El infinitivo en oraciones subordinadas

© Justo Fernández López


ORACIONES SUBORDINADAS SUSTANTIVAS

«Se denominan tradicionalmente oraciones subordinadas sustantivas (también cláusulas sustantivas o proposiciones sustantivas, además de oraciones completivas) las que desempeñan las funciones características de los sustantivos o de los grupos nominales (sujeto, complemento directo, término de la preposición, etc.). Así, el segmento subrayado en Los trabajadores deseaban que les subieran el salario un quince por ciento es una subordinada sustantiva que desempeña la función de complemento directo. Es indicio, además, de su naturaleza sustantiva el que puedan coordinarse con grupos nominales, como en Los trabajadores deseaban que les subieran el salario y mejores condiciones de trabajo, o alternar con ellos, como en Los trabajadores deseaban {que les subieran el salario ~ una subida de salarios}. Las subordinadas sustantivas se pueden sustituir por pronombres neutros: Los trabajadores deseaban eso; Los trabajadores lo deseaban.» (RAE: NGLE-Manual 43.1.1a)

Las oraciones sustantivadas sustantivas de infinitivo desempeñan funciones sintácticas análogas a las del verbo finito. El infinitivo puede ser sustantivo y verbo a la vez. Su significación es verbal; su función sintáctica es sustantiva; sus complementos son verbales; puede incluso tener sujeto propio, como un verbo en forma personal.

El sujeto del infinitivo puede ser el mismo de la oración:

Pienso volver algún día a España.

No le gusta discutir con la gente.

El sujeto del infinitivo puede aparecer como totalmente independiente del verbo principal:

Al oscurecer, refresca un poco el aire.

El sujeto puede ser complemento del verbo principal:

La veo pasar todos los días por la calle.

A veces no se menciona el sujeto por falta de interés hacia él:

Felipe II mandó construir El Escorial.

El infinitivo puede tener la función de complemento directo:

Prefiero no hablar de ello.

El infinitivo también puede ser término de preposición introducida por un predicado, ya sea este un verbo, adjetivo, sustantivo o adverbio:

Me arrepiento de haber aceptado el trabajo.

Soy partidario de hacerlo todo de nuevo.

Existe la posibilidad de encontrarlo con vida.

Después de levantarse de la cama

Las subordinadas sustantivs de infinitivo pueden constituir también término de preposiciones y locuciones preposicionales no regidas o no seleccionadas por otra categoría, como en

sin prescindir de sus colaboradores,

pese a ser hoy fiesta,

a costa de perder dinero.

El infinitivo como complemento indirecto.

No le daba importancia a ser o no puntual.

«Se ha debatido si las subordinadas sustantivas pueden ejercer la función de complemento indirecto. Parecen hacerlo en un limitado número de construcciones formadas con los llamados VERBOS DE APOYO (dar importancia a que..., dar tiempo a que..., prestar atención a si...) u otros asimilados a estos (conceder preferencia a que..., atribuir el problema a que...). El grupo que forman la preposición a y la subordinada suele admitir en estos casos la sustitución por el pronombre dativo le (No des importancia a que dijera eso > No le des importancia).» (NGLE-Manual 2010: § 43.1.2d)

EL SUJETO IMPLÍCITO EN LAS ORACIONES SUBORDINADAS SUSTANTIVAS

«En una oración compleja, el CD puede ser una oración subordinada sustantiva cuyo núcleo verbal es un verbo en infinitivo.

El médico le mandó a mi cuñada comer solo papillas.

El médico = sujeto; le = CI; mandó = núcleo verbal; a mi cuñada = CI; comer solo papillas = CD (oración subordinada sustantiva en función de CD con un verbo en infinitivo.

En este tipo de oraciones el sujeto semántico implícito del infinitivo suele referirse al sujeto o a uno de los complementos argumentales del verbo nuclear o principal de la oración compleja, lo que dependerá de las características léxicas de dicho verbo; así querer exige que el sujeto implícito de la subordinada con infinitivo tenga como referencia su propio sujeto (coincidencia de sujetos): No quise saber más (‘yo’ es el sujeto de quise y de saber), pues, de no ser así (no coincidencia de sujetos), la oración subordinada en función de CD irá introducida por el transpositor que: NO quise saber más / No quise que mi hermano supiera más. Por esta razón, una oración como *No quise mi hermano saber más, sería agramatical.

Sin embargo, mandar admite que el SN que funciona como CI del mismo sea correferente con el sujeto implícito del infinitivo (mi cuñada es CI de mandó y semánticamente sujeto implícito de comer), de manera que la oración subordinada podrá tener como verbo una forma conjugada o un infinitivo:

El médico le mandó a mi cuñada comer solo papillas.

El médico le mandó a mi cuñada que comiera solo papillas.

La estructura sintáctica general de ambas oraciones complejas es idéntica: el predicado de la oración está constituido por un verbo principal (mandó) con dos complementos argumentales: un CI (le – a mi cuñada) y un CD con estructura oracional (comer solo papillas; que comiera solo papillas). La diferencia entre una y otra oración radica, pues, en la forma que adopta el CD.

También el verbo hacer, que exige en todos los casos la no identidad de sujeto con el verbo subordinado, puede aparecer en construcciones idénticas a la que acabamos de analizar:

Juan le hizo a su mujer vender periódicos,

vender periódicos = predicado (sujeto semántico implícito ‘su mujer’, correferencial); vender = núcleo verbal; periódicos = CD.

El análisis efectuado es válido, porque el CI de hacer, que es el sujeto semántico implícito de vender, va antepuesto a dicho infinitivo; pero observe que, si alteramos el orden de los elementos (Juan le hizo vender periódicos a su mujer), la oración puede presentar ambigüedad, pues, es posible interpretarla como ‘Juan hizo que su mujer vendiera periódicos’ o como ‘Juan hizo que alguien vendiera periódicos a su mujer’, ya que a su mujer podría analizarse como CI de vender, dado que este verbo puede llevar en la oración un CD y un CI.

Nota:

No caiga en el error de confundir este tipo de oraciones con las perífrasis verbales con infinitivo, que funcionan en la oración como una simple forma verbal. En las perífrasis, la forma no personal, en este caso, el infinitivo, nunca realiza ninguna función sintáctica respecto de la forma conjugada o auxiliar, puesto que forma conjugada e infinitivo forman una unidad verbal.» [Gómez Manzano, P. et. a.: Ejercicios de gramática y de expresión. Con nociones teóricas. Madrid, 2006, p. 275-276]

EL INFINITIVO EN LAS ORACIONES SUBORDINADAS SUSTANTIVAS

En ciertas condiciones, la subordinada sustantiva de objeto alterna con la subordinada no flexionada. En unos casos el sujeto de la subordinada es correferente con el de la principal, en otros, está bajo su control. La primera posibilidad se da con verbos desiderativos e intelectivos, la segunda no se encuentra más que con verbos de percepción y con los causativos dejar y hacer.

En estas construcciones, el complemento de infinitivo ofrece una perspectiva subjetiva, que contrasta con la perspectiva objetiva que correspondería a la subordinada flexionada:

Imagina vivir la vida que ellos vivieron, sueña con antepasados queridos y quiméricos, y fantasea recuerdos de algo como una infancia remotísima.

Ahora imagina que es un terrorista, que saca una pistola del bolsillo de la cazadora y se la pone al guardia delante de la cara.

En vez del infinitivo simple, que instaura una visión continua imperfectiva, se usa a veces el infinitivo compuesto para indicar el aspecto perfectivo:

A veces, al caminar por las revueltas callejuelas de la morería, imaginaba haber descubierto toda la trama de la conjura.

Alternancia entre infinitivo y verbo flexionado en las oraciones completivas o subordinadas sustantivas (introducidas por la conjunción que):

 

Sujeto de la subordinada

Verbo de la principal

Verbo de la subordinada

el sujeto de la subordinada es correferente con el de la principal - el sujeto de la principal y el de la subordinada son idénticos

verbos desiderativos, intelectivos y verbos de reacción psicológica

infinitivo (= perspectiva subjetiva)

los verbos de percepción son incompatibles con el infinitivo cuando el sujeto no es correferente

el sujeto del infinitivo no es correferente con el verbo principal – el sujeto de la principal y el de la subordinada son diferentes

verbos de percepción escuchar, mirar, observar, oír, sentir, ver 

 

infinitivo =

‘acusativo con infinitivo’

verbos causativos dejar, hacer, mandar

Verbos que excluyen una subordinada sustantiva con verbo conjugado

Verbos que excluyen una oración completiva [subordinada sustantiva] con verbo finito [flexionado, es decir, conjugado]:

abstenerse (de), acertar (a), acostumbrar (a), aprender (a), apresurarse (a), arrepentirse, atreverse, brindarse (a), [ser] (in) capaz (d), ceñirse (a), dedicarse (a), dignarse (a), limitarse (a), molestarse (en), tender (a), vacilar (en), etc., así como  pensar («tener intención de»), osar, saber («tener habilidad para»).

Verbos que excluyen una subordinada sustantiva con infinitivo

Verbos que excluyen una oración completiva [subordinada sustantiva] con verbo en infinitivo:

descubrir, distinguir, divisar, examinar, notar, percibir, presenciar, etc.

Según el modo de la oración subordinada

Los verbos que seleccionan oraciones sólo subordinadas sustantivas en subjuntivo son compatibles con el infinitivo.

Los verbos que seleccionan sólo oraciones subordinadas sustantivas en indicativo suelen excluir la forma no personal (infinitivo).

La forma verbal flexionada con la que alterna preferentemente el infinitivo en las oraciones subordinadas sustantivas [completivas] es el subjuntivo y no el indicativo.

Esta regla no es aplicable a los verbos que alternan indicativo y subjuntivo.

 

«La restricción de sujeto idéntico.

Para una gran mayoría de los verbos que se construyen con completivas [subordinadas sustantivas], resulta admisible la alternancia entre infinitivo y verbo flexionado: el que se materialice una u otra posibilidad dependerá de si se da identidad o no entre el sujeto subordinado y el sintagma seleccionado como controlador por el predicado principal:

¿Deseas comprarte un Ferrari?

¿Deseas que Julia se compre un Ferrari?

Me gustaría acostarme temprano.

Me gustaría que los niños se acostaran temprano.

Consustancial a la interpretación de

agradar

desear

detestar

esperar

gustar

molestar

temer, etc.,

es el no restringir la referencia del sujeto de la subordinada, que puede coincidir o no con el sujeto o el dativo, respectivamente, del verbo principal.

Comportamiento antitético al que se acaba de reseñar es el que caracteriza, en cambio, a una lista relativamente reducida de predicados que normalmente excluyen una completiva con verbo finito. Entre los más representativos figuran

abstenerse (de)

acertar (a)

acostumbrar (a)

aprender (a)

apresurarse (a)

arrepentirse

atreverse

brindarse (a)

[ser] (in) capaz (d) [capaz admite una copletiva con que cuando se emplea con el valor de la locución (ser) posible, de uso frecuente en el español de América: Capaz que llueva enseguida]

ceñirse (a)

dedicarse (a)

dignarse (a)

limitarse (a)

molestarse (en)

tender (a)

vacilar (en), etc.,

así como

pensar («tener intención de»)

osar

saber («tener habilidad para»),

estos últimos asimilados por algunos autores a los semiauxiliares modales:

Julia se abstuvo de hacer comentarios.

*Julio se abstuvo de que las vecinas hicieran comentarios.

Juan es incapaz de matar una mosca.

*Juan es incapaz de que sus hijos maten una mosca.

La agramaticalidad de

*Julio se abstuvo de que las vecinas hicieran comentarios.

*Juan es incapaz de que sus hijos maten una mosca.

dimana directamente de las redes de correferencia de los predicados arriba citados, que no pueden emerger en construcciones en que el sujeto de la subordinada y el de la principal no sean idénticos: nadie puede, en efecto, «arrepentirse», «abstenerse», etc. de algo que escape de su esfera de influencia. Dicha exigencia se conoce con el nombre de restricción de ‘sujeto idéntico’. Dado su carácter inherentemente semántico, es previsible que en ocasiones las restricciones de correferencia puedan verse aparentemente conculcadas como consecuencia de la intervención de factores de índole interpretativa. Así, por ejemplo, la aceptabilidad de una oración como

Julio no se atreve a que la operen

podría atribuirse a la existencia de una lectura causativa para la subordinada –interpretación que permitiría preservar la restricción de ‘sujeto idéntico’ que afecta a atreverse: Julia no se atreve a (hacer) que la operen.

En virtud de la citada restricción cabe dar cuenta, asimismo, del comportamiento a primera vista anómalo de verbos como pensar y saber, que, si bien admiten completivas [subordinadas sustantivas], con infinitivo y con verbo flexionado, divergen en cuanto a la interpretación que llevan asociada en cada caso:

Tintín no sabe cantar. [«Tener habilidad para»]

Tintín no sabe que la Castafiore canta. [«Tener conocimiento»]

Tintín piensa viajar a la luna. [«Tener intención de»]

Tintín piensa que el doctor viajaré a la luna. [«Creer»]

Tanto saber como pensar se hallan sometidos a la restricción de ‘sujeto idéntico’, esto es, exigen identidad referencial entre el sujeto principal y el subordinado, situación concorde con la presencia obligada del infinitivo. Semejante peculiaridad es también extensible a los verbos modales, tal como ha sido observado por la gramática tradicional: «Hay verbos, como poder, deber, osar, soler, que forman con el infinitivo una especie de conjugación perifrástica, en la que siempre es idéntico el sujeto de los dos» (RAE 1931: § 450a).

Por el contrario, en la segunda de sus acepciones:

Tintín no sabe que la Castafiore canta. [«Tener conocimiento»]

Tintín piensa que el doctor viajaré a la luna. [«Creer»]

no actúa restricción alguna sobre la referencia del sujeto subordinado, que puede ser idéntico o no al de la oración principal: de ahí que, cuando sucede esto último, emerja una subordinada con verbo flexionado.

Una característica adicional que muestran los verbos sometidos a la restricción de ‘sujeto idéntico’ es que son incompatibles con infinitivos en forma pasiva:

*El presidente no vaciló en ser aplaudido por los diputados.

*Los socialistas se abstendrán de ser votados.

*El agresor se limitó a ser denunciado.

La agramaticalidad de los ejemplos anteriores tiene un claro contrapunto en los ejemplos siguientes:

*El presidente no vaciló en que los diputados le aplaudieran.

*Los socialistas se abstendrán de que les voten.

*El agresor se limitó a que lo denunciaran.» [Hernanz, M. Lluïsa: “El infinitivo”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 36.2.2.3]

EL SUJETO DEL INFINITIVO ES CORREFERENTE CON EL VERBO PRINCIPAL

Tanto el indicativo como el subjuntivo pueden alternar con el infinitivo en las oraciones subordinadas.

Uso del infinitivo en las oraciones subordinadas sustantivas cuando hay identidad de sujetos entre la oración principal y la subordinada:

Con verbos de VOLUNTAD,  VOLITIVOS o DESIDERATIVOS

adorar, ambicionar, anhelar, ansiar, conseguir, desear, decidir, determinar, detestar, intentar, lograr, maquinar, necesitar, odiar, perseguir, precisar [‘necesitar’], preferir, pretender, procurar, proponerse, proyectar, querer

el complemento de infinitivo es la única forma posible siempre y cuando el sujeto sea correferente, como en

Miguel bebía después de cada bocado y procuraba mostrar animación.

Maquinó prepararle la muerte en la guerra.

Decidieron irse.

Consiguió convencerle.

Deseo estudiar Economía.

Cuando el sujeto de la subordinada es parcialmente correferente con el de la principal, puede mantenerse el verbo conjugado en la subordinada:

Propuse tomar una cerveza en alguna terraza del Paseo de Colón, pero ella prefirió que fuésemos directamente a la pensión.

El alto grado de fusión entre los dos verbos se ve corroborado por la posibilidad de colocar los complementos de infinitivo en forma de clítico delante del verbo conjugado. Esto se observa con los verbos conseguir, esperar, lograr, necesitar, procurar y querer:

Espero conseguir el puesto. {Espero conseguirlo/Lo espero conseguir}.

El editor aguarda los más recientes pormenores para darlos al público, como lo espera hacer en el número 14 de esta colección.

Cuando no hay identidad de sujetos, se construyen con subjuntivo:

Decidieron que los invitados se fueran.

Consiguió que el abogado lo convenciera.

Mis padres desean que yo estudie Economía.

Con verbos que rigen ambos modos, como concluir, decidir, esperar, pretender y resolver, sólo el infinitivo simple corresponde a la lectura desidarativa:

Al otro día resolví que yo había estado ebrio. También resolví librarme de la moneda que tanto me inquietaba.

Con verbos que sólo rigen el indicativo, la alternancia entre subordinada flexionada y no flexionada refleja la opción entre una visión objetiva o subjetiva del objeto:

Quiero fingir que gozo y vivo, cuando padezco y muerto lentamente.

-¿Cómo la engañaste? -Fingí ser el duque Octavio.

Con muchos de los verbos que inducen siempre subjuntivo en la subordinada, el infinitivo no alterna con el subjuntivo cuando se da identidad de sujetos: Necesitas recuperarte (*Necesitas que te recuperes). El infinitivo es en estos casos la única posibilidad. Cuando no hay identidad de sujetos, solo se emplea el subjuntivo.

«Así ocurre con un buen número de los predicados de voluntad y afección. Se dice Quiero que vayas y Quiero ir, pero no *Quiero que yo vaya ni Quiero que vaya (en la interpretación en la que el sujeto de vaya es de primera persona). La misma alternancia corresponde a Necesito que salgas ~ Necesito salir ~ Necesito que salga. El rechazo del subjuntivo en estos casos, a favor del infinitivo, se extiende a los sustantivos y los adjetivos que introducen complementos oracionales. Se dice, en efecto, las ganas de que me compren un coche y las ganas de comprarme un coche, pero no las ganas de que me compre un coche si las ganas son del que habla.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.2g)

Con verbos de EMOCIÓN o de SENTIMIENTO (lamentar, sentir, temer, esperar) las subordinadas se construyen con infinitivo cuando hay identidad de sujetos, aunque hay casos de confluencia de las dos construcciones:

Temo haber cometido un error / Temo que haya cometido un error.

Lamentamos no poder acompañaros / Lamentamos que no podamos acompañaros.

Espero poder asistir a la fiesta / Espero que pueda asistir a la fiesta.

Cuando no hay identidad de sujetos, se construyen solo con subjuntivo:

Lamento que no vengan a la fiesta de cumpleaños.

Temo que me hayan malentendido.

Espero que puedan venir a la fiesta de cumpleaños.

Admiten las dos construcciones (verbo conjugado o infinitivo) si en la subordinada aparece el verbo poder:

Tememos no poder complacerle / Tememos que no podamos complacerle.

Esperas poder asistir al concierto / Esperas que puedas asistir al concierto.

Con los verbos de REACCIÓN (estímulo-respuesta) se da identidad de sujetos:

Me gusta cantar.

Aborrezco levantarme temprano.

Ciertos verbos de reacción psicológica, como:

aguantar, añorar, deplorar, detestar, encajar, aborrecer, apreciar, aprobar, bendecir, celebrar, desdeñar, despreciar, lamentar, maldecir, odiar, sufrir, soportar, temer, tolerar y valorar

parecen admitir más fácilmente un infinitivo compuesto que un infinitivo simple, como muestran los ejemplos:

Yo he celebrado en extremo haberle tenido en casa.

Celebro {tenerle/poder tenerle} en casa.

En cambio, no parecen admitir la elevación del clítico, como se ve en

Lamento no habérmelos traído conmigo.

*Me los lamento (no) haber traído.

Con verbos FACTITIVOS, es decir, aquellos que contienen en sí la acción necesaria para la realización de lo expresado en la subordinada: causar, conseguir, evitar, favorecer, hacer, impedir, lograr, obtener, rechazar, las subordinadas se pueden construir con infinitivo cuando hay identidad de sujetos:

Consiguió pagar la hipoteca.

Evitó tener que pagar suplemento por exceso de equipaje.

Rechazó trabajar los fines de semana.

Cuando no hay identidad de sujetos, se construyen con subjuntivo:

Consiguió que el banco le diera un crédito.

Evitó que le embargaran la casa.

Los verbos de CONSTATACIÓN rechazan la construcción con infinitivo cuando tienen el mismo sujeto o muestran una clara predilección por la estructura con que:

*Dice tener razón; Dice que tiene razón.

*Dijo no estar en casa; Dijo que no estaba en casa.

«Los predicados que seleccionan subordinadas en indicativo se comportan de manera distinta a las subordinadas en subjuntivo. Muchos de ellos no aceptan la alternancia entre el verbo finito y el infinitivo. Se dice, en efecto, Le parece obvio que necesita más recursos, en lugar de *… necesitar más recursos; Nos sucede simplemente que ya no nos soportamos y no *… ya no soportarnos. Cuando la alternancia es posible, está a menudo limitada por factores temporales o aspectuales. Se admiten Dice haber ido o Dice saberlo (con infinitivos que denotan situaciones o estados), en alternancia con Dice que ha ido; Dice que lo sabe. No resulta aceptable *Dice ir mañana, con complemento de infinitivo referido a una acción.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.2h)

«Varios verbos de lengua y de pensamiento solo aceptan infinitivos subordinados si estos se refieren a estados, como en

Aseguró saberlo.

Dijo estar de acuerdo.

Reconoció tener el dinero.

Siempre cree tener razón.

Suelen rechazar los infinitivos que designan acciones no habituales (*Aseguró robar el dinero hace un mes; *Cree viajar mañana en avión), pero estas son posibles en los contextos citados si se expresan mediante el infinitivo de perfecto:

Aseguró haber robado el dinero hace un mes.

Cree haber viajado en avión esta semana.

Ello se debe a que la interpretación estativa del infinitivo compuesto le permite convertir los predicados que denotan acciones o procesos en otros que expresan estados o propiedades.» (RAE: NGLE - Manual 2010: § 26.3.1d)

Hay verbos de ACTIVIDADES MENTALES (creer, recordar, saber, pensar, dudar, parecer, asegurar, admitir) que, con identidad de sujetos, admiten la construcción con que y verbo finito y la construcción con infinitivo, aunque en el habla cuidada es preferible la forma con que:

Cree saber la verdad / Cree que sabe la verdad.

Me parece haberle visto hoy / Me parece que le he visto hoy.

Recuerdo haberle visto en la fiesta / Recuerdo que le he visto en la fiesta.

Asegura no poder pagar la hipoteca / Aseguran que no pueden pagar la hipoteca.

Creo haber demostrado lo que digo / Creo que he demostrado lo que digo.

La empresa parece haber fracasado / La empresa parece que ha fracasado.

Aquel era el dinero que creía pertenecerle / Aquel era el dinero que creía que le pertenecía.

Creo saber más que tú / Creo que sé más que tú.

Pienso estar acertado / Pienso que estoy acertado.

Dudo conseguir el puesto / Dudo que consiga el puesto.

Admito haberlo hecho / Admito que lo he hecho.

El verbo dudar admite el infinitivo si la subordinada es una interrogativa indirecta:

Dudo si iré a la reunión / Dudo si ir a la reunión.

El verbo saber lleva infinitivo cuando significa 'poder hacer algo':

Sé tocar la guitarra.

Sé ir a tu casa.

Pero requiere verbo conjugado cuando significa 'tener noticia o conocimiento de algo':

Sé que lo he visto en alguna parte.

Sé que lo conozco de algo.

Sé que le he devuelto el dinero que le debía, aunque él dice que no es verdad.

El verbo pensar con infinitivo expresa intencionalidad:

Pienso ir = Voy a ir = Tengo la intención de ir.

Pensaba llamarte esta noche = Iba a llamarte esta noche = Tenía la intención de llamarte esta noche.

Pero: Pienso que voy a ir a la fiesta = Creo que voy a ir a la fiesta, pero aún no me he decidido.

Con algunos verbos intelectivos, la reducción de la subordinada sustantiva a un complemento de infinitivo simple se acompaña de un cambio de significado. A menudo, la interpretación se vuelve desiderativa o incoativa, como sucede en

¿Pensáis guardar estas reglas?

Proseguí mi viaje a Medina Sidonia, donde contaba pasar la noche.

con verbos como calcular, considerar, contar, creer, estimar, imaginar, juzgar, pensar, pretender, presumir y saber.

Con saber es particularmente notable el paso de lo factivo a lo virtual:

Y mientras, ¿qué es del amor, del verdadero amor? ¿Sabrías reconocerlo e medio del inmenso descampado del erotismo patrio?

¿Lo ha comprendido, al fin, en su retiro? ¿Sabe que se equivocó? ¿Amó su corazón de madre con el debido amor?

Los verbos saber y poder también cambian de significado cuando van seguidos de infinitivo:

Sé que conduzco bien [soy consciente de ello] <> Sé conducir bien [tengo esa habilidad].

Nótese que creer, imaginar, pensar, pretender y saber, también permiten que el clítico aparezca antepuesto al verbo principal:

Este riesgo no {supe calcularlo/lo supe calcular}.

Cada uno forjaba su sistema, cada uno lo pretendía demostrar a fuerza de raciocinios.

El infinitivo puede ser compuesto:

Lo {cree/piensa} haber olvidado en el tren,

salvo con saber:

*Lo sabe haber olvidado en el tren.

El verbo modal deber y el verbo soler solo se pueden emplear con infinitivo:

Debes estudiar más.

Solemos madrugar.

Las ORACIONES IMPERSONALES que expresan juicio de valor pueden ir seguidas de infinitivo cuando la oración dependiente no lleva sujeto explícito, y de la conjunción que, cuando el sujeto de la dependiente sea explícito:

Conviene avisarlos cuanto antes.

Conviene que tú los avises cuanto antes.

Es necesario comunicárselo.

Cuando el sujeto es personal en la subordinada, se construyen con subjuntivo:

Es necesario que tú se lo comuniques.

No es necesario que lo llames.

Es conveniente que los invites.

Las oraciones impersonales que constatan un hecho solo pueden ir seguidas de una subordinada introducida por la conjunción que:

Es evidente que no se ha preparado bien para el examen.

En ORACIONES INTERROGATIVAS INDIRECTAS introducidas por saber y dudar y sujeto de primera persona:

No sé qué decirte / No sé qué te diga.

No sé qué hacer con él / No sé si vuelva a luchar por el puesto / No sé si volver a luchar por el puesto.

No sé si vuelva a mi antiguo empleo / No sé si volver a mi antiguo empleo.

No sabíamos si felicitarle.

Me explicó bien cómo llegar a su casa.

Las interrogativas indirectas de infinitivo no pueden ir introducidas por la conjunción que (*Pregunta que a qué hora despertarla), pero sí puede introducir la interrogativa indirecta con verbo en forma personal (Pregunta que a qué hora debe despertarla; Dice que si ha de subir la maleta a la habitación).

RESTRICCIONES SEMÁNTICAS

«El significado del los infinitivos nominales puede ser proporcionado directamente por el diccionario, pero también puede obtenerse a través de varios recursos sintácticos, sobre todo por la naturaleza gramatical de las palabras a las que complementa. La interpretación semántica del infinitivo verbal está inducida por factores similares.

Así, el infinitivo expresa un estado de cosas en

Es necesario mejorar las exportaciones,

ya que aparece en una subordinada sustantiva que funciona como sujeto del predicado ser necesario, o en

No es fácil sustraerse a los innumerables cantos de sirena.

Las oraciones subordinadas sustantivas de verbo finito (... que mejoren las exportaciones; ... que se sustraigan a los innumerables cantos de sirena) expresan esos mismos significados. El infinitivo se refiere a una acción o un evento en

Después de hablar con él, quedaron más tranquilos,

donde la oración subordinada en la que se encuentra es complemento del adverbio de tiempo después. Puede decirse que el infinitivo expresa una actividad en

Vengo a ayudarte,

lo que sabemos por las propiedades sintácticas del contexto en el que aparece subordinado. Aun así, se ha señalado repetidamente que los límites entras las nociones semánticas que puede expresar el infinitivo son a menudo imprecisos.

Aunque las oraciones subordinadas sustantivas con verbo en forma personal alternan con los infinitivos en gran números de contextos, están más restringidas semánticamente que ellos. Por ejemplo, las subordinadas sustantivas expresan hechos o estados de cosas. Como los infinitivos pueden denotar esas mismas nociones, se obtienen pares como

Es posible {escribir ~ que Luis escriba} una novela.

Las oraciones sustantivas de verbo finito no denotan, en cambio, acciones. Los infinitivos sí pueden expresar este significado con naturalidad, lo que da lugar a contrastes como

Es lento {escribir una novela ~ *que Luis escriba una novela}.

Repárese en que la irregularidad de la segunda opción es similar a la que se obtendría predicando el adjetivo lento del sustantivo hecho.

El contraste entre las subordinadas sustantivas que expresan hechos o estados de cosas y las que hacen referencia a acciones puede diluirse en el complemento de ciertos verbos, como en

Me prometió {que me llevaría al cine ~ llevarme al cine},

pero se percibe con nitidez en el de otros. Obsérvese que las oraciones

Me olvidé de que apagué la luz y

Me olvidé de apagar la luz

coinciden en estar construidas con dos subordinadas sustantivas formadas por los mismos verbos. Estas dos oraciones poseen, por tanto, estructuras sintácticas similares y, sin embargo, expresan significados muy diferentes: en la primera la información que expresa olvidé corresponde a un determinado hecho ya sucedido, mientras que la segunda oración expresa que olvidó una acción, por tanto que dejó de hacer algo. El significado que corresponde al infinitivo puede ser distinto del que expresa la oración subordinada correspondiente cuando se construye con verbo en forma personal. [...]

El infinitivo compuesto posee interpretación estativa o estativizadora, en el sentido de que permite convertir los predicados que expresan acciones o procesos en otros que expresan estados o propiedades. En efectos, varios verbos de lengua y de pensamiento solo aceptan en el español actual infinitivos si estos expresan estados, como en

Aseguró saberlo;

Dijo estar de acuerdo;

Reconoció tener el dinero;

Siempre cree tener razón.

Los verbos mencionados suelen rechazar los infinitivos que designan acciones no habituales (tienden a rechazarse, en efecto, oraciones como

Aseguró robar el dinero o

Cree viajar mañana en avión),

pero aceptan en cambio el infinitivo compuesto con naturalidad:

Aseguró haber robado el dinero;

Cree haber viajado en avión;

Pero ya creo haber explicado lo que pienso de la prensa seria;

Y reconoció haber escrito algunas frases cuyo objeto era lisonjear a quienes lo deseaban.» [RAE: NGLE, § 26.4a-c, m]

EL SUJETO DEL INFINITIVO NO ES CORREFERENTE CON EL VERBO PRINCIPAL

Uso del infinitivo en las oraciones subordinadas sustantivas cuando no hay identidad de sujetos entre la oración principal y la subordinada, es decir cuando los sujetos son distintos:

Verbos de CONSTATACIÓN o PERCEPCIÓN FÍSICA (ver, oír, mirar, notar, observar, percibir y sentir) son incompatibles con el infinitivo cuando hay identidad de sujetos entre la oración principal y la subordinada:

Ana ve {que tiene canas/*tener canas}.

Cuando no hay identidad de sujetos, estos verbos, precedidos de un pronombre complemento directo o, normalmente, indirecto, pueden llevar en la subordinada indicativo (en forma negativa, en subjuntivo) o infinitivo, ya que el sujeto de la subordinada queda expresado por el pronombre personal complemento:

Les veo que corretean por el patio / Les veo corretear por el patio.

No le veo que estudie mucho / No le veo estudiar mucho.

Vimos llegar muchos coches / Vimos que llegaban muchos coches.

Oí a alguien gritar en el patio / Oí que alguien gritaba en el patio.

En algunos casos el que puede ser ambiguo, interpretable también como relativo:

Desde aquí se ve a los huelguistas que exhiben sus pancartas /

Desde aquí se ve a los huelguistas exhibir sus pancartas.

El verbo escuchar aparece con más frecuencia en el español americano que en el europeo, a menudo con el sentido de oír.

Los verbos de percepción aceptan complementos infinitivos que expresan acciones o movimientos: La vi acercarse. Con subordinadas sustantivas admiten complementos que expresan estados y popiedades: Vi que tenía razón, pero los rechazan con infinitivo: *La vi tener razón.

Todos los verbos de percepción muestran restricciones cuando se construyen con infinitivo. Así, no suelen admitir negación (*Me vieron no salir) ni el infinitivo compuesto (*La vieron haber llegado), y resulta forzada la pasiva (La vieron ser castigada). La percepción que estos verbos expresan en estas oraciones es física (Lo vi salir), lo que las diferencia de las subordinadas sustantivas de verbo finiito que complementan a verbos de juicio: Vi ['comprendí'] que me entendía. Estos infinitivos no denotan estados o propiedades (*La veo tener mucha suerte; *Te observo ser ahora más aplicado).

El orden de los segmentos es «verbo principal - infinitivo»: Vi llegar a los niños; aunque en la lengua escrita es frecuente que el infinitivo siga al complemento directo del verbo principal: Vi a los niños llegar.

Las estructuras oracionales con verbos de percepción como ver, oír, en oraciones del tipo Veo crecer los claveles, Oigo subir el ascensor han dado lugar a controversias entre los gramáticos. Se puede considerar que la oración subordinada sustantiva de infinitivo (crecer los claveles, subir el ascensor) funciona como complemento directo de veo y oigo, y considerar los claveles, el ascensor como sujeto del infinitivo (caso especial, propio de estas oraciones, ya que el infinitivo no suele llevar un sujeto explícito. También se puede considerar que el sintagma nominal los claveles, el ascensor, funciona como complemento directo de veo y oigo, y el infinitivo crecer, subir, como complemento predicativo del complemento directo los claveles, el ascensor. En este caso, la oración de infinitivo (crecer) (subir) sería una subordinada sustantiva de complemento predicativo, en el interior de una oración compleja.

Verbos de INFLUENCIA, de CAUSACIÓN (verbos yusivos que expresan un mandato o una orden), como dejar, permitir, mandar, ordenar, obligar, hacer, impedir van precedidos de un pronombre complemento directo o, normalmente, indirecto, pueden llevar en la subordinada subjuntivo o infinitivo, ya que el sujeto de la subordinada queda expresado por el pronombre personal complemento:

Te aconsejo que lo pagues / Te aconsejo pagarlo.

Me recomendó que dimitiera / Me recomendaron dimitir.

La obligaron a casarse / La obligaron a que se casara.

La mandó abrir la puerta / Le mandó que abriese la puerta.

Le mandé venir / Le mandé que viniera.

La ley no nos permite apropiarnos de lo ajeno / La ley no nos permite que nos apropiemos de lo ajeno.

El médico me prohibió fumar / El médico me prohibió que fumara.

Déjame que te explique / Déjame explicártelo.

Allí no les permiten llegar ni un minuto tarde / Allí no les permiten que lleguen un minuto tarde.

Nos impidieron salir / Nos impidieron que saliéramos.

Les dejaron pasar / Les dejaron que pasaran.

«Con los verbos de influencia la oración en subjuntivo alterna más libremente con la de infinitivo, incluso en caso de correferencia, como lo muestra la sinonimia entre Te permito que vayas y Te permito ir; Yo no te obligo a que comas esas porquerías y Yo no te obligo a comer esas porquerías; Nos dieron la orden de que saliéramos y Nos dieron la orden de salir, etc. Se comportan de manera análoga muchas subordinadas sustantivas introducidas por una preposición no regida. Se dice, en efecto, En caso de que vaya (yo), te aviso y En caso de ir, te aviso; Me quedaré hasta que los termine y Me quedaré hasta terminarlos; Te vieron antes de que te marcharas y Te vieron antes de marcharte, etc. » (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.2g)

Los verbos causativos dejar y hacer están sujetos a restricciones sintácticas parecidas a las de los verbos de percepción, como el rechazo de la negación ante infinitivo (*Me hicieron no salir) o de los tiempos compuestos (*Me dejaron haber salido). Son poco naturales en esta pauta los infinitivos, que solo se registran esporádicamente: La dejó ser acariciada, ser contemplada, ser gustada y relamida. Estos verbos no presentan, en cambio, las limitaciones semánticas propias de los verbos de percepción, por lo que los infinitivos pueden denotar estados, como en Pobre criatura si la dejamos ser como las demás.

El verbo pedir y otros semánticamente afines (decir, recordar, avisar, advertir, añadir, comentar, escribir, convencer, rogar, suplicar) no permiten la construcción con infinitivo aunque vayan precedidos de un complemento indirecto personal: Me dice que no le llame más; Te suplico que te quedes; Nos advirtió que no bebiéramos más. Estos verbos exigen subjuntivo en la subordinada cuando son verbos de influencia, y exigen indicativo cuando constatan un hecho: Te avisé que era peligroso / Te avisé que no lo hicieras.

«El complemento de infinitivo cuyo sujeto no es correferente con el sujeto del verbo principal, sino con su objeto, se encuentra con los verbos de percepción: oír, sentir, ver

¿Fue esa noche cuando vi discutir por primera vez a tío Luis y a tu hermana?

De codos en la veranda. Paco siente hervir en su interior una variedad desconocida de lenguaje escatológico,

y con los causativos dejar y hacer

La máquina no deja escapar ningún ruido.

Pero usted tiene algo especial que hace a los famosos confesar.

Esta construcción se conoce bajo el nombre de ‘acusativo con infinitivo’, que contrariamente a las demás construcciones acusativas, esta no es susceptible de pasivización.

La conversión del sujeto del infinitivo en objeto directo del verbo principal realza el carácter directo a inmediato de la relación perceptiva o causativa. Compárese

¿Fue esa noche cuando vi discutir por primera vez a tío Luis y a tu hermana?

con la construcción simple

Vi a tu tío y a tu hermana (que discutían),

por oposición a la construcción compleja no reducida

Vi que tío Luis y tu hermana discutían.

La diferencia entre las dos construcciones puede apreciarse mejor cuando se dan de forma contrastada en el mismo contexto:

La propia ambición de prosperar junto a nosotros, que entonces te devoraba; lo mismo que hizo que tardaras tanto en decidirte a besarme [...] Esperanza me hace pasar al salón y dice que la señora aún no ha llegado, pero que no puede tardar.

Cuando el infinitivo es intransitivo, el clítico correspondiente al objeto aparece obligatoriamente delante del verbo principal, como muestra el ejemplos siguiente:

Lo oyó venir. / *Oyó venirlo.

La hizo salir. / *Hizo salirla.

Esto es sintomático de la cohesión entre el verbo principal y el infinitivo. Como criterios suplementarios del carácter perifrástico de estas construcciones pueden aducirse, entre otros, los siguientes: los complementos circunstanciales periféricos pueden (pero no deben) ir pospuestos al infinitivo, por ejemplo por purísima casualidad en

Hice memoria de que, algún tiempo antes, había oído hablar por purísima casualidad, sin elogio ni vituperio, de un artículo del mimo Urdiola;

la negación repercute en la selección de las formas correspondientes en el complemento de infinitivo, por ejemplo, no... nunca ningún disparate en

No sé casi nada de ella, pero no he oído decir que cometiese nunca ningún disparate.

Con el objeto masculino de persona, puede encontrarse tanto la forma del dativo como la del acusativo; el siguiente ejemplo se analiza como un caso de leísmo:

Como le vio llegar amarillo, consumido y seco, entendió que de algún grave mal venía fatigado.

Cuando el infinitivo es transitivo, el pronombre clítico correspondiente al objeto parece tomar más a menudo la forma de un dativo:

{La/Le} vi tomar un aperitivo a María.

Eso les hizo perder al PSOE la mayoría.

Nótese que, como muestra

Se lo vi tomar,

Eso se la hizo perder,

también el clítico correspondiente al complemento del infinitivo aparece antepuesto al verbo principal. Sin embargo, también existen diferencias entre las construcciones causativas y las construcciones con verbo de percepción: mientras que el clítico de un complemento del infinitivo sube obligatoriamente en las primeras

Le hice vender la casa,

{*La/*Le} hice venderla,

no es el caso en las otras

La oí cantar un bolero.

La oí cantarlo (el bolero).

?Se lo oí cantar.

A veces no hay objeto explícito, como ocurre en los ejemplos siguientes:

Ana hizo sacar el coche del garaje.

Esto conlleva (*a Juan) vender el piso.

Que Juan llegue tarde conlleva ir (*nosotros) al cine otro día.

Así sucede automáticamente cuando el sujeto es oracional, ya que este no puede actuar entonces de ‘controlador’ del objeto, como en

Esto conlleva (*a Juan) vender el piso.

Que Juan llegue tarde conlleva ir (*nosotros) al cine otro día.

Esta situación es típica de verbos como conllevar, entrañar, implicar, incluir, justificar, legitimar, (pre)suponer y requerir.

A diferencia de los causativos dejar y hacer, estos verbos implicativos no admiten que el clítico –objeto directo o indirecto– del infinitivo aparezca delante del verbo principal, como muestra el ejemplo:

Ana lo hizo sacar del garaje.

*Esto lo conlleva vender.

Por analogía con los verbos de percepción, se encuentra a veces un complemento de infinitivo con ciertos verbos judicativos, como apreciar, considerar, encontrar, estimar, evaluar, hallar, interpretar y juzgar.

Hipócrates, su coetáneo, estimaba ser divinas las enfermedades todas.» [Delbecque, Nicole / Lamiroy Béatrice: “La subordinación sustantiva: Las subordinadas enunciativas en los complementos verbales”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 32.3.1.3 B]

SUBORDINADAS SUSTANTIVAS DE INFINITIVO COMPLETANDO A UN NOMBRE

Las subordinadas sustantivas de infinitivo pueden completar a un nombre:

su deseo de triunfar, la tendencia de los precios a subir, la insistencia del gobierno en alabar su gestión, las razones para haber actuado así, el miedo a no hacerlo bien

Algunas de las preposiciones que preceden en estos casos al infinitivo están regidas por el sustantivo:

el interés por hacer progresar el país

No lo está la preposición de que marca los complementos objetivos que corresponden a complementos directos:

Necesita ganar un poco más > la necesidad de ganar un poco más.

Tampoco está regida en los complementos de los nombres de intrumentos

aguja de coser, máquina de escribir, hilo de bordar, navaja de afeitar,

ni cuando el sustantivo puede interpretarse como atributo de la oración de infinitivo:

Tuvo el detalle de recibirla

[se afirma implícitamenta que la acción de recibirla fue un detalle].

SUBORDINADAS SUSTANTIVAS DE INFINITIVO COMPLETANDO A UN ADJETIVO

«También pueden ser de infinitivo las subordinadas sustantivas que complementan a los adjetivos, ya reciban interpretación activa

El muchacho está seguro de hacer bien el examen

o pasiva

El museo es digno de ver (‘de ser visto’).

Las subordinadas sustantivas de infinitivo aparecen asimismo en los complementos preposicionales de ciertos adverbios:

antes de llegar, después de salir de casa, luego de oír sus pretensiones, además de haberte esperado, aparte de trabajar muy poco, encima de aguantarlo

Cabe pensar que se asimilan a los grupos preposicionales algunas secuencias así construidas, de forma que la oración de infinitivo puede interpretarse como término de una locución prepositiva: [lejos de] [ayudarme]; [fuera de] [haber ordenado los papeles]. Aun así, entienden algunos autores que el hecho de que no pueda omitirse el segundo de estos segmentos no impide el análisis de núcleo adverbial [lejos] [de ayudarme].» (RAE: NGLE – Manual, § 26.5.2e)

EL INFINITIVO EN LAS ORACIONES SUBORDINADAS DE RELATIVO

El infinitivo aparece también en las oraciones de relativo, aunque con varias restricciones:

El antecedente del relativo se restringe a los grupos nominales indefinidos o cuando el verbo de la oración principal está negado:

No tiene nadie con quien hablar.

No tenemos nadie a quien confiar nuestro negocio.

Buscaba (a) alguien con quien hablar.

Tengo aún varios libros que leer.

Necesito gente en quien confiar.

No me queda nada que decir.

«Con los verbos haber o tener, el antecedente de estas relativas sigue siendo indefinido, pero puede ser específico, como en Hay mucho trabajo que hacer o en Es mi competidor Anselmo, el cual, teniendo tantas otras cosas de que quejarse, solo se queja de ausencia (Cervantes, Quijote I). En cambio, cuando designa tipos, en lugar de individuos particulares, el antecedente puede ser definido. Así ocurre con los que incluyen adjetivos como ideal, idóneo, perfecto y otros semejantes: Dice que ha comprado la casa ideal en la que vivir; Parece que ha encontrado al hombre perfecto con el que casarse.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.3a)

Las relativas de infinitivo pueden ir introducidas por los relativos de antecedente expreso:

No tiene donde ir.

No hay con quien hablar.

Los relativos tienen en estas construcciones un componente indefinido, de modo que quien no equivale a el que o la que, sino a alguien que. Este compone los aproxima a los interrogativos, con los que comparten otras propiedades. Cuando son tónicos, llevan tilde

No tengo por qué callarme.

No tienes de qué quejarte.

«Pueden llevarla o no en los contextos en los que pueden pronunciarse como formas tónicas (No tenía dónde ir) o como formas átonas (No tenía donde ir). Estos infinitivos aceptan asimismo la elipsis que caracteriza a las interrogativas truncadas: Necesitaba un sitio en que alojarme, y ya tengo dónde. Estas semejanzas no implican un cambio en su naturaleza categorial. Se siguen considerando, pues, relativos y no de interrogativos.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.3b)

ORACIONES SUBORDINADAS ADVERBIALES

«Las oraciones de infinitivo, como las que se construyen con verbo finito, han sido consideradas con frecuencia subordinadas adverbiales cuando aparecen como término de una preposición no seleccionada por el verbo, pero la mayor parte de ellas se incluyen actualmente entre las sustantivas. Así ocurre, por ejemplo, con las introducidas por sin, para y por: Entró sin hacer ruido; Leyó cuidadosamente el escrito para no equivocarse; Lo hizo por no darle un disgusto. También pueden considerarse sustantivas las introducidas por a con valor final en complementos casi siempre argumentales: Vengo a ver qué estáis haciendo; Salió corriendo a esconderse. Las subordinadas de infinitivo que encabeza hasta suelen designar una situación que se concibe como consecuencia, conclusión o desenlace natural de otra, como en El público que pudo entrar, hasta llenar a tope las butacas y los pasillos de la sala de conferencias, se lo pasó bien; Extendió la mano derecha hasta tocar las baldosas. La preposición desde admite infinitivos en las correlaciones con hasta: Hacías de todo, desde inventarte "cartas de lectores" hasta responder a la confianza que el viejo subdirector te demostraba.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.2c)

«El concepto de ‘subordinación adverbial’ es en la actualidad sumamente polémico. Muchas de las oraciones llamadas adverbiales en la tradición pueden considerarse subordinadas sustantivas, como se ha visto en varios de los apartados precedentes. Así sucede con las que complementan a ciertos adverbios, como encima de llegar tarde, después de venir mi hermano, y también con las que forman grupo con una preposición o locución preposicional no introducida por otra clase de palabras, como en Con ir tú es suficiente; A pesar de ser rico, no era feliz. Los infinitivos que se admiten en los complementos de a fin de o con tal de (a fin de solucionar el problema, con tal de solucionar el problema) alternan con subordinadas sustantivas de verbo personal (a fin de que se solucione el problema), pero más difícilmente con grupos nominales o pronombres.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.4)

En las oraciones subordinadas adverbiales se puede sustituir la conjunción y el verbo en forma personal por un infinitivo precedido de una preposición.

Las conjunciones que corresponden al significado de las conjunciones correspondientes son:

 

 

concesivas

con + infinitivo

Para abreviar una subordinada sustantiva con una preposición y el verbo en infinitivo, no es necesaria la correferencia de los sujetos de la principal y de la subordinada, que pueden ser diferentes. En caso de ambigüedad, no se debe abreviar la subordinada.

a pesar de + infinitivo

aun + gerundio

 

temporales

al + infinitivo

tras + infinitivo

después de + infinitivo

condicionales

de + infinitivo

a condición de + infinitivo

causales

por + infinitivo

finales

para + infinitivo

Es necesaria la correferencia de los sujetos.

 

consecutivas

se convierten en causales invirtiendo la

subordinada > principal = causal, y se abrevian como las causales: por + infinitivo

 

a pesar de

haber nacido en EE UU se siente italiana.

concesiva

al

haber nacido en EE UU es americana.

causal

al

volver a los EE UU recuperó su ciudadanía.

temporal

con

haber nacido en EE UU, no le dan la ciudadanía.

concesiva

de

haber nacido en EE UU podría ser americana.

condicional

hasta

cumplir los 18 años no le dan la ciudadanía.

temporal

para

haber nacido en EE UU habla mal el inglés.

concesiva

para

hablar bien inglés hay que haber nacido en Inglaterra.

final

por

haber nacido en EE UU es americana.

causal

sin

haber nacido en EE UU llegó a ministra.

concesiva

tras

haber nacido en EE UU emigró de niña a Italia.

temporal

 

No es necesaria la correferencia o identidad de los sujetos de ambas oraciones (principal y subordinada), excepto en el caso de las oraciones finales.

Compré entradas para ir tú y yo a la ópera a ver a Plácido Domingo.

La puerta de madera crujió, al abrirla el detective.

Al llegar la policía al local, los terroristas salieron por la puerta trasera.

Si yo hubiera tenido dinero, ella me hubiera querido.             

= De haber tenido  yo dinero,  ella me hubiera querido.             

No vino porque no lo avisamos nosotros a tiempo.

= No vino por no haberlo avisado nosotros a tiempo.

Si vosotros me hubierais avisado antes, yo os hubiera reservado entradas.

= De haberme avisado vosotros antes, os hubiera reservado entradas.

Si me hubieras invitado a tiempo, yo hubiera venido con mucho gusto.

= De haberme avisado tú a tiempo, yo hubiera venido con mucho gusto.

Si hubiera sabido que tenían cumpleaños, te hubiera traído un regalo.

= De haber sabido que tenías cumpleaños,, te hubiera traído un regalo.

Antes de que llegara yo a la oficina, ya me había llamado ella por teléfono.

= Antes de llegar yo a la oficina, ya me había llamado ella por teléfono.

Después de que salisteis vosotros de casa, sonó el teléfono un buen rato.

= Nada más salir  vosotros de casa, sonó el teléfono un buen rato.

Ella se separó de él después de que él le dijera que se había casado obligado.

= Ella se separó de él después de decirle él que se había casado obligado.

Al entrar ellos a la discoteca salíamos nosotros. =

= Cuando entrábamos nosotros en la discoteca, salían ellos.

Lo detuvo la policía porque no quiso pagar la cuenta del restaurante.

= Lo detuvo la policía por no querer pagar la cuenta del restaurante.

«La partícula al en la pauta «al + infinitivo» (al leer el libro) procede de la primitiva unión de preposición y artículo. No obstante, hoy parece comportarse como conjunción en este contexto, ya que no introduce grupos nominales ni pronombres. Las construcciones formadas con «al + infinitivo» pueden tener, según el contexto, sentido causal o temporal. Se prefiere la interpretación causal con verbos de estado (Al ser el hermano mayor, se encargó de todo), con predicados negados (Al no recibir noticias suyas, lo tuvo por muerto), o cuando el infinitivo aparece en su forma compuesta (Al haberlo entendido así, ya no dijo nada). En cambio, los adverbios focales, como exactamente o justo, favorecen el sentido temporal: exactamente al sonar el reloj, justo al cruzar la calle. Tal interpretación es la única posible en las variantes «a(l) poco de + infinitivo» y «nada más + infinitivo», la segunda, característica del español europeo: Salió para el hospital {a(l) poco de ~ nada más} recibir la noticia. Lo mismo sucede con a {las dos horas ~ los tres días ~ el rato ~ el año} de llegar a la ciudad y construcciones afines. El infinitivo admite sujeto expreso en todos estos casos: Al ser Julio el hermano mayor, …; Justo al cruzar Marta la calle, …; Al salir el sol, ….

La combinación «de + infinitivo» (en la que de se acerca más a una conjunción que a una preposición) suele tener valor condicional: De no ser así quién sabe lo que hubiera pasado; De haberlo sabido, estos años habrían sido más fáciles para mí. Cuando, como en el ejemplo anterior, el infinitivo es compuesto, la construcción recibe normalmente la interpretación propia de las condicionales contrafácticas, es decir, las que presuponen un estado de cosas contrario al que se expresa en ellas. En algunas variedades europeas del español contemporáneo se usa todavía con valor condicional «a + infinitivo», de gran vitalidad en el español clásico: A tener una guadaña, pareciera la muerte de los rocines. De acuerdo con lo señalado más arriba, «con + infinitivo» no forma propiamente subordinadas adverbiales, aun pudiendo tener valor condicional. Constituyen una posible excepción las construcciones llamadas explicativas, que reciben entonación suspensiva y no alternan con subordinadas de verbo finito, como en Con decirte que a los tres días se murió…, entre otros ejemplos. Pueden integrarse en este último grupo las construcciones formadas con «para + infinitivo» de sentido no final, especialmente las que expresan consecución o ponderación: Para haber preparado la obra durante tres meses, el resultado fue más bien mediocre.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 26.5.4a-c)

ORACIONES FINALES Y CAUSALES

«Las oraciones finales se construyen con el verbo en infinitivo o en subjuntivo. Como regla general, se emplea el infinitivo cuando las finales son concertadas. Se han llamado tradicionalmente así aquellas en las que el sujeto, por lo general tácito, del infinitivo es correferente con el del verbo principal (Elena lo llamó para disculparse). No obstante, no es este el único tipo de correferencia, como se verá en los apartados que siguen. Por otro lado, es habitual que el infinitivo se refiera a un tiempo posterior al expresado por el verbo principal.

Cuando la final es concertada, el infinitivo constituye la única opción (con las escasas excepciones a las que se refiere el apartado siguiente). Pueden compararse en este sentido las oraciones Viaja para distraerse y Viaja para que se distraiga. Forma parte del significado de la primera el que la persona que viaja sea la misma que se distrae; en la segunda, en cambio, se habla de personas diferentes.

Cuando la oración principal es pasiva, la final se puede construir con subjuntivo aunque haya correferencia de sujetos, como en Pablo Vicario fue eximido para que se quedara al frente de la familia, pero se forman también pasivas en las que el sujeto de la oración final es correferente con el complemento agente. El verbo de la oración final se construye entonces en infinitivo: La entrevista fue publicada por la prensa para sorprender a la oposición. El verbo puede aparecer también en forma personal, aunque haya correferencia de sujetos, en otros casos. Sucede así cuando la oración principal es imperativa (Lee este libro para que te convenzas), si el sujeto de la oración principal no se interpreta como agente (Se dejan las setas en una cazuela con agua toda la noche para que se hidraten), con ciertos predicados modales en la oración final (Deberá poner más empeño en su trabajo para que sea capaz de superar una materia tan complicada), cuando se trata de una final de la enunciación (No actuaste bien, para que lo sepas) o en los casos en los que se da una correferencia parcial de sujetos: Fuimos a que nuestros hijos compraran ropa de verano.

En otras oraciones finales de infinitivo se establece la relación de correferencia entre el sujeto tácito de este y el objeto directo, el indirecto o el complemento regido del verbo principal. Así, el pronombre le proporciona la referencia del sujeto tácito de cocinar en Le gusta cocinar. A esta misma pauta corresponden los ejemplos siguientes: Me contrataron para escribir un artículo sobre la Bestia; Le dieron permiso para asistir al baile; También confía en Faryd para cuidar los tres palos. La alternancia entre el infinitivo y el verbo finito es mucho más frecuente en esta pauta que cuando la correferencia afecta a los sujetos: Me contrataron para que escribiera un artículo breve; Le dieron permiso para que asistiera  al baile.

No es habitual que los infinitivos de valor final se construyan con sujeto expreso, y menos aún si este no es correferente con ninguno de los argumentos del verbo principal. Se rechazan, en efecto, oraciones como *Hice todo lo que pude para conseguir Alberto trabajo. No obstante, se admite ocasionalmente esta pauta cuando el sujeto de la subordinada tiene carácter focal o introduce un contraste con el del verbo principal:

Qué bonita esa camisa, quitátela vos para ponérmela yo.

Grace le hizo una seña para que se instalara en aquella graciosa hondonada, invitándolo después a que siguiese cavando, para descender ella también al pequeño abismo rosa.

Sagrario, dormida, […] preguntó cuánto faltaba para recibir nosotros a Pablo.

En el español hablado en el área caribeña se documentan infinitivos finales con sujeto expreso, incluso no correferente. A diferencia de lo que es habitual en las demás áreas, puede aparecer antepuesto, como en ¿Qué sería bueno hacer para yo entender eso?; Cállate para yo oír el ruido.» (RAE: NGLE-Manual 2010: § 46.7.1a-d)

Las oraciones subordinadas de sentido final encabazadas por la preposición a (Debes ir a que te vea el médico; Vengo a que me den de baja) admiten también infinitivo, a veces de forma exclusiva:

Salió corriendo a esconderse.

Se apoyó en la barandilla a ver el río.

Las oraciones que se forman con verbos transitivos como acompañar, enviar, llevar (Llevo la bicicleta a que la arreglen), mandar, poner, en alternancia con los infinitivos pasivos (Llevo la bicicleta a arreglar), tienen en común el que las subordinadas sustantivas no designan propiamente en ellas hechos, sino más bien sucesos o estados de cosas en los que se produce un cambio de estado que afecta a la entidad de la que se habla.

EL INFINITIVO SUSTANTIVADO

El infinitivo es una categoría gramatical que puede tener la función de nombre. Para saber cuándo un infinitivo tiene la función de nombre, basta con anteponerle un artículo o un adjetivo demostrativo, o cualquier otro determinativo. Si la oración suena bien, el infinitivo está funcionando como nombre.

Hay infinitivos sustantivados que forman parte del léxico y tienen variación de número:

el deber > los deberes

el saber > los saberes

el querer > los quereres

el sentir > los sentires

el pesar > los pesares

INFINITIVO adumbrativo

El infinitivo adumbrativo o de bosquejo es una especie de infinitivo histórico para describir con una vaguedad expresiva y llena de suposiciones. Se trata de un infinitivo muy frecuente entre los escritores latinos, como Salustio (Guerra de la Yugurta). Lo encontramos también en Escenas andaluzas de Estébanez Calderón.

Te lo tengo que hacer todo: yo escribir tus cartas, llevar tu ropa a la tintorería, hacerte la comida y la cama, fregar los platos y llevar los niños a la escuela..., en fin, yo llevar toda la casa.

[yo tiene aquí valor enfático y antitético o de contraposición de acciones: ‘yo..., ¿y tú?’]

EL INFINITIVO EN LAS PERÍFRASIS VERBALES

No se deben confundir las oraciones subordinadas de infinitivo que funcionan como complemento directo de un verbo principal en una oración compleja con las perífrasis verbales con infinitivo: deber + infinitivo, poder + infinitivo, soler + infinitivo, etc., que funcionan en la oración como una simple forma verbal. En las perífrasis, la forma no personal (infinitivo, gerundio, participio) nunca realiza ninguna función sintáctica respecto de la forma conjugada o auxiliar, puesto que forma conjugada e infinitivo forman una unidad verbal.