ADYACENTES CIRCUNSTANCIALES  

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Aditamento

 

Mientras los objetos directo, preposicional e indirecto, cuando su referencia es conocida y no es necesario manifestarlos explícitamente, dejan junto al núcleo verbal un representante pronominal de su función, otros adyacentes pueden eludirse sin que persista en la oración ningún referente funcional suyo. Estos adyacentes circunstanciales se denominan así porque suelen agregar contenidos marginales a los evocados por el núcleo verbal y sus objetos. La presencia o la ausencia de los circunstanciales no modifica en esencia ni la estructura ni el sentido de una oración:

El tren efectuará su entrada dentro de dos minutos por la vía segunda,

los contenidos de los circunstanciales dentro de dos minutos  y por la vía segunda no cambian las relaciones significativas existenciales en El tren efectuará su entrada.

Dos rasgos que manifiestan dentro de la oración la relativa independencia semántica de los circunstanciales: primero, su elusión posible sin dejar rastro de su papel ni perturbar la estructura oracional; y después, su mayor capacidad de permutación dentro de la secuencia. Los circunstanciales añaden al sentido de la oración nuevos datos de la experiencia, pero no afectan al sentido concreto del núcleo o verbo, el cual, aunque aquellos adyacentes no apareciesen, seguiría designando la misma realidad.

Aunque en general los adyacentes circunstanciales pueden ser sustituidos por adverbios, ocurren casos en que no es posible, porque la lengua carece de unidades adverbiales cuyo contenido se refiera a las nociones de compañía, causa, instrumento, fin, condición, etc.

Circunstanciales y modificadores oracionales [Satzadverbien]:

Los circunstanciales internos, que por lo común denotan el modo que en la realidad adopta la noción léxica del verbo, aparecen a veces como modificadores del contenido global de la oración. En oraciones como las dos siguientes:

Los chicos han terminado felizmente sus exámenes.

Los chicos han terminado sus exámenes felizmente,

el adyacente circunstancial felizmente afecta directamente al núcleo verbal y podría sustituirse por otros con contenido semejante (Han terminado con éxito). En cambio, en estos otros ejemplos:

Felizmente, los chicos han terminado sus exámenes.

Los chicos, felizmente, han terminado sus exámenes.

Los chicos han terminado, felizmente, sus exámenes.

Los chicos han terminado sus exámenes, felizmente.

aunque ofrecen el mismo adverbio felizmente, se encuentra otra estructura. Ese adverbio, situado variablemente en la secuencia, no incide sobre el núcleo verbal, sino que afecta a todo el conjunto de la oración. Estos circunstanciales funcional a la manera de los atributos, y podrían llamarse adyacentes o modificadores oracionales.

[Alarcos Llorach, Emilio: Gramática de la lengua española. Madrid, 1994, pp. 295, 298-299]