DISTRIBUTIONALISMUS  

Distribucionalismo

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Distribution

 

Distributionalismus [Auch: Taxonomischer Strukturalismus, Bloomfieldschule, Deskriptive Linguistik]. Durch die Arbeiten von Z. S. Harris, B. Bloch, G. L. Trager, M. Joos u. a. geprägte Richtung des Amerikanischen Strukturalismus in den 40er und 50er Jahren, die die Bloomfield-Ära ablöst. Als Standardwerk dieser Phase gilt Harris’ „Methods in Structural Linguistics“ [1951]. Ziel des Distributionalismus ist eine alle subjektiven und semantischen Faktoren ausschließende, experimentell überprüfbare, objektive Beschreibung der einzelsprachlichen, systemimmanenten Beziehungen. Diese Beziehungen sind das Resultat der Distribution der einzelnen Elemente auf den verschiedenen, hierarchisch von unten nach oben abzuarbeitenden sprachlichen Ebenen (Phonologie, Morphologie, Syntax), d. h. die Gewinnung und Klassifizierung sprachlicher Elemente resultiert aus ihrem Vorkommen bzw. ihrer Verteilung im Satz. Mittels experimenteller Methoden, den sogen. Entdeckungsprozeduren, lässt sich die Struktur jeder Einzelsprache beschreiben, wobei im wesentlichen zwei Analyseschritte anzusetzen sind:

(a) Segmentierung des Materials durch Substitution, d. h. durch paradigmatische Austauschbarkeit von Elementen gleicher Funktion,

(b)  Klassifizierung der Elemente zu Phonem, Morphem usw. aufgrund ihrer Verteilung und Umgebung im Satz.

Diese Analysemethoden leiten sich weitgehend aus den Untersuchungen von Indianersprachen ab, woraus sich der asemantische Charakter des Vorgehens erklären lässt:

Da die linguistische Analyse ohne Kenntnis der betreffenden Sprache (speziell ihrer Bedeutung) durchführbar sein musste, wurde die rein physikalische Beschreibung der Distribution zum obersten Prinzip erhoben und Bedeutung somit als eine Funktion der Verteilung betrachtet. Grundlegende Kritik und Revisionsansätze, insbesondere hinsichtlich transformationeller Aspekte, finden sich bei P. M. Postal. Zur weiteren Entwicklung bzw. Überwindung des Distributionismus vgl. [generative] Transformationsgrammatik." [Bußmann, H., S. 193-194]

"Distributionalismus: Z. S. Harris ist zum Begründer der amerikanischen Distributionalismus geworden. Er will die sprachlichem Elemente allein aus ihrer Verteilung erkennen. Phoneme wie Morpheme werden bei ihm nur durch Feststellung ihrer möglichen Umgebung definiert, wobei die Bedeutung ausgeschaltet bleibt. Segmentierung  + Klassifizierung sind für ihn die wesentlichen Aufgaben der Linguistik. Sein Hauptwerk „Methods in Structural Linguistics“, 1951, ist zum Hauptwerk des nachbloomfieldianischen Strukturalismus in USA geworden. Die Distributionsanalyse gehört sicher zu den großen Entdeckungen des Strukturalismus. Ihre Grenzen hat Harris jedoch selbst entdeckt, weshalb er zur Transformationsanalyse überging, denn Gleichheit der Distribution bedeutet noch nicht Gleichheit der Bedeutung (vgl. Er badet in einem Fluss : er spricht in einem Fluss). Andere große Vertreter des taxonomischen Strukturalismus waren Ch. C. Fries, H. A. Gleason,C. F. Hockett." [Heupel, C., 54]

Distribucionalismo: Con referencia a sus procedimientos de análisis, basados en gran medida en criterios distribucionales, recibe el nombre de distribucionalismo una corriente de la lingüística, sobre todo americana, desde Bloomfield hasta Chomsky.“ [Cardona, G. R., p. 88]

"Distribucionalismo y saussurianismo

Desde el punto de vista de la lingüística saussuriana, el distribucionalismo presenta algunas dificultades. La que se ha señalado con más frecuencia se refiere a la determinación de las unidades. Para Saussure, los elementos nunca están dados y su descubrimiento coincide con el del sistema [31 y ss.]. Ahora bien, un estudio distribucional parece suponer, por definición, el conocimiento previo de los elementos: para establecer la distribución de una unidad, es preciso haber determinado antes esa unidad (es decir, haberla delimitado [32] en la cadena hablada, identificándola [33] a través de sus manifestaciones) y también las unidades que constituyen sus entornos. Parte de esta objeción se supera si la búsqueda de las clases distribucionales va precedida por un análisis en C. I.: en efecto, este análisis, que se basa en criterios distribucionales elementales (estudios de determinados entornos particulares), permite delimitar los segmentos que a su vez serán objeto de un estudio distribucional más avanzado. Sin embargo, subsisten algunos problemas:

a)        El análisis en C. I. encuentra muchas dificultades para delimitar unidades menores que la palabra. Y si se procura, mediante retoques, adaptarlo al problema de la segmentación de la palabra, dicho análisis corre el riesgo de imponer segmentaciones que un saussuriano rechazaría por su carácter semánticamente discutible. Así, una vez admitida la segmentación habitual dé-faire, un análisis en C. I. parece imponer la segmentación re-layer (es fácil encontrar un enunciado donde relayer [relevar, sustituir] pueda reemplazarse por dé-faire, y entonces puede decirse que re es una expansión [48] de-, puesto que existe déloyer [desleír], y que layer [abrir un sendero] es una expansión de faire,  puesto que existe refaire).  Y asimismo se llegaría a dé-noncer [denunciar], dé-fendre [prohibir], dé‑caler [descalzar].

b)        El análisis en C. I. no ofrece recursos para resolver el problema de la identificación de las ocurrencias de una misma unidad. Para llenar esta laguna, se han elaborado métodos de tipo distribucional que permiten identificar:

1°las variantes de un mismo fonema (la a de caro y la de bajo); 2°, las diversas manifestaciones de un mismo elemento significativo (el in de indistinto y el i de imposible. Pero estos métodos, poco manuables, sólo pueden justificar decisiones tomadas según otros criterios. Por otro lado, no se aplican al caso en que una misma realización fonética parece, por razones semánticas, pertenecer a unidades diferentes (¿podrán esos métodos resolver si existe o no el mismo re en reafirmar y en rechazar?).

Por lo demás, estas dificultades relativas a la determinación de las unidades no suprimen – al contrario, destacan – la analogía entre el distribucionalismo y ciertos aspectos de la lingüística saussuriana, sobre todo la glosemática. Para Hjelmslev, como para los distribucionalistas, lo que caracteriza una lengua es un conjunto de regularidades combinatorias, es el hecho de permitir ciertas asociaciones y prohibir otras: inclusive pueden encontrarse parecidos muy precisos entre las relaciones combinatorias glosemáticas [132] y las que dirigen el análisis en C. I. o la constitución de clases distribucionales. Con todo, subsisten diferencias importantes:

a)        El formalismo hjelmsleviano abarca a la vez el plano de la expresión y el del contenido [35]; el formalismo distribucionalista, al contrario, sólo abarca el primero (por lo tanto, es formal no sólo en el sentido de los matemáticos, sino también en el sentido trivial de que se relaciona tan sólo con la forma perceptible de la lengua).

b)        A la inversa de la combinatoria distribucional, la de Hjelmslev – puesto que debe aplicarse también a un ámbito semántico – no es de tipo lineal; no considera el modo según el cual las unidades se yuxtaponen en el espacio o el tiempo, sino la pura posibilidad que tienen las unidades de coexistir en el interior de unidades de nivel superior.

Es significativo el hecho de que la oposición que separa, entre los discípulos de Saussure, a glosemáticos y funcionalistas tenga su equivalente en la escuela norteamericana, donde la teoría tagmémica se opone al distribucionalismo estricto. Según Pike, hay dos actitudes posibles cuando se trata de describir un suceso humano. Hay una actitud ética, que consiste en prohibirse toda hipótesis sobre la función de los sucesos encarados y en caracterizarlos sólo con ayuda de criterios espacio‑temporales. La perspectiva émica, en cambio, consiste en interpretar los sucesos según su función particular en el mundo cultural particular del que forman parte. (N. B.: Los adjetivos ético y émico se crearon de acuerdo con los sufijos de los adjetivos fonético y fonémico: fonémico = inglés phonemic, es decir,  fonológico. Según Pike, el distribucionalismo es el ejemplo de un punto de vista ético, exterior, aplicado al lenguaje. Por ese motivo, sólo puede dar a la descripción un punto de partida; para escoger entre las múltiples reglas y clasificaciones que son igualmente admisibles desde el punto de vista distribucionalista, es preciso superponerle un estudio émico, que caracterice además las unidades por la función que les asigna el sujeto hablante. Un estudio detallado volvería a encontrar en la oposición entre Pike y Harris casi todos los argumentos utilizados en la controversia fonología glosemática."

[Ducrot, Oswald / Todorov, Tzvetan: Diccionario enciclopédico de las ciencias del lenguaje. Buenos Aires: Siglo XXI, 1974, pp. 51-53]