DISLOKATION

Dislocación

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Dislocación temporal / Linksversetzung vs. Rechtsversetzung / Rhematisierung / Thematisierung / Topikalisierung

 

Dislocación:

Término de Bally (fr. dislocation), retomado luego por Ross (ingl. dislocation) para indicar el desplazamiento de un componente a la derecha o a la izquierda de su sitio no marcado en la estructura superficial: por ejemplo, a la izquierda como en La pipa ¿la fumas?“ [Cardona, G. R., p. 87]

«Dislocación.

1.    El término ‘dislocación’, procedente de los estudios lingüísticos en lengua inglesa, hace referencia a la colocación de constituyentes en la periferia del núcleo oracional, bien sea en posición inicial (“Ese cuadro, ¿cuándo lo has comprado?”), bien sea al final del enunciado: “Realmente no lo aguanto, a tu hermano”; de ahí la diferencia que suele establecerse entre dislocación a la izquierda (“Ese cuadro, ¿cuándo lo has comprado?”) y dislocación a la derecha (“Realmente no lo aguanto, a tu hermano”). Cf extrapolación, tematización, topicalización, apéndice.

2.    También se da el nombre de ‘dislocación’ a la modificación de los valores temporales básicos de las formas verbales que se manifiesta en los denominados usos dislocados de los tiempos. Por ejemplo, según Porto Dapena (1989: 40), en “El martes salgo rumbo a América” se produce un caso de ‘dislocación’ en el uso del presente salgo, puesto que, en realidad, alude a un acontecimiento fuguro, aún no realizado. Cf avance.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 180]

«Uso dislocado de los tiempos verbales:

Se denomina ‘uso dislocado’ de una forma verbal al empleo de dicha forma con un valor semántico no acorde con el significado temporal básico que tiene asignado en el sistema verbal. De conformidad con Rojo (1974), por ejemplo, los sentidos que aportan las formas verbales destacadas en los siguientes enunciados

Aunque lo niegue, Ana Isabel tendrá ya cuarenta años.

Son las diez, el partido ya habrá terminado.

corresponden a ‘usos dislocados’ de los futuros tendrá y habrá terminado. Tendrá, según su uso no dislocado o básico, sitúa un evento en un espacio temporal posterior al momento del habla:

Ana Isabel tendrá cuarenta años en el año dos mil.

La semana próxima tendrá Vd. terminadas las puertas.

En cambio, en

Aunque lo niegue, Ana Isabel tendrá ya cuarenta años.

no se manifiesta ese valor básico; lo denotado por el predicado se presenta como simultáneo al instante de la enunciación, con un matiz añadido de probabilidad (valor modal, no temporal) que no estaría expresado si se hubiera utilizado el presente, el tiempo indicativo de la simultaneidad:

Ana Isabel ya tiene cuarenta años.

Simultaneidad y probabilidad son, pues, valores asociados a un ‘uso dislocado’ del futuro tendrá, en cuanto que no se corresponden con su significado temporal básico: posterioridad. En

Son las diez, el partido ya habrá terminado.

el futuro perfecto habrá terminado sitúa el evento a que hace referencia en un espacio temporal anterior al momento de la enunciación, añadiendo, además, ese valor modal “probabilidad” que estaría ausente en

El partido ya ha terminado.

También es, por tanto, un ‘uso dislocado’, dado que ambos valores, “anterioridad al momento del habla”, “probabilidad”, no reflejan el significado temporal básico que tiene asignado en el sistema verbal habrá terminado: situar elevento designado por el verbo en un tiempo anterior a otro momento o a otro evento futuro con respecto al instante de la enunciación:

Cuando llegue Juan a la taquilla el partido ya habrá terminado.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 580]

„La primera, Dislocación, desplaza un SN específico al comienzo de la  oración, dejando una copia pronominal del SN en su lugar de origen. La  segunda, Topicalización, desplaza al comienzo de la oración un SN  constituido por un nombre común sin determinante, sin dejar copia  pronominal.“ 

[d'Introno, Francesco: Sintaxis transformacional del español. Madrid, 1979,  p. 161]

„No existe acuerdo entre los autores en cuanto a la terminología empleada  para referirse al fenómeno que aquí llamamos tematización. Contreras (1978,  cap. 9) distingue entre tópico y tema, y emplea el término topicalización  cuando trata de casos parecidos a los ejemplos

En el jardín los niños se divierten mucho.

Del examen nadie ha hablado todavía.

Inteligente no lo es mucho.

En la bibliografía inglesa, en cambio, topicalización es sinónimo de lo que  aquí denominamos dislocación, mientras que left-dislocation coincide con  nuestros ejemplos de tematización.“ 

[Hernanz, M. Ll./Brucart, J. M.: La sintaxis. Barcelona: Ed. Crítica, 1987,  p. 82]

„Cabe anotar que en lenguas como el francés, que no tolera la dislocación,  los correlatos adecuados para (i) se forman por medio de las oraciones  escindidas de (ii):

  (i)  a. *Ton frère, ils ont invité (pas toi).            

             (,A tu hermano han invitado (no a ti)‘).

       b.  *À Charles, ils on téléphoné (pas à sa soeur).

            (,A Carlos han telefoneado (no a su hermana)‘).

  (ii) a.  C'est ton frère qu'ils ont invité.

            (,Es a tu hermano a quien han invitado‘).

       b.  C'est à Charles qu'ils ont téléphoné.            

             (,Es a Carlos a quien han telefoneado‘).“

    [Hernanz, M. Ll./Brucart, J. M.: La sintaxis. Barcelona: Ed. Crítica, 1987,  p. 95 n. 22]

„En el orden normal u objetivo, son los elementos en posición final los que  tienden a interpretarse como información nueva. En el orden subjetivo, por  el contrario, el rema precede al tema. Agruparemos bajo el término genérico  de rematización todos aquellos procesos sintácticos en virtud de los cuales  el rema se proyecta hacia una posición prominente dentro de la oración.  Desde el punto de vista formal, existen diferentes procedimientos para  llevar a cabo tal operación. Hablaremos de dislocación cuando es el énfasis  el índice que marca la relevancia de un constituyente. Compárense a tal  efecto (a) y (b):

(a)  Pedro se casará con María.    

(b)  PEDRO se casará con María.

En (a), el rema puede abarcar el SP con María, el SV se casará con María   o bien toda la oración. En (b), en cambio, los elementos que siguen al que  lleva la cima melódica „se interpretan necesariamente como información  dada“ (Contreras, 1978, p. 18).“ 

[Hernanz, M. Ll./Brucart, J. M.: La sintaxis. Barcelona: Ed. Crítica, 1987,  p. 94]

dislocación

1. f. Acción y efecto de dislocar.

2. f. Fís. Discontinuidad en la estructura de un cristal.

3. f. Geol. Cambio de dirección, en sentido horizontal, de una capa o filón.

4. f. Gram. Alteración del orden natural de palabras de una lengua, con finalidad expresiva.

[DRAE]

«Se entiende por tema aquello de lo cual trata la oración; el comentario es lo que se dice sobre el tema. Cabe distinguir dos tipos de temas: el ‘tema discursivo’ y el ‘tema oracional’. [...]

Mientras que el tema discursivo sólo proporciona información sobre el tema (es decir, comenta sobre el tema), se puede decir que el tema oracional es el sujeto de un predicado lógico. El predicado del tema corresponde al ‘comentario’. [...]

Si bien el tema oracional puede asociarse a distintas posiciones dentro de la oración (sujeto preverbal, objeto directo e indirecto ...), en muchas lenguas, y en particular en español, ciertas posiciones pueden funcionar exclusivamente como tema. Este el caso de la posición periférica a la izquierda de la oración, como lo ilustran los ejemplos siguientes:

El sillón, Pedro lo compró en el mercado de pulgas.

A una amiga, Pedro la invitó a bailar.

Los sintagmas el sillón y a una amiga son temas oracionales. [...]

Se pueden distinguir dos tipos de construcciones con temas periféricos a la izquierda de la oración: una es la construcción conocida, en la terminología inglesa, como Hanging Topic (la cual traduciremos al español con el término de ‘tema vinculante’) y la otra es la de ‘dislocación a la izquierda’. Como me hace notar I. Bosque, las construcciones con ‘tema vinculante’ son propias de la lengua oral, pero no de la escrita. En efecto, la construcción con tema vinculante resultaría chocante en un ensayo científico. Por ejemplo, llamaría la atención encontrar en un libro de física una secuencia (por lo demás plenamente gramatical) como La radioactividad, existe acuerdo general en que se mide por el número de desintegraciones que se producen cada segundo.

Desde el punto de vista discursivo, el tema vinculante se distingue de la dislocación a la izquierda en que aquel tiene como función cambiar de tema en un discurso dado; por ello puede estar precedido facultativamente por la expresión en cuanto a o con respecto a:

[Contexto: Discusión sobre la relación distante entre Juan y sus padres]

... (En cuanto a) el hermano, parece que los padres hablan de él todo el tiempo.

Resumen de propiedades:

La noción de tema oracional en español se gramaticaliza a través de dos construcciones: la construcción de tema vinculante y la de dislocación a la izquierda. Resumimos las propiedades de estas construcciones:

Tema vinculante

1.  Introduce un cambio de tema discursivo.

2.  Aparece exclusivamente en la periferia izquierda de la cláusula matriz.

3.  La relación entre el tema y una cierta posición dentro de la oración es una relación de correferencia; no existe relación de dependencia gramatical.

4.  La relación no está restringida sintácticamente: el tema vinculante puede entrar en relación con cualquier posición dentro de la oración.

La dislocación a la izquierda

1.  El tema puede aparecer en la periferia izquierda de la cláusula matriz o en la periferia de la cláusula subordinada.

2.  Existe una dependencia gramatical entre el tema y la posición dentro de la cláusula con la cual se relaciona, como lo indica la presencia de la preposición adyacente al tema nominal en ciertos casos.

3.  La relación está restringida sintácticamente: el tema no puede entrar en relación con una posición dentro de una cláusula relativa, de una cláusula adverbial o de una cláusula sujeto.

La dicotomía ‘foco/presuposición’

Siguiendo a Chomsky 1971, 1876 y a Jackendoff 1972, definimos el foco en términos de la noción discursiva de ‘presuposición’: el foco es la parte no-presupuesta de la oración. La parte presupuesta de la oración es la información compartida por el hablante y el oyente en el momento en que se emite tal oración en un discurso dado. El discurso es un proceso dinámico y un acto de comunicación crea, típicamente, una incrementación o modificación en la información compartida. De un modo más preciso, las presuposiciones, en un momento dado del discurso, están constituidas por un grupo de proposiciones que el hablante y el oyente consideran verdaderas, y estas pueden ser modificadas o incrementadas subsecuentemente. [...]

En la medida en que la pregunta y la respuesta correspondiente comparte la misma presuposición, podemos identificar el foco de una aserción como aquella parte de la aserción que sustituye al pronombre interrogativo en la pregunta correspondiente. Por ejemplo, la declarativa

EL gato se comió un ratón.

puede funcionar como respuesta a cualquiera de las tres preguntas

[F El gato se comió un ratón].

El gato [F se comió un ratón].

El gato se comió [F un ratón]. 

La presuposición de una aserción está dada por la pregunta con la que está potencialmente asociada. [...] O sea, que las estructuras-F de anteriores tienen las presuposiciones

Existe un x (x = un evento), x ocurrió.

Existe un x (x = un individuo), el gato se comió x.

Existe un x (x = un evento), el gato hizo x.

Dentro del cuadro de este análisis, se puede decir que el foco semántico tiene la función de asignar un valor a la variable introducida en la presuposición.

La prominencia prosódica: el foco neutro y el foco contrastivo

Llamaremos ‘foco neutro’ al foco que se identifica por medio de un contexto interrogativo. Cabe notar la existencia de otro tipo de foco: el ‘foco contrastivo’. Este tiene como contexto, en lugar de una pregunta, una aserción:

El gato se comió [F un ratón] (no un canario).

[El gato se comió un canario]

[F El gato] se comió un ratón (no el perro).

[El perro se comió un ratón]

El foco contrastivo tiene dos características: por un lado niega una parte de la presuposición introducida por el contexto asertivo, más precisamente niega el valor atribuido por la presuposición a una vierta variable; por otro lado, asigna un valor alternativo a esta variable. [...]

En español, como en muchas otras lenguas, la prominencia prosódica desempeña un papel fundamental en la identificación del foco. ¿Qué se entiende por prominencia prosódica? Todo enunciado va acompañado de una melodía o entonación, la cual se puede describir a nivel abstracto como una secuencia de acentos tonales. [...] Los acentos tonales pueden ser altos, bajos, ascendentes o descendentes. Dentro del constituyente prosódico (o grupo melódico), una de las palabras se destaca como más prominente. Llamaremos ‘acento nuclear’ al acento tonal asociado a la palabra de mayor prominencia perceptiva dentro del grupo melódico. En español, el incremento de la duración silábica parece ser característico del material fónico asociado al acento nuclear en todos los casos.

Cabe distinguir dos tipos de acentos nucleares: el acento neutro y el acento enfático o contrastivo. [...]

Resumen:

1.   La prominencia prosódica (o sea, el acento nuclear) desempeña un papel importante a la hora de identificar el foco de una oración.

2.   Cabe distinguir dos tipos de focos y dos tipos de acentos nucleares: i. foco neutro y foco contrastivo. ii. acento neutro y acento enfático.

3.   El foco neutro debe ser identificado por el acento neutro, mientras que el foco contrastivo puede ser identificado por el acento enfático.

4.   En español, la posición del acento neutro es rígida. Este debe caer sobre la última palabra del constituyente melódico. En los casos examinados aquí, coincide con la última palabra prosódica de la oración, a excepción de los ejemplos con sintagmas dislocados a la derecha. En cambio, la posición del acento enfático es relativamente libre.

5.   La relación entre el foco y el acento nuclear está regida por la Ley de correspondencia entre foco y acento nuclear: El constituyente marcado-F debe contener al acento nuclear.

6.   La relación entre el foco y el acento contrastivo es más restringida, como dice la Ley de correspondencia entre foco y acento nuclear enfático: Le foco identificado por el acento nuclear enfático requiere que la palabra que lleva el acento enfático esté contenida en (i.e dominada por) todos los sintagmas marcados con el rasgo F (o sea por todos los sintagmas que forman parte del foco).

7.   La ley de correspondencia entre foco y acento nuclear desempeña un papel central en la descripción de los órdenes: (i) VOS, (ii) Verbo-(Objeto)-SPrep-Sujeto y (iii) VPO. En efecto, la ley citada en el punto 5 da cuenta de ddos propiedades fundamentales de estos órdenes: el último constituyente tiene obligatoriamente una interpretación de foco estrecho, y este debe llear el acento nuclear.

El foco antepuesto: sus propiedades prosódicas y sintácticas:

El español, así como otras lenguas romances, permite anteponer un sintagma foco en la periferia izquierda de la oración.

MANZANAS se compró Pedro (y no peras).

A JUAN le regaló María un libro (y no a Pedro).

Sobre la MESA puso María el libro (y no sobre el piano).

Sólo con JUAN habló María en la fiesta (con nadie más).

El foco debe ser identificado prosódicamente por el acento nuclear. Dada la restricción del español sobre la posición del acento nuclear neutro (este debe situarse al final del grupo prosódico) y dado que en esta construcción el sintagma antepuesto es parte del mismo grupo prosódico que el material que lo sigue, el acento nuclear que identifica al foco antepuesto será necesariamente enfático. De ahí la interpretación contrastiva del foco antepuesto. [...] El foco antepuesto puede situarse en la periferia izquierda de la cláusula matriz o puede situarse en la periferia izquierda de la cláusula subordinada:

Me aseguran que MANZANAS dijo María que compró Pedro.

Me aseguran que María dijo que MANZANAS compró Pedro.

La construcción con foco antepuesto se distingue de la dislocación a la izquierda no sólo desde el punto de vista prosódico e interpretativo, sino también desde el punto de vista sintáctico. El objeto directo focalizado no admite estar reduplicado por un clítico acusativo. En cambio, el objeto directo dislocado requiere obligatoriamente la presencia del clítico acusativo. Compárese:

El DIARIO *(lo) compró Pedro.

El diario lo compró Pedro.

El foco antepuesto debe estar adyacente al verbo. Por lo tanto, si el foco antepuesto es el objeto y si el sujeto está explícito en la oración, este deberá aparecer pospuesto al verbo. En cambio, el tema en la dislocación a la izquierda no requiere adyacencia al verbo:

*El DIARIO Pedro compró.

*El DIARIO Pedro cree que compramos.

El diario, Pedro lo compró.

El diario, Pedro cree que lo compramos. [...]

Las oraciones escindidas y el foco:

Hay otras construcciones en español con propiedades interpretativas muy parecidas al foco antepuesto; se trata de la llamada ‘construcción escindida’, también denominada ‘perífrasis de relativo’. En efecto, los ejemplos

MANZANAS se compró Pedro (y no peras).

A JUAN le regaló María un libro (y no a Pedro).

Sobre la MESA puso María el libro (y no sobre el piano).

Sólo con JUAN habló María en la fiesta (con nadie más).

se pueden parafrasear por medio de una construcción escindida:

Fue MANZANAS lo que compró Pedro (y no PERAS).

Fue a JUAN a quien le regaló María un libro (y no a PEDRO).

Fue sobre la MESA donde puso María el libro (y no sobre el PIANO).

Fue sólo con JUAN con quien habló María en la fiesta (con nadie más).

En el caso de la construcción escindida, el foco es la cabeza de una cláusula relativa introducida por un pronombre relativo (lo que, quien, donde, con quien). Dado que la cabeza de tales relativas es el foco en tal construcción, no se puede colocar el énfasis sobre otro constituyente de la oración:

*Fue manzanas lo que compró Pedro (y no Juan).

*Fue a Juan a quien le regaló María un libro (y no un disco).

*Fue sobre la mesa donde puso María el libro (y no el jarrón).

*Fue con Juan con quien habló María en la fiesta (y no en la conferencia).»

[Zubizarreta, María Luisa: “Las funciones informativas: tema y foco”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. 3, § 64.2, p. 4218 ss.]

«La anteposición del complemento de objeto, también en ocasiones llamada dislocación a la izquierda, es un mecanismo por el cual se coloca al objeto en posición preverbal, sin que se produzcan otros cambios estructurales en la oración referidos a la forma verbal (continúa siendo activa) o el estatuto sintáctico del agente (permanece como sujeto). Se ha dicho, muy a menudo, que se trata de un mecanismo de tematización o de cohesión textual y, por eso, muchos autores lo han relacionado con la construcción pasiva perifrástica. [...]

Existen en español dos formas distintas de anteponer el objeto directo al verbo: una con repetición pronominal y otra sin repetición pronominal. La primera ha sido denominada por distintos autores tematización o dislocación a la izquierda; la segunda, topificación. Los siguientes dos ejemplos de mi corpus ilustran cada uno de los casos, respectivamente:

A Molondro lo conozco muy bien.

Un lleno casi total registró ayer el Auditorio de Galicia, con motivo del concierto que ofreció la Orquesta Virtuosi die Praga.

Los autores parecen estar en desacuerdo acerca de si la distinción entre ambas clases presenta importancia funcional o no, pero lo que sí parece quedar claro es que la distribución de ambas formas está relacionada con el grado de referencialidad del objeto antepuesto. En la topificación, el referente aparece precedido de cuantificador o es indeterminado. En los casos en que se produce la reiteración pronominal, los referentes están más claramente identificados.»

[Fernández, Susana S.: La voz pasiva en español: un análisis discursivo. Frankfurt am Main: Peter Lang, 2007, p. 136-137]