DOSSIER
DOCUMENTAL SOBRE GIBRALTAR
Documentación de El País sobre Gibraltar
GIBRALTAR, EN EL PUNTO DE
MIRA
El turismo del
defraudador fiscal
Gibraltar, un problema
estratégico
Gibraltar, entre Liechtenstein y Hong
Kong
GIBRALTAR, EN EL PUNTO DE
MIRA
España y el Reino Unido esperan concluir “en torno al verano” de 2002 un acuerdo global sobre el futuro de Gibraltar que cubrirá “todos los temas importantes, incluidos los de cooperación y soberanía”, según un comunicado conjunto emitido por las dos delegaciones. Este es el resultado de la reunión celebrada el 20 de noviembre de 2001 en Barcelona por delegaciones de España y el Reino Unido, encabezadas por los ministros de Exteriores, Josep Piqué y Jack Straw. Ambas partes anunciaron que “hemos discutido el conjunto de los temas fijados en el comunicado de Bruselas de noviembre de1984”, y expresaron su propósito de “concluir un acuerdo global en torno al verano del próximo año [2002]”.
EL PEÑÓN, EN CIFRAS
Población: 27.649 habitantes (julio 2001).
Superficie: 6 kilómetros cuadrados
Capital: Gibraltar.
Nombre oficial: Gibraltar.
Gobierno: territorio no autónomo sujeto al control de la ONU.
Potencia administradora: Gran Bretaña.
Religiones: católicos (75,4%), musulmanes (10,3%), anglicanos (8,7%),
protestantes (2%), hinduistas (1,3%), judíos (1,2%), otros (1,1%)
Lenguas: inglés (oficial), español, italiano, portugués
Grupos étnicos: italianos, ingleses, malteses, portugueses y españoles.
Gibraltar, la última colonia que existe en Europa, es una roca costera de seis kilómetros cuadrados lindante con La Línea de la Concepción (Cádiz) y a sólo 32 kilómetros de Marruecos. Tiene menos de 30.000 habitantes y está en manos británicas desde 1704 y bajo su soberanía desde 1713.
Desde
1783 no se han producido intentos militares para recuperar el Peñón, pero sí
numerosas reclamaciones políticas y diplomáticas por parte de España, iniciadas
en 1940 y acentuadas a partir de 1956, cuando Madrid planteó el contencioso
ante la Asamblea General de la ONU.
Gibraltar
es una colonia autónoma del Reino Unido y cuenta con sus propios órganos
judiciales, legislativos y ejecutivos.
El gobierno británico está representado por un gobernador, que
representa a la Corona, es comandante de la plaza militar y presidente de la
Corte de Justicia de Gibraltar.
El
poder legislativo recae en una Asamblea con 15 miembros elegidos por sufragio
universal directo cada cuatro años y el ejecutivo en un Primer Ministro
auxiliado por un gabinete. En 1988, accedió al cargo Joe Bossano, del Partido
Laborista, que renovó su mandato en 1992. En la actualidad, el Primer ministro
es Peter Caruana.
En
1984, España y el Reino Unido reanudaron sus conversaciones, que llevaron en
enero del año siguiente a un acuerdo inicial sobre el paso de personas,
vehículos y mercancías a través de la Verja, que se abrió el 5 de febrero. Ello
acabó con el veto británico al ingreso de España en la Unión Europea. Desde
entonces se han sucedido épocas de negociaciones y desacuerdos que han
desembocado en el establecimiento de controles por parte de España del tránsito
por la Verja ante las múltiples denuncias de que el Peñón se ha convertido en
un paraíso fiscal y en refugio del narcotráfico internacional.
La
mayoría de la población estable es de origen británico, aunque la población
flotante está constituida en su mayoría por trabajadores españoles.
[Fuentes: EL PAÍS, Enciclonet,
Guía del Mundo. En:
http://www.elpais.es/temas/dossieres/gibraltar/cifras.html]
HISTORIA DE LA
ÚLTIMA COLONIA
QUE EXISTE EN EUROPA
España
cedió Gibraltar al Reino Unido a través del Tratado de Utrecht en 1713 después
de perder el territorio a una flota anglo-holandesa nueve años antes, pero
desde entonces Madrid ha tratado de recuperar el Peñón. Hasta el momento los
intentos han sido en vano.
El
Tratado de Utrecht, firmado como armisticio entre Inglaterra y España el 13 de
julio 1713, establece, entre otras cosas, que Gibraltar no puede aspirar a la
autodeterminación, y que pasará a soberanía española en el momento mismo en que
deje de ser colonia británica.
Gibraltar,
la última colonia que existe en Europa, es una roca costera de seis kilómetros
cuadrados lindante con La Línea de la Concepción (Cádiz) y a sólo 32 kilómetros
de Marruecos. Tiene menos de 30.000 habitantes y está en manos británicas desde
1704 y bajo su soberanía desde 1713. Desde 1783 no se han producido intentos
militares para recuperar el Peñón, pero sí numerosas reclamaciones políticas y diplomáticas
por parte de España, iniciadas en 1940 y acentuadas a partir de 1956, cuando
Madrid planteó el contencioso ante la Asamblea General de la ONU.
En
1984, España y el Reino Unido reanudaron sus conversaciones, que llevaron en
enero del año siguiente a un acuerdo inicial sobre el paso de personas,
vehículos y mercancías a través de la Verja, que se abrió el 5 de febrero. Ello
acabó con el veto británico al ingreso de España en la Unión Europea. Desde
entonces se han sucedido épocas de negociaciones y desacuerdos que han
desembocado en el establecimiento de controles por parte de España del tránsito
por la Verja ante las múltiples denuncias de que el Peñón se ha convertido en
un paraíso fiscal y en refugio del narcotráfico internacional.
El
hecho es que la importancia estratégica y militar de Gibraltar, situado en el
Peñón del mismo nombre, ha hecho que desde tiempos inmemoriables muchas
potencias se hayan disputado su control. En
el año 711 fue conquistado por los musulmanes, a los que el Reino de Castilla
no conseguiría arrebatárselo hasta 1462.
A comienzos del siglo XVIII, el Peñón fue ocupado por la flota anglo-holandesa que
combatía en defensa del archiduque Carlos de Austria, pretendiente al trono de
España frente a Felipe de Anjou. El gobierno del Reino Unido consideró el peñón
como dominio británico, situación que fue validada jurídicamente por el Tratado
de Utrecht (1713).
En 1830, recibió el estatuto de colonia, condición refrendada un
siglo después por la población de Gibraltar mediante un referéndum que quedó
recogido en la Constitución de 1969.
La promulgación de la Constitución en 1969 coincidió con el cierre unilateral
de la frontera por parte del gobierno de España, que supuso la interrupción de
relaciones durante 26 años.
España
ha intentado sin éxito durante tres siglos reintegrar Gibraltar a su soberanía,
para lo cual ha recurrido a negociaciones directas con el Reino Unido y a la
intervención de instancias internacionales como el comité de descolonización de
la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
La
promulgación de la Constitución en 1969 coincidió con el cierre unilateral de
la frontera por parte del gobierno de España, que supuso la interrupción de
relaciones durante 26 años. El final de la dictadura de Franco y incorporación
de España en organizaciones políticas internacionales llevaron a la reanudación
de las conversaciones, la reapertura de la verja en 1985, tras los acuerdos
hispano-británicos que preveían la celebración de futuras conversaciones sobre
la soberanía de Gibraltar.
La
integración de España y el Reino Unido en la Unión Europea ha hecho variar los
planteamientos acerca de la cuestión gibraltareña y ha aumentado el deseo de
autonomía frente a Londres de la población.
En
los últimos tiempos, los partidos políticos gibraltareños han propuesto a Gran
Bretaña una reforma en su Constitución de 1969 para incluir el derecho a la
autodeterminación, de forma que la colonia pudiera independizarse previo
referéndum al respecto. El Gobierno inglés se mostró dispuesto a discutir el
proyecto, pese a que choca con el Proceso de Bruselas, el diálogo abierto por
ambos países en 1984 y congelado en 1997.
[Fuentes: EL PAÍS, ENCICLONET,
GUÍA DEL MUNDO. Ver:
http://www.elpais.es/temas/dossieres/gibraltar/historia.html]
Gibraltar se resiste a un cambio de estatus
Valor estratégico del
Peñón
La descolonización
La
frontera de la Verja de Gibraltar, el termómetro que marca el humor estacional
del Gobierno español, aparece despejada esta fría noche de noviembre, pero el
guardia civil que atiende el puesto encuentra quizás excesiva la desenvoltura
del conductor y le hace bajar e identificarse cumplidamente. Es un hombre
espigado, de tez más bien sonrosada, mientras que su colega del lado británico
muestra un rostro oliváceo, fácilmente asociable a un tipo de magrebí. Como
casi todo el mundo en Gibraltar, ambos hablan español con un acusado acento
andaluz. Es sólo el primer contraste de los que ofrecen las calles generalmente
bulliciosas del Peñón: un espectáculo continuo de mestizaje en el que
participan mediterráneos, anglosajones, orientales, judíos y musulmanes,
protestantes y católicos, un escaparate de banderas y símbolos británicos, de
rótulos exclusivamente en inglés, donde la música flamenca se cuela
permanentemente por las ventanas, donde el español vive siempre en la calle y
aguarda en la trastienda.
Paraíso
fiscal y punto negro internacional del blanqueo de dinero, centro de negocios,
bazar, puerto franco, área de convivencia social y tolerancia política y
religiosa, Gibraltar, siempre de espaldas a España, se revuelve contra las
conversaciones sobre el futuro de la colonia que los Gobiernos de Madrid y
Londres han retomado tras cuatro años de silencio. El diario local, The
Gibraltar Chronicle, anuncia manifestaciones de protesta en Londres, y pasado
mañana en Barcelona, coincidiendo con la reunión bilateral que se celebrará ese
día. ‘El programa consiste en volar a Londres primero y luego a Barcelona para
estar allí el martes. Todo está pagado, tanto el alojamiento como los
transportes’, contesta en el teléfono de la agencia de viajes facilitado por el
diario una gibraltareña de nombre Michelle. ¿Y quién paga todo esto? ‘Supongo
que el Gobierno de Gibraltar’, responde. El primer ministro de la colonia,
Peter Caruana, un político hábil en las piruetas diplomáticas, sostiene que su
Gobierno no respalda las manifestaciones contra el diálogo hispano-británico
pero es evidente que las autoridades de la Roca y la oposición están
movilizando tanto a su influyente lobby en Londres como a las organizaciones
Asociación de Estudiantes de Gibraltar y Grupo por la Autodeterminación, que
animan las protestas. ‘De Bilbao suelen
venir unos señores del Comité pro Gibraltar que se alojan aquí con gastos
pagados por la Administración’, apunta un camarero español, uno más de los
miles que cruzan diariamente la verja para trabajar en suelo británico.
Aunque
las imágenes que ilustran la nueva amistad hispano-británica no son inéditas,
los dirigentes de Gibraltar siguen notando un escalofrío en el cuerpo cada vez
que el presidente español y el premier británico se abrazan en público, cada
vez que, como ha ocurrido recientemente en Checkers, las familias Aznar y Blair
pasan juntas un fin de semana. ‘Estamos inquietos e irritados, claro, porque
vemos que hay un acuerdo secreto o algo así entre ambos Gobiernos de cara a
llegar a un acuerdo en el plazo de un año. Londres está dispuesto a
sacrificarnos para normalizar sus relaciones con España, quiere que Madrid sea
su aliado europeo’, señalan, por separado, con palabras muy similares, tanto
Joe Bossano, ex primer ministro de Gibraltar y jefe del partido socialista,
como Joseph García, líder del Partido Liberal. La idea está muy presente en la
calle y en los despachos profesionales:
‘Si
han vendido Hong Kong con seis millones de habitantes, los ingleses pueden
perfectamente hacer lo mismo con nosotros, que somos cuatro gatos’, apunta un
comerciante. ‘Cualquier día nos
encontramos con la bandera española ondeando en lo alto del Peñón’.
De
manera casi sistemática, los gibraltareños pasan de expresar su miedo a ser
sacrificados en el altar de la nueva amistad hispano-británica, a afirmar que,
en cualquier caso, Londres y Madrid tienen poco que hacer porque Gibraltar
cuenta con el compromiso formal británico, plasmado en su Constitución de 1969,
de que dispondrán siempre de la última palabra en un hipotético acuerdo entre
el Reino Unido y España. ‘No podrán desembarazarse de nosotros fácilmente’,
advierte Joe Bossano.
¿Por
qué entonces tanta inquietud? ¿Por qué la negativa a estar presente en la
reunión de Barcelona? ¿Por qué rechazar la colaboración con España en terrenos
como el del uso conjunto del aeropuerto, pactada en la década de los 80, la
multiplicación de líneas telefónicas, el desbloqueo de la directivas
comunitarios o el tránsito fronterizo, que redundarían directamente en
beneficio de los gibraltareños?
‘Porque
a través de la colaboración, España puede hacerse imprescindible, asumir en la
práctica gran parte de nuestra soberanía y llevarnos a un callejón sin salida’,
responden. ‘Renunciamos al proyecto de
uso conjunto del aeropuerto’, explica Anthony Provasoli, director del bufete de
abogados más importante del Peñón, ‘cuando nos dimos cuenta de que equivaldría
a un trasvase efectivo de soberanía’. El resultado es que los aviones, tres o
cuatro al día, siguen despegando de una pista diminuta atravesada por la
carretera y sin otro destino que el Reino Unido, ya que España les prohíbe penetrar
en su espacio aéreo.
A la
vista de la iniciativa Londres-Madrid, los partidos gibraltareños están
acelerando a marchas forzadas la reforma constitucional que pretende
descolonizar el Peñón, a través del ejercicio en referéndum de
autodeterminación, aunque sin romper completamente los vínculos con la Corona
británica. ‘Se trata de convertirnos en un país independiente pero con la
obligación por parte de Londres de atender, a petición nuestra, tanto nuestra
defensa militar, como nuestra política exterior’. Joe Bossano pronuncia estas
palabras con mucha seriedad pero no puede evitar una carcajada ante la
pregunta, irónica, de si no le piden nada más al Reino Unido y de si cree que
España aceptará eso de buen grado. ‘Es una iniciativa que puede ser llevada al
Tribunal de La Haya y poner en un brete a los dos Gobiernos’, señala el ex
primer ministro de la Roca. Según el dirigente del Partido Liberal, Joseph
García, el propósito es que el texto definitivo esté listo antes de fin de año
y que el referéndum se lleve a cabo a principios de 2002.
En su
despacho de Gobierno, Peter Caruana, hombre de modales amables pero
escurridizo, rechaza ese calendario.
‘Lo que someteremos a referéndum será el texto de la reforma
constitucional resultante de las conversaciones que mantengamos con el Reino
Unido’. ¿Y no cree que España puede considerar esa iniciativa como una grave
provocación habida cuenta de que el Tratado de Utrecht de 1713 establece que
Gibraltar debe pasar a manos españolas si deja de ser colonia? ‘Depende de la
facilidad con que España quiera sentirse provocada’, responde el líder del
Partido Socialdemócrata, que cuenta con ocho de los 15 diputados del Parlamento
del Peñón.
Al
contrario que los jefes de la oposición y algunos dirigentes de su propio
partido, Peter Caruana dice no albergar desconfianza hacia Londres. ‘No creo
que la amistad con Aznar le vaya a llevar a Blair a defraudar la confianza de
los gibraltareños en el el Reino Unido’, indica. Añade que sólo participará en el diálogo hispano-británico en
igualdad de condiciones con el resto de las partes. ‘Tres voces, tres partes y
el compromiso de que los acuerdos debe tener la aprobación de las tres partes’.
El
antiespañolismo latente, (refractario a la idea de España, no a los españoles),
el escaso eco político de las actitudes de entendimiento -el político más pro
español, Peter Cumming, abandonó el partido socialdemócrata tras su exiguo
resultado electoral- y el rechazo sistemático a todas las propuestas de Madrid
-desde la oferta de un Gibraltar con la autonomía más amplia de Europa, la
soberanía compartida durante 50 años, el mantenimiento de los privilegios de la
exención del IVA y la condición de puerto franco- acreditan aparentemente el
fracaso de la estrategia de persuasión y presión que Madrid promueve desde hace
30 años.
¿Cómo
se explica eso en una población educada por Gran Bretaña, sí, pero impregnada
de cultura española? ¿De dónde viene ese antiespañolismo si los 24.000
gibraltareños se reconocen anímicamente más próximos a la emoción mediterránea
que al temperamento inglés y si muchos de ellos, cerca del 20%, tienen una
segunda residencia en terreno español? Cabría pensar que la respuesta hay que
buscarla en los intereses anudados en torno al paraíso fiscal, en el centro de
negocios, en los 27 millones de litros de carburante para vehículos y los 23
millones de cajetillas de tabaco procedentes de España y vendidos en la colonia
en 1999. Podría pensarse que la explicación se encuentra en la élite financiera
de abogados y contables surgida al calor del negocio, en el hecho mismo de que
la renta per cápita de los 30.000 habitantes del Peñón se haya multiplicado por
cinco desde la reapertura de la Verja en 1982, supere en un tercio a la media
española y doble a la de sus vecinos andaluces.
Sin
dejar de admitir la poderosa influencia de las nuevas actividades, sustitutas
de una economía asentada en los ingresos procedentes de los gastos militares,
muchos gibraltareños con opinión y peso en la colonia advierten contra la
tentación de una interpretación exclusivamente economicista. Una tertulia
improvisada con el periodista en un pub encadena los siguientes comentarios:
‘Aquí pasa como con las Torres de Nueva York, que todavía sale humo’. ‘El
cierre de la Verja prolongado durante 16 años fue cruel e inhumano y
políticamente nos echó en manos de los británicos’. ‘Hay gente que murió en los
hospitales porque los españoles no dejaban pasar las botellas de oxígeno’. ‘Fue
España la primera en darnos la espalda’, subraya el presidente de los abogados,
Robert Vasquez. Si la tesis que atribuye a los gibraltareños ‘una personalidad
identitaria histórica’ conformada en el territorio, la educación y el mestizaje
a lo largo de casi tres siglos puede resultar dudosa, no ocurre lo mismo con la
evidencia de que ésta es una población con síndrome de la insularidad. El hostigamiento, el acoso y el bloqueo,
recursos de una España herida y humillada, ha levantado muros mentales bastante
sólidos, a cuya creación contribuyeron algunos republicanos refugiados en el
Peñón tras la guerra civil y todos aquellos hijos resentidos de la España de la
Dictadura. No es el caso de Yolanda, hija de uno de los 5.000 españoles que se
quedaron sin trabajo tras el cierre de la Verja. Nacida en Inglaterra y
ciudadana gibraltareña, Yolanda dice que no guarda aversión a España, muy al
contrario. A renglón seguido, reconoce, entre risas, que, en efecto, ésta no es
una opinión popular.
Los
matrimonios mixtos, habituales del periodo anterior al cierre de la frontera,
no han vuelto a producirse con la misma frecuencia. ‘Seguimos viendo al Reino
Unido en lo alto de la escala y a España por debajo. Sí, aunque las cosas han
cambiado mucho, seguimos teniendo una imagen española de subdesarrollo’, afirma
el director de la revista Panorama, Joe García.
En
cualquier caso, no hay dramatismo alguno en el debate que ocupa ahora las
conversaciones de los gibraltareños.
‘¿Le digo una cosa que suena muy audaz? Estoy convencido de que si
España liberara la frontera, en pocos años llegaríamos a una compenetración social,
cultural y económica muy fuerte’, dice el abogado Provasoli, mezcla de
italianos, ingleses y españoles. ‘¿Le digo otra cosa igualmente audaz? Creo
firmemente que sin los ingleses llegaríamos mucho más fácilmente a un acuerdo’.
Aunque
la respuesta oficial continúa más o menos inalterable, la pregunta de si es
posible que Gibraltar siga viviendo de espaldas a España tiene una mayor
actualidad en una población en la que no se venden periódicos españoles. Por
supuesto, Joe Bossano cree que Gibraltar no necesita a España para nada. ‘El
problema es que España no tiene nada que ofrecernos porque ya tenemos muchísima
más autonomía que, por ejemplo, Euskadi.
España sólo puede ofrecernos levantar los obstáculos que ella misma nos
coloca y sobre esa base no es fácil llegar a nada’. El primer ministro, Peter
Caruana, es más cuidadoso en la respuesta. ‘No sé si podemos’, dice, ‘pero no
es bueno que los vecinos se den la espalda’.
El turismo del defraudador fiscal
Hoy
en Gibraltar se reconoce lo que se negó en un pasado no lejano: que durante
largos años el Peñón fue una estupenda base para el narcotráfico. ‘No fueron
las autoridades las que pusieron fin al asunto, sino la gente que empezó a
preocuparse al ver a niños y jóvenes con medallones de oro colgando y los
bolsillos repletos de billetes. La gente salió a la calle a manifestarse porque
pensó que eso no podía traer nada y de la noche a la mañana desaparecieron del
puerto las lanchas rápidas y los traficantes’, afirma un destacado abogado
gibraltareño. Inevitablemente, el
periodista que recala en el Peñón carga con la servidumbre de la nacionalidad.
‘Pero España no puede decir nada. Tienen Marbella, con la Mafia, y
Galicia’. Más difícil es conocer el
número de sociedades opacas registradas en el Peñón para eludir la fiscalidad o
blanquear dinero. Según el ex ministro principal Joe Bossano, y algunos
abogados del Peñón, hay actualmente 50.000 sociedades activas de un total de
80.000 registradas desde 1985. Unas 8.000 no presentan ingresos. Alrededor de 40.000 registran bienes
privados y no pagan impuestos en el Peñón, pero generan empleo cualificado y
actividad hotelera en la medida en que sus propietarios están obligados a hacer
una declaración anual contable de su sociedad. Resulta así que una parte de los
siete millones de turistas que llegan a Gibraltar todos los años es un turismo
de ‘negocios’, defraudadores de sus países de origen. ‘Nuestro sistema es una
copia del que existe en otros sitios, no está pensado para el blanqueo de
dinero, aunque lo permita. Hace años vimos que había cosas raras y lo depuramos
mucho. Gibraltar cumple hoy con la legislación, que permite identificar a los
propietarios de las cuentas y sociedades. El abogado que vulnera la ley se
arriesga a la cárcel’, repite el letrado Anthony Provasoli. ‘Me pregunto’, dice, ‘por qué no se habla de
Londres, que es donde se producen los mayores escándalos’. Según el liberal
Joseph García, los fondos de los bancos instalados en Gibraltar ascienden a
5.000 millones de libras (8.100 millones de euros y 1,34 billones de pesetas).
El presupuesto de la colonia, en la que residen permanentemente unas 30.000
personas, alcanzó el pasado año 142 millones de libras (unos 230 millones de
euros y algo más de 38.000 millones de pesetas).
[JOSÉ LUIS BARBERÍA. Publicado en EL PAÍS el Domingo, 18.11.2001. http://www.elpais.es/temas/dossieres/gibraltar/actualidad.html]
Gibraltar, un problema estratégico
Hace
casi 20 años que España entró en la OTAN bajo el auspicio del presidente Calvo
Sotelo, por tanto la tesis que hasta entonces mantenía el Reino Unido acerca de
importancia estratégica de Gibraltar para la seguridad internacional y para la
OTAN ha caducado.
Hace
años que el Reino Unido mantiene que Gibraltar seguirá jugando un papel
importante en misiones militares de su país o de sus aliados debido a su
posición estratégica. Los diferentes
gobernadores militares británicos que han pasado por el Peñón siempre han
corroborado la importancia estratégica del Peñón como punto de operaciones
entre el noroeste de Europa y muchas otras zonas del mundo.
En
muchas ocasiones Gibraltar ha tenido una participación siginificativa en los en
la prestación de apoyo a buques y aviones militares de muchos países con rumbo
a puntos conflictivos y para la cobertura de la ruta a los Balcanes en
operaciones de la ONU.
Durante
años la colonia de Gibraltar permaneció aislada “a cal y canto” del territorio
español, con todo lo que ello comportaba de penalidades para la población tan
vinculada al área española del Campo de Gibraltar.
La
colonización de Gibraltar es de naturaleza estratégica y representa una
hipoteca para la seguridad española. No hay que olvidar la importancia
histórica de los estrechos y el poder político de quienes los controlan. La
cuestión es que en casos no tan lejanos como el del submarino nuclear Tireless,
que permaneció varado en Gibraltar durante casi un año, el riesgo de
destrucción de la zona meridional gaditana ha sido evidente.
[Fuente: http://www.elpais.es/temas/dossieres/gibraltar/estrategia.html]
Gibraltar, entre Liechtenstein
y Hong Kong
Desde
el Ministerio de Asuntos Exteriores se vivió en 1997 la retrocesión de Hong
Kong a China como un precedente con mucho peso en la descolonización de
Gibraltar, que se veía como un proyecto irreversible aunque no inmediato
constituye “un precedente que pesará fuertemente en el futuro para la descolonización
de Gibraltar” y que el caso gibraltareño es “irreversible”, aunque puede que
lleve tiempo, en palabras del minsitro de Exteriores en aquellos días, Abel
Matutes. Matutes se congratuló por la reintegración de la colonia británica a
China y dijo que en gran medida había un paralelismo entre los casos de
Gibraltar y Hong Kong.
Pese
a las aseveraciones de Matutes, el vicepresidente Rato declaró entonces que no
existía paralelismo:”La situación de Gibraltar tiene unas determinadas
coordenadas que no se corresponden con las de Hong Kong, ya que la situación de
Gibraltar se deriva de los Acuerdos de Utrecht, que en estos momentos no tienen
ninguna razón de ser”. España nunca ha aceptado que la soberanía de Gibraltar
estuviese compartida con el Reino Unido, dijo Rato, por lo que lo adecuado
sería que aceptase “algo que es indiscutible”, que la soberanía del Peñón es
exclusivamente española.
Los
chinos cedieron a Londres la isla de Hong Kong por el Tratado de Nankín de 1842
y posteriormente los territorios adjuntos por 99 años. El plazo expiró el 30 de
junio de 1997 y Hong Kong fue revertido a China.
En
1997 se produjeron varios incidentes en el aeropuerto de Barcelona y en la
propia verja del Peñón con gibraltareños que carecían de documentación adecuada
y presentaban pasaportes gibraltareños, que son diferentes de los británicos y
no son reconocidos por las autoridades españolas. Este problema afecta sólo a
una parte de la población gibraltareña, y Madrid indicó entonces que podría
resolverse con facilidad si Londres reconociera como ciudadanos de pleno
derecho -con acceso al pasaporte británico- a todos los ciudadanos de
Gibraltar.
Entre
el modelo Liechtenstein con el que sueñan algunos dirigentes gibraltareños y la
salida negociada sobre el modelo Hong Kong que propuso en 1997 Abel Matutes y
que ya hiciera años antes el primer ministro socialista de Asuntos Exteriores,
Fernando Morán, parece existir un foso similar a la distancia que separa esos
dos enclaves.
[Fuente: http://www.elpais.es/temas/dossieres/gibraltar/descolonizacion.html]
30 AÑOS DE NEGOCIACIÓN
Los
contactos entre los Gobiernos británico y español para buscar una solución al
problema de Gibraltar, se iniciaron en 1961 sin que hasta los acuerdos de
Lisboa (1980) y el proceso de Bruselas (1984) se produjeran verdaderos avances
en el contencioso. Estos son los puntos más relevantes del proceso negociador
en los últimos años:
Resoluciones de la ONU
Mayo de 1961. Se
inicia el diálogo sobre Gibraltar entre España y el Reino Unido durante la
visita oficial de sir Alec Douglas-Home a Madrid.
16 de diciembre de 1965. La Asamblea General de las Naciones Unidas adopta una
resolución invitando a los dos países a entablar negociaciones para buscar una
solución al problema de Gibraltar.
18 de mayo de 1966. Se inician en Londres las conversaciones anglo
españolas entre los ministros Fernando María Castiella y Michael Stewart.
20 de diciembre de 1966. La Asamblea General de la ONU aprueba una resolución en
la que deplora el retraso del proceso descolonizador de Gibraltar e invita a
las partes a proseguir las negociaciones.
El cierre de la verja
10 de septiembre de 1967. A pesar de la oposición de la ONU y de España, se
celebra un referéndum en Gibraltar, en el que por una abrumadora mayoría los
votantes se pronuncian a favor del mantenimiento de los lazos con el Reino
Unido.
18-20 de marzo de 1968. Nuevas conversaciones, sin ningún resultado.
8 de junio de 1969. El Gobierno español decreta el cierre de la frontera
terrestre de La Línea de la Concepción con Gibraltar, en respuesta a la entrada
en vigor de la nueva Constitución gibraltareña, aprobada por el Gobierno
británico en 1968, que trascendía las resoluciones de las Naciones Unidas.
Reapertura de la verja
1969-1973. Continúan
sin fruto los contactos hasta que, por iniciativa española, se congelan las
conversaciones en mayo de 1973.
30 de mayo de 1974. A solicitud de la parte inglesa se reanudan las
conversaciones con carácter exploratorio.
18 de noviembre de 1976. La Asamblea General de las Naciones Unidas urge
nuevamente a los Gobiernos español y británico a que inicien negociaciones
sobre el problema de Gibraltar.
24 de noviembre de 1977. Reunión exploratoria en el Círculo Europeo de
Estrasburgo, en la que, junto al ministro español de Asuntos Exteriores,
Marcelino Oreja, y al secretario del Foreing Office, David Owen, acuden por
primera vez el ministro principal de Gibraltar, Joshua Hassan, y el líder de la
oposición, Mauricio Xiberras.
15 de marzo de 1978. Nueva reunión en París con los mismos participantes,
“destinada a favorecer la comprensión entre ambas partes”.
9-10 de abril de 1980. Reunión en Lisboa entre el ministro español de Asuntos
Exteriores, Marcelino Oreja, y su colega británico, lord Carrington, al término
de la cual se aprueba una declaración en la que ambas partes acordaron iniciar
negociaciones a fin de solucionar “todas las diferencias”.
8 de
enero de 1982. Reunión en Londres entre los jefes de los Gobiernos británico y
español, Margaret Thatcher y Leopoldo Calvo Sotelo, en la que se acuerda la
apertura de la verja y el inicio simultáneo de conversaciones.
El proceso de Bruselas
27 de noviembre de 1984. Los ministros de Asuntos Exteriores de España y el
Reino Unido, Fernando Morán y Geoffrey Howe, suscriben una declaración conjunta
en Burruelas por la que el Gobierno de Madrid se compromete a levantar
completamente las restricciones al tráfico para la entrada y salida de
Gibraltar, mientras que el Gobierno de Londres acepta explícitamente que se
discuta sobre la soberanía de la Roca.
5 de febrero de 1985. Las diplomacias de España y el Reino Unido discuten en
Ginebra, por primera vez en la historia, sobre las cuestiones de soberanía que
rodean el problema de Gibraltar, siguiendo el compromiso adquirido el pasado 27
de noviembre en Bruselas por los ministros de Asuntos Exteriores de ambos
países, Fernando Morán y Geoffrey Howe.
15 de enero de 1987. España y el Reino Unido fracasan en su nuevo intento de
desbloquear el proceso negociador sobre Gibraltar. Las dos sesiones celebradas
en Londres entre delegaciones de los dos países, presididas por los ministros
de Asuntos Exteriores, concluyeron sin acuerdo, manteniendo inamovibles ambas
partes sus profundas diferencias sobre la forma de encontrar una solución a su
histórico contencioso colonial. Eran las terceras conversaciones a este nivel
celebradas tras la declaración suscrita en Bruselas en noviembre de 1984.
Diciembre de 1987. Los gobiernos de España y el Reino Unido llegan a un
acuerdo sobre el uso civil y conjunto del aeropuerto de Gibraltar y desbloquean
un conflicto que amenazaba la alianza de ambos países en el seno de la OTAN. El
acuerdo fracasó por el rechazo de los gibraltareños.
6 de febrero de 1989. Los ministros de Exteriores británico, sir Geoffrey
Howe, y español, Francisco Fernández Ordóñez, mantienen en Londres una nueva
ronda de discusiones sobre Gibraltar, la primera tras la decisión británica de
reducir su presencia militar en la colonia.
27 de febrero de 1990. El Gobierno británico se compromete a reforzar su
cooperación con España en la lucha contra el narcotráfico y el contrabando en
Gibraltar, pero la reivindicación española sobre la colonia no progresa.
12 de febrero de 1991. La inminencia de la Europa sin fronteras de 1993 obliga
a tomar decisiones inevitables sobre Gibraltar, cuyo anacronismo en el contexto
europeo es cada vez más flagrante, según manifestó ayer el ministro de Asuntos
Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, al concluir una nueva ronda
negociadora sobre el futuro de la colonia con su homólogo británico, Douglas
Hurd.
1 de marzo de 1993. Se reanudan las conversaciones entre los Gobiernos de
España y el Reino Unido sobre el contencioso de Gibraltar. La imposibilidad de
llegar a un acuerdo provocó que las reuniones bilaterales entre ambos se
interrumpieran dos años antes.
21 de diciembre de 1994. La novena ronda de conversaciones sobre Gibraltar
finaliza sin avances sobre la soberanía, aunque se crea un grupo de trabajo, en
el que participan los gibraltareños, para examinar las medidas a tomar para
erradicar los tráficos ilícitos que se generan en la última colonia en
territorio europeo.
23 enero de 1997. En décima reunión bilateral sobre Gibraltar, España
hizo saber que no aceptaría el DNI gibraltareño, autorizado por Londres.
20 de mayo de 2000. E l submarino nuclear Tireless atraca en la base naval
del Peñón tras padecer una fuga de agua en una tubería del sistema primario de
refrigeración del reactor. Su presencia y su reparación suscitó airadas
protestas de grupos ecologistas y de los partidos políticos de la oposición.
24 de enero de 2001. En plena crisis por la presencia del submarino Tireless
en Gibraltar, el ministro español de Asuntos Exteriores, Joseph Piqué,
manifiesta a su colega británico, Robin Cook, la exigencia de España de que se
reanude el diálogo sobre la soberanía de Gibraltar iniciado en 1984 en virtud
del compromiso histórico alcanzado por Fernando Morán y Geoffrey Howe.
26 de julio de 2001. El ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué,
y su homólogo británico, Jack Straw, reanudan en Londres el diálogo sobre
Gibraltar, suspendido desde 1998.
La crisis del Tireless
31 de enero de 2002. El ministro británico para Europa, Peter Hain, desvela
en la Cámara de los Comunes la estrategia acordada con España para lograr un
acuerdo definitivo sobre Gibraltar: aprobar una declaración conjunta al término
de las negociaciones en marcha, que se mantendrá tanto si es aceptada por el
Gobierno de la Roca como si no.
4 de febrero de 2002. Los ministros de Asuntos Exteriores de España y el
Reino Unido, Josep Piqué y Jack Straw, se reúnen en Londres para seguir
avanzando en las negociaciones bilaterales sobre Gibraltar.
[Fuente: PRISACOM. En: http://www.elpais.es/temas/dossieres/gibraltar/negociacion.html]
ENLACES DE INTERÉS
Datos básicos de Gibraltar de la CIA
Datos disponibles en la Guía del Mundo
Gobierno de Gibraltar
Guía oficial de turismo
Mapa interactivo
Policía de Gibraltar
Correos
Museo de
Gibraltar
La verja
Diario The Gibraltar
Chronicle
Revista The
Gibraltar magazine
Noticias sobre
Gibraltar y sur de España
Partido
Socialdemócrata
Partido Liberal
Partido Independiente
Liberal
TEXTOS
DE REFERENCIA
Acuerdo Bruselas
de 27-11-84
Asamblea General
ONU. Consenso de 04-12-87
Canje de Notas
para extender a Gibraltar el Tratado de Extradición (01-02-91)
Comunicado de la
Oficina de Información Diplomática de 03-12-87 sobre el uso del aeropuerto
Comunicado de la
Oficina de
Información Diplomática de 20-12-94
Declaración de
Lisboa 10-abril-1980
Tratado de Utrecht,
artículo X
Fuentes: PRISACOM
http://www.elpais.es/temas/dossieres/gibraltar/index.html