Atapuerca y el homo antecessor

Justo Fernández López


Atapuerca y el homo antecessor

Según los datos de las más recientes investigaciones antropológicas, la Península habría sido quizás el territorio europeo de más antiguo poblamiento humano.

El ser humano comenzó su evolución en África, continente donde se produjeron gran parte de las transformaciones posteriores. Los fósiles de los primeros homínidos, que vivieron hace entre 6 y 2 millones de años, proceden íntegramente de África. Los austrolopitecus son nuestros antepasados bípedos. Su aspecto, más allá de la postura bípeda, es el de un primate, no muy diferente de un chimpancé. Estos homínidos bípedos tienen entre tres y cuatro millones de años. Los homínidos comenzaron a emigrar desde África hacia Asia hace probablemente unos 2 a 1,6 millones de años, llegando a Europa la mayoría de ellos durante el último millón de años.

Fósiles del Hombre de Cro-Magnon presentan algunos rasgos típicos del Hombre de Neandertal, pero muchos investigadores descartan una fusión entre ambos grupos, más bien habría que hablar de una absorción parcial durante un periodo para acabar con una absorción total de los restos del pueblo. Otros autores creen que las características Neanderthalienses de algunos cráneos del Hombre de Cro-Magnon podría ser debida a un remoto origen común de ambos grupos. Al final del Paleolítico Superior el Hombre de Cro-Magnon ya se había impuesto en la zona, y el Hombre de Neanderthal había desaparecido.

LOS YACIMIENTOS DE ATAPUERCA

Atapuerca, Municipio de la provincia de Burgos, situado a 17 km de su capital, con 133 habitantes. El complejo arqueo-paleontológico de la Sierra de Atapuerca comprende varios yacimientos dispersos en un área no mayor de 1 Km2. Tiene uno de los yacimientos de restos prehistóricos humanos más importantes del mundo, pertenecientes al Pleistoceno Medio. La afamada Cueva Mayor se comunica con la Cueva del Silo y la Galería del Sílex, las cuales encierran varios santuarios de arte rupestre con pinturas en rojo y negro y un gran depósito de fósiles humanos, descubierto en 1976. La Sima de los Huesos es una pequeña cavidad de apenas 20 m2 de superficie, en cuyo interior se han encontrado numerosos restos humanos pertenecientes a 32 individuos entremezclados con restos de varias especies de carnívoros, fundamentalmente osos.

Atapuerca constituye el conjunto de restos más antiguos y más numerosos de Europa. Se le considera Patrimonio cultural por la UNESCO desde el año 2000. Por un lado, algunos hallazgos son de hace 800 000 años, e incluso hasta 1,2 millones de años. Esto cambió nuestras teorías sobre quién fue el primer poblador de Europa y cuándo la ocupó, de dónde procedía y cuáles eran sus características. Alberga fósiles de, al menos, cuatro especies distintas de homínidos: Homo sp. de la Sima del Elefante, Homo antecessor, Homo heidelbergensis y Homo sapiens.

En las excavaciones en el yacimiento, realizadas en 1982, se encontraron los primeros restos que probaban la existencia humana.  Después de unos años de intensas investigaciones, en 1992 se inició una nueva etapa de investigación. Se encontraron en la Sima de los Huesos dos cráneos completos, presumiblemente pertenecientes a una población que habitó en este lugar entre 200.000 y 300.000 años atrás. En 1994 se encontraron otros restos de homínidos, datados hace 800.000 años, lo que vino a confirmar los anteriores descubrimientos y convirtió el yacimiento de la Sierra de Atapuerca en una "Escuela de Estudios del Cuaternario", ejemplar para otros yacimientos del Pleistoceno Medio (730.000-120.000 años de antigüedad) y punto de referencia obligada para todos aquellos interesados en la prehistoria europea. En 1997, se acordó conceder el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica al equipo investigador encargado de las excavaciones.

En el yacimiento Gran Dolina se han descubierto los restos humanos más antiguos de Europa, datados en 800.000 años (final del Pleistoceno inferior) y fueron descritos en 1994 como una nueva especie por el Equipo Investigador de la Sierra de Atapuerca, a la cual se le dio el nombre de Homo antecessor y documentan la práctica de canibalismo más antigua que se conoce. El yacimiento de la Sima de los Huesos, de 300.000 años de antigüedad, ha proporcionado la muestra más amplia y completa de fósiles humanos anteriores al Pleistoceno superior. Los restos de la Sima de los Huesos corresponden a una población de la especie europea del Pleistoceno medio Homo heidelbergensis, antecesora directa de los neandertales (Homo neanderthalensis).

Las últimas investigaciones realizadas en estos yacimientos, en la Sima de los Elefantes, confirman que la presencia de homínidos en la Sierra de Atapuerca supera el millón de años.

EL HOMO ANTECESSOR. LOS PRIMEROS EUROPEOS

Los 86 restos del supuesto Homo antecessor pertenecen a cráneos y mandíbulas de seis individuos que vivieron hace casi 800.000 años. Sus características antropomórficas parecen independizarles de cualquier similitud con otros restos fósiles hallados hasta la fecha en Europa, pero posibilitan la conexión entre ellos. La anterior teoría, que afirmaba que los ‘europeos’ más antiguos vivieron hace 500.000 años, quedaría desmontada. El Homo antecessor podría haber sido ese elemento que otorgaría un carácter continuo a la línea evolutiva del género Homo. Si bien la especie común a partir de la cual éste evolucionó fue el llamado Homo ergaster (localizado en Kenia y que vivió entre hace 1,5 y 2 millones de años), existía una gran variedad de teorías para explicar sus posteriores secuencias hasta llegar al resultado conocido, el Homo sapiens sapiens actual.

El Homo ergaster debió salir de su originario reducto africano hace aproximadamente 1 millón de años. Su individuos comenzarían un desarrollo propio en Europa que conduciría a una bifurcación evolutiva. Por un lado, hacia el llamado Homo heidelbergensis, que a su vez derivaría en el Homo sapiens neanderthalensis (luego extinto, posiblemente por inadaptación frente a otras especies). Por otro, hacia el Homo sapiens sapiens. El Homo antecessor se situaría en los primeros momentos de dicha bifurcación, siendo una de las primeras fases evolutivas en Europa del Homo ergaster. A partir del Homo antecessor de Atapuerca habrían surgido el Homo sapiens sapiens y una rama extinta, la del Homo heidelbergensis, especie preneanderthalensis a la cual pertenecen los restos fósiles de 32 individuos de 300.000 años de antigüedad hallados en la Sima de los Huesos.

Homo antecessor es, pues, una especie extinta perteneciente al género Homo, considerada la especie homínida más antigua de Europa y probable ancestro de la línea Homo heidelbergensis - Homo neanderthalensis. Vivió hace unos 900 000 años.  Por los caracteres de los fósiles encontrados en Atapuerca, se trata de una nueva especie humana, que los investigadores caracterizaron como Homo antecessor (‘explorador’, ‘pionero’), por ser esta especie la primera en colonizar el continente europeo. Hace 1 millón de años, una población de Homo antecessor colonizó Europa y siguió una evolución independiente y paralela a la que siguieron las poblaciones que se quedaron en África.

Por sus características, el Homo antecessor podría ser el ancestro común de los neandertales (Homo neanderthalensis) y de nuestra especie. Para el investigador J. L. Arsuaga, se trata del Homo erectus en la línea evolutiva que conduce al Homo sapiens neanderthalensis. Esta población habría dado lugar a los homínidos europeos del Pleistoceno medio (Homo heidelbergensis) que a su vez dieron origen a los neandertales (Homo neanderthalensis).

El Homo antecessor era una especie muy parecida a la nuestra, con una estatura y proporciones corporales similares. No obstante, su volumen corporal era un poco mayor, con un tronco más ancho, mientras que su capacidad craneal y su cerebro eran algo menores que los de Homo sapiens. El Homo Antecessor representaría a la población de la que después surgieron los neanderthales, por una parte, y el hombre moderno, por otra.

«No se puede decir que los humanos de Atapuerca fueran especialmente brillantes. De hecho, sus cerebros, de alrededor de 1200 cc, son bastante más pequeños que los nuestros. Tenían una fuerza física descomunal, pero probablemente no eran muy listos.  Sin embargo, lo realmente importante no es si Homo heidelbergensis era o no muy inteligente. Lo importante es que ahora sabemos que su descendiente directo, el hombre de Neandertal, sí que lo era» (Ignacio Martínez, paleontólogo)

El primer europeo

En la campaña de excavaciones de 2007 se descubrió una mandíbula humana de más de 1.200.000 años de antigüedad. Dicha mandíbula apareció asociada a útiles de sílex de modo Olduvayense (herramientas de más de 1.200.000 años). El hallazgo se produjo en la Cueva de la Sima del Elefante. Este yacimiento se encuentra muy cerca de Gran Dolina, yacimiento donde se encontraron los primeros fósiles humanos de la especie Homo antecessor.

El fósil de la Sima del Elefante es así el europeo más antiguo de la historia encontrado hasta el momento. En la prestigiosa revista científica Nature, se publicaron en 2008 algunas de las conclusiones a las que el Equipo de Investigación de Atapuerca, dirigidos por Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, han llegado con este hallazgo ocurrido en la sierra burgalesa. El artículo lleva por título “El primer homínino de Europa”.

«Los homínidos encontrados en Atapuerca muestran que eran capaces de entender el funcionamiento de los ecosistemas europeos y sus ciclos estacionales, de sobrevivir en lugares en los que ningún otro primate ha podido hacerlo. Existe una complejidad mental que les permite entender cómo funcionan esos ciclos naturales y de ahí pudieron sobrevivir en el continente europeo. El mero hecho de haber podido escapar de África muestra que tenían una mayor capacidad para comprender los fenómenos naturales que los chimpancés, que no han salido de su ambiente tropical. Esto también aboga a favor de Darwin.

También en Atapuerca hemos encontrado al grupo humano, un comportamiento social de tipo moderno. Hay argumentos sólidos a favor de que la biología social de esta especie es una biología social humana. En el resto de especies cercanas a las nuestras no hay grupos sociales como los nuestros, como los gibones, orangutanes, gorilas, por ejemplo. Podemos, pues, constatar la existencia de una biología social hace 400.000 años.

Resumiendo: hay las dos líneas evolutivas en que se produce el aumento del encéfalo. Una de ellas es la de los neanderthales, que desarrollan un gran cerebro, y la otra línea es la nuestra. Los neanderthales que vivieron en nuestro territorio hasta no hace mucho, pueden ser considerados como una especie moderna. Hace menos de 30.000 años los neanderthales tenían una mente instintiva, animal. Hacían fuego, enterraban a sus muertos. Sería la culminación de hasta donde pueden llegar los genes. Sus acciones serían automáticas (también nosotros tenemos automatismos, como conducir, respirar, etc.). Pero cabe preguntarse: los neandertales ¿eran no humanos o humanos distintos?

Los fósiles de la Gran Dolina se encuentran en una posición evolutiva intermedia entre el Homo ergaster y nosotros, que somos los únicos humanos en la actualidad. La especie Homo antecessor es antepasada de la nuestra, pero también lo es de los neandertales, otra especie humana distinta de nosotros que se extinguió hace pocos miles de años.

En principio, se supone que los primeros humanos llegaron hasta la Península Ibérica por vía exclusivamente terrestre, es decir desde Asia y atravesando toda Europa. No hay razones para pensar que el estrecho de Gibraltar se cerrara en ningún momento de los últimos 3 m.a., aunque probablemente eso sí ocurrió durante un pequeño intervalo de tiempo al final del Mioceno, hace entre 6,5 y 5 m.a. No hay argumentos sólidos en los que apoyar una vía occidental, directamente desde África, para la colonización europea. La más antigua navegación humana conocida se produjo hace pocos miles de años e hizo posible el poblamiento de Australia y Nueva Guinea. Y los que la llevaron a cabo eran humanos de nuestra propia especie (cuando el nivel del mar desciende en las épocas glaciales, se puede llegar andando a Java y a Inglaterra, pero no a Australia).» [Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez]

Canibalismo

Varias decenas de fósiles humanos nos muestran evidencias del canibalismo más antiguo documentado hasta el momento. Se han encontrado restos de una nueva especie perteneciente, posiblemente, a las primeras poblaciones llegadas al continente europeo, bautizada como Homo antecessor, un estudio detallado de los restos nos muestran irrefutables pruebas de canibalismo.

Los fósiles de Homo antecessor aparecen fragmentados, y en su superficie se observan impactos de percusión y marcas de corte producidas por el empleo de útiles líticos para descarnar los cadáveres. Los restos humanos aparecieron mezclados con restos de animales que fueron indudablemente consumidos por humanos, y con diversos útiles líticos. Es decir, los restos humanos no recibieron un tratamiento diferente del que se dio a las sobras de la comida. Queda, por tanto, establecido que se trató de un caso de canibalismo con fines puramente nutritivos.

Enterramientos

Durante la campaña de 1999, se intervino en una fosa que contenía restos de al menos seis individuos. Lo interesante de este enterramiento es el tratamiento que presentan los cadáveres, por un lado y el uso como recinto sepulcral que tuvo esta cavidad entre momentos anteriores y posteriores de estabulación y de habitación, por otro.

Las interpretaciones que los investigadores dan a la diversidad de recintos sepulcrales se basa en la diferenciación social; los dólmenes pertenecerían a una sociedad segmentaria de corte grupal y las fosas revelarían un tránsito hacia una sociedad de corte estratificado.

Entre los cadáveres no están representadas todas las partes esqueléticas y las que están presentan singularidades. Los huesos se han descarnado con un instrumento cortante y los huesos largos han sido fracturados. Por lo que respecta a los cráneos, han sido seccionados y lo que se ha depositado en la fosa es el neurocráneo, lo que la bibliografía recoge como “cráneos-copa”. Todos estos datos evidencian una intencionalidad ritual clara.

Simbolismo

Las creencias desarrolladas por un determinado grupo llevan implícitas la exploración, concepción y transformación del mundo. La recogida y transporte de objetos exóticos, la modificación de huesos y piedras mediante grabados, la talla de instrumentos sobre materiales poco frecuentes, la perfecta simetría de algunos, la creación de adornos, las representaciones gráficas, los enterramientos o los ajuares sobrepasan la esfera de lo cotidiano y nos sumergen en el mundo de la mente, simbolismo y creencias.

Homo heidelbergensis. La población de la Sima de los Huesos

¿Qué ocurrió con Homo antecessor en Europa? ¿Desaparecieron sus poblaciones con la llegada de nuevos inmigrantes? ¿Se mezclaron con estos últimos? Solo sabemos que hace medio millón de años Europa fue poblada por una especie distinta, tal vez más numerosa, que llegó a colonizar latitudes más septentrionales y que poseía conocimientos técnicos más avanzados: sus herramientas eran más sofisticadas y llegaron a controlar el uso del fuego. Los nuevos pobladores se incluyen en la especie Homo heidelbergensis. La península Ibérica fue uno de los rincones de Europa donde los homínidos encontraron refugio durante los momentos más fríos del Pleistoceno medio.

Homo heidelbergensis es una especie extinta del género Homo, que surgió hace más de 600 000 años y perduró al menos hasta hace 250 000 años (Ioniense, mediados del Pleistoceno). Su anatomía ha sido descrita en gran parte por los restos encontrados en el yacimiento de la Sima de los Huesos en Atapuerca.

Los homínidos de la Sima de los Huesos son morfológicamente similares a otros fósiles europeos de edad parecida, que se agrupan en la especie Homo heidelbergensis. El conjunto de caracteres sitúa al Homo heidelbergensis en la misma línea evolutiva que el Homo neanderthalensis.

Homo neanderthalensis

Un grupo de obreros alemanes, que excavaban una mina caliza el 9 de septiembre de 1856, encontraron unos huesos en la cueva de Feldhof, en el valle de Neander, junto a Dusseldorf (Alemania) y pensaron que los restos eran de un oso. Por fortuna le entregaron los 16 huesos al maestro Johann Carl Fuhlrott, que tenía conocimientos de anatomía, quien se dio cuenta en seguida de que pertenecían a un ser humano, aunque muy diferente de nosotros.

Un genetista de la Universidad de Chicago, Bruce Lahn, descubrió que los neandertales se cruzaron con los Homo sapiens recién salidos de África hace unos 50.000 años. Los paleontólogos decidieron que era absolutamente imposible que las dos especies hubieran producido descendencia fértiles. Hizo falta una proeza tecnológica –la lectura del genoma neandertal— para zanjar la cuestión. Los indicios genéticos de que los neandertales poseían la facultad del lenguaje (el gen FOXP2) fueron recibidos con escepticismo. Pero ahora sabemos que los neandertales dividían el trabajo por sexos, unas evidencias que se unen a los indicios de que tenían cultura, manejaban símbolos y plantas medicinales y se aparearon con nosotros.

Las poblaciones europeas del Pleistoceno medio evolucionaron en Europa en condiciones de relativo aislamiento, debido a las glaciaciones que afectaron al hemisferio norte. El aislamiento de miles y miles de años produjo una evolución muy particular, y hace unos 150 000 años esas poblaciones se habían diferenciado en una especie de rasgos muy particulares: Homo neanderthalensis.

Los neandertales aún vivieron en Europa durante más de 100 000 años y llegaron a expandirse hacia Asia central y Oriente Próximo, donde entraron en contacto con el Homo sapiens. Nuestra especie había surgido al mismo tiempo en África y durante miles de años permanecimos confinados en ese continente. Sin embargo, hace unos 50 000 años y por razones que aún no se conocen, experimentamos una fuerte expansión demográfica, que nos llevó a invadir de manera paulatina el continente eurasiático. Hace unos 30 000 años desaparecieron los últimos neandertales y nuestra especie se adueñó por completo de Europa.

El Hombre de Neandertal es un homínido cuyos primeros restos se encontraron en el valle de Neanderthal, al este de Düsseldorf (Alemania). Apareció principalmente en Europa hace unos 150.000 años y desapareció hace unos 35.000 años. El hombre de Neanderthal era cazador y enterraba a sus muertos con rituales.

Aún no hay pruebas suficientes para explicar la desaparición de una especie humana tan fuerte y capaz como lo eran los neandertales, cuyas últimas poblaciones conocieron las técnicas e industrias del Paleolítico Superior y fueron coetáneas con poblaciones de Homo sapiens sapiens.

Hay una teoría que afirma que el homo sapiens tuvo más éxito que el neandertal por el desarrollo de las cuerdas vocales y el consiguiente aparato fonador. Esta sutil diferencia hizo que el habla se desarrollara mucho más en el sapiens y no así en el neandertal que pronto vio limitada su capacidad de comunicación en comparación con el sapiens. El sapiens comenzó a desarrollar la organización social. Al ser capaz de pronunciar mejor, hablar más rápido, la organización social se hizo más compleja, efectiva y rápida. A pesar de que era mucho más fuerte 90 kilos de puro músculo, el neandertal no pudo con la organización social del sapiens.

Aproximadamente entre el 2 % y el 4 % de los genes de los europeos modernos proceden de estos homínidos, con los que convivieron y procrearon los Homo sapiens que llegaron desde África a nuestro continente en dos oleadas. Primero, hace unos 90.000 años y, posteriormente, hace unos 50.000. La hibridación entre sapiens y neandertales probablemente se produjo ya durante la primera oleada migratoria que nuestros antepasadados hicieron desde África, hace 90.000 años.

Según investigaciones realizadas en 2014, la convivencia entre los neandertales y el homo sapiens en Europa no duró mucho y en la Península Ibérica nunca existió, pues los neandertales desaparecieron de la Península hace 45000 años y la dejaron despoblada antes que en el resto de Europa. El homo sapiens no habría sido el causante de la desaparición de los neandertales.

Homo sapiens u hombre de Cromagnon

La fase de desarrollo que va del 35 000 hasta el 8 000 a. C. está asociada al Homo sapiens u hombre de Cromagnon, la especie homínida que sustituyó a los neanderthales, con los que compartiría un antepasado común. Probablemente constituyeron grupos nómadas que se trasladaban alternativamente de una zona de caza a otra, viviendo al aire libre en cabañas o en cuevas en las zonas frías.

La gran abundancia de yacimientos indicaría un aumento exponencial de la población, producto posiblemente de una dieta más diversificada y nutritiva, que incluiría la pesca, la recolección de frutos y el marisqueo.

Homo sapiens sapiens

Hace unos 35 mil años, en el Paleolítico Superior, comenzó la expansión del Homo sapiens sapiens, subespecie a la que pertenecen todos los hombres actuales. Los fósiles más primitivos son los llamados hombres de Cro-Magnon, encontrados en Europa. Eran cazadores y desarrollaron una actividad lítica muy perfecta, utensilios para raspar y perforar, cuchillos de dorso plano, y gracias a estas herramientas trabajaron el hueso y el marfil. Son los autores de las pinturas rupestres del oeste de España, como las de Altamira (cueva situada en las proximidades de Santillana del Mar, en Santander), y las del sur de Francia.

En la sierra de Atapuerca se conocen algunos yacimientos que guardan información de la cultura material y modos de vida de las poblaciones de nuestra especie.

En la cueva del Mirador y en el portalón de la Cueva Mayor se realizan excavaciones desde hace varios años, que permitirán averiguar la tecnología y economía de los primeros agricultores y ganaderos de la Meseta. La llamada galería del Sílex del complejo de la Cueva Mayor guarda un santuario con enterramientos datado de hace entre unos 6500 y unos 2700 años, que quedó sellado a finales de la época del Bronce. Su estudio está aportando datos muy valiosos sobre la cultura material, arte rupestre, creencias y tradiciones de estos pobladores de la península Ibérica.

En conclusión

Los hombres de la Sima, pues, están definitivamente fuera de la línea evolutiva que conduce hasta nuestra propia especie. Para encontrar un «eslabón común» entre sapiens y neandertales es necesario retroceder hasta hace 800.000 años. El Homo antecessor (cuyos restos también aparecieron en Atapuerca, en 1994 y 1995) emigró de África a Europa hace cerca de un millón de años. En él confluyen características propias de Homo sapiens y rasgos que después heredarían los neandertales.

La evolución de Homo antecessor, una vez en el Viejo Continente, desembocó en el tipo Neandertal (pasando por la fase heidelbergensis de hace 300.000 años). Los que quedaron en África siguieron su propia evolución, que culminó en nuestra propia especie.

Una nueva migración, más reciente (cerca de 45.000 años) trajo a Europa a unos hombres, nosotros, que ya nada tenían que ver con los neandertales que habitaban el Viejo Continente. Entre la primera y la segunda oleada migratoria habían pasado 700.000 años.


Referencias

Arsuaga, J. L., Martínez, I.: Atapuerca y la evolución humana. Fundación Caixa Catalunya, Barcelona, 2004.

Bermúdez de Castro, J. M., Arsuaga, J. L., Carbonell, E., y rodríguez, J., eds.: Atapuerca. Nuestros antecesores. Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, Valladolid, 1999.

Cervera, J., Arsuaga, J. L., Bermúdez de Castro, J. M. y Carbonell, E.: Atapuerca. Un millón de años de historia. Plot Ediciones S.A. y Editorial Complutense, Madrid, 1998.

Díez, J. C., Moral, S. y Navazo, M.: La sierra de Atapuerca: un viaje a nuestros orígenes. Fundación Atapuerca, Burgos, 2003.

VV. AA.: Los primeros europeos. Tesoros de la sierra de Atapuerca. Junta de Castilla y León, Valladolid, 2003.

Enlaces:

http://cvc.cervantes.es/actcult/atapuerca/

http://www.atapuerca.tv/ [página web de Juan Luis Arsuaga y el Equipo de Investigación Centro UCM-ISCIII]

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