DEDUKTION  

Deducción

(Recop.) Justo Fernández López

 

Abduktion

1.      En fonética articulatoria, la ‘abducción’, término que se toma de la anatomía, es el movimiento opuesto a la aducción, y consiste en la separación de las cuerdas vocales, con la consiguiente abertura de la glotis, dejando paso a la columna o corriente de aire subglótico procedente de los pulmones, e interrumpiendo, consecuentemente, la actitud vocal previa. [...]

2.      En el paradigma generativista y, más en concreto, en la teoría de la adquisición del lenguaje, se llama ‘abducción’, de acuerdo con Chomsky (1979: 71), a la capacidad natural que tiene la mente humana para concebir teorías concretas. Es un principio, una especie de instinto mental, desarrollado en el curso de la evolución, que pone límites a las hipótesis admisibles. En la adquisición de la primera lengua, esta restricción innata limita las hipótesis permisibles que el niño pueda hacer sobre la forma de la gramática de dicha lengua. Chomsky basa sus reflexiones en las ideas del filósofo Peirce, quien define la ‘abducción’ como el primer paso inferencial durante la formación y el mantenimiento de una hipótesis, ya como simple interrogación, ya como proposición sobre la que se tiene cierto grado de confianza. Dentro de la metodología triádica de Peirce (iconos, índices y símbolos; primariedad, segundidad y terceridad, etc.), es un constituyente de la tríada llamada ‘abducción’, inducción, deducción.

3.      A la investigación lingüística general puede extenderse también la reflexión del punto anterior. De acuerdo con el DRAE, la ‘abducción’ es el silogismo cuya premisa mayor es evidente y la menor, menos evidente o sólo probable. Como afirma A. Herrero (1989: 16-17) siguiendo a Peirce, las ‘abducciones’, que no son escasas en el razonamiento cotidiano, son inferencias probables, y por tanto, más débiles, porque asumen los límites de la demostración inductiva y la exclusión propia del razonamiento deductivo. La forma lógica de las tres citadas inferencias (deducción, inducción y abducción) tiene una secuencialidad en un proceso inferencial completo, como a continuación se señala. Deducción: Regla: «Las judías de ese saco son blancas». Caso: «Estas judías vienen de ese saco». Resultado: «Estas judías son blancas». Inducción: Caso: «Estas judías vienen de ese saco». Resultado: «Esas judías son blancas». Regla: «Las judías de ese saco son blancas». Abducción: Resultado: «Estas judías son blancas». Regla: «Las judías de ese saco son blancas». Caso: «Estas judías vienen de ese saco».

La verdad de la hipótesis ‘abducida’ implica para Peirce también deducción e inducción, ya que de la hipótesis formulada se extrae el resultado o consecuencias, primero deductivamente, y, a continuación, se prueba la verdad de la hipótesis comprobando inductivamente esas consecuencias.

Para Peirce, en la ‘abducción’ y en la ‘inducción’ se parte de la ausencia de conocimiento. La diferencia entre ambas está dada por lo siguiente: mientras que en la ‘inducción’ se desconoce si además de los objetos que se sabe poseen ciertas características existen otros que también las poseen, en la ‘abducción’, en cambio, se desconoce si, además de las características que se sabe que poseen ciertos objetos, los mismos tienen otras no implicadas por aquéllas.”

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 1-2]