ALTERNANZ

Alternancia

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Allomorph

 

«Alternancia, alternante

1.    En lingüística diacrónica, ‘alternancia’ es el cambio fonético regular de determinadas vocales o consonantes en palabras que se encuentran relacionadas etimológicamente. [...]

2.    Aunque la ‘alternancia’ es, en principio, un término de la diacronía, también se usa en sincronía, para aludir a las relaciones existentes entre distintas formas o variantes de una unidad lingüística sean del nivel que sean. Pero es en morfología en donde más arraigo tiene este término y aquí alude a la modificación o transformación fonética regular de un morfema; cada una de las variantes es una alternante, que en lingüística estructural se llama alomorfismo. [...] En fonología ‘alternante’ equivale a alófono.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 40-41]

«Con la denominación de alternancias se suele referir en la bibliografía a la doble posibilidad de construcción que presentan algunos verbos que, con los mismos complementos, permiten la composición de dos estructuras sintácticas distintas.»

[Val Álvaro, Juan Francisco: “Estructuras léxico-semánticas de verbos con alternancias locativas”. En: Iglesias Bango, Manuel (ed.): Gramma – Temas 2, Universidad de León, 1997]

«Las alternancias

Uno de los trabajos que más ha influido en los recientes estudios léxico-semánticos sobre predicados verbales es el de Levin (1993). En este trabajo se estudian las llamadas alternancias en la realización sintáctica de los argumentos que seleccionan los predicados. Un ejemplo de alternancia verbal es el siguiente:

Cargué los paquetes en el maletero.

Cargué el maletero con los paquetes.

En ambas oraciones existe una mención básica a un cambio de lugar del argumento los paquetes, que pasa a ubicarse por medio de la acción del verbo dentro de un maletero. [...] A este tipo de alternancias se la conoce con el nombre de “alternancia locativa”.

A partir del estudio de Levin (1993), centrado en el verbo inglés, se han venido desarrollando una serie de trabajos que pretenden desentrañar las alternancias en la lengua, no como procesos excepcionales, sino, por el contrario, como ejemplos productivos de variación en la estructura sintáctica, que obedecen a una serie de principios regulares (Demonte 2002).

Aparte de la alternancia locativa ya mencionada, aquí me ocuparé de las siguientes:

Alternancia posesiva y benefactiva:

El niñato ese que arrancó la mano de la Cibeles.

El niñato ese que le arrancó la mano a la Cibeles.

Alternancia causativa-anticausativa incoativa:

El gobierno cubano ha propuesto endurecer la legislación contra la droga.

El pan se ha endurecido.

Alternancia aspectual o télica:

Juan durmió.

Juan se durmió.

Alternancia preposicional:

Los congresistas discutieron la subida de tasas.

Los congresistas discutieron de la subida de tasas.

Alternancia antipasiva (o alternancia pronominal combinada con alternancia preposicional):

Juan olvidó a sus amigos.

Juan se olvidó de sus amigos.

Alternancia causativa-anticausativa con sujeto causa-experimentante:

El mal tiempo irritó a Pedro en el primer día de sus vacaciones.

A Pedro le irritó tu actitud.

Las siete alternancias mencionadas son, sin duda, las más difundidas en español. [...]

Las alternancias han sido analizadas como índices de una relación entre el léxico y la sintaxis, pues, si bien todas ellas se manifiestan en la estructura sintáctica, se encuentran determinadas por las propiedades léxicas de los predicados, y es precisamente en este aspecto en el que reside su regularidad. Además, en muchas ocasiones las alternancias implican una variación no sólo en el esquema sintáctico sino también en el nivel semántico, con rasgos tales como telicidad, afectación, posesión, etc.»

[Rodríguez Ramalle, Teresa María: Manual de sintaxis del español. Madrid: Editorial Castalia, 2005, § 3.4]