CLASIFICACIÓN DE LAS ORACIONES EN ESPAÑOL

Einteilung der Sätze im Spanischen

© Justo Fernández López


 

 Clasificación de las oraciones en español

 

o

r

a

c

i

o

n

e

s

 

s

i

m

p

l

e

s

según la actitud

del hablante

= modus

(criterio semántico)

Typen der Äußerung

bzw. Satzmodi =

clases de enunciados

enunciativas

afirmativas / negativas

exclamativas

 

de posibilidad

dubitativas

interrogativas

directas / indirectas

desiderativas

 

exhortativas

 

según la naturaleza

gramatical del

predicado = dictum

(criterio sintáctico)

de predicado nominal

con verbo copulativo

con complemento predicativo

 

 

de predicado verbal

 

intransitivas

transitivas

pasivas

reflexivas

recíprocas

impersonales

 

 

gru-

pos

ora-

cio-

na-

les

Satzreihung

proposiciones

yuxtapuestas

asindéticas [ohne konjunktionale Verbindung]

Satznebenordnung

Grupos oracionales

 

proposiciones /

oraciones

coordinadas

(paratácticas)

con relación >

copulativa

 

 

 

distributiva

disyuntiva

adversativa

 

restrictivas

exclusivas

 

 

 

 

o

r

a

c

i

o

n

e

s

 

c

o

m

p

l

e

j

a

s

 

 

 

 

 

 

 

 

Satzunterordnung

= Satzgefüge

  

proposiciones / oraciones

subordinadas

= hipotácticas

 

 

 

 

 

proposiciones /

oraciones transpuestas

o degradadas

sustantivas  

sujeto [Subjektsatz]

complementarias directas [Direkter Objektsatz]

complementarias de objeto preposicional  

[Präpositionaler Objektsatz: Verb + Präposition + que]

complementarias de un sustantantivo o adjetivo

[Präpositionaler Objektsatz als Erweiterung  eines Substantivs oder eines Adjektivs]

proposiciones / oraciones transpuestas

o degradadas

adjetivas

(de relativo)

expecificativas

[unterscheidender Relativsatz]

explicativas

[erläuternder Relativsatz]

 

proposiciones /

oraciones

circunstanciales

(adverbiales)

de lugar

¿Dónde?

de tiempo

¿Cuándo?

de modo

¿Cómo?

comparativas

¿Comparable a qué?

finales

¿Para qué?

causales

¿Por qué?

consecutivas

¿Con qué consecuencias?

condicionales

¿Bajo qué condiciones?

concesivas

¿A pesar de qué circunstancias?

 

«Tipos de subordinadas

Las oraciones subordinadas se dividen tradicionalmente en tres grupos: sustantivas (o argumentales, porque, con escasas excepciones, son las únicas que constituyen argumentos de algún predicado): Mencionó que llegaría hoy; Prometo estudiarme la lección; Dime cómo te va; adjetivas o de relativo: el color que te gusta, las personas a las que me refiero, nada que decir; adverbiales o circunstanciales: Aunque no te lo creas, me gusta la música que oyes; Si quieres, te espero; Este autor escribe como a mí me gustaría escribir.

La distinción tradicional entre estas tres clases de subordinadas se apoya en una equivalencia o correspondencia aproximada entre las categorías y las funciones. Así, las subordinadas sustantivas ejercen las funciones características de los grupos nominales: Mencionó {que llegaron ~ su llegada}. Las adjetivas corresponden a las oraciones de relativo con antecedente expreso, al que modifican a la manera de los adjetivos, como en el libro que estoy leyendo, la casa donde vivo, el autor cuyo texto pretendo identificar. Las relativas con antecedente implícito no funcionan como adjetivos, sino que se asimilan a los grupos nominales, adverbiales o preposicionales: quien usted señale, lo que a ti tanto te gusta, cuando se ponga el sol, etc. El término oración subordinada de relativo alude a la forma en la que la oración está construida, ya que una oración de relativo es, en efecto, la que contiene un relativo. Por el contrario, el término subordinada adjetiva alude a la función sintáctica que la oración desempeña, similar a la de los adjetivos.

El tercer grupo de oraciones subordinadas, las adverbiales o circunstanciales, es el más polémico de los tres, hasta el punto de que son raras las gramáticas modernas que les dan cabida como unidades del análisis sintáctico. De hecho, el paralelismo con los adverbios en los que se basa esa denominación es inexacto y puede estar forzado, ya que no existen adverbios que puedan sustituir a las oraciones finales, concesivas, causales, etc. El problema no se resuelve sustituyendo el término adverbial por circunstancial, ya que las prótasis condicionales o concesivas no son complementos circunstanciales, sino que participan en estructuras bimembres (denominadas tradicionalmente períodos). Por otra parte, la clase de las subordinadas adverbiales da lugar a cruces, solapamientos o traslapes con otras clases de oraciones. Así, en Este autor escribe como a mí me gustaría escribir, la presencia del adverbio relativo como asimila el segmento subrayado a las relativas sin antecedente expreso (cf. del modo como a mí me gustaría escribir), a pesar de lo cual se considera tradicionalmente una subordinada adverbial. En esta obra se empleará el término subordinación adverbial cuando se desee recordar su contenido tradicional o abarcar conjuntamente el grupo que corresponde a estas oraciones en la tradición gramatical hispánica. También se aplicará el término subordinada adverbial a las oraciones subordinadas de gerundio, como en Salió de la casa dando un portazo.»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 1.7.3a-c]

 

 Enunciado

 

Enunciación o Enunciado. A. Sprechäußerung; I. Utterance. Término especializado entre los lingüistas de la escuela de Praga, para designar „la porción de discurso que responde a un impulso. La extensión de la enunciación puede ser muy variada. Algunas veces, la enunciación consiste en una sola palabra ..., pero puede serlo una novela de 600 págp. o un tratado de la misma extensión. La enunciación es la reacción semiológica total“ (Skalicka). „La plenitud del sentido de la enunciación no se alcanza sólopor medio de signos lingüísticos, sino por la combinación de signos lingüísticos y de otros signos de carácter no lingüístico. [Estos] son, por ejemplo, el gesto, la fuerza comunicativa de la situación exterior, la convicción del hablante, que el oyente comprende aunque no se le comunique con signos particulares, etcétera. Sin embargo, cuando se analiza la frase como forma lingüística, son sólo sus elementos lingüísticos los que entran en línea de cuenta. La única frase que se puede tomar como objeto de análisis lingüístico es la que alcanza la plenitud de su sentido por medios exclusivamente lingüísticos“ (Paulíny). „Consideramos útil distinguir entre sí estos dos concepciones de la frase: 1) la frase como la más pequeña manifestación lingüística ligada a la situación, y 2) la frase como la forma gramatical usual, tipificada, de esta manifestación. Para evitar confusiones terminológicas, empleamos en el primer caso el término de enunciación de acuerdo con la tradición normal entre nosotros ..., mientras que reservamos el término especial de frase sólo para la forma sintáctica tipificada de la enunciación, característica de la lengua considerada“ (Dokulil-Daneš).“

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 1967, p. 167]

Enunciados y oraciones

Es importante distinguir el enunciado de la oración:

§     Enunciado: es una unidad de comunicación, o sea, una unidad pragmática. En tanto que unidad de comunicación, debe tener sentido completo dentro de la situación en que se produce.

§     Oración: es una unidad sintáctica que se corresponde con la estructura gramatical constituida básicamente por un sujeto y un predicado. No importa si esa estructura tiene sentido completo o no: Juan ha venido [oración]. Me dijo que no vinieras [oración] (que = nexo; no vinieras = oración).»

[Gómez Torrego, Leonardo: Gramática didáctica del español. Madrid: sm, 2000, p. 258]

 

 Oración

 

„La oración se distingue de la frase por la presencia de un verbo en forma personal. La oración más breve consta de una sola palabra que obligatoriamente ha de ser un verbo en forma personal (Llueve). Define a la frase la ausencia de verbo en forma personal. Pueden aparecer infinitivos o gerundios (Prohibido fumar).“

[Alcina Franch, Juan: „Spanisch: Syntax“. In: In: Holtus, Gunter (ed.); Metzeltin, Michael (ed.); Schmitt, Christian (ed.). Lexikon der Romanistischen Linguistik (LRL), Tübingen : Niemeyer, 1992, Bd. VI, p. 160] 

„J. M. Lope Blanch (1979) renueva el uso de cláusula como «unidad de manifestación» ... «expresión autónoma desde el punto de vista de la elocución» sin forma gramatical determinada y entre dos pausas. Gramaticalmente reserva el nombre de oración para el segmento entre cuyos elementos se establece una relación predicativa y el de frase para la expresión constituida por uno o más morfemas no organizados de acuerdo con la estructura Sujeto y Predicado. Fija asimismo el sentido de período para la expresión de dos o más oraciones o frases relacionadas entre sí por hipotaxis o parataxip. Su teoría la ha aplicado con indudable fortuna al análisis gramatical de textos orales y escritos, populares y cultos.

G. Rojo (1978 x 1983) define objetivamente a partir del morfema, por su particular estructuración interna, las unidades palabra, frase, cláusula y oración. Independientemente de su estructuración interna pueden constituir enunciado cuando consiguen autosuficiencia semántica e independencia sintáctica. La cláusula designa la tradicional oración simple y la llamada compuesta por cuanto sus componentes aparecen agrupados con el verbo (predicado) repitiendo determinados esquemap. Descarta las condicionales, concesivas, etc. que con las coordinadas adversativa constituirán la oración bipolar con conexión de interordinación. Denomina oraciones también a la coordinación de dos o más cláusulas.“ [Ebd., p. 161]

Sintácticamente, la oración es la estructura gramatical compuesta por dos constituyentes inmediatos: un grupo verbal (que desempeña la función de predicado) y un grupo nominal (que hace función de sujeto) y cuya unión se manifiesta en la concordancia en número y persona entre el núcleo del grupo nominal y el núcleo del predicado verbal.

Oraciones simples son las que poseen un solo predicado.

El tren de Valencia / llegó felizmente.

Juan / lee una novela.

La ciudad es grande.

Las ciudades son grandes.

Voy de paseo.

[Alonso Marcos, A.: Glosario de la terminología gramatical. Unificada por el Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid: Magisterio Español, 1985, p. 194]

 

Oración independiente

 

„Oración independiente es la que expresa un pensamiento completo y no se relaciona sintácticamente con otras oraciones.

El niño está fatigado.

Viajamos en avión cómodamente.

[Alonso Marcos, A.: Glosario de la terminología gramatical. Unificada por el Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid: Magisterio Español, 1985, p. 194]

 

Conjunto o grupo oracional

 

«Lo que aquí se llama conjunto oracional, en otras gramáticas se denomina oración compuesta.

Sin embargo, para algunos gramáticos la oración compuesta se opone a la oración simple y abarca tanto las oraciones complejas como los conjuntos oracionales, mientras que para otros la oración compuesta abarca sólo la coordinación oracional, o sea, lo que aquí se llama conjunto oracional por coordinación, y mantiene el término de oración compleja para todos los demás casos en que haya más de un predicado.

Las oraciones subordinadas y coordinadas se conocen también con los términos de proposiciones (subordinadas o coordinadas), cláusulas y suboraciones.

Algunos gramáticos entienden las oraciones yuxtapuestas, coordinadas y subordinadas como tres clases diferentes. Otros gramáticos consideran que la yuxtaposición es una variante no sólo de la coordinación sino también de la subordinación. Según estos, habría oraciones coordinadas con nexo y oraciones subordinadas yuxtapuestas (sin nexo), y oraciones subordinadas con nexo y oraciones subordinadas yuxtapuestas (sin nexo), como el estilo directo u oraciones del tipo te ruego me disculpes

[Gómez Torrego, Leonardo: Gramática didáctica del español. Madrid: sm, 2000, p. 255]

Oraciones complejas y Grupos oracionales

«Se ha caracterizado la oración por estos rasgos:

1.  Como enunciado que es, está delimitada entre dos pausas (inicial y final) y va acompañada de un contorno melódico o curva de entonación, a veces interrumpida por pausas intermedias de menor duración.

2.  Como todo enunciado, la oración transmite una comunicación de sentido cabal en cada situación de habla concreta.

3.  Frente a otro tipo de enunciados, las oraciones contienen una palabra, el verbo, en que se hace patente la relación predicativa, y por ello, este puede por sí solo constituir oración.

4.  La relación predicativa consiste en la fusión dentro de una sola palabra (el verbo) de un signo léxico y otro morfológico, con lo cual, en el contenido, queda asociado el significado de la raíz verbal con un morfema o accidente de persona (aparte de que se combinen con él otros morfemas).

Existen enunciados de aspecto oracional en que aparece más de un verbo. Se han designado como oraciones compuestas. Considérense los ejemplos siguientes:

  1. Me gustaría que Juan tuviese éxito.

  2. Pretenden que dimita el prisidente.

  3. Nos preocupaba la opinión que expuso el delegado.

  4. Cuando se decidió, ya era tarde.

  5. Aunque hacía sol, el frío era intenso.

  6. Si cumple su promesa quedará tranquilo.

  7. Leyeron el informe y se aquietaron.

  8. Ganaron mucho, pero hoy están arruinados.

En cada uno de los ejemplos 1 a 6, se disciernen dos núcleos verbales (con sus correspondientes adyacentes) que no todos serían susceptibles de aparecen independientemente como oraciones. Pueden concebirse situaciones que permitan decir sin más: Me gustaría, Nos preocupaba, Ya era tarde, El frío era intenso, Quedará tranquilo. Pero otros segmentos requieren para su aparición un contexto previo. Por ejemplo: Que Juan tuviese éxito, Que dimita el presidente, Cuando se decidió serían enunciados posibles solo como respuestas a ciertas preguntas (¿Qué te gustaría?, ¿Qué pretenden?, ¿Cuándo era tarde?). No son oraciones, sino estructuras que unitariamente desempeñan determinada función dentro de otra oración.

Claro es que esos segmentos, segregados del contexto en que se encuentran (y con ciertas modificaciones), volverían a constituir oraciones independientes: Juan tendrá éxito, Dimitirá el presidente, La expuso el delegado, Se decidió, Hacía sol, Cumple su promesa. Pero en los ejemplos propuestos, han dejado de funcionar como oraciones, están degradadas y desempeñan por transposición el oficio propio de los sustantivos, de los adjetivos o de los adverbios (o segmentos equivalentes), como se observa cotejándolos con estos otros:

1.   Me gustaría el éxito de Juan.

2.   Pretenden la dimisión del presidente.

3.   Nos preocupaba la opinión expuesta por el delegado.

4.   Al decidirse, ya era tarde.

5.   A pesar del sol, el frío era intenso.

6.   Cumpliendo su promesa, quedará tranquilo.

En los ejemplos número 1, tanto Que Juan tuviese éxito como El éxito de Juan funcionan como sujeto explícito del núcleo gustaría. En los número 2, Que dimita el presidente y La dimisión del presidente son objetos directos del núcleo pretenden. En los números 3, Que expuso el delegado y Expuesta por el delegado funcionan como adyacentes del núcleo nominal la opinión. En los números 4, 5 y 6, las oraciones degradadas Cuando se decidió, Aunque hacía sol y Si cumple su promesa cumplen todas como adyacentes circunstanciales del mismo modo que las locuciones adverbiales Al decidirse, A pesar del sol, Cumpliendo su promesa.

Por lo tanto, estos enunciados 1 a 6 no deben en realidad denominarse oraciones compuestas, ni siquiera ser considerados como combinación de oraciones. En ellos no hay más que un núcleo oracional del que dependen los demás adyacentes, por complejos que sean en su estructura interna. Las primitivas oraciones están ahora subordinadas al núcleo verbal (o nominal en el número 3); funcionan como equivalentes de los sustantivos, los adjetivos o los adverbios; no son ya oraciones. La única particularidad diferencial de estos enunciados respecto del esquema propio de la oración simple consiste en que uno (o varios) de los términos adyacentes, en luar de estar desempeñado por palabras de la categoría oportuna (sustantivo, adjetivo, adverbio), aparece cubierto por un segmento unitario que originariamente era también una oración. Es, pues, más exacto llamar a estos enunciados «oraciones con términos adyacentes complejo» o, más brevemente, oraciones complejas.

Frente a los últimos enunciados, los ejemplos número 7 y 8 de antes sí son resultado de la combinación de dos oraciones. Ambos componentes podrían proferirse con independencia uno del otro en sendos actos de habla: Leyeron el informe; Se aquietaron; Ganaron mucho; Hoy están arruinados. Las dos oraciones de cada enunciado están enlazadas entre sí mediante unidades que llamamos conjunciones (en los ejemplos, y, pero). La conjunción no modifica el valor referencial de las oraciones así reunidas en enunciado único, sino que sirve solo para indicar qué tipo de relación semántica establece el hablante entre los contenidos de una y otra. Se trata del mismo papel que desempeñan estas conjunciones conectoras cuando reúnen en una sola unidad funcional varias palabras de la misma categoría. Los sustantivos perro, gato en las oraciones Tiene perro, Tiene gato desempeñan el oficio de objeto directo; lo mismo ocurre si la conjunción los unifica en bloque: Tiene perro y gato. Así, también, los adjetivos en función de atributo de las oraciones El maestro es pobre y El maestro es honrado pueden fundirse en atributo único diciendo El maestro es pobre pero honrado. Pues de este modo, dos oraciones pueden unificarse en un solo enunciado, como los distados 7 y 8. Estos enunciados constituidos por la reunión de varias oraciones, cada una de las cuales podría usarse independientemente de las demás, serán llamados grupos oracionales

[Alarcos Llorach, E.: Gramática de la lengua española. Madrid, 1994, p. 313-315]

 

 Oraciones complejas

 

„Existen enunciados de aspecto oracional en que aparece más de un verbo. Se han designado como oraciones compuestas:

1.   Me gustaría que Juan tuviese éxito.

2.   Pretenden que dimita el presidente.

3.   Nos preocupaba la opinión que expuso el delegado.

4.   Cuando se decidió, ya era tarde.

5.   Aunque hacía sol, el frío era intenso.

6.   Si cumple su promesa quedará tranquilo.

7.   Leyeron el informe y se aquietaron.

8.   Ganaron mucho, pero hoy están arruinados.

En cada uno de los ejemplos se disciernen dos núcleos verbales que no todos serían susceptibles de aparecer independientemente como oraciones. No son oraciones, sino estructuras que unitariamente desempeñan determinada función dentro de otra oración. Claro es que estos segmentos, segregados del contexto en que se encuentran (y con ciertas modificaciones), volverían a constituir oraciones independientes: Juan tendrá éxito, Dimitirá el presidente, etc. Pero en los ejemplos propuestos han dejado de funcionar como oraciones, están degradadas y desempeñan por transposición el oficio propio de sustantivos (o segmentos equivalentes), como se observa cotejándolos con estos otros:

 

1.  Me gustaría el éxito de Juan.

[sujeto explícito del núcleo]

2.  Pretenden la dimisión del presidente.

[objeto directo del núcleo]

3.  Nos preocupaba la opinión expuesta por el delegado.

[adyacente del núcleo nominal]

4.  Al decidirse, ya era tarde.

[adyacente circunstancial]

5.  A pesar del sol, el frío era intenso.

[adyacente circunstancial]

6.  Cumpliendo su promesa, quedará tranquilo.

[adyacente circunstancial]

 

Por tanto, estos enunciados 1 a 6 no deben en realidad denominarse oraciones compuestas, ni siquiera ser considerados como combinación de oraciones. En ellos no hay más que un núcleo oracional del que dependen los demás adyacentes, por complejos que sean en su estructura interna. Es, pues, más exacto llamar a estos enunciados „oraciones con términos adyacentes complejos“ o, más brevemente, oraciones complejas.“  

[Alarcos Llorach, Emilio: Gramática de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1994, S. 313-315]

·

«Clases de oraciones complejas:

Las estructuras oracionales degradadas o transpuestas que aparecen insertas en una oración compleja se clasifican según la categoría de la palabra que podría sustituirlas desempeñando la misma función. En consecuencia, se señalan oraciones sustantivas, adjetivas y adverbiales.

Hay que tener en cuenta que las oraciones sustantivas en función de adyacente circunstancial vienen a identificarse con las adverbiales y con ellas deben examinarse.

Por otra parte, interesa la función específica que la oración transpuesta cumple en la oración total donde se inserta. En los ejemplos siguientes:

Pretenden que dimita el presidente.

Nos preocupaba la opinión que expuso el delegado.

se nota que las estructuras degradadas (que dimita el presidente, que expuso el delegado) cumplen oficios distintos: la primera fuinciona como adyacente del núcleo oracional (es objeto directo del verbo pretenden), y la segunda es término adyacente de un sustantivo (la opinión) con el cual constituye el grupo que funciona como sujeto explícito del núcleo verbal (preocupaba).

Existen, pues, dos tipos de oraciones transpuestas:

a) las que con su transpositor cumplen una función oracional (es decir, constituyen un adyacente del núcleo verbal), y

b) las que con su transpositor son adyacentes de un grupo nominal unitario.

Las primeras coinciden con las sustantivas (incluyendo en estas también algunas adverbiales); las segundas se corresponden con las adjetivas. En uno y otro caso, el transpositor ostenta a veces un mismo significante; pero ya se han tratado las diferencias entre que conjunción y que relativo, el primero es sustantivador y el segundo adjetivador.

Los dos transpositores [que conjunción y que relativo] van precedidos en ciertos casos por una preposición; pero ante que conjunción, el índice preposicional afecta a toda la oración transpuesta, mientras ante el relativo la preposición sólo afecta a este. En la oración

Se habla de que dimite el presidente,

la preposición de se une a toda la oración degradada por la conjunción que, constituyendo así el objeto preposicional del núcleo verbal se habla. Pero en:

No conozco el médico de que se habla,

la preposición de se asigna exclusivamente al relativo que como objeto que es del verbo habla, y toda la oración así transpuesta actúa como adyacente del sustantivo el médico (igual que haría en su lugar un adjetivo, por ejemplo, el médico aludido).

 

Se habla de que dimite el presidente.

(de que dimite el presidente = objeto preposicional de habla)

No conozco el médico de que se habla.

(de que se habla = adyacente del sustantivo el médico [aludido])“

 

En realidad, deben excluirse de las oraciones complejas las construcciones en que una oración en estilo indirecto se combina con otra (u otras) que reproduce el estilo directo y que, de estar transpuesta, funcionaría como objeto directo del núcleo verbal de la primera oración:

Y me decía: «Te lo prometí, te prometí que tu marido haría algo grande.»

Mire, [el río] viene crecido - dijo, apagando el farol.

Se trata de grupos de oraciones yuxtapuestas. Solo serían oraciones complejas si se introdujese un transpositor: Y me decía que me lo había prometido..., Dijo que venía crecido.»

[Alarcos Llorach, Emilio: Gramática de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1994, pp. 324-325]

 

Oraciones sustantivas

 

„Se consideran ahora los casos en que las oraciones transpuestas [= ‘Nebensätze’] desempeñan el papel de sujeto explícito o de objeto directo, indirecto o preposicional. Se elimina la posibilidad de que la oración transpuesta aparezca en el oficio de atributo [= ‘Prädikatsnomen’], ya que los ejemplos que se aducen son discutiblep. Así, en la oración Mi mayor deseo es que mi obra triunfe, el segmento segregado que mi obra triunfe no puede ser atributo 1: si lo fuese, sería posible su sustitución por el referente pronominal de esa función y se diría Lo es mi mayor deseo, que resulta expresión anómala; en cambio, sí sería normal Lo es que mi obra triunfe, donde lo representa al atributo mi mayor deseo y donde que mi obra triunfe actúa como sujeto explícito.

Las oraciones subordinadas sustantivas se encuentran como sujeto explícito en ejemplos como los siguientes:

            La verdad es que no me faltaban modelos.

            Se le figuraba que en aquel antro no se podía hacer nada lícito.

            ¿Te hace que nos vayamos a tomar unas copas?

            No importaba que la oscuridad se los velase [los cuadernos].

            No le molestó que pudiera conocer sus intenciones.

            Le extrañó que pudiera conocer sus intenciones.

            Le extrañó que el dolor no hubiera llegado todavía.

Mientras que dos sustantivos en singular coordinados imponen el número en plural en el verbo, varias oraciones transpuestas [= ‘Nebensätze’] coordinadas (igual que los infinitivos) se consideran una sola unidad y por tanto el verbo mantiene el número en singular.

            Les preocupaba que pasase el tiempo y no llegara el médico.

            Se le figuró que aquel sapo había estado oyéndola y se burlaba de sus ilusiones.

A veces, la oración transpuesta por la conjunción que resalta su carácter sustantivo (como hacen los infinitivos) mediante la anteposición del artículo, inmovilizado en su significante singular, como en estos casos:

            Me llamó la atención el que un señor siguiera caminando siempre a mi lado.

            Motivo de asombro fue el que nuestro contertulio surgiera como dirigente político.

Excluidos los ejemplos de yuxtaposición en estilo directo y los de las oraciones transpuetas de tipo interrogativo, la conjunción que también encabeza oraciones sustantivadas en función de objeto directo.

            Descubrió que las tierras llanas se habían trasmutado en onduladas praderas.

            (= Lo descubrió)

            Permití que mi pluma se dejara llevar por el gusto y la práctica del ingenio literario.

            Él no recordaba que comimos juntos aquel día.

Como en el párrafo anterior, también la oración transpuesta en función de objeto directo puede llevar artículo.

            Eso explica el que yo haya podido datar con precisión aquella remota comida.

Son raros los casos en que una oración degradada por que [‘mit que eingeleitet’] cumpla la función de objeto indirecto. Como los sustantivos en este papel, el transpositor [= conjunción] va precedido de la preposición a.

            Nunca prestó atención a que lo elogiasen.  (= Nunca se la prestó)

            Dedica todo su esfuerzo a que el negocio prospere. (= Se lo dedica)

            No ponía inconvenientes a que consultase con otro abogado.

Cuando la oración subordinada por que desempeña el oficio de objeto preposicional debe ir precedida de la preposición requerida por el verbo nuclear.

            Me alegro de que don Fermín coma con nosotros.

            Me acordé de que algunas veces yo lo había visto en las manos de Toussaints.

            Ello convenció a la gente de que yo estaba muy al tanto de su condición.

            El auditorio aguardaba en silencio a que la emoción permitiera al orador continuar.

            No pensaba en que estaba haciendo locuras, en que tantas idas y venidas eran indignas.

            Convinieron las hermanas en que era indispensable dar instrucciones a la chica.

Cuando un sustantivo (y los grupos equivalentes) resulta transpuesto por una preposición al oficio propio de los adjetivos, queda como adyacente [‘Attribut’] de un grupo nominal. Por ejemplo, en el grupo nominal unitario El temor de los enemigos, el sustantivo los enemigos queda transpuesto a la función de adyacente, propia de los adjetivos, merced a la preposición de. Con el mismo recurso, las oraciones sustantivas transpuestas resultan a su vez convertidas en adyacentes de grupos nominales cuyo núcleo puede ser un sustantivo, un adjetivo y también un adverbio.

Véanse los ejemplos siguientes, agrupados según el núcleo que contienen:

Sustantivos:

             La idea de que nada esperaba de ella ni nada solicitaba, le parecía un agujero negro.

            Y de pronto le asaltó a uno aquella terrible sentencia de que la cristiandad está jugando

            al cristianismo.

            En la duda de si tendría yo verdadero talento literario o si estaría perdiendo el tiempo  

            tontamente, consiguieron que el redactor-jefe leyera alguna cosa mía y dictaminara.

            El rumor público de que no quería saber nada de la situación del país provocó la crisis.

Adjetivo:

            Iba al lado de Ana, convencido de que su presencia bastaba para producir efectos

            delectéreos.

            Me negué a dirigirla consciente de que una publicación solo le da a quien la hace

            disgustos y enojos.

            Estaba harto de que, al abordar un autobús, diesen codazos al meteco.

            Intrigada de que los recién casados durmieran a horas distintas recordó su propia

            experiencia.

Adverbio:

            No había sido capaz de acallar sus dudas acerca de si lo que estaba haciendo era justo

            y acerca de si mi educación mejoraría.

[Alarcos Llorach, E.: Gramática de la lengua española. Madrid, 1994, pp. 326-330]

 

Oraciones comparativas y consecutivas

 

«Hay grupos oracionales cuyas oraciones componentes parecen estar enlazadas entre sí con unidades como "luego" (átono), "conque", "así que", "pues", o con locuciones de tipo adverbial como "por tanto", "por consiguiente", etc. En realidad son grupos yuxtapuestos [Satzreihung], ya que el sentido sugerido por ellos suele ser ilativo, consecutivo, continuativo, y en general proviene de los contenidos sucesivos de cada oración. Esas aparentes unidades conjuntivas pueden elminarse sin que la relación semántica entre las oraciones se suprima; cumplen más bien un papel adverbial de referencia anafórica a lo expresado en el contexto precedente.

No había nadie; estaba seguro. Luego aquellas señoras se habían ido sin confesión.

El navío apena albergaba un cuatro por ciento de cruzados, luego aquella guerra tenía que ser algo diferente.

Trabajo en el ramo cafetería, conque tú verás.

¡Hola, hola! ..., mujercita mía, ¿conque se está usted de palique con ese caballero?

Resolvió el problema con una sola frase. Así que se casaron.

Había bebido mucho vino, así que me puse el chaquetón y salí.

¿Ven ustedes este santurrón? Pues hasta vende hostias y cera.

Ingresó, pues, hace siete años en el Seminario.»

[Alarcos Llorach, Emilio: Gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 1994, § 385]

«Las comparativas y las consecutivas no son otra cosa que oraciones degradadas, análogas a las relativas, con la diferencia de que su llamado antecedente es un cuantificador o una unidad cuantificada.» [o. cit, § 406]

«Se ha visto que las oraciones llamadas consecutivas del segundo tipo son oraciones transpuestas que han de examinarse en relación con las de relativo. En cambio, las consecutivas de primer tipo deben ser incluidas entre los grupos oracionales.

Suelen describirse las consecutivas como oraciones que “expresan la consecuencia de una acción, circunstancia o cualidad indicada en la oración principal, a la que se unen por medio de la conjunción que, la cual se refiere a los antecedentes tanto, tan, tal ...” Es contradictorio llamar a la unidad que conjunción y a la vez atribuirle un antecedente como si fuese un relativo. Sin negar que el sentido de estas construcciones manifieste una consecuancia, es primordial señalar que el llamado antecedente consiste en un cuantificador que, ante todo, encarece lo que se comunica. Si en este ejemplo:

Es una figura tan fina que da la impresión que no pesa,

suprimiésemos tan, se eliminaría todo encarecimiento, y el segmento encabezado por que se convertiría en una transpuesta relativa adyacente del sustantivo figura:

Es una figura tina que da la impresión de que no pesa.

Sin encarecer, pues, no hay construcción ni sentidos consecutivos.» [o. cit., § 416]

 

 Proposición

 

„Llamamos proposiciones a las entidades gramaticales, con estructura oracional (tienen sujeto y predicado), que se reúnen para constituir una oración compleja: Germán no sabe aún que ha aprobado. / Paco se ha levantado tarde porque el despertador no ha funcionado. Las proposiciones que forman la oración compleja pueden tener el mismo o diferente sujeto. En el seno de la oración compleja, las proposiciones pueden interrelacionarse de dos maneras: por coordinación o por subordinación.“     

[Lázaro, F. / Tusón, V.: Lengua española. Madrid: Anaya, 1989, p. 90-91]

„Llamamos proposición a la secuencia formada por un grupo nominal sujeto y un grupo verbal predicado, que no es sintácticamente independiente sino que se integra en una oración compleja como uno de sus elementos. No decir que se trata de dos „oraciones“; la oración corresponde a un concepto ya explicado; en la oración compleja hay proposiciones y no „oraciones“.

Un mismo contenido (semántica) podrá variar de estructura (sintaxis), y, de acuerdo con esto, tendremos oraciones o proposiciones:

1.  Caía la tarde. El crepúsculo embellecía la estancia.

Aquí hay dos oraciones independientes.

2.  Caía la tarde y el crepúsculo embellecía la estancia.

Las dos oraciones anteriores se han convertido ahora en una oración compleja, formada por dos proposiciones cuya relación viene expresada por la conjunción copulativa.

La relación entre las proposiciones puede expresarse de dos maneras distintas según el grado de dependencia que tienen entre sí. Estas dos maneras se denominan: coordinación y subordinación.“

[Alonso Marcos, A.: Glosario de la terminología gramatical. Unificada por el Ministerio de Educación y Ciencia. Madrid: Magisterio Español, 1986, S. 246]

 

 Cláusula

 

„J. M. Lope Blanch (1979) renueva el uso de cláusula como «unidad de manifestación» ... «expresión autónoma desde el punto de vista de la elocución» sin forma gramatical determinada y entre dos pausas. Gramaticalmente reserva el nombre de oración para el segmento entre cuyos elementos se establece una relación predicativa y el de frase para la expresión constituida por uno o más morfemas no organizados de acuerdo con la estructura Sujeto y Predicado. Fija asimismo el sentido de período para la expresión de dos o más oraciones o frases relacionadas entre sí por hipotaxis o parataxip. Su teoría la ha aplicado con indudable fortuna al análisis gramatical de textos orales y escritos, populares y cultos.“

[Alcina Franch, Juan: „Spanisch: Syntax“. In: In: Holtus, Gunter (ed.); Metzeltin, Michael (ed.); Schmitt, Christian (ed.). Lexikon der Romanistischen Linguistik (LRL), Tübingen : Niemeyer, 1992, Bd. VI, p. 161] 

 

  Frase

 

La frase: En sentido gramatical llamamos frase a cualquier grupo de palabras conexo y dotado de sentido. Según esta definición, las oraciones son frases, pero no viceversa. Expresiones como las recias murallas de la ciudad; en aquella playa solitaria y lejana; con habilidad sorprendente, etc., son frases y no oraciones, porque su sentido no es completo en sí mismo. Las locuciones son también frases hechas que se repiten como fórmulas fijas con valor adverbial, prepositivo, conjuntivo, verbal, etc.: de vez en cuando, cada lunes y cada martes, a cada paso, a fin de que, por entre, en contra de. Las frases que no son oraciones son a menudo elementos constitutivos de oración.En Lingüística la frase se denomina sintagma, y su definición es la misma que damos en el texto. También entre lingüistas se llama sintagma, en sentido estricto, la fórmula o esquema de estructura que se repite en el idioma con independencia de las palabras que contenga. Por ejemplo, las oraciones condicionales con la prótasis en imperfecto de subjuntivo se amoldan, en español moderno, al sintagma „si -ra  o -se, -ría (Si pudiera o pudiese, iría; Si sembraras o sembrases a tiempo, consecharías más). El sintagma „ser + participio“ da significación pasiva a cualquier verbo: La noticia fue pronto conocida en la ciudad; Era hombre estimado por todos.

[Esbozo ..., 1977,  S. 351-352]

·

„La oración se distingue de la frase por la presencia de un verbo en forma personal. La oración más breve consta de una sola palabra que obligatoriamente ha de ser un verbo en forma personal (Llueve). Define a la frase la ausencia de verbo en forma personal. Pueden aparecer infinitivos o gerundios (Prohibido fumar).“

[Alcina Franch, Juan: „Spanisch: Syntax“. In: In: Holtus, Gunter (ed.); Metzeltin, Michael (ed.); Schmitt, Christian (ed.). Lexikon der Romanistischen Linguistik (LRL), Tübingen : Niemeyer, 1992, Bd. VI, S. 160] 

·

„Existen enunciados cuya estructura interna difiere de la propia de las oraciones, pues cerecen del núcleo verbal en que se cumple la relación predicativa. Se conocen con el nombre de frases, y sus constituyentes son siempre palabras de índole nominal, esto es, sustantivos, adjetivos o adverbios y naturalmente cualquier otra categoría que funcione como ellas gracias a la transposición. Al no existir el núcleo verbal del que dependan sus demás componentes, las relaciones internas de estos en la frase no son paralelas ni idénticas a las que establecen en la oración. Por esto, las frases no deben clasificarse, como a veces se hace, por analogía con las oraciones a que pudieran ser equivalentes por su sentido. No es correcto, por ejemplo, llamar atributiva a una frase como Año de nieves, año de bienes por su equivalencia semántica con la oración El año de nieves es año de bienes, ya que en la frase no existe el núcleo verbal de la oración. Con el mismo fundamento de la identidad de sentido, se podría equiparar esa frase con otras estructuras oracionales no atributivas, como „La nieve abundante beneficia la cosecha“, „Cuando nieva mucho, la cosecha se espera buena“, etc.

Se han de clasificar las frases según su constitución interna. El tipo de enunciado sin verbo personal más simple es la interjección. Ya se ha afirmado hace tiempo que la interjección „generalmente forma por sí sola una oración completa“, lo cual quiere decir que constituye enunciado independiente. A veces puede combinarse con otras unidades y formar frases complejas (Ah de la casa, Ay de vosotros, Oh hijo mío, Caramba con la niña, etc.). Se ha visto, asimismo, cómo la transposición habilita para el papel de interjección a otras clases de palabras y de grupos nominales, empleados bien en función apelativa dirigidos al interlocutor, o como manifestación de la actitud del hablante (¡Fuera!, ¡Mi madre!, ¡Y un jamón!, ¡Hala!, ¡Vaya!, etc.).

Cuando la situación coloquial permite al hablante reducir a lo impresdindible lo que profiera, el enunciado puede estar constituido en exclusiva por unidades nominales. En estas circunstancias, las frases son en realidad secuencias truncas, resultado de la elipsis de un verbo consabido: -¿Quién ha venido?  -El cartero. En las frases de intención apelativa, destinadas a influir sobre el interlocutor, sería erróneo suponer la elipsis de un verbo en imperativo, como si las secuencias A trabajar, A la cama, A la calle, Andando fuesen representantes abreviados de oraciones como Id a trabajar, Vete a la cama, Salid a la calle, Vamos andando.

En resumen, los enunciados clasificados como frases pueden ser unimembres o bimembres. Las frases unimembres se comportan como las interjecciones, tanto si están constituidas por una sola palabra (¡Lástima!, Gracias, Vaya), como si consisten en un grupo unitario más o menos complejo. En las frases bimembres, la relación establecida entre los dos términos es variable.“

[Alarcos Llorach, Emilio: Gramática de la lengua española. Madrid: Espasa-Calpe, 1994, p. 384-389]

frase (Del lat. phrasis, y este del gr. φράσις, expresión).

Conjunto de palabras que basta para formar sentido, especialmente cuando no llega a constituir oración.

Gram. grupo.

Ling. Expresión acuñada constituida generalmente por dos o más palabras cuyo significado conjunto no se deduce de los elementos que la componen.

grupo

Gram. Conjunto de palabras estructuradas, relacionadas en torno a un núcleo. Generalmente, le corresponde un comportamiento sintáctico unitario.

grupo adjetival o adjetivo

Gram. El que está construido en torno a un adjetivo. Fácil de leer.

grupo adverbial

Gram. El que está construido en torno a un adverbio. Lejos de la ciudad.

grupo nominal

Gram. El que está construido en torno a un nombre o sustantivo. Campos de maíz.

grupo preposicional

Gram. El encabezado por una preposición. Desde mi ventana.

grupo verbal

Gram. El que está construido en torno a un verbo. Lanzar la piedra. [DRAE]

 

Atributo / atributivo

 

«Atributo y predicado nominal

Algunos gramáticos emplean el término atributo para albergar tanto los atributos de sujeto como los de complemento directo y los predicativos. Otros diferencian el atributo, función que solo complementaría a un sujeto a través de un verbo copulativo, de los predicativos; éstos abarcarían tanto los que aquí se llaman atributos de complemento directo como todos los que aquí se denominan predicativos.

Algunos gramáticos emplean el término predicado nominal como sinónimo de atributo, entendido este como complemento del sujeto a través de un verbo copulativo.

Las oraciones con atributo se llaman también oraciones copulativas, siempre aque por atributo se entienda la función de complemento del sujeto a través de un verbo copulativo

[Gómez Torrego, Leonardo: Gramática didáctica del español. Madrid: sm, 2000, p. 255]

·

«’Atributo’ es el término que se emplea de modo general en las gramáticas tradicionales para designar la base léxica del predicado de las oraciones con verbos copulativos o pseudo-copulativos; la denominación de ‘complemento predicativo’ se reserva para las categorías predicativas que aparecen con verbos semicopulativos (o semipredicativos), como son, por ejemplo, las expresiones: una gran persona, madura, muy cargado, en las oraciones: Considero a Juan una gran persona; Compró la fruta madura; Me gusta el café muy cargado. Sin embargo, la RAE utiliza ‘complemento predicativo’ en cualquier caso (1973: 3.3), y designa con el término de ‘atributo’ (1973: 2.4.1) el adjetivo no predicativo (comúnmente denominado adjetivo atributivo) en relación de adyacencia directa con el sustantivo (como en las buenas gentes) o con un artículo o pronombre anafórico (como en el hombre nuevo y el antiguo; unos días buenos y otros malos; lo cortés no quita lo valiente). Particularmente, Bello (1847: § 35 y nota II) asigna la denominación de ‘predicado’ tanto a los adjetivos atributivos como a las categorías predicativas no verbales en general (‘atributos’ o/y ‘complementos predicativos’), reservando el término ‘atributo’ para la función generalmente entendida como ‘predicado’ (proposicional). Sobre la distinción entre ‘predicado’ y ‘atributo’ véase Gutiérrez Ordóñez, S.: Variaciones sobre la atribución. León: Univ. de León, 1986, pp. 21-22.»

[Fernández Leborans, M. Jesús: “La predicación: Las oraciones copulativas”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. II, § 37.1.1, n. 1]

·

Predicado nominal

«Al concepto de ‘predicado nominal’ se le ha asignado más de una interpretación en las gramáticas tradicionales; para algunos autores, ‘predicado nominal’ es sinónimo de ‘atributo’, término empleado por los gramáticos racionalistas para designar el predicado semántico en las oraciones copulativas, representado por categorías verbales (Gili Gaya: 57: ...). Otros gramáticos consideran que el predicado nominal está constituido por el verbo copulativo más el atributo; la base semántica del predicado sería el atributo (Alonso y Henríquez 1938: 33, RAE 1973: 66), pero el núcleo sintáctico sería el verbo copulativo (Seco 1972: 106, Alarcos 1970: 159). En la presente obra se utilizan idistintamente los dos términos (‘predicado nominal’ o ‘atributo’) en el primer sentido indicado, esto es, para designar cualquier categoría predicativa no verbal que constituye el núcleo léxico del predicado oracional en las oraciones copulativas.»

[Fernández Leborans, M. Jesús: “La predicación: Las oraciones copulativas”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. II, § 37.1.2, n. 7]

 

SATZ  - Oración

 

«Der Satz ist die kleinste Einheit, mit der man einen Sachverhalt beschreiben kann: Peter ist zufrieden. Er verdient gut. Sein Beruf macht ihm Spaß

[Griesbach, H.: Regeln aus der deutschen Grammatik. Ismaning/München, 1991, p. 32]

·

«Für eine Definition des Satzes scheint das Kriterium der syntaktischen Selbständigkeit am angemessensten. Es erlaubt, Sätze, die rein aus Partikeln bestehen wie Aber vielleicht doch nicht gar so sehr (Kafka), Interjektionen und selbständige Ausrufe als Sätze zu betrachten, und fasst komplexe Satzgefüge als Einheiten auf, auch wenn deren semantische Inhalte mehrere Propositionen zum Ausdruck bringen. Aus einer solchen Definition ergeben sich einige Konsequenzen:

- Zwar ist der Satz eine wichtige grammatische Einheit, jedoch gibt es in der Grammatik Erscheinungen, die über den Satz hinausgehen. Grammatik beschreibt also mehr als eine Summe von Einzelsätzen. Zu den transphrasischen (satzübergreifende) Einheiten der Grammatik gehören gewisse zweiteilige Konjunktionen wir zwar ... aber, Aufzählungen von Gliederungspunkten (erstens - zweitens - drittens) und anaphorisch und kataphorisch gebrauchte Elemente. Solche transphrasische Einheiten spielen bei der Entstehung der Textlinguistik eine wichtige Rolle.

- Die Definition ist weit genug, dass auch abgeschlossene, relativ selbständige Gebilde, die nicht die klassischen Satzteile Subjekt und Prädikat enthalten, darunter fallen: Ja, Nein, Allerdings, Eben, Aua, Au Backe, Ach du grüne Neune, Warum denn nun das schon wieder?

- Ein einzelner Satz kann zugleich auf einer anderen Beschreibungsebene als Sprechakt aufgefasst werden. So kann ein Satz, der, grammatisch gesehen, eine Frage ist, auf Sprechaktebene betrachtet, eine Drohung darstellen. »

[Hentschel, E. und Weydt, H.: Handbuch der deutschen Grammatik. Berlin: W. de Gruyter, ²1994, S. 303-305]

·

«Der Satz ist „die kleinste Äußerung, die nach festem Stellenplan ihrer Komponenten und festen Intonationsmustern einen vollständigen Gedanken ausdrückt, ohne dass in jedem Fall Kontext und Situation zu Hilfe genommen werden müssen. [...] Die etwa 200 Satzdefinitionen, die bis heute in der Sprachwissenschaft registriert worden sind, lassen sich alle auf wenige Grundprinzipien zurückführen.» [Heupel, Carl: Taschenbuch der Linguistik. München: List, 1973, S. 205]

·

«Der Terminus Satz (sp. oración) wird hier als Synonym für Verbalphrase lato sensu, d. h. für einen Wortverband, dessen Kern eine Verbalform ist. Dabei beschränken wir uns auf den einfachen Satz (sp.oración simple), d. h. auf den Satz, der eine einzige Verbform aufweist, und zwar eine finite.»

 [Cartagena, N./Gauger, H.-M.: Vergleichende Grammatik Spanisch-Deutsch. Mannheim: Duden, 1989, Teil 1,  S. 427]

 

SATZTEIL / SATZGLIED - Elemento oracional

 

«Die Bezeichnung Satzteil wird meist benutz, um beliebige Konstituenten des Satzes zu bezeichnen, und zwar unabhängig davon, ob es sich dabei um selbständige oder unselbständige Teile des Satzes handelt. Ausschließlich selbständige Teile des Satzes bezeichnet demgegenüber der Terminus „Satzglied“, der entsprechend nur für Subjekte, Objekte, Adverbialbestimmungen (Eisenberg 1989: 68) oder zusätzlich auch für Prädikate (Grundzüge 1980:180) verwendet wird.»

[Hentschel, E. und Weydt, H.: Handbuch der deutschen Grammatik. Berlin: W. de Gruyter, ²1994, S. 306]

 

GLIEDSATZ -  Proposición / oración transpuesta o subordinada

 

«[Auch: Konstituentensatz, Nebensatz]. In der Germanistik übliche Unterscheidung bei Nebensätzen: Gliedsätze sind Nebensätze in Satzgliedfunktion wie Subjektsätze (Wer zuletzt lacht, lacht am besten), Objektsätze (Was sie sucht, wird sie auch finden), Adverbialsätze (Als es dunkel wurde, stellten sie ihre Nachforschungen ein), während Gliedteilsätze alle Typen von Attributsätzen umfassen; sie beziehen sich stets auf ein Bezugselement im übergeordneten Satz und sind daher nur „Teil“ eines Satzglieds: Das Buch, das sie mir geliehen hat, fasziniert mich   

[Bußmann, Hadumod: Lexikon der Sprachwissenschaft. 2. völlig neu bearbeitete Auflage, Stuttgart: Kröner, ²1990, S. 281-282]

„Gliedsatz [auch: Nebensatz]: Unselbständiger, nicht isoliert vorkommender, sondern von einem übergeordneten Hauptsatz abhängiger Satz, der auch als Satzglied oder Äquivalent eines Satzgliedes (und damit nach Heringer als Ergänzungssatz, Angabesatz oder Attributsatz) angesehen werden kann.

Je nach repräsentiertem Satzglied unterscheidet man:

a) Subjektsatz: Wer wagt, gewinnt. (vgl.: Der Mutige gewinnt);

b) Objektsatz [auch: Ergänzungssatz]: Er weiß, was er sagt. (vgl.: Er weiß etwas);

c) Prädikativsatz: Ich bin, was ich bin. (vgl.: Ich bin ein Berliner.);

d) Adverbialsatz [1]: Er kommt, sobald er Zeit hat. (vgl. Er kommt morgen);

e) Attributsatz: Auf den Feind, der gefährlich ist, achtet er. (vgl.: Auf den gefährlichen Feind ...).

Je nach Anschluss- oder Einleitewort unterscheidet man:

- Satz ohne Anschlusswort, z. B.: Er sagte, er habe geschlafen.;

- Relativsatz (mit Relativ-Pron. oder Relativ-Adv.), z. B.:
Der Mann, der gestern angerufen hat, ist da.
Er fand den Schlüssel dort, wo er ihn versteckt hatte
.;

- indirekten Fragesatz (Interrogativ-Pron. oder Interrogativ-Adv.), z. B.:
Er wollte wissen, wer ihm den Streich gespielt hatte
. - Wann er kommen würde, wusste niemand.

- Konjunktionalsatz (Konjunktionen), z. B.: Er schwieg, weil er Angst hatte.

Adverbial- oder Umstandssätze sind je nach Art des Adverbials zu differenzieren:

- Modalsatz (Art und Weise): Er schreibt, als steckte er am Spiess.;

- Temporalsatz (Zeit): Er kam, als er mit seiner Arbeit fertig war.;

- Lokalsatz (Ort): Er steht, wo man ihn so leicht nicht finden wird.

- Kausalsatz (Grund): Weil er eine Strafe befürchtet, läuft er fort.;

- Konditionalsatz (Bedingung): Wenn du dir viel Mühe gibst, wird es gehen.;

- Konsekutivsatz (Folge): Das Vorhaben gelang, so dass alle zufrieden waren.;

- Finalsatz (Zweck, Absicht): Er reiste in den Kurort, um sich dort zu vergnügen.;

- Konzessivsatz (Einräumung): Er schwieg, obwohl er sehr überrascht war.;

- Instrumentalsatz (Mittel): Er grüßte, indem der den Hut zog.“

[Ulrich, Winfried: Linguistische Grundbegriffe. Kiel: F. Hirt, 1972, S. 42-43]

 

TEILSATZ - Frase / Cláusula

 

«Teilsatz [engl. clause]. Neutrale Bezeichnung für satzförmige, syntaktisch unselbständige Bestandteile eines Satzgefüges oder einer Satzverbindung. Als Teilsätze werden sowohl Nebensätze als auch (unselbständige / unvollständige) Hauptsätze bezeichnet (z. B. Er fragt in Er fragt, wann die Entscheidung fallen wird).»

[Bußmann, Hadumod: Lexikon der Sprachwissenschaft. 2. völlig neu bearbeitete Auflage, Stuttgart: Kröner, ²1990, S. 772]

«Teilsatz

Nach dem FKS sind die Begriffe Haupt- und Nebensatz im Syntaxmodell nicht sinnvoll zu definieren. Ein übliches Kriterium für die Unterscheidung ist die Selbstständigkeit oder Unselbstständigkeit. Unklar ist, ob diese Begriffe inhaltlich oder grammatisch gemeint sind. In folgenden Satz

Wenn Maria abreist, ist Paul traurig,

wird man intuitiv den Teilsatz "wenn ..." als Nebensatz und "ist Paul Traurig" als Hauptsatz identifizieren. Isoliert verwendet, ist jedoch keiner der Teilsätze grammatisch. Ein Subjektsatz

Dass Maria abreist, macht Paul traurig,

zeigt, dass der so genannte Hauptsatz grammatisch und inhaltlich genauso von dem so genannten Nebensatz abhängig ist wie umgekehrt. Als weiteres Kriterium wird meist die Zweitstellung des finiten Verbs im Hauptsatz und die Endstellung des finiten Verbs im Nebensatz bezeichnet. Dass dies nicht immer zutrifft, zeigen die Sätze:

  1. Ich hoffe, sie schreibt bald.

  2. Ich hoffe, dass sie bald schreibt.

Damit kann auch in Satz 1 der rechte Teilsatz Hauptsatz sein. Deshalb spricht man besser von Teilsätzen eines komplexen Satzes. Herrscht eine klare Dominanz: Übergeordnet - Untergeordnet, kann das Verhältnis des untergeordneten zum übergeordneten Satzteil folgendermaßen sein: Temporal/Lokal - Kausal, Konditional / Konsekutiv / Konzessiv / Modal /.

Nach ihrer Repräsentationsform können Gliedsätze Subjekt-, Objekt-, Prädikativ-, Attribut-, Adverbialsätze sein. Nach ihren Einleitungssignal kann man Relativsätze (logisch wertneutral) und Konjunktionalsätze unterscheiden. Strukturell-transformatorisch sind Gliedsätze Expansionen von primären (Subjekt-Objektsätze) + sekundären Satzgliedern (Adverbial-Attributsätze). Sie können in verschiedenen Grad reduziert werden z.B.

Während es Nacht war

Wärend der Nacht

nachts

(Adverbialsatz > Propositionalausdruck > Adverb).»

[Heupel, Carl: Taschenbuch der Linguistik. München: List, 1973, S. 239-240]