ESPAÑOL COLOQUIAL

Umgangssprache

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Hoch- und Umgangssprache / Standardsprache / Dialekt / Idioma

 

«Umgangssprache

(1) Vorwiegend in der deutschen Germanistik gebrauchter Terminus für den großen und heterogenen Bereich von Sprachvarietäten zwischen Hochsprache/Standardsprache einerseits und kleinräumig gebundenen Dialekten andererseits (Umgangssprache als eine Art „Ausgleichsvarietät“ zwischen Hochsprache und Dialekt, die zwar deutliche regionale Färbung, jedoch keine extremen Dialektismen aufweist).

(2) Bezeichnung einer Stilschicht, die für informellere, privatere Situationen angemessener erscheint als die eher auf formelle Situationskontexte beschränkt bleibende Hochsprache; entspricht in dieser Verwendung dem engl. colloquial speech». [Bußmann, H., S. 814]

«Umgangssprache

(Sprachw.) Sprache, die im täglichen Umgang mit anderen Menschen verwendet wird; nicht der Standardsprache entsprechende, aber weitgehend akzeptierte, meist gesprochene überregionale Sprache: U. sprechen; ein Ausdruck aus der U.; in der U. steht nach »wegen« meist der Dativ. / Sprache, in der eine Gruppe miteinander umgeht, sich unterhält». [DUDEN – Deutsches Universalwörterbuch]

«Zur Definition des Begriffs español coloquial verweise ich auf Werner Beinhauer (Spanische Umgangssprache, Bonn, 1930, S. V), Emilio Lorenzo (“Consideraciones sobre la lengua coloquial. Constantes y variables”. In: Lapesa, R. (coord..), Comunicación y Lenguaje. Madrid 1977, S. 172), Brian Steel (A Manual of Colloquial Spanish, Madrid 1976, S.12f), Vigara Tauste (Aspectos del español hablado, Madrid  1980, S.10ff). Alle diese Autoren betonen, dass Umgangssprache nicht mit gesprochener Sprache gleichzusetzen ist, da manche Formen gesprochener Sprache lediglich die mündliche Realisierung schriftlich konzipierter Sprache darstellen. Entscheidend für den Begriff Umgangssprache – nicht nur der spanischen – ist, dass es sich um natürliche, spontane Rede in einer alltäglichen, informellen Situation handelt.» [Beerbom, Christiane: Modalpartikeln als Übersetzungsproblem. Frankfurt am Main: Peter Lang, 1992, S. 53]

Uso

Empleo medio que los hablantes hacen de la lengua. El uso es invocado, a menudo, para decidir en los problemas de corrección lingüística.

Lengua de uso [A. Umgangssprache]: Modalidad lingüística que utilizan los hablantes de una lengua en sus relaciones cotidianas. Se opone a lengua especial. Se denomina también lengua coloquial, y no debe confundirse con lengua vulgar (= lengua del vulgo inculto).”

[Lázaro Carreter, F., Dicc. d. t. filol., p. 402]

„Entendemos por lenguaje coloquial el habla tal como brota natural y espontáneamente en la convivencia diaria, a diferencia de las manifestaciones lingüísticas conscientemente formuladas, y por tanto más cerebrales, de oradores, predicadores, abogados, conferenciantes, etc., o las artísticamente moldeadas y engalanadas de escritores, periodistas o poetas. Casi todos los métodos, incluso los mejor hechos, que para el estudio del español han venido publicándose en Alemania, aspiran poco menos que exclusivamente a enseñar la lengua literaria, en tanto que las particularidades del lenguaje hablado, salvo algunos estudios y artículos desperdigados por revistas y periódicos, quedan limitadas a esporádicas observaciones marginales o anotaciones a pie de página. Es error muy difundido confundir el lenguaje cotidiano que se habla, con la lengua también cotidiana, pero escrita o impresa, de comerciantes o periodistas, la utilidad de cuyo conocimiento no pretendemos negar. Sin embargo, al tratar de lenguaje coloquial nos referimos únicamente a la lengua viva conversacional. Por cuanto sus medios expresivos no constan tan sólo de elementos sintáctico-estilísticos por un lado, y de vocablos y giros, o sea de elementos lexicológicos, por el otro; a todos ellos se agregan los medios dinámicos de entonación, gesto y mímica.

No faltará quien me pregunte: el conocimiento del lenguaje coloquial, de evidente utilidad para la práctica del idioma hablado, ¿qué valor podrá tener para el teórico o el erudito interesado preferentemente en estudiar obras literarias? Y yo contesto: quien niegue la trascendental importancia de dicha materia precisamente también para el estudio de la literatura, olvida que la lengua – incluso de poetas y literatos y aun de eruditos, sobre todo los de habla española – arraiga profundamente en el subsuelo del lenguaje familiar y popular, del que se nutre a diario. Por tanto, sólo será capaz de sentir, captar y apreciar las últimas intenciones y exquisiteces incluso de un lenguaje artístico, quien conozca también la materia prima de que éste está amasado, o sea, la lengua del pueblo, del ambiente en que vive el artista, la que este mismo habla a diario. Es más: no me recato en afirmar que quien no está debidamente familiarizado con el lenguaje coloquial, tampoco puede dominar realmente la lengua escrita. Podrá si acaso, a fuerza de estudiar gramática, llegar a expresarse con alguna corrección, pero esto no equivale, ni mucho menos, a lo que yo entiendo por dominio verdadero del idioma.”

[Beinhauer, Werner: El español coloquial. Madrid: Gredos, 1958, p. 9-10]

“Siempre me ha preocupado esta maravilla diaria, el lenguaje, enraizado en nuestras vidas, nuestra marca de hombres. Y, claro está, más que ninguna otra lengua la que hablo: no la castellana de tiempos antiguos o la de la literatura, sino la que hablamos todos los días. Y así casi no pasa uno en que por algunos momentos no me detenga a pensar sobre algunos de esos curiosos giros que oímos y empleamos, troquelaciones que a veces parecen del todo inexplicables. [...] Qué portentosa variedad, abundancia, fértil complicación, esto que hablamos u oímos todos los días: qué extraordinario mecanismo llevamos dentro, qué fino en la captación de los matices, qué rápido y certero en las reacciones, cómo y con qué facilidad refleja el carácter de los hombres de España. Y qué desconocido nos es. Por eso nos asombra encontrarlo – y casi encontrarnos – en el libro de Beinhauer: la lengua española viva, corriente y moliente, que en su mayor parte no está registrada en ningún sitio, y que en vano buscaremos en diccionarios y gramáticas. El autor la ha extraído de la vida misma, de su experiencia directa en medios españoles: y cuando no, de autores contemporáneos (de teatro o de novela) que usan abundantemente los modos coloquiales. Cierto que éstos algunas veces inventan, es decir, crean estilísticamente nuevos giros o frases: pero, cuando así ocurre, lo creado está en la línea del genio idiomático, y suele reducirse a mera variante intensificadora de una troquelación ya existente. Todos los ejemplos de Beinhauer pueden considerarse español vivo contemporáneo.”

[Dámaso Alonso: “Unas palabras”. Prólogo a Beinhauer, Werner: El español coloquial. Madrid: Gredos, 1958]

«Lengua estándar

Se llama lengua estándar, o lengua común, a la utilizada como modelo, por estar normalizada, de acuerdo con las normas prescritas, como correcta. Ésta es la lengua que usan los medios de comunicación, los profesores, los profesionales, etc. Por lo general, el concepto de ‘estándar’ se aplica sólo al léxico y a la morfosintaxis, estando excluido del mismo las variedades fonológicas (cf acento, dialecto). Dicho con otras palabras, tan ‘estándar’ es el español hablado con acento andaluz o valenciano como el de Castilla, siempre que el léxico y la sintaxis correspondan a la norma. La lengua estándar tiene variantes, que van desde la lengua coloquial, o lengua familiar, hasta la académica o solemne. La primera se caracteriza por el uso de palabras y enunciados que tienen más carga expresiva, afectiva o emotiva. El término culto lo mismo puede aplicarse al concepto de ‘lengua estándar’ que al de registro académico, formal y solemne. La ‘lengua coloquial’ se diferencia del llamado lenguaje convencional, caracterizado por una fraseología formulística, propia de la función fática del lenguaje (cf función del lenguaje), en la que abundan modismos, refranes, saludos, felicitaciones, expresiones eufemísticas (“¡Le llegó la hora!”) y de autoafirmación (“Te lo digo yo”, “¿Sabes?”, etc.).»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 323]

«coloquial

1. adj. Perteneciente o relativo al coloquio.

2. adj. Propio de una conversación informal y distendida. Expresión coloquial. Tono, estilo coloquial». [DRAE]

 «La presente gramática del español es sincrónica, aunque contiene numerosas referencias a la historia de la lengua, y está concebida como obra a la vez descriptiva y normativa. Presenta las variantes gramaticales que se consideran propias de la lengua estándar en el mundo hispanohablante, atendiendo preferentemente a los registros formales, pero reflejando también fenómenos característicos de la lengua coloquial. Procura ser sensible a la variación geográfica, a los niveles de lengua (o sociolectos) de los hablantes —es decir, a las variantes propias de ciertas capas sociales o de determinados grupos profesionales—, así como a los registros o estilos lingüísticos que un mismo hablante puede manejar, esto es, a las variedades formal, coloquial, u otras que están determinadas por situaciones comunicativas específicas. Desde el punto de vista doctrinal o teórico, pretende combinar las mejores aportaciones de la tradición gramatical hispánica con algunos logros de la gramática contemporánea. En consonancia con este propósito, la terminología utilizada toma la tradicional como punto de partida, aunque incorpora varios conceptos analíticos no habituales en ella, pero extendidos en la investigación lingüística actual».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid, 2010, § 1.1.2b]

«Se distinguen en esta obra las secuencias gramaticales o agramaticales de las construcciones correctas o incorrectas. La presente gramática procura ser, además, sensible a la VARIACIÓN GEOGRÁFICA, si bien no puede precisar la distribución de cada fenómeno como lo haría un tratado de dialectología. Mientras que en las obras dialectológicas se procura que la caracterización geográfica de cada fenómeno mencionado sea lo más exacta posible, en las gramáticas se pone mayor énfasis en la descripción de las pautas morfológicas y sintácticas a las que esas opciones corresponden, así como en los diversos factores que permiten relacionar de modo objetivo la forma con el sentido. La descripción gramatical que aquí se lleva a cabo atiende asimismo a los diversos NIVELES DE LENGUA (también llamados SOCIOLECTOS) que se reconocen entre los hablantes, en el sentido de las variantes que corresponden a ciertas capas sociales o a determinados grupos profesionales. Aunque de manera más limitada, pretende atender además a REGISTROS o ESTILOS lingüísticos que un mismo hablante puede manejar, es decir, a la variedad formal, coloquial, espontánea u otras que están determinadas por situaciones comunicativas específicas».

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid, 2009, § 1.2k]