DIATHESE

Diátesis

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Vox / Medium / Medialkonstruktionen / Attribut / Passiv / Antipassiv  / Topik vs. Prädikation / Thema-Rhema-Struktur / Genus verbi / Topic vs. comment /  Voz activa, media, pasiva / Diathese und Valenz / Transitivitätshypothese /  Ergativitätshypothese

 

Diathese [Griech. diáthesis ‘Zustand’. - engl. voice].

Aus dem Griech. übernommene Bezeichnung für Genus Verbi (Aktiv, Passiv, Medium) und für andere reguläre Valenzrahmenwechsel wie Applikativ, Akkusativierung, Dativierung u.a.“ [Bußmann, H., S. 181-182]

„Für die Kategorie „Vox“ gibt es auch die (ebenfalls sehr alten) Termini „Diathese“ und „Genus“ (oder Genera) verbi“. Sie bezieht sich auf den Unterschied zwischen Aktiv und Passiv. Was die (synonymischen) Termini „Vox“, „Diathese“, „Genus verbi“ angeht, so handelt es sich, wie M. Wandruszka zu Recht bemerkt, um „nichtssagende Verlegenheitsausdrücke“: sie geben für die Analyse selbst nichts her. Der Rückgriff auf das Etymon hilft bei den grammatischen Termini meist nicht weiter und ist oft allenfalls von anekdotischem Interesse.“ Cartagena / Gauger, S.408]

Handlungsrichtung, Oberbegriff für Aktiv + Passiv, zwar fremder, aber deutlicher als der lateinische Terminus ‘Genus verbi’. Inhaltlich steht zwischen den beiden das Medium, wofür manche Sprachen (Altgriechisch) eigene Formen haben. Im Lateinischen sind Passiv/Medium in einer Form repräsentiert /lavari = sich waschen1 + gewaschen werden2.“ [Heupel, C., S. 51]

Diátesis

Término que alterna con el de voz para designar esta categoría gramatical del verbo.”

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos, p. 141]

„Del griego diáthesis ‘disposición’, traducido como genus por los gramáticos latinos. En gramática tradicional es la dirección de la acción del verbo: activa (gr. enérgeia), media (gr. mesotés] y pasiva (gr. páthos)“.

[Cardona, G. R.: Diccionario de lingüística, p. 82]

«La «voz», llamada también diátesis (= «disposición, menare de ser»), es una categoría gramatical del verbo que indica si el sujeto del proceso verbal es exterior o interior a éste. Según Benveniste, son dos las voces o diátesis fundamentales: la activa, en la cual se expresa que el sujeto permanece fuera del proceso verbal: yo amo, y la media, en la cual el proceso se realiza en el sujeto mismo o en un ámbito estrechamente relacionado con él: lat. nascor. De la voz media parece haberse derivado históricamente la pasiva, la cual expresa que el sujeto «sufre» o recibe la acción ejecutada por otro.

Los antiguos, sin embargo, conocieron primero la distinción entre las voces activa y pasiva, a la que sólo posteriormente se añadió, como tercer término, la media. Aristóteles, en el inventario que hace de las «categorías» (= conceptos supremos a los que pueden reducirse todos los demás), ejemplifica la oposición entre «hacer» (ποιέιν) y «sufrir» (πάσχειν) respectivamente con las formas verbales equivalentes a «corta», «quema» (activa) y «es cortado», «es quemado» (pasiva). Posteriormente se añadió a estos dos diátesis la tercera, llamada media (μεσότης) , para designar un grupo de formas verbales que en griego se diferenciaban de la pasiva en el futuro y en el aoristo. En todos los demás tiempos eran iguales las formas de las voces pasiva y media, y la diferencia normal entre éstas en el futuro y en el aoristo consistía en que la pasiva intercalaba el sufijo  θη (the-) entre la raíz del verbo y su desinencia. (El aoristo pasivo tenía, además, desinencias peculiares).

A las voces activa, media y pasiva añaden algunos gramáticos la voz pronominal, cuyo sujeto es al mismo tiempo, pero representado por la forma objetiva del pronombre de su misma persona, objeto del proceso verbal. Otros hablan también de la voz deponente, en latín, propia de aquellos verbos que, coincidiendo formalmente con la voz pasiva, se usaban en general con un sentido parecido al de la voz media en griego.

Quien maneja como lengua original el inglés, el alemán o el francés, y como lengua terminal el español, debe saber que en cualquiera de aquéllas, y muy particularmente en inglés, se usa la voz pasiva mucho más que en español. El español, en efecto, tiende a evitar la pasiva, utilizándola casi exclusivamente cuando razones especiales, por ejemplo de claridad o de ritmo, desaconsejan el uso de la activa. Por consiguiente, al traducir del inglés, del alemán o del francés al español, conviene, en principio, sustituir la voz pasiva por la activa.»

[V. García Yebra: Teoría y práctica de la traducción. Madrid: Gredos, 1984, tomo 1, págs. 208-210]

La diátesis (más o menos la voz tradicional, aunque la etimología de  ambos términos sea muy diferente), es una categoría gramatical por la que  se indica la relación entre el sujeto y la acción verbal. Puede ser de  tres tipos:

a) la acción parte del sujeto al exterior (verbos 'activos');

b) la acción ocurre en el sujeto (verbos 'medios');

c) la acción está dirigida hacia el sujeto (verbos 'pasivos').

El problema radica en que pueden señalarse contenidos 'activos', 'medios'  o 'pasivos', pero no asignarles formas lingüísticas unívocas; así, formas  'activas' pueden tener contenidos 'no-activos'; es lo que señalamos con  sufrir, o con tantos otros. 

Blinkenberg señala pasos de activa a pasiva en francés, sin modificación  morfológica: je brûle la lettre  > la lettre brûle déjà. El cambio en  las posiciones de sujeto y objeto es el mismo que en la pasiva normal. A  estos verbos Blinkenberg los considera diatéticamente 'neutros', pues  pueden expresar los contenidos 'activo' y 'pasivo', sin cambio alguno en  su forma, o en la estructura sintagmática.”

[Cano Aguilar, Rafael: Estructuras sintácticas transitivas en el español  actual. Madrid: Gredos, 1981, p. 219-220]

Diátesis

1.      En una primera acepción equivale a voz.

2.      En una acepción distinta, aunque relacionada con la anterior, este término alude a la asociación entre papeles semánticos y funciones sintácticas que un verbo concreto proyecta sobre los argumentos que selecciona. Por ejemplo, el verbo aumentar, según su ‘diátesis’ básica, selecciona dos argumentos, como puede apreciarse en este enunciado: «La crisis aumenta la inestabilidad». Al primero, se le asigna el papel semántico de ‘causa’ y la función sintáctica de sujeto. Al segundo le corresponde el papel semántico de ‘tema’ u ‘objeto afectado’ y la función sintáctica objeto directo.

Un verbo puede presentar más de una ‘diátesis’ en este sentido del término. Así, el verbo aumentar, que en el ejemplo anterior seleccionaba dos argumentos, evidencia una ‘diátesis’ distinta en «La inestabilidad ha aumentado considerablemente». Sólo implica un argumento al que se le asigna el papel semántico de tema o paciente y la función sintáctica de sujeto.”

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, S. 179-180]

«La clasificación tripartida que seguimos aquí es herencia de las gramáticas griegas, que distinguen tres voces con sus correspondientes flexiones verbales: activa (asociada con términos como ‘actividad’, ‘fuerza’, ‘energía’), pasiva (‘lo que uno experimenta o siente’, ‘pasión’, ‘sufrimiento’) y media, como una categoría intermedia en la que se encuadran aquellas formas verbales con características tanto de la voz pasiva como de la activa, y por tanto, aquellas de difícil clasificación (p. ej. formas activas con significado pasivo y viceversa).

En general puede decirse que, desde un punto de vista nocional o semántico, la media se halla más cerca de la pasiva que de la activa; así, si una oración activa se puede interpretar, en sentido amplísimo, como “alguien (o algo) opera sobre alguien (o algo)”, y una oración pasiva como “alguien (o algo) sufre lo que ha hecho alguien (o algo)”, la voz media se interpreta como la forma de expresar que la acción que denota el verbo ‘afecta’, en mayor o menor grado, al sujeto (incide sobre el sujeto, interesa al sujeto, indica un cambio en el sujeto, etc.). En otras palabras, las construcciones medias se caracterizan por tener sujetos ‘afectados’.

La voz (o diátesis, en griego “estado, disposición, función”, término preferido por los autores modernos) se refiere a la relación semántica que es establece entre el verbo y los distintos participantes de la acción verbal y se expresa formalmente por medio de elementos sintácticos y/o morfológicos. Conviene tener en cuenta, sin embargo, al tratar de la diátesis verbal en relación a las construcciones con se, que la relación entre forma y significado no es una relación simple ni directa, como ocurre en muchas otras áreas de la gramática.

En sentido estricto, el español, al igual que el resto de las lenguas románicas, carece de morfemas verbales propiamente pasivos (al contrario que el latín) o medios (al contrario que el griego), de modo que la voz activa es la única propiamente representada en la morfología verbal. Sin embargo, se reconoce para la pasiva una marca morfológica propia: la del participio pasado, que aparece normalmente junto con el verbo ser en las oraciones denominadas de pasiva perifrástica como Los trabajos fueron pasados a ordenador ayer. Sintácticamente, lo que caracteriza a las oraciones pasivas es que tienen como sujeto gramatical (o sintáctico) un sintagma nominal que se interpreta como el objeto nocional (o semántico) de la acción denotada por el verbo. [...]

Para que se postule la existencia de una voz media en una lengua como el español, que carece de morfología verbal específica, es necesario identificar tanto sus propiedades nocionales como sus propiedades formales. Si desde el punto de vista nocional, y en un sentido amplio, la voz media expresa en español, al igual que en griego, que la acción o proceso verbal ‘afecta’ al sujeto, dentro de esta definición amplia, se incluirían, por ejemplo,

(i)         oraciones reflexivas: El niño se lava.

(ii)      oraciones pseudo-reflexivas: Le muchacho se desmayó.

(iii)    las llamadas oraciones incoativas,

§    con verbos de cambio de estado físico: El bosque se quemó.

§    con verbos de cambio psíquico: El perro se asustó.

§    con verbos de cambio de posición: El jarrón se cayó.

La presencia de un pronombre de los denominados reflexivos constituiría la característica formal de la voz media en español (al igual que en otras lenguas romances).

La ausencia de morfemas verbales flexivos propios de la voz media ha llevado a discrepancias entre los autores sobre si existe o no voz media en español, y qué construcciones serían caracterizadas como medias. Por ejemplo, Lázaro Mora (1983) excluye las oraciones propiamente reflexivas como Juan se la (las manos) de las construcciones medias.

El término ‘oraciones pronominales’ se ha utilizado en la tradición gramatical española para designar oraciones en las que el sintagma verbal aparece incrementado con un pronombre átono reflexivo. Se trata de una definición de carácter formal puesto que, desde el punto de vista del significado, incluye tanto oraciones pronominales con sentido puramente reflexivo (p. ej. con lavarse) como otras de carácter pseudo-reflexivo (p. ej. con desmayarse) y las oraciones como

Se pasaron los trabajos a ordenador. [pasiva]

Se agasajó a los invitados. [impersonal]

Por aquí se llega a Madrid. [impersonal]

Estas manchas no se quitan con nada. [media]

que en ningún modo se pueden interpretar como reflexivas.» (Mendikoetxea: o. cit., p. 1635 ss.)

«Las gramáticas del español engloban, con frecuencia, las oraciones que aquí denominamos pasivas con se dentro de las construcciones medias, en cuanto que en una oración pasiva con se el sujeto se ve afectado. Al hablar de construcciones medias en relación a las oraciones con se es necesario, sin embargo, distinguir entre medias y pasivas (y medias e impersonales). Asimismo es conveniente separar las ‘oraciones medias con se’ del resto de las oraciones que satisfacen la definición de oración media en un sentido amplio (oraciones pronominales) en las que el sujeto es ‘afectado’: reflexivas, pseudo-reflexivas, etc.). [...]

Las oraciones medias con se son proposiciones estativas, de aspecto genérico, que necesitan la presencia de algún modificador adverbio (p. ej. muy bien, fácilmente, con lejía, más deprisa). Por lo tanto tienen propiedades de carácter más restringido que las pasivas con se y por ello pueden considerarse como una subclase de ellas. Nos referimos a las oraciones medias con se como

Esta camisa se lava muy bien con lejía.

Las luces reflectantes se ven fácilmente.

Los trabajos escritos a máquina se leen más deprisa.

como oraciones medias-pasivas. [...]

Del mismo modo, es posible distinguir un tipo de oraciones medias que son una subclase de las oraciones impersonales (medias-impersonales).

A estos niños se les asusta fácilmente.

que se pueden interpretar de manera similar a las anteriores.

Por lo tanto, mientras que bajo una definición de las oraciones medias en sentido amplio como oraciones pronominales con sujetos afectados se incluirían oraciones reflexivas, incoativas, etc. (e incluso oraciones pasivas con se), bajo la definición restringida que adoptamos aquí, al limitarnos a las oraciones medias en construcciones con se, se incluyen únicamente oraciones como

Esta camisa se lava muy bien con lejía.

Las luces reflectantes se ven fácilmente.

Los trabajos escritos a máquina se leen más deprisa.

que son una subclase de las oraciones pasivas, a las que denominamos medias-pasivas y medias-impersonales.

El siguiente cuadro recoge de forma gráfica el contenido de este subapartado, distinguiendo entre las oraciones medias que sólo se construyen con se (oraciones medias con se) y otras oraciones medias que, además de se admiten me, te, etc. Quedan fuera de este cuadro otras oraciones que contienen estos morfemas y a las que no hemos considerado entre las oraciones medias, por ejemplos las que contienen los llamados dativos éticos

Este niño me come muy bien.

u oraciones en las que la presencia del morfema se asocia con un significado aspectual

El niño se comió la sopa.

El niño se durmió.

 

Las oraciones medias

 

Oraciones medias con se

 

Medias-pasivas

Esta camisa se lava muy bien

Medias-impersonales

A estos niños se les asusta fácilmente.

 

 

 

Otras oraciones medias

 

Incoativas o

Inacusativas

El bosque se quemó.

Tú te quemaste.

El perro se asustó.

Vosotros os asustasteis.

 

 

 

 

Oraciones

Pronominales

 

Reflexivas

Los niños se lavan.

Nosotros nos lavamos.

Vosotros os laváis.

 

Pseudo-reflexivas

Juan se desmayó.

Yo me desmayé.

Tú te desmayaste.

 

En resumen, en este apartado hemos querido mostrar lo complejo de la relación forma-significado con referencia a las oraciones con se que tradicionalmente se han denominado pasivas, medias e impersonales. Oraciones como

Se pasaron los trabajos a ordenador.

son pasivas de acuerdo a criterios sintácticos que relacionan el sujeto gramatical de una oración pasiva con el objeto de la correspondiente oración activa:

Sandra pasó los trabajos a ordenador.

Estas oraciones difieren de las llamadas impersonales como

Se agredió a una periodista.

cuyas características formales se asemejan a las de las oraciones activas.

Semánticamente, la interpretación de estas oraciones es muy similar. En cuanto a las oraciones medias, el uso de este término en sentido amplio cubre una serie de oraciones con distintas características formales y semánticas pero que se caracterizan por la presencia de un pronombre de primer, segunda o tercera persona y por tener sujetos ‘afectados’. Nos centramos aquí únicamente en aquellas oraciones medias directamente emparentadas con las oraciones pasivas e impersonales: las oraciones medias con se, entre las que distinguimos oraciones medias-pasivas y oraciones medias impersonales

[Mendikoetxea, Amaya: “Construcciones con se: medias, pasivas e impersonales”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. 2, pp. 1640-1642]

Las oraciones medias en se sólo se pueden construir con se, quedando excluidos los pronombres de primera y segunda persona (me, te, nos, os) y tienen un sujeto nocional implícito. En ellas se predica una cualidad inherente al sujeto gramatical (objeto nocional).

Las otras oraciones medias son pronominales, es decir, se caracterizan por la presencia de un pronombre de primera, segunda o tercera persona, y por satisfacer la definición de oraciones medias en sentido amplio: tener sujetos ‘afectados’. Son las incoativas o inacusativas, las reflexivas y las pseudo-reflexivas (propiamente pronominales).

«Diátesis, voz, alternancias verbales y clases de verbos:

Concebimos la diátesis verbal como la relación que se establece entre los papeles semánticos subcategorizados por un verbo y la expresión superficial de tales papeles semánticos como relaciones sintácticas3. Por ejemplo, el verbo romper en castellano exige un agente y un paciente que, de manera no marcada, se realizan, respectivamente, como un sujeto y un objeto, como en "Juan rompió el vaso". El concepto de diátesis posee una estrecha conexión con el concepto de voz, entendida como la concreción de determinados tipos diatéticos en ciertas construcciones gramaticales que implican un reflejo en la morfología verbal. Por ejemplo, en castellano, la construcción activa (no marcada morfológicamente) realiza la diátesis no marcada de un verbo, mientras que la voz pasiva (caracterizada morfológicamente con una forma verbal perifrástica) y la voz media (caracterizada por la forma verbal clítica se) realizarían alguna de las diátesis marcadas de un verbo. Así, tanto en la construcción pasiva "El vaso fue roto por Juan", como en la construcción media "El vaso se rompió", se invierte la asignación de funciones semánticas propia de la activa, asignándosele al sujeto el papel de paciente y al objeto el papel de agente (ausente en la voz media). 

En este sentido, las alternancias verbales (también denominadas alternancias diatéticas) serán las diferentes asociaciones que se pueden establecer, con reflejo en la morfología verbal o sin él, entre las funciones semánticas de los argumentos exigidos por el verbo y las funciones sintácticas que estos desempeñan. Por ejemplo, el verbo romper en castellano admitiría entre otras las siguientes alternancias, donde se representan los argumentos verbales mediante el formato [sintaxis/semántica] y la morfología verbal pasiva o media mediante las indicaciones [V+Pas] o [V+se]: 

a. ella cargó las maletas en el coche [sujeto/agente, objeto/locatum, compl-en/locativo]

b. ella cargó el coche de maletas [sujeto/agente, objeto/locativo, compl-de/locatum]

c. ella cargó las maletas [sujeto/agente, objeto/locatum]

d. ella cargó el coche [sujeto/agente, objeto/locativo]

e. las maletas fueron cargadas en el coche por ella [sujeto/locatum, compl-en/locativo, compl-por/agente] [V+Pas]

f. el coche fue cargado de maletas por ella [sujeto/locativo, compl-de/locatum, compl-por/agente] [V+Pas]

g. las maletas fueron cargadas por ella [sujeto/locatum, compl-por/agente] [V+Pas]

h. el coche fue cargado por ella [sujeto/locativo, compl-por/agente] [V+Pas]

i. las maletas fueron cargadas en el coche [sujeto/locatum, compl-en/locativo] [V+Pas]

j. el coche fue cargado de maletas [sujeto/locativo, compl-de/locatum] [V+Pas]

k. las maletas se cargaron en el coche [sujeto/locatum, compl-en/locativo] [V+se]

l. el coche se cargó de maletas [sujeto/locativo, compl-de/locatum] [V+se] 

Partimos de la hipótesis defendida por Levin (1993) de que el comportamiento sintáctico de los verbos está estrechamente relacionado con su significado y, en consecuencia, de que los verbos pertenecientes a una misma clase semántica comparten un conjunto semejante de alternancias verbales. En esta comunicación, mostraremos los resultados preliminares de la aplicación de esta teoría a la clase de los verbos de cambio en gallego. 

[Fuente: Javier Gómez Guinovart / José Luis Aguirre Moreno (Universidade de Vigo):

Léxico y sintaxis en el procesamiento de las diátesis verbales]

 

«Recibe el nombre de DIÁTESIS cada una de las estructuras gramaticales que permiten expresar los argumentos de un verbo y las relaciones que se establecen entre ellos. Se denominan VOCES las manifestaciones morfológicas y sintácticas de la DIÁTESIS, más en concreto los exponentes de la flexión verbal que vinculan las funciones sintácticas de los verbos con las semánticas. Se distinguen tradicionalmente VOZ ACTIVA, que vincula las funciones de sujeto y agente (o, en general, de ‘participante activo’ en un proceso), y la VOZ PASIVA, que relaciona las de sujeto y paciente. La voz media del griego y de otras lenguas relaciona casi siempre el sujeto con el participante que experimenta un proceso, sea este físico o anímico, sin que trascienda a otra entidad. El término VOZ MEDIA se ha aplicado también a las lenguas románicas, incluido el español. En las lenguas de otras familias lingüísticas es posible establecer, mediante recursos flexivos, otros vínculos sintácticos mucho más complejos entre los argumentos de los verbos, por lo que el número de voces que se distinguen es mayor. Algunos gramáticos contemporáneos usan el concepto de ‘voz’ en el sentido más general que se ha dado al de diátesis. El término voz se empleará aquí de manera restringida, ya que –a diferencia de lo que sucedía en latín, y sucede hoy en muchas lenguas no románicas– no existen en español morfemas flexivos de voz, paralelos a los de tiempo, aspecto, modo, persona o número.»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 41.1.a]

«El término VOZ MEDIA se aplica tradicionalmente a los verbos intransitivos que designan cambios de estado, así como procesos experimentados por algún sujeto que no suele ejercer control directo sobre ellos. Muchos verbos latinos expresaban en voz pasivas estos significados: terrēri (‘asustarse, amedrentarse’), solvi (‘liberarse’), mutāri (‘cambiar’), verti (‘volverse’), etc. La flexión de estos verbos manifiesta rasgas característicos de las oraciones pasivas, pero la morfología pasiva del latín destaca la presencia de un elemento que recibe o experimenta alguna acción, sin que sea imprescindible la existencia de un agente que la cause. Tiene particular interés el hecho de que el latín admitiera el uso de algunos de estos verbos en su interpretación pasiva además de en la reflexiva. Así, formas como lavārai, vestīri, tondēri, adornāri, etc., eran utilizadas tanto para expresar sentidos pasivos (‘ser lavado’, ‘ser vestido’, ‘ser afeitado’, ‘ser adornado’) como valores reflexivos (‘lavarse’, ‘vestirse’, ‘afeitarse’, ‘adornarse’).»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 41.13c]

«En el sentido restrictivo del concepto voz, este término se aplica a las manifestaciones morfológicas de la diátesis. Si la voz es un exponente morfológico de la diátesis, no es del todo correcto analizar las oraciones pasivas del español como manifestaciones de la voz pasiva

El atleta fue galardonado,

y que esta forma de diátesis se expresa con los recursos sintácticos (“ser + participio”), no con recursos morfológicos. Los verbos pronominales contienen pronombres átonos como parte de su estructura morfológica: cansarse, cerrarse y otros muchos. Ha sido muy debatida la cuestión de si el término VOZ MEDIA es apropiado para designar la estructura gramatical que corresponde a estas unidades. Muchos gramáticos responden afirmativamente, pero otros no se suman a esta opinión y entienden que los pronombres átonos no deben asimilarse a los morfemas flexivos. Como es sumamente polémico que en el español exista una voz media (sin desvirtuar el sentido del término voz), se evitará aquí este término. Es útil, en cambio, la expresión CONSTRUCCIÓN MEDIA aplicado a las oraciones intransitivas que expresan cambio de estado, sea con verbos pronominales

Se secan los campos

o no pronominales

Crece la hierba.

También lo es distinguir entre la interpretación media de una oración refleja

Me mojé 'Resulté mojado'

y la interpretación reflexiva

Me mojé 'Vertí algún líquido sobre mí mismo'.

Existen relaciones sistemáticas de forma y sentido entre las oraciones que muestran los procesos en desarrollo y las que presentan la acción de llevarlos a cabo, así como las que describen los estados en los que desembocan.»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 41.13e]