COPRETÉRITO o PRETÉRITO IMPERFECTO

Imperfekt

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Tempus / Tempus und Aspektsystem des Spanischen / Tempusformen / Tempussystem des Spanischen

 

«Copretérito

Término utilizado por Andrés Bello para designar al pretérito imperfecto de indicativo, porque su acción coexiste con otra en el pasado: cuando llamaste, estaba en casa

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 1968, p. 116]

«Copretérito

Según la nomenclatura introducida por A. Bello para los tiempos verbales, ‘copretérito’ es el término que aluda al tiempo que más comúnmente se denomina pretérito imperfecto. Asaba, jugaba, por ejemplo, son ‘copretéritos’ de asar y jugar, respectivamente. La denominación, de conformidad con el sistema utilizado por Bello, se justifica porque, según su significado básico, formas como asaba o jugaba sitúan la acción en un momento simultáneo, coexistente con (de ahí el prefijo co-) otro momento, otra acción o situación anterior (y, por tanto, pretérita) con respecto al momento del habla o de la enunciación:

Yo asaba las chuletas cuando llamaron a la puerta.

Alberto jugaba al fútbol a los trece años.

(los “trece años” de Alberto se sitúan en un periodo de tiempo anterior al momento del enunciado).»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 151]

 

«Existen varios desarrollos del análisis del pretérito imperfecto como copretérito. Una serie de propuestas, elaboradas en modelos teóricos diversos, tienen en el hecho de suponer que las oraciones construidas en pretérito imperfecto necesitan un DOMINIO o MARCO anterior al momento del hable en el que se sitúa el evento al que se hace referencia. Tal entorno se presenta unas veces como situación pretérita, otras como escenario, como espacio mental paralelo o como plano inactual, entre otras denominaciones. En estos análisis, el pretérito imperfecto no ha de poseer un pretérito como antecedente temporal, al menos no en la forma en que un pronombre reflexivo ha de encontrar un antecedente en cierto entorno sintáctico para poder ser interpretado. En su lugar, la situación pasada que ha de suponerse es abstracta y ha de ser EVOCADA por el hablante aunque no esté verbalizada. Así en

A Luisa le presentaron dos muchachos; uno de ellos era rubio, y el otro, moreno,

el dominio o marco necesario para interpretar era sería la situación en la que se realiza determinada presentación. Al ubicar en ese marco o ese escenario a los dos muchachos de los que se habla, se obtendrían inferencias correctas, puesto que el ser rubio pasa a ser una característica de uno de los muchachos que presentaron a Luisa. De esta forma, era rubio deja de denotar una propiedad relativa al tiempo en que se realizó cierta presentación, tal como se pretende. Desde este mismo punto de vista, no es preciso dar forma lingüística al marco necesario para interpretar el ejemplo, Los mayas poseían conocimientos muy amplios de matemática, pero sí evocarlo de manera implícita. Esta postura suele ser aceptada por los defensores de la B (el rasgo aspectual del pretérito imperfecto es innecesario si el temporal se interpreta como tiempo relativo o secundario, es decir, si se adopta el análisis tradicional del pretérito imperfecto como copretérito), pero se considera demasiado vaga entre los proponentes de la opción A (el pretérito imperfecto posee un rasgo temporal (PASADO) y otro aspectual (IMPERFECTIVO). Estos rasgos son suficientes, por lo que el concepto tradicional de ‘copretérito’ resulta innecesario).

Se han planteado extensiones de la noción de ‘marco’ o de ‘escenario’ evocados por el pretérito imperfecto para que abarque situaciones no solo pretéritas, sino también supuestas, por tanto irreales. De esta forma, se puede dar cabida –entienden algunos gramáticos– a muchos de los llamados USOS MODALES de este tiempo, como el IMPERFECTO ONÍRICO o DE FIGURACIÓN.»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 23.11a-b]