EPITHETON ORNANS

Epíteto o Epithetum ornans

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Pleonasmus / Adjektiv

 

Epitheton [griech. epí-theton ‘Hinzugefügtes’, »Adjektiv«].

Bezeichnung der Rhetorik für attributiv gebrauchte Adjektive und Appositionen. Im Sinne einer Rhetorischen Figur der Erweiterung bezieht sich E. besonders auf semantisch ungewöhnliche Verbindungen (das zärtliche Grün, »Epitheton ornans«) oder spezielle Kennzeichnungen wie Orest, der Muttermörder/der Rächer des Vaters. Vgl. aus Pleonasmus.“ [Bußmann, H., S. 217]

Epitheton ornans: schmückendes Beiwort.

Terminus der traditionellen Rhetorik. Hat durch seine informative Redundanz meist expressiven Wert (die grüne Wiese). Besondere Stellungs-Schwierigkeiten ergeben sich bei Sprachen, in denen die Stellung des Adjektivs (vor oder nach dem Nomen) semantisch relevant ist. So steht das Adjektiv im Französischen im allgemeinen vor, wenn es qualifizierende Funktion, d.h. subjektiv-affektiven Ausdruck hat (un vilain personnage) oder seine Bedeutung, im folgenden Segment schon impliziert ist (le bleu ciel d’Italie), dagegen steht es nach (diskriminativ), wenn es objektiven – spezifischen Ausdruck hat (la langue française). Ausgenommen die archaischen festen Sequenzen. In den variablen Sequenzen können semantische/metaphorische/expressive Wertungen zum Ausdruck kommen. Im Deutschen lassen sich diese Unterscheidungen explizit nur begrenzt darstellen.“ [Heupel, C., 62]

Epíteto:

(1)  Adjetivo calificativo que, como adjunto del nombre, le añade una cualidad o la subraya, sin modificar su extensión ni su comprensión (el pobre chico), frente al calificativo propiamente dicho que aumenta su comprensión (cf. comprensión), especificándola (el chico pobre, en donde pobre añade unas notas al sustantivo, que sirven para diferenciarlo de otros chicos no pobres, por el aumento de su comprensión). El epíteto suele, en español, anteceder al nombre, y tiene una función predominantemente expresiva (epithetum ornans), por lo que, en un plano meramente representativo, no es necesario para la significación de la frase. Un tipo muy frecuente es el epithetum constans, que conviene intrínsecamente al sustantivo (la blanca nieve).

(2)  En la terminología gramatical francesa, adjetivo atributivo.“ 

[Lázaro Carreter, L., Diccionario de términos filológicos, p. 165-166]

Epíteto (gr. epítheton ‘añadido’).

En general un componente (adjetivo, nombre, locución) que se añade al nombre para cualificarlo (cfr. el alem. Beiwort). Sin embargo, el término ha sido restringido al uso poético, característico, por ejemplo, de la épica antigua, donde el epíteto acompaña al nombre con una simple función de elogio, aunque no sea pertinente con respecto al contexto: gr. homético rododáktulos Eós ‘la Aurora de los dedos de rosa’.“ [Cardona, G. R., p. 98]

Epithetum ornans

«Las cualidades y propiedades –escribe Fernández Ramírez– no ocupan siempre el primer plano de la atención. Decimos habitualmente, desinteresándonos de ellas: enjugarse la frente, dar una palmada, alumbrar el escritorio, etc. Ahora bien: cuando en estas y otras clases de menciones y de enunciados aparece un atributo, suceso específicamente literario, entonces suele anteponerse al sustantivo. El atributo se retrae porque la posición final o posterior, en el ritmo acentual ascendente que rige el orden de las palabras en español, es la posición dominante. Anclado entre el determinante y el sustantivo, absorbido por éste, el atributo no interrumpe el contacto entre el sustantivo y los otros elementos de la organización, no perturba sus nexos de sentido ni su línea estructural: y se enjugó la húmeda frente; En fin, el prefecto dio una blanda palmada; Ordenó que le abriesen y que alumbrasen el inmenso escritorio de don Trinitario. A ese carácter de palabra intrusa, innecesaria o excesiva, en algunos casos redundante, que distingue al atributo en las condiciones descritas aludía, sin duda, el nombre “epithetum ornans” inventado por la Retórica antigua».

Por su lado Dámaso Alonso manifiesta: «El epíteto implica un juicio analítico; el adjetivo pospuesto, un juicio sintético. De manera que a la asociación adjetivo-sustantivo la podemos llamar sintagma analítico, y la sustantivo-adjetivo, sintagma sintético. En el sintagma analítico se extrae del sustantivo una cualidad inherente a él, para realzarla por medio del adjetivo; en el sintético se atribuye al sustantivo una cualidad inherente a él. El adjetivo analítico nace de un deseo de realzar o manifestar la inherencia del ser, que interesa afectiva o estéticamente: “las mansas ovejuelas”, “las solícitas abejas”. Tal realce es de tipo afectivo lo mismo en el origen de la tradición literaria (“las mansas ovejuelas”) que en el lenguaje ordinario (“¡pobre hombre!”). Mas este resalte primario se pierde en seguida: como es la inherencia principal (desde el punto de vista estético afectivo) la resaltada, el epíteto tiende a repetirse y a perder, por tanto, el especial valor matizador que primariamente tenía, convirtiéndose en forma estereotipada».

[Abad, Francisco: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, p. 116-117]