ADYACENTES ATRIBUTIVOS DEL SUJETO  

(Recop.) Justo Fernández López

 

Vgl.:

Subjektprädikativ.  Vgl. atributo circunstancial / adverbio atributivo

 

„Adyacentes atributivos aparecen en otras circunstancias. Junto a verbos que no son copulativos puede darse un término adyacente de parejas características, esto es, que varía de número y género concordando con el número del vero y con el número y el género del sujeto explícito, según se observa en estos ejemplos:

 

 

El abogado vivía tranquilo.

La lluvia caía recia.

 

Los árboles crecían lozanos.

Las gemelas han nacido raquíticas.

 

El público escuchó silencioso.

Las olas rugen furiosas.

 

El comportamiento de estas unidades coincide con el de los atributos. Pero si estos presuntos atributos (tranquila, recia, lozanos, etc.) fuesen consabidos y se eludiesen, no dejarían un incremento pronominal invariable lo: no se diría El abogado lo vivía, La lluvia lo caía, Los árboles lo crecían. En lugar suyo aparecería una unidad adverbial, típica de las funciones circunstanciales: El abogado vivía así, La lluvia caía así, Los árboles crecían así, etc. E incluso esos adjetivos podrían trocarse por adverbios de sentido modal:  El abogado vivía tranquilamente, La lluvia caía reciamente, Los árboles crecían con lozanía, Las gemelas han nacido con raquitismo, El público escuchó en silencio, Las olas rugen con furia. Este especial adyacente puede denominarse atributo circunstancial o adverbio atributivo.

El adyacente atributivo es compatible en la misma oración con otros adyacentes: El juez dictó tranquilo la sentencia, donde aparece con objeto directo; Los espectadores hablaban del partido entusiasmados, donde hay objeto preposicional.

Por otra parte, este atributo puede situarse, como un inciso entre comas, tras el sustantivo sujeto: El juez, tranquilo, dictó la sentencia.

Otros casos de atributos circunstanciales se presentan cuando el núcleo verbal se incrementa con una unidad reflexiva acorde con la misma persona que cumple como sujeto gramatical. El atributo, a través del reflexivo, concuerda con el sujeto léxico:

 

Yo me he vuelto perezoso.

Nosotros nos hemos puesto colorados.

Los adjetivos de estas oraciones tampoco serían reproducidos en la elusión con la unidad lo de los atributos propios. No se diría ni Yo me lo he vuelto, ni Nos lo hemos puesto. Estos atributos con reflexivo quedan representados mediante una unidad adverbial o un demostrativo o se eliminan sin más:

 

Eso me he vuelto.

Así nos hemos puesto nosotros.

[Alarcos Llorach, Emilio: Gramática de la lengua española. Madrid, 1994, p. 305-306]