DIACHRONISCH  

Diacrónico

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Synchronisch / Synchronie vs. Diachronie / Grammatikalisierung / Lautwandel / Sprachwandel

 

Historisch orientierte Betrachtungsweise.

Diachronie [gr. chrónos ‘Zeit’].

Von F. de Saussure eingeführte Bezeichnung für die von den Junggrammatikern im 19. Jh. fast ausschließlich betriebene Historisch-Vergleichende Sprachwissenschaft, deren atomistische Vorgehensweise von de Saussure heftig kritisiert wird. In der Dichotomie Synchronie vs. Diachronie wird der D. eine untergeordnete, die synchronische Betrachtungsweise allenfalls ergänzende, Funktion zugewiesen. Die insgesamt ahistorische, rein deskriptive Sprachbetrachtung strukturalistischer Forschungsrichtungen hat diese Gewichtung weitgehend übernommen. Erst seit Mitte der 60er Jahre sind Probleme der Sprachveränderung wieder stärker ins Forschungsinteresse gerückt.“ [Bußmann, H., S. 176]

Diacrónico:

Relativo al eje de las sucesiones en el tiempo. El concepto de sucesión en el tiempo de los hechos lingüísticos es señalado por Georg von Gabelentz, que usa el término aufeinanderfolgend; Saussure retoma el concepto traduciéndolo con diachronique e introduce el concepto de diacronía, que es la dimensión temporal de la lengua. ¹ sincrónico.“ [Cardona, G. R., p. 80]

„Tanto el sentido predicativo como el sentido perifrástico de un verbo son meras variantes del uso de su valor fundamental. El planteamiento historicista decimonónico que acabamos de comentar llega incluso a suponer que las variantes intermedias son fases de transición en que todavía la lengua no ha llegado a su estado ideal. Se ignora así que, en todas las etapas de su existencia, el idioma presenta una situación perfecta.“

[Morera, Marcial: Diccionario crítico de las perífrasis verbales del español. Pt°. del Rosario, 1991, p. 44]

Diacronía

Sobre diacronía lingüística se expresaba Dámaso Alonso, al comentar a Saussure: «Saussure llamaba a los neologismos fonéticos cambios y a los analógicos creaciones; pero unos y otros son hechos de diacronía, y los analógicos, ya tal como Saussure los comprendía, destruyen su principio propuesto: sin posible escape, las creaciones analógicas son a la vez sincronía y diacronía [...] La etimología popular (opuesta a la etimología fonética), los calcos lingüísticos, la evitación de homonimias, las reacciones fonéticas, las regresiones, etc., ... tanto en la finalidad como en la operación de cumplimiento cuentan con el sistema en cuyo seno se realizan. Contra el principio de Sussure, la diacronía se genera en la sincronía».

Y García de Diego ha manifestado: «Enalteciendo [la] supuesta quietud del lenguaje, en las obras lingüísticas modernas se ha puesto de moda la distinción entre lengua sincrónica y diacrónica. Entre los más opuestos juicios sobre esta teoría se han planteado cuestiones anexas tan extrañas como estas: si es mejor el estudio sincrónico, en quietud, de un idioma que el diacrónico; si es mejor estudiar la gramática de la lengua actual o estudiarla en sus vicisitudes anteriores. Cuestión planteada en términos impropios, porque mejor para un acontecimiento somero y práctico es tener una idea clara de la lengua actual que una noción confusa de la evolución anterior; pero nadie duda que lo mejor es saber la lengua actual y los pasos pasados que la han conducido a su actual situación. Lo mejor, sin duda alguna, es conocer no uno, sino muchos sincronismos, que suman una diacronía; como en una foto es mejor conocer una película, que puede detenerse y estudiarse en cada toma, que una sola toma estática, que nada nos dice de las tomas anteriores. Saussure dice que en una jugada de ajedrez lo que interesa es aquella jugada y no las pasadas, pero nosotros creemos que en el ajedrez, y en la fotografía, y en la lengua, la gran ciencia no es la visión de una jugada, sino la visión correlativa de las jugadas enlazadas con la presente».”

[Abad, Francisco: Diccionario de lingüística de la escuela española. Madrid: Gredos, 1986, p. 92-93]