DIASYSTEM

Diasistema

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl. / Ver:

VARIETÄTENRAUM

«Diasistema

Fue José Pedro Rona, en 1970, quien se planteó el problema de dar a la Sociolingüística un enfoque estructural y coherente. Empezó por delimitar varios conceptos diferentes que están incluidos en el término lengua. Rona distingue tres conceptos diferentes de lengua:

- L1  = lengua, que se opone a habla.

- L2  = lengua, opuesta a los dialectos y variedades regionales.

- L3  = lengua con sus dialectos y variedades opuestas a otras lenguas.

En la L3  es donde se puede estudiar la estratificación interna que posee la de una comunidad lingüística. Por tanto, excluye del estudio sociolingüístico, a L1  y L2.

Rona distingue dos clases de Sociolingüística:

- La estrictamente lingüística, que estudia la estratificación interna de L3.

-La extralingüística, que se enfrenta con las influencias de la sociedad sobre L3 y de los efectos de L3 sobre la sociedad.

Este autor, para el concepto de L3  adopta el término de diasistema que abarcaría tanto los aspectos horizontales y geográficos como los verticales o diastráticos.

Según Rona el diasistema ideal estaría representado por un cubo con tres ejes:

Los tres ejes del cubo reciben los nombres de:

a)     Eje diatópico: representa el estudio de la L3 en el espacio. La disciplina lingüística que se ha ocupado de ello ha sido la Geografía Lingüística, que busca la diversidad de realizaciones según los puntos geográficos para representarlos posteriormente en mapas (Cartografía Lingüística). La Dialectología ha sido principalmente buscadora de diferentes usos lingüísticos en el espacio, en las monografías sobre hablas locales.

b)     Eje diastrático: representa el estudio de la diversidad lingüística según los estratos sociales donde tenga lugar. En este eje importa, sobre todo, comprobar las distintas pronunciaciones y hábitos lingüísticos por estamentos sociales. En los trabajos dialectológicos de la Escuela Española de Lingüística se había tenido en cuenta, antes de aparecer el estudio matemático de estos hechos, la íntima vinculación entre los factores lingüísticos y los factores sociales, en el desarrollo de los cambios lingüísticos.

c)      Eje diacrónico: representa el estudio de los usos lingüísticos en el transcurso del tiempo. Este estudio ha sido practicado en España en la escuela de Menéndez Pidal, en el análisis de la Paleo-geografía Lingüística; en ella se analizan las varias etapas de un cambio en los documentos antiguos, pudiendo observar el desarrollo total de una evolución durante varios siglos.

El análisis de la estratificación interna del diasistema impondría:

a.      Descripción de un conjunto de idiolectos diatrópica, diastrática y diacrónicamente, o sea, un idiolecto de un estrato socio-cultural teniendo en cuenta el espacio y el tiempo.

b.      La comparación de los usos de unos estratos sociales con otros.

c.       El influjo de un estrato sobre otro, observando la interrelación que existe entre el modo de hablar de unas y otras clases sociales.

Eugenio Coseriu, entre el hablar individual y el sistema abstracto de una lengua, introduce el concepto de norma que es variable según los límites y la índole de la comunidad social. El esquema que propone Coseriu para representar estos datos es el que sigue:

Coseriu explica su esquema como sigue:

1.      El cuadro mayor A-B-C-D representa el hablar efectivamente comprobado, es decir, los actos lingüísticos concretamente registrados en el momento de su producción.

2.      El cuadro intermedio a-b-c-d representa el primer grado de abstracción, es decir, la norma, que contiene sólo lo que en el hablar concreto es repetición de modelos anteriores.

3.      El cuadro menos a’-b’-c’-d’ representa el segundo grado de abstracción o formalización, es decir, el sistema, que contiene sólo lo que en la norma es forma indispensable y oposición funcional.

La lengua vulgar española tiene gran difusión y coincide, en muchos rasgos, en las diversas regiones castellanas de España e Hispanoamérica. El castellano vulgar es el fondo común del pueblo rústico, del bajo pueblo ciudadano e, incluso, del habla descuidada de la gente culta en muchas realizaciones fonéticas.

El habla vulgar se caracteriza por rasgos diferenciadores en el léxico: - mercar por comprar, mesmo, nacencia, endenantes -, especialmente en la fonética – áora por ahora, cuerta por corta, paine por peine, rial por real, piazo por pedazo, anque por aunque -, y en algunos usos morfológicos – la reuma, la fantasma, la vinagre

[Pérez Moreta, J. / Viudas Camarasa, A.: Lengua española. Madrid: ed. sm, 1992, pp. 306-308]