ESPAÑA

GEOGRAFÍA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA

 


 

[Fuente: Ministerio de Educación y Ciencia]


OROGRAFÍA - RELIEVE DE ESPAÑA

HIDROGRAFÍA - RÍOS DE ESPAÑA

REGIONES NATURALES

SPANIEN - RELIEF


LA CONDICIÓN PENINSULAR DE ESPAÑA

España es una entidad diversa, tanto por el medio físico que la forma como por los pueblos que la componen. Esto da sentido a la antigua denominación de Las Españas, vigente hasta el siglo XIX.

La Península Ibérica se une al continente por el istmo de los Pirineos y está separada de África por el estrecho de Gibraltar. Los 5/6 de la Península Ibérica pertenecen a España; el resto a Portugal, Andorra y Gibraltar. España está situada en la zona templada, entre los 36° y 43° de latitud Norte y los 3° y 9° de longitud Este y Oeste, respectivamente. España viene a ser el puente de unión entre Europa y África.

Limita al Norte con Francia y el mar Cantábrico; al Este, con el Mediterráneo; al Sur con el Mediterráneo y el océano Atlántico; al Oeste, con Portugal y el Atlántico.

El territorio peninsular de España mide 492.000 km2. Incluidas las Baleares y las Canarias, la extensión es de 505.000 km2. La extensión de España es la vigésima parte de la europea. Sólo Rusia y Francia son territorios más extensos que España.

España y Portugal constituyen la Península Ibérica, la más occidental de las tres grandes penínsulas del sur de Europa. Forma un enorme promontorio octogonal en el extremo sudoeste del continente. Está situada en una zona templada, entre los 43º 47’ 24’’ N. (Estaca de Bares) y los 36º 00’ 03’’ S. (Punta de Tarifa) de latitud, y entre los 7º 00’ 29’’ E. (Cabo de Creus) y 5º 36’ 40’’ O. (Cabo de Tourinam) de longitud. España ocupa cuatro quintos de los 580.825 kilómetros cuadrados que forman el área total de la península. Limita al norte con el mar Cantábrico, Francia y Andorra, al este con el mar Mediterráneo, al sur con el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, y al oeste con el océano Atlántico y Portugal.

En comparación con la mayoría de los otros países del mundo, España, con una superficie de 505.957 kilómetros cuadrados, ocupa solamente una pequeña parte del mapa. Sin embargo, en relación con el continente europeo, España es el tercer país más grande, después de Rusia y Francia.

La superficie antes mencionada incluye la mayor parte de la Península Ibérica, unos 493.486 kilómetros cuadrados de un total de 580.760 completados por Portugal, así como los 4.992 kilómetros cuadrados que constituyen las Islas Baleares, al este de la península, y los 7.447 kilómetros cuadrados de las Islas Canarias, que se encuentran a más de 1.000 km. al sur de la península, frente a la costa africana.

Estas últimas forman parte de la cadena de islas que llevan a las Américas a través de la ruta atlántica central. También forman parte de la nación dos ciudades españolas en el norte de África: Ceuta con 18 kilómetros cuadrados y Melilla con 14 kilómetros cuadrados.

Tierras altas, montañas y mesetas predominan sobre las tierras bajas. Con la excepción de Suiza, España es el país más elevado de Europa, con una altura media de 600 metros. Los picos más elevados son: Pico del Teide (Tenerife), 3.719 m.; Mulhacén (Sierra Nevada), 3.478 m.; Alcazaba (Sierra Nevada), 3.392 m.; Le Poset o Lardana (Pirineos), 3.375 m.; Monte Perdido (Pirineos), 3.355 m.; Cilindro (Pirineos), 3.328 m.; Perdiguero (Pirineos), 3.321 m.; Maladeta (Pirineos), 3.309 m.; y Pico de Camachinos o Vignemale (Pirineos), 3.303 m.

Si exceptuamos la costa gallega, la línea costera española no es particularmente quebrada. Predomina más bien un litoral recto, sin demasiados entrantes, debido al hecho de que las cadenas montañosas se extienden paralelas a la costa.

Este tipo de litoral refleja los contrastes físicos y geográficos que caracterizan la Península Ibérica. Así, las costas del este y sur de España bañadas por el Mediterráneo son planas y arenosas, las del noroeste tienen hermosas entradas a la manera de fiordos, mientras que las del Cantábrico son rocosas y con muchos acantilados.

España posee en conjunto más de 2.000 playas, muchas de ellas de gran belleza y con un clima agradable. A efectos turísticos, están agrupadas bajo nombres conocidos internacionalmente, tales como Costa Brava, Costa Dorada, Costa de Azahar, Costa Blanca, Mar Menor, Costa Cálida, Costa del Sol, Costa de la Luz, Rías Bajas y Rías Altas, Costa Cantábrica, Costa Canaria y Costa Balear.

EL RELIEVE – LA OROGRAFÍA

Geográficamente posee cinco grandes cadenas montañosas que la atraviesan y casi un 50% de su territorio se asienta sobre mesetas. Sus costas están bañadas por el mar Mediterráneo, en el Este, desde los Pirineos hasta Gibraltar, por el Océano Atlántico en su costa Oeste, que en la península se extiende desde Gibraltar hasta Galicia, correspondiendo la mayoría de esta costa a Portugal, y en su costa Norte por el mar Cantábrico.

Sus paisajes presentan una extraordinaria variedad, pasando desde zonas desérticas hasta los más verdes y jugosos campos, donde montañas, valles, ríos y playas originan una gran variedad climática.

El relieve de España se caracteriza por ser bastante elevado, con una altitud media de 660 metros, bastante montañoso si lo comparamos con el resto de países de Europa y sólo superado por Suiza, Austria y los microestados de Andorra y Liechtenstein. En la España peninsular, el relieve se articula en torno a una gran Meseta Central que ocupa la mayor parte del centro de la Península Ibérica y que tiene una altitud media de 660 metros. Fuera de la meseta, está la depresión del río Guadalquivir, situada en el suroeste de la península, y la del río Ebro, en el noreste de la misma.

Los parajes montañosos forman unos ecosistemas complejos que presentan una variedad de fauna y flora determinada, en consonancia con su medio físico.

El suelo de la Península es muy accidentado. Su altitud media es superior a la de los otros países europeos, excepto Suiza. Son cuatro los elementos constitutivos del relieve peninsular:

 

La Meseta

 

La Meseta ocupa el centro de la Península, con una extensión de 240.000 km2 y una altitud media de 650 metros sobre el nivel del mal. La Meseta Central está dividida en dos partes por la Cordillera Central o Carpetana, que la cruza hacia su mitad. La Meseta Norte es más extensa, llana y elevada que la Meseta Sur.

Los paisajes de la Meseta se caracterizan por los tonos amarillos y ocres de sus campos, así como por las llanuras que se extienden hasta donde alcanza la vista; esta impresión se acentúa por la acción humana sobre el entorno, como la producción de cultivos cerealísticos en Sahagún (León).

 

Bordes montañosos de la Meseta

 

La Meseta está limitada al Norte por el Macizo Galaico y la Cordillera Cantábrica; al Este, por el Sistema Ibérico; y al Sur por la Sierra Morena.

El Macizo Galaico tiene su principal elevación en la Cabeza de Manzaneda (1.778 m.).

La Cordillera Cantábrica se extiende próxima y paralela al mar Cantábrico. Está formada de montañas muy abruptas. En su extremo oriental se yergue el macizo de los Picos de Europa (2.650 m. de altura). El paso más importante de Castilla a Asturias es el Puerto de Pajares.

El Sistema Ibérico va de Norte a Sur. Comienza con elevados páramos y se encuentran después las sierras de La Demanda, Cebollera y Moncayo (2.313 m.). Más al Sur aparecen dos alineaciones: la Sierra de Albarracín y los Montes Universales, con la Muela de San Juan; la otra constituida por las de Cucalón, San Just, Gúdar y Javalambra (2.020 m.).

La Sierra Morena está en el borde meridional con elevaciones poco importantes, destacando la de Almaden, Alcudia, Pedroso y Aracena. El paso principal en la ruta de Madrid a Andalucía es el desfiladero de Despeñaperros.

 

Depresiones adosadas a la Meseta Central

 

Las principales depresiones son dos: la del Ebro y la del Guadalquivir.

La depresión del Ebro, de forma triangular, limita al Norte con los Pirineos y los Montes Vascos, y al Sur, con el Sistema Ibérico. Por el Este está abierta al Mediterráneo. Es llana, en general, y está regada por el río Ebro y sus afluentes.

La depresión del Guadalquivir limita con la Sierra Morena por el Norte y con el Sistema Penibético por el Sur. Termina en el Atlántico por el Suroeste. Es llana en la orilla izquierda del río.

 

Cordilleras exteriores a la Meseta Central

 

Los sistemas exteriores a la Meseta son: los Pirineos, los Montes Vascos, la Cadena litoral catalana y el Sistema Penibético.

Los Pirineos constituyen, después de los Alpes, el macizo montañoso más importante de Europa. Tienen pendientes rápidas y abruptas, cumbres elevadas y pasos inaccesibles por muchos sitios. Su longitud es de 450 kilómetros. Los Pirineos navarros no alcanzan mucha elevación. Los Pirineos aragoneses o centrales constituyen la sección más alta de la cordillera: Pico de Aneto (3.404 metros sobre el nivel del mar), Monte Perdido (3.351 metros), etc. Los Pirineos catalanes también son muy elevados (Puigmal, 2.909 metros). Los pasos principales se encuentran en los dos extremos de la cordillera.

Los Montes Vascos se alzan entre los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. Son un conjunto de montañas de unos 1.500 m., sin alineación ordenada. Entre otras, se encuentran las sierras de Aralar y Andía, Peña Gorbea y Peña Orduña.

La Cadena Litoral Catalana tiene dos alineaciones: una interior, más elevada, con las sierras de Montserrat y Montsant, y otra paralela y próxima a la costa.

El Sistema Penibético se extiende desde el cabo de la Nao hasta el estrecho de Gibraltar. Sus elevaciones más importantes son las sierras de Alcaraz, Sagra, Segura, Filabres, Nevada y Ronda. En Sierra Nevada está el pico de Mulhacén (3.481 m.), que es el más alto de la Península.

 

Cordilleras interiores de la Meseta Central

 

Las cordilleras interiores de la meseta son dos: la Cordillera Central y los Montes de Toledo o Cordillera Oretana.

La Cordillera Central arranca al Este con elevaciones pequeñas, Sierra Ministra y Altos Baharona; pero hacia el Oeste alcanza pronto mayores alturas en las sierras de Somosierra, Guadarrama y Gredos (2.592 m.). Sigue después la sierra de Peña de Francia y la sierra de Gata, de menor altura. Los pasos principales de la Cordillera Central son Somosierra y le de Navacerrada.

Los Montes de Toledo o Cordillera Oretana se levantan hacia la mitad de la Meseta Sur. Sus sierras, aisladas, tienen poca altura (1.500 m.). Las principales son los Montes de Toledo y las sierras de Altamira, Guadalupe, San Pedro y Montánchez.

COMPOSICIÓN LÍTICA

Por la composición lítica (lítico: erteneciente o relativo a la piedra), se pueden distinguir tres conjuntos esenciales en la Península:

LAS COSTAS

El carácter de las costas depende del relieve de los terrenos próximos al mar. Allí donde llegan hasta el litoral macizos montañosos, la costa es brava, acantilada, con pocos puertos naturales y escasas playas. En cambio, en las zonas donde los terrenos próximos son bajos y llanos, la tierra muere suavemente en el mar y el litoral queda convertido en una playa continua. Las costas españolas pueden ser muy accidentadas y abruptas, como las que se dan en el cabo de Begur en el litoral catalán, que en algunos puntos pueden formar acantilados con paredes de hasta 100 metros de altura.

El litoral de la Península Ibérica tiene una longitud de unos 3.990 km., de los que 3.144 pertenecen a España y el resto a Portugal.

La Costa cantábrica se extiende desde la desembocadura del río Bidasoa, limítrofe con Francia, hasta la Estaca de Vares. Es costa brava, acantilada, obra de un mar tormentoso que la erosiana continuamente. Llegan hasta ella las estribaciones de la Cordillera Cantábrica. Accidentes notables son el golfo de Vizcaya y los cabos de Machichaco, Ajo, Peñas y Estaca de Vares.

La Costa gallega del Atlántico se extiende desde el cabo de Ortegal hasta la frontera portuguesa. Es muy recortada, presentando numerosas rías por las que el mar penetra profundamente: las Rías altas y las Rías Baxas. Sus principales accidentes son las rías del Ferrol, La Coruña, Muros, Arosa, Pontevedra y Vigo, que forman puertos naturales, y los cabos de Ortegal, Toriñana y Finisterre.

La Costa portuguesa es rectilínea y baja en general.

La Costa atlántica meridional se extiende desde la frontera protuguesa hasta la punta de Tarifa, en el estrecho de Gibraltar. Es baja y arenosa en gran parte. Como accidentes importantes se hallan la bahía de Cádiz, el cabo Trafalgar y la punta de Tarifa.

La Costa mediterránea abarca desde la punta de Tarifa hasta el cabo de Creus. Presenta características distintas, según las zonas:

La zona meridional, desde el Peñón de Gibraltar al cabo de Gata, es alta y rocosa. Accidentes principales: la bahía de Algeciras y los golfos de Málaga y Almería.

La zona levantina presenta tres grandes arcos limitados por los cabos de Gata, Palos, la Nao y Creus. La costa del primer arco – considerados de Sur a Norte – es accidentada. En ella está el puerto natural de Cartagena. La costa que va del cabo de Palos al de Creus tiene carácter vario: unas veces, baja y arenosa; otras, alta y abrupta. Sus accidentes más notables son: el Mar Menor, en Murcia, el golfo de Valencia, el delta del Ebro y el golfo de Rosas.

LOS RÍOS – LA HIDROGRAFÍA

Los ríos de la Península son, en general, poco caudalosos y de régimen irregular, porque las lluvias también son escasas e irregulares. Además salvan grandes desniveles y van muy ancajados en el suelo, debido al accidentado relieve. Incluso aquellos considerados como los principales, tienen un caudal muy modesto debido al hecho de que sólo conducen agua de lluvia, y las lluvias son escasas e irregulares.

Gran parte de los principales ríos de España discurren hacia el oeste y suroeste para desembocar en el océano Atlántico: el Duero, el Miño, el Tajo y el Guadiana, que nacen en territorio español y fluyen a través de Portugal —o constituyen la línea fronteriza con este país—. El Guadalquivir, que atraviesa una fértil depresión en el sur, también pertenece a la vertiente atlántica y es el único río navegable, aunque sólo para barcos de poco calado y en sus últimos 100 km, desde Sevilla hasta su desembocadura en el Atlántico. El Ebro, el más caudaloso y largo de España, discurre en dirección contraria, noroeste-sureste, y pertenece a la vertiente mediterránea. La mayor parte de los ríos españoles son poco caudalosos y por tanto no aptos para la navegación interior, aunque se utilizan ampliamente para regadío y, en sus cursos alto y medio, tienen un importante aprovechamiento hidroeléctrico. Los ríos de la vertiente cantábrica, como el Nervión, el Sella y el Nalón, son cortos y de régimen regular. Entre los principales embalses y presas destacan La Serena y Alqueva, ambas en tierras extremeñas.

El sistema Ibérico, Cantábrico y Penibético dividen la Península en tres vertientes:

La vertiente cantábrica, con ríos cortos y de rápida corriente, por la proximidad al mar de la alta cordillera en que nacen. También son caudalosos por las frecuentes lluvias. Entre los más importantes figuran el Bidasoa, Nervión, Sella, Nalón, Navia y Eo.

La vertiente atlántica es la más extensa de la península. A ella pertenecen el Miño, que marca la frontera entre Portugal y Galicia; el Duero, Tajo y Guadiana, ríos de la Meseta, y el Guadalquivir, río de la depresión de su nombre.

El Miño (340 km.) es de caudal regular, nace en el Norte de la provincia de Lugo; pasa por Lugo, Orense y Tuy, separa la provincia de Pontevedra de Portugal y desemboca en el Atlántico. Su principal afluente es el Sil.

El Duero (937 km.) tiene su cuenca, la más extensa de la Península, en la Meseta Norte. Nace en el pico de Urbión, pasa por Soria, Toro y Zamora y hace de límite entre España y Portugal. Es navegable en este país y desemboca en el Atlántico por Oporto. Afluentes principales: por la derecha, el Pisuerga y el Esla; por la izquierda, el Eresma y el Tormes.

El Tajo (1.008 km.) es el río más largo de la Península. Su cuenca se extiende en la Meseta Sur, entre la Cordillera Central y los Montes de Toledo. Nace en la Sierra de Albarracín (Teruel) y corre de Este a Oeste, como los otros grandes ríos de la Meseta. Pasa por Aranjuez, Toledo, Talavera de la Reina y Alcántara. Sirve después de límite entre España y Portugal, hasta que se interna en este país y desagua en el Atlántico por Lisboa.

Por la derecha recibe como afluentes importantes el Jarama, el Guadarrama, el Alberche y el Alagón; por la izquirda, el Guadiela y el Salor.

El Guadiana (825 km.) es, por su caudal, el menos importantes de los ríos de la vertiente atlántica. Nace junto a la sierra de Alcaraz (Albacete), atraviesa las lagunas de Ruidera, se acerca a Ciudad Real y pasa por Mérida y Badajoz. Luego tuerce su curso hacia el Sur, sirviendo de límite entre España y Portugal, se interna en territorio portugués y desagua en el Atlántico por Ayamonte, después de servir otra vez de límite entre los dos países. Sus afluentes más importantes son el Cigüela por la derecha y el Jabalón y el Zújar por la izquierda.

El Guadalquivir (680 km.) es un río de llanura. Nace al pie de la sierra de Cazorla. Pasa por Córdoba y Sevilla, desde donde es navegable hasta su desembocadura en el Atlántico por Sanlúcar de Barrameda. Recibe como afluentes, por la derecha, el Guadalimar, el Jándula y el Guadiato, y por la izquierda, el Guadiana Menor y el Genil.

La vertiente mediterránea está formada por los ríos Ebro, Turia, Júcar y Segura.

El Ebro (928 km.) es el río más largo y caudaloso de España. Nace en los manantiales de Fontibre, cerca de Reinosa (Santander). Para por Miranda (Burgos), Logroño, Zaragoza y Tortosa y desemboca en el Mediterráneo formando un vasto delta. Por la derecha recibe como afluentes el Jalón, el Huerva y el Guadalope, y por la izquierda, el Aragón, el Gállego y el Segre. El Ebro tiene gran importancia económica, pues sus aguas se aprovechas para el riego y la navegación en los canales de Tauste, Imperial de Aragón y los dos del delta.

El Turia o Guadalaviar (243 km.) nace en la Muela de San Juan, pasa por Teruel y, después de regar la huerta de Valencia, desemboca en el Mediterráneo.

El Júcar (498 km.) nace cerca de Muela de San Juan, pasa por Cuenca, riega la huerta de Alcira (Valencia) y desemboca por Cullera. Su principal afluente es el Cabriel.

El Segura (341 km.) nace en la sierra de su nombre, riega las huertas de Murcia y Orihuela (Alicante) y desemboca cerca de Guardamar. Sus afluentes más importantes son el Mundo y el Sangonera.

El Turia, el Júcar y el Segura son ríos de gran pendiente y de caudal muy variable.

Otros ríos mediterráneos son el Ter, el Llobregat (ríos de Cataluña, cortos y caudalosos); el Guadalhorce y el Almería, ríos meridionales, de curso corto y escaso caudal.

 

Lagunas

 

En España no hay verdaderos lagos, sino lagunas: la de Gallocanta, en Zaragoza; la de Bañolas, en Gerona; y la de La Janda, en Cádiz. En el Mediterráneo hay lagunas litorales: la Albufera, en Valencia, y el Mar Menor, en Murcia.

EL CLIMA

El clima de la Península es muy variado. Predomina, sin embargo, el clima continental o de temperaturas extremas, menos en las zonas costeras, que tienen clima marítimo o de temperaturas suaves.

Los más importantes factores que influyen en el clima de la Península son: el relieve, los vientos, las lluvias y la temperatura. Aunque España se encuentra en una zona templada, su accidentado relieve da lugar a una gran diversidad de climas.

Las montañas del Cantábrico marcan la primera zona de división climatológica bien definida. Al norte de esta cadena, en la estrecha franja del norte, donde se sitúan el País Vasco, Cantabria. Asturias y Galicia, se encuentra lo que podríamos llamar la España lluviosa, con un clima marítimo por excelencia, solamente con ligeras variaciones de temperatura, suaves inviernos y veranos frescos, un cielo casi constantemente nublado y frecuentes lluvias, aunque menores durante el verano. Este clima, que es típico en la Europa occidental, favorece el tipo de vegetación del norte de Europa.

Al sur de la cadena cantábrica se encuentra la España seca, con un clima extremadamente variable, siempre caracterizado por escasas lluvias y un implacable sol ardiente en un cielo intensamente azul, ocasionalmente cruzado por feroces tormentas locales de corta duración.

En términos de superficie, la España lluviosa ocupa un tercio del país, mientras que los otros dos tercios corresponden a la España seca.

El relieve

En la Meseta, las diferencias de temperatura son muy grandes; y las lluvias, escasas debido a la considerable altitud de aquel núcleo central y a que las cordilleras paralelas a las costas impiden que las corrientes de aire marítimo penetren en toda la Península.

Los vientos

Los vientos predominantes en la Península son los del NO. y SO., que proceden del Atlántico y son lluviosos, y los del SE., que que vienen de África y son cálidos.

Las lluvias

La distribución de las lluvias es muy irregular por depender de los vientos, cambios de temperatura, disposición del relieve, etc. En relación con las lluvias se consideran dos grandes zonas: Iberia húmeda e Iberia seca. La primera comprende las regiones costeras del Cantábrico y del Atlántico y los montes Pirineos (la España verde). La segunda comprende la Meseta Central, las dos depresiones laterales y el litoral mediterráneo hasta Barcelona.

La temperatura

La temperatura varía mucho de unas regiones a otras, y aun en la misma región. Las temperaturas máximas se registran en el Sur: Córdoba („la sartén de Andalucía“), Sevilla, Murcia; las temperaturas mínimas en la Meseta Norte.

Regiones climáticas

Atendiendo a los factores expuestos, se distinguen en la Península las siguientes zonas climáticas:

Zona central, que corresponde a la Meseta y depresión del Ebro, de clima continental, es decir, con temperaturas extremadas en invierno y en verano, y lluvias escasas.

Zona atlántica, que comprende el litoral cantábrico, Galicia y gran parte de Portugal. Tiene clima atlántico, de lluvias frecuentes y abundantes, inviernos suaves y veranos templados.

Zona mediterránea, con inviernos templados y veranos calurosos y prolongados. En la parte sur-oriental de esta zona, desde el cabo de la Nao hasta Almería, el clima es más cálido y seco, de lluvias muy escasas.

Zona del Guadalquivir, con inviernos cortos y suaves, veranos muy cálidos y secos. Se dan en ella las temperaturas máximas de toda España.

LA VEGETACIÓN

La relación entre relieve, clima y vegetación es evidente así como su influencia en ciertos sectores socioeconómicos, en la agricultura y el turismo. La vegetación de un país es un claro reflejo de su diversidad climática y puede ser observada en los paisajes característicos de las dos Españas: la España verde, con sus exuberantes y extensos bosques de hoja caduca y sus ricas planicies cubiertas de hierba; y la España mediterránea, con tierras no cultivadas y llenas de maleza xerófita y con unos pocos bosques que se han adaptado a la sequedad del verano. Sus paisajes diversos y su rica flora (unas 8.000 especies) constituyen otro tipo de cruce de caminos, en el que plantas procedentes de toda Europa se encuentran y mezclan con vegetación del norte de África. De esta manera la haya europea crece junto al roble mediterráneo, el pino carrasco, la palmera africana e incluso el eucalipto australiano.

Este cruce de caminos botánico se caracteriza por ciertas zonas bien definidas que corresponden en gran medida a los principales tipos de clima españoles. En la España húmeda predomina el bosque, en el que abundan especies como la haya o el roble, que crecen en las húmedas regiones marítimas, con sus hojas planas y húmedas que caen en los meses más fríos del invierno. Esta masa fresca está acompañada por un rico y variado monte bajo dominado por helechos, aliagas y brezos. El accidentado relieve del terreno y la altitud ocasionan la aparición de varios tipos de vegetación; por ejemplo, en las sombreadas colinas de cadenas montañosas hay bosques de robles mientras que encinas y otros árboles similares tienden a desarrollarse en espacios abiertos; más arriba, el terreno está dominado por hayas y castaños, de acuerdo con el tipo de suelo, mientras que la reforestación ha añadido varias especies o piceas; más alto incluso se encuentran praderas alpinas y maleza.

La España seca se divide en otros dos grupos distintivos de vegetación, de acuerdo con su temperatura peculiar y aridez, que se corresponden con la Meseta y la depresión ibérica, por una parte, y la España mediterránea por otra. Estos dos grupos tienen en común su adaptabilidad a la aridez, que ha dado lugar a una combinación de bosque y maleza que pueden crecer con muy poca humedad. Por lo tanto, y a pesar del deterioro producido por el hombre, un bosque típico de encinas y alcornoques sobrevive en la Meseta, aunque estos últimos prefieren generalmente suelos más silíceos y las sombreadas arboledas el sur y oeste de la región, extendiéndose hasta el oeste de Andalucía.

En las zonas más secas, como La Mancha, Extremadura y especialmente el valle del Ebro la encina es reemplazada por matorral escaso y muy seco. En las regiones más húmedas y silíceas (León, Extremadura), es el monte bajo; en las más secas, suelos calcáreos de La Mancha y La Alcarria, es la garriba; y finalmente la estepa, tanto artificial como natural, cada vez está más afectada por la erosión y la desertificación, sobre todo en el oeste de Andalucía y Levante.

En las zonas costeras del Mediterráneo existe una mezcla botánica más compleja. En la costa misma, los bosques de encina están intercalados con una masa conífera dominada por el pino carrasco, el cual una vez alcanzadas mayores altitudes es reemplazado por otro tipo de coníferas más adecuadas para regiones montañosas, como el alerce y el pino royo. Junto con ellos, y según la zona, es posible encontrar hayas y robles, en el caso de las sierras centrales de la Meseta, o roble y castaño en Sierra Nevada, o incluso abeto español, una conífera de origen norteafricano en las colinas de Ronda. En cotas más altas, se encuentra un tipo de paisaje sin árboles cubierto con matorral xerófito que se ha adaptado a las temperaturas frías y secas típicas de las regiones montañosas mediterráneas. Por el contrario, a las orillas del Mediterráneo se extiende un tipo de desierto con escasísima vegetación, en el sudoeste de Murcia y Andalucía. En esta última, es fácil encontrar algunas especies de plantas exóticas, como la palmera enana, el peral espinoso indio y plantas de aloe. Ocasionalmente brotarán arboledas compactas o dispersas de palmeras si hay suficiente cantidad de agua subterránea.