergativs können auch andere Kasus stehen (Instrumental, Agentiv, ...). Das Entscheidende ist die obige Alternation.

Dies lässt sich für Verben generalisieren, indem man die Verben aussondert, die sich ‚analog’ dem Schema verhalten. Dies ist jedoch wirklich nur eine Analogie, die sogleich präzisiert wird.

Ergativ-Kasus

? ergative Sprache (das Schema kommt vor)

? ergatives Verb (verhält sich ‚analog’)

Das Hauptmerkmal ergativer Verben

Beim intransitiven Gebrauch steht das eine Argument im gleichen ‚Tiefenkasus’ wie beim transitiven Gebrauch. Beim Übergang zum transitiven Verb kommt das Agens-Argument neu hinzu, das Oberflächen-Subjekt des intransitiven Verbs ist ein ‚Tiefen-Objekt’:

Ein intransitives Verb, dessen Oberflächen-Subjekt sich wie ein Tiefen-Objekt verhält, heißt ergativ. Das entsprechende Argument wechselt daher bei dem Übergang vom transitiven zum intransitiven Gebrauch– falls dieser möglich ist – seine semantische Rolle nicht, es ist immer ein Tiefen-Objekt. Für diese Eigenschaft gibt es Indikatoren, mit denen man bestimmte intransitive Verben auch dann als ergativ einordnen kann, wenn eine transitive Variante nicht existiert.

Der Stein rollt. vs. Karl rollt den Stein. 

rollen (itr) ist ergativ, in beiden Fällen geschieht etwas mit dem Stein.

Karl stirbt. -----

mit Karl geschieht etwas: ergativ

Karl arbeitet. -----

mit Karl geschieht nichts: nicht ergativ

Dieses Beispiel ist als Schema zu verstehen. Man darf es hinsichtlich der Verbbedeutung nicht auf die Goldwaage legen:

Karl schläft ein. ist ergativ

Karl schläft. ist nicht ergativ

Karl rennt. Tätigkeitsverb, dennoch ergativ.

Man nimmt die Grobcharakterisierung und den Terminus daher besser nicht zu wörtlich und hält sich zweckmäßigerweise an die Indikatoren, da sie die „sichtbaren“ Merkmale der ergativen Verben sind, auf die es ankommt.»

[Jürgen Kunze: Reflexivität im Deutschen. In:  http://www.google.com/search?q=cache:www.compling.hu-berlin.de/Lehrstuhl/Skripte/Reflexiv/2_1.html+ergativ&hl=de&lr=lang_de]

«Lenguas nominativas, ergativas y activas

No en todas las lenguas se agrupan de igual modo los participantes según el caso o marca que reciben los sintagmas nominales que los denotan. Veamos tres de los esquemas posible, que son los más frecuentes en las lenguas del mundo, así como los que tienen una pertinencia tipológica mayor.

a.

 

A-I

 

A-I

 

P-II

 

P-II

 

 

A-I

 

b.

A-II

 

P-I

 

P-I

 

 

A-I

 

c.

A-I

 

P-II

 

 

P-I

 

 

En estos esquemas A denota el participante que es agente y P denota el participante que es paciente. Los números romanos indican la marca que llevan los sintagmas nominales que los señalan. Se distinguen dos casos (primero y último) en el que el verbo aparece con un solo participante y el de en medio, en que el verbo requiere dos participantes.

En el tipo (a.) vemos que se marcan con la misma forma los agentes (A) y los pacientes (P) ya aparezcan en las oraciones con verbo transitivo (caso segundo), ya aparezcan en las oraciones con verbo transitivo (casos primero y tercero). Este tipo es el tipo activo.

El tipo (b.) se caracteriza por que el participante de la oración con verbo intransitivo se marca como los demás participantes y sólo en el caso de las oraciones con verbo transitivo, se marca el agente con una forma especial. La forma I, en este caso, es la forma no marcada y la II, la forma marcada. Estamos ante lenguas ergativas.

Por último, puede ocurrir que los sintagmas nominales del participante de las oraciones con verbo intransitivo se marquen igual (sean estos agentes o pacientes) y que en las oraciones con verbo transitivo, sea el sintagma nominal que indica el participante que sufre la acción (el paciente) el que marque. Como en el caso anterior, la marca I es la no marca y la II es la marca propiamente dicha. Estamos ante el caso (c.), que es el de las lenguas nominativas o nominativo/acusativas

[Moreno Cabrera, Juan Carlos: Curso universitario de lingüística general. Tomo I: Teoría de la gramática y sintaxis general. Madrid: Síntesis, 1991, p. 421-422]

«Ergatividad sintáctica

Podemos definir como ergativa cualquiera relación o proceso sintáctico en el cual el sujeto de los verbos intransitivos y el objeto de los transitivos se traten de la misma manera y de modo diferente a los sujetos de los verbos transitivos. [...]

Ergatividad semántica

Hay ergatividad semántica cuando los sujetos de los verbos intransitivos y los objetos de los transitivos comparten rasgos semánticos que los diferencian de los sujetos de los verbos transitivos. [...]

Tres tipos de ergatividad

  1. Ergatividad morfológica: Los sujetos de los verbos intransitivos y los objetos de los transitivos tienen el mismo morfema o adposición.
  2. Ergatividad sintáctica: Los sujetos de los verbos intransitivos y los objetos de los transitivos se comportan de modo análogo respecto de los mismos procesos sintácticos o relaciones entre estructuras sintácticas.
  3. Ergatividad semántica: Los sujetos de los verbos intransitivos y los objetos de los transitivos poseen iguales propiedades semánticas o inducen el mismo tipo de cambios semánticos.

Una lengua puede ser morfológicamente ergativa, pero no sintácticamente, o morfológicamente nominativo-acusativa y semánticamente ergativa.

En general, las lenguas ergativas manifiestan el fenómeno de la ergatividad particial (split ergativity) que consiste en que una lengua puede tener sólo cierto grado de ergatividad morfológica o sintáctica. Esto significa que en unas ocasiones se presenta una estructura ergativa y en otras una estructura nominativo-acusativa. Entre los factores más importantes que determinan la opción por una u otra estructuración figuran los siguientes:

Parámetros de ergatividad

  1. Grado de animación de los sintagmas nominales que participan en la construcción.
  2. El tiempo y aspectos verbales.»

[Moreno Cabrera, Juan Carlos: Curso universitario de lingüística general. Tomo I: Teoría de la gramática y sintaxis general. Madrid: Síntesis, 1991, pp. 434-436]

«El término ergativo originariamente viene referido a las lenguas que marcan morfológicamente el sujeto de los verbos transitivos con el caso ergativo, reservando el caso absolutivo para el objeto de los verbos transitivos y el sujeto de los intransitivos, es por ello que dicho término ergativo puede resultar algo confuso, ya que su esquema corresponderá al codificado por el caso absolutivo (no el ergativo) en las lenguas morfológicamente ergativas, y, además, usar intransitivos para referirse a un subconjunto de la clase denominada así tradicionalmente también es confuso. Las lenguas ergativas vienen opuestas a las acusativas –la mayoría de las lenguas indoeuropeas, por ejemplo–, que son las que marcan morfológicamente el objeto de los verbos transitivos con el caso acusativo, y reservan el nominativo para indicar el sujeto tanto de los verbos transitivos como de los intransitivos.

Moreno Cabrera (1991: 432-437) establece tres tipos de ergatividad: morfológica, donde los sujetos de los verbos intransitivos y los objetos de los transitivos tienen el mismo morfema o adposición, sintáctica, donde la analogía es en su comportamiento sintáctico, y semántica, caracterizada por la igualdad en las propiedades semánticas. Es claro que en lenguas como el español o el inglés la única ergatividad pretendida puede ser sintáctica o semántica.

La introducción del concepto de inacusativad o ergatividad en las lenguas acusativas viene motivado por dos razones principalmente: a) la frontera tipológica entre lenguas ergativas y acusativas no es tajante, b) las diferencias morfológicas de los sistemas ergativos y acusativos son expresión de las diferencias en la organización de los papeles semánticos del esquema verbal. A este propósito resulta interesante el planteamiento de Dixon (1979), quien establece como universales las categorías de sujeto, agente y paciente, predominando en las lenguas acusativas la noción se sujeto y en las ergativas la de agente; así, en las lenguas ergativas, se opone básicamente la categoría de agente, reservada al sujeto de un verbo transitivo, a las categorías de sujeto (de un verbo intransitivo, coincidente con el objeto de uno transitivo, y considerando que si un verbo no tiene paciente tampoco tiene un verdadero agente) y de paciente. Las lenguas acusativas, por otra parte, asocian las categorías de agente (verbo transitivo) y de sujeto (verbo intransitivo) y las oponen a la categoría de paciente. Así pues, parece factible concluir que la categoría de sujeto de un verbo intransitivo puede entenderse como un estadio intermedio entre las nociones de agente y de paciente, ya que es menos agentivo que un verdadero agente pero más que un verdadero paciente. Y esas fronteras difusas del sujeto es lo que puede explicar que algunas lenguas lo asocien con el agente (las acusativas) y otras con el paciente (las ergativas). Y lo que viene a decir la hipótesis inacusativa es que, incluso en las lenguas acusativas, hay un conjunto de verbos en los que el sujeto se asocia con el paciente no con el agente, de ahí el término ergativo.

La hipótesis inacusativa distingue dos clases de verbos intransitivos, los intransitivos o inergativos, y los inacusativos o ergativos. Dicha hipótesis fue establecida por Perlmutter (1978) en el marco de la Gramática Relacional (Perlmutter 1978; 1989; Harris, 1982), y prontamente acogida y desarrollada desde la perspectiva de la Gramática Generativa (Burzio, 1986). También ha tenido un interesante planteamiento en Gramática Léxico-Funcional (Bresnan & Zaenen, 1990; Levin, 1985; Simpson, 1983).

Tanto en una perspectiva como en otra se distinguen dos tipos de verbos intransitivos, diferenciándolos en un principio en términos exclusivamente sintácticos: en un tipo el sujeto superficial es también el sujeto subyacente, y en el otro el sujeto superficial es el objeto directo subyacente.»

[Cifuentes Honrubia, José Luis: Sintaxis y semántica del movimiento. Aspectos de Gramática Cognitiva. Alicante: Instituto de Cultura “Juan Gil-Albert”, 1999, p. 13-15]

«Pruebas de ergatividad en español

Las propiedades más destacadas de los verbos ergativos en español se pueden resumir en el siguiente repertorio:

a) En español antiguo los inacusativos se construían con “ser” o sus equivalentes, siendo esta propiedad compartida por los verbos transitivos:

Ya son llegados, ya son idos.

b) Comparten también con los transitivos, y a diferencia de los intransitivos, la posibilidad de admitir auxiliares de tipo aspectual, con lo que forman complejos verbales en los que el auxiliar actúa como soporte de la flexión participial:

Noticias acabadas de llegar.

c) Posibilitan construcciones de participio absoluto, al igual que los verbos transitivos, y pueden formar también oraciones no flexivas que modifican a los SSNN:

Acercada la escalera a la pared.

Los paquetes llegados.

d) Admiten mayoritariamente derivados nominales formados sobre participios pasivos femeninos, y antiguamente sobre infinitivos nominales:

Salida, llegada, caída.

e) A diferencia de los intransitivos, y similarmente a los transitivos, admiten el adverbio aspectual recién:

Recién llegado.

f) A diferencia de los inergativos, la mayor parte de ellos puede aparecer con la construcción aspectual estar al, que denota la inminencia de un proceso en el que participa el sujeto:

Estar al llegar.

Estar al caer.

g) No admiten construcciones impersonales:

*Siempre vienen tarde.

h) Admiten el uso no referencial o expletivo del adverbio átono ahí:

Ahí vienen esos.

i) En español el sujeto debe ser determinado, mientras que el CD puede no tener determinante. Sin embargo, con los verbos ergativos es posible la ausencia de determinante en el sujeto:

Ayer llegaron cartas.

j) La posición normal del sujeto en español es preverbal. Sin embargo, los verbos ergativos aceptan como posición normal la postverbal:

Vinieron niños a la exposición.

k) El sujeto de un verbo ergativo puede ser, igual que el objeto de un verbo transitivo, el sujeto de un adjetivo en –ble, en cambio, con los verbos inergativos no se puede formar este tipo de adjetivos:

Variable, *nadable, *gritable.

l) Es posible para los predicativos de estructuras ergativas (al igual que para los predicativos de objeto de estructuras transitivas, no así para los predicativos de sujeto) su extracción o desplazamiento desde una oración simple, no siendo válido este mismo proceso para estructuras inergativas. Idéntico contraste ocurrirá cuando se trata de extracciones en oraciones incrustadas:

Luis toma el café caliente, Rosa vino satisfecha, María paseaba contenta.

¿Cómo/cómo de caliente/cuán caliente toma Luis el café?

m) Los derivados nominales de los verbos inergativos pueden llevar como complemento argumental tanto un SP como un SA, mientras que tal alternancia es imposible en los nombres derivados de verbos ergativos. Los adjetivos referenciales con valor argumental, a diferencia de los SSPP, sólo admiten el papel temático externo o de agente, y lo peculiar de los verbos ergativos, al igual que de sus derivados, es que sólo asignan un papel temático interno:

La aparición del presidente/*presidencial.

La perorata del presidente/presidencial.

n) Los inacusativos no posibilitan los participios de presente, mientras que los inergativos sí lo hacen:

*El llegante, *el viniente vs. el viajante, la bella durmiente.

ñ) Según Grimshaw (1990), las frases causativas sólo son permitidas por los argumentos externos. Por otro lado, las frases con “de” en las nominalizaciones sólo son permitidas por un argumento interno. Por tanto, inergativos e inacusativos se comportarán de distinta forma a este respecto:

La destrucción [tema de la ciudad][agente por parte del enemigo].

*La destrucción [agente del enemigo].

La destrucción [tema de la ciudad].

*La aparición por parte del enemigo.

La aparición del enemigo.

o) La distribución de un entero flotante se ve restringida a los complementos de los verbos. Al introducir una cláusula relativa después del complemento se comprueba que entero y el complemento no pertenecen al mismo constituyente:

El poeta leyó el libro entero.

El poeta leyó el libro [que había escrito su madre] entero. [...]

En español ha sido general la idea de que no hay evidencias tan fuertes como en otras lenguas acerca de la hipótesis de la inacusatividad. [...]

De las características dadas como pruebas de ergatividad en español, comprobamos que ninguna es decisoria.»

[Cifuentes Honrubia, José Luis: Sintaxis y semántica del movimiento. Aspectos de Gramática Cognitiva. Alicante: Instituto de Cultura “Juan Gil-Albert”, 1999, p. 35-38 y 39-40]