EL ADJETIVO ESPAÑOL

Clasificación de los adjetivos

© Justo Fernández López


 

 Clases de adjetivos

 

«Las gramáticas tradicionales distinguen en la lengua española una subclase de adjetivos y otra de pronombres entre los posesivos, cuantificadores y demostrativos. Según este punto de vista, es adjetivo todo término que modifica directamente al nombre en relación de adyacencia con él, y la frontera se traza entre la 'actualización', que realiza el artículo, y la adjetivación, que pueden llevarla a cabo todos los otros modificadores del nombre, siendo estos últimos susceptibles de dividirse en 'calificativos' y 'determinativos'.

Alarcos: «ni por su función esencial ni por el modo de designación es distinto el comportamiento de los adjetivos calificativos y determinativos». Otros gramáticos engloban bajo idéntica distinción terminológica una clasificación diversa: para Sobejano (1955) el área de los adjetivos determinativos incluye a cuantificadores como tres y a los adjetivos que expresan una relación, como bovino. En el extremo opuesto, Luján (1980) considera que sólo son adjetivos aquellas formas que pueden ser predicados de una oración copulativa, esto es, los adjetivos calificativos y unos pocos relacionales.

Pese a la semejanza en la obligatoriedad de la concordancia, hay razones más que suficientes para suponer que el sistema de la cuantificación / determinación del nombre y el de la adjetivación son realmente diversos. Así los determinantes (los artículos, posesivos y demostrativos) y los cuantificadores (los numerales e indefinidos) constituyen clases cerradas con un número fijo de miembros desprovistos de significado léxico. [...]

Frente a los determinantes, los adjetivos constituyen clases léxicas abiertas, de extraordinaria complejidad léxico-conceptual. Asimismo, los adjetivos por sí solos no legitiman referencialmente a los sustantivos (*Casa amarilla es de mi hermano – La casa amarilla es de mi hermano). No son referenciadores, en suma, sino clasificadores (marcadores de una extensión) y evaluadores de la intensión de los términos.

Hemos definido a los adjetivos como términos de alcance general que adscriben propiedades a los nombres.

Empleo 'propiedad' en un doble sentido: en el corriente o conceptualista (el que da el diccionario) de «característica» o «cualidad» y en un segundo sentido, propio de la semántica, de «función» que selecciona al conjunto de entidades que están en la extensión de un predicado. En esta acepción las propiedades son la contrapartida semántica de las expresiones predicativas del lenguaje corriente y hay propiedades correlativas tanto de las entidades individuales como de conjuntos o proposiciones.

Los adjetivos que expresan una sola propiedad o rasgo constitutivo del nombre modificado son los 'calificativos': Libro azul. / Señora delgada. / Hombre simpático. / Voz iracunda. / Frase chillona.

La asignación de una sola propiedad puede casi siempre parafrasearse por medio de una oración copulativa caracterizadora: El camino tortuoso – El camino que es tortuoso.

Los adjetivos que se refieren a un conjunto de propiedades y las vinculan de una cierta manera son los relacionales: Puerto marítimo. / Vaca lechera. / Paseo campestre. La asignación de varias propiedades da lugar a relaciones semánticas complejas y diversificadoras: Los datos científicos – Los datos que vienen de la ciencia / la capacidad torácica – la capacidad que tiene el tórax.

Así hay dos clases de adjetivos: los que designan cualidades en sentido estricto y los que indican propiedades que la entidad objeto de modificación adjetiva posee por su relación con algo externo a ella. Bosque caracteriza a los adjetivos relacionales como aquellos que «no son calificativos, es decir, no denotan cualidades o propiedades de los sustantivos sino que establecen conexiones entre esas entidades y otros dominios o ámbitos externos a ellas» (1993: 10). La consideración de los adjetivos relacionales como categorías cuasinominales con forma adjetival es la que subyace a los adjetivos relacionales como pseudoadjetivos. Ambos términos 'relacional' y 'pseudo-adjetivo' son característicos de la lingüística francesa.» [Demonte 1999: 136-138]

Almela (2000: 296) hace notar que cuando se habla de las clases de adjetivos se suele hacer una fusión entre los niveles lexémico y sintáctivo, que aunque en la realidad del hablar estén fundidos, en la teoría hay que concebirlos por separado.

«Clases y funciones pertenecen a diferentes niveles. Las clases de adjetivos, tal y como se entienden en las explicaciones gramaticales, corresponden al nivel lexémico, se definen con notas de carácter léxico-semántico. Las funciones corresponden al nivel sintáctico, son unidades que operan en la combinación. No distinguir con nitidez entre estas clases y funciones es la garantía para transitar por terrenos permanentemente resbaladizos.» [Almela 2000: 296]

 

Clasificación de los adjetivos

 

«En general, hay que rechazar toda aquella clasificación que mezcla criterios lingüísticos con otros no lingüísticos, o que, dentro de los lingüísticos, emplea en una misma agrupación bases formales junto a bases semánticas, base lexémicas junto a bases morfémicas, etc. En particular, se desestiman las agrupaciones tradicionales: adjetivos determinativos y calificativos, y adjetivos explicativos y especificativos.

No se desestima ni el concepto de “calificativo” ni la existencia de los adjetivos calificativos. Lo inaceptable es la división que se hace de los adjetivos en calificativos y determinativos (o determinantes). Los gramáticos que adoptan esta clasificación incluyen entre los determinativos a los posesivos, demostrativos, indefinidos y numerales. [...] Los adjetivos calificativos corresponden a una base lexémica y los determinativos corresponden a una base sintáctica. [...] No es aceptable la inclusión de posesivos, demostrativos, indefinidos y numerales entre los adjetivos.  [...] De estas formas, llamadas por algunos “adjetivos determinativos”, hay que decir, pues, que son pronombres, y que, por tanto, deben ser tratadas como clases de tal categoría; tienen el significado añadido de adjetivos y ello hace que admitan algunas funciones de adjetivo y que puedan sustantivarse. [...]

No hay adjetivos que sean por sí mismos especificativos o explicativos. A esta pareja de términos corresponden, con valor igual o parecido, según los casos, estas otras parejas:

caracterizadores / evaluativos

extensionales / intencionales

clasificadores / descriptivos

especializadores / epítetos

restrictivos / no restrictivos

intersectivos / no intersectivos

No se puede afirmar que un adjetivo “es” especificativo o “es” explicativo. [...] El “ser” explicativo o especificativo debe entenderse como “funcionar” como explicativo o como especificativo, lo cual depende de la relación que se establezca entre el adjetivo y el sustantivo: en

Desde aquí se divisa la blanca nieve

el adjetivo blanca funciona como explicativo, pero en

El libro está sobre la mesa blanca

ese mismo adjetivo funciona como especificativo.» [Almela 2000: 299-302]

«Aunque adoptemos la denominación de 'restrictivo' y 'no restrictivo' para designar de una manera general a los adjetivos pospuestos y antepuestos, respectivamente, somos conscientes de que una caracterización justa de los valores de la posición del adjetivo requiere muchos más elementos que una semántica, digamos, de la clasificación o restricción frente al realce o no restricción. Una descripción novedosa de esta distinción ha de tener en cuenta dos aspectos: la semántica de la relación adjetivo-nombre, esto es, de qué manera puede relacionarse un adjetivo con el nombre al que modifica, y la naturaleza de la frase nominal en la que se sitúa la relación de modificación, más específicamente, si el sintagma nominal en que concurre el adjetivo es definido o indefinido.»

[Demonte 1999: 191]

 

Adjetivos calificativos

 

«Los adjetivos calificativos son los que más genuinamente significan la cualidad, es decir, lo peculiar de los comportamientos, los objetos, las actitudes... En los adjetivos la cualidad se presenta como inherente y polar. Por la inherencia la cualidad es vista “como algo inseparablemente ligado al objeto o persona, algo que es suyo en tanto en cuanto el objeto o la persona existen”, al decir de Sobejano (1970: 99); ser inherente el adjetivo equivale a estar estrechamente unido al sustantivo. Por la polaridad el adjetivo se sitúa en uno de los dos polos contrapuestos de un eje semántico (en la teoría de Greimas un eje semántico es el común denominador significativo de dos términos opuestos); ser polar el adjetivo equivale a ser capaz de formar parte de un sistema binario. Algunos ejemplos: joven, recio, fuerte, ligero, lento, triste, alegre, bueno, malo, dulce, torpe, grande, tierno, mustio, espeso, flaco... Todos ellos son inherentes gramaticalmente, es decir, representados como esenciales a un objeto o persona. Y son, además, polares; sólo con ánimo de ejemplificar, que no de analizar, se puede decir que los siguientes adjetivos emparejados constituyen los dos polos contrapuestos de un mismo eje semántico: caliente / frío, claro / oscuro, grande / pequeño, áspero / liso, bueno / malo, viejo / joven, fácil / difícil, fuerte / débil, bajo / alto, etc.» [Almela 2000: 302]

 

Adjetivos relacionales

 

«A diferencia de los adjetivos calificativos, que representan una cualidad íntimamente ligada al sustantivo, los adjetivos relacionales significan la cualidad no inherente, sino extrínseca; marcan una relación en que se encuentra el objeto nombrado. Dicha relación puede versar sobre espacio, tiempo, propiedad, materia, clase, tipo, origen, asunto, finalidad, procedencia, situación, orden, nacionalidad, pertenencia, grupo, etc. Algunos ejemplos: social, lechero, financiero, nacional, vacuno, vespertino, mahometano, marino, matriculado...

El adjetivo relacional carece de la mayoría de los rasgos morfológicos y sintácticos que caracterizan al calificativo:

  1. No son graduables ni cuantificables
    *Estos libros son bastante nacionales.
    *Este ganado es muy vacuno.

  2. La mayoría de los adjetivos relacionales no pueden ser base de los adverbios en –mente:
    *Lo mejor que hay es vivir españolamente.

  3. No admiten modificadores adverbiales de modo o frecuencia:
    *Esta pierna es a veces derecha.
    *Aquel gobierno era convenientemente francés.

  4. No se anteponen al sustantivo con el que se unen:
    *Lucía y él mantuvieron una financiera conversación.

  5. No se coordinan con el adjetivo calificativo:
    *Los alumnos están matriculados y ávidos.

Lo que algunos autores sostienen como “recategorización” de calificativos y de relacionales debe considerarse más bien como “refuncionalización”; ésta afecta más frecuentemente a los relacionales. Es decir, los adjetivos relacionales son susceptibles de una interpretación calificativa que les habilita para la función explicativa, para admitir sus cuantificación, su empleo predicativo, su transformación en adverbio mediante el sufijo –mente, su posición libre respecto al sustantivo, etc.» [Almela 2000: 302-303]

«Estos adjetivos no expresan propiamente cualidad, sino situación, nacionalidad, materia, origen, clase, pertenencia, etc. Su significación los hace refractarios a usos que no sean puramente conceptuales y objetivos, por lo que se posponen de ordinario al nombre» (Lapesa 1975: 333).

Características sintácticas de los adjetivos relacionales:

«Los adjetivos relacionales se refieren a un conjunto de propiedades (a una entidad externa) con las cuales el nombre modificado establece una relación semántica determinada, pendiente aún de especificar.

Tres situaciones sintácticas permiten distinguirlos de los calificativos:

a) Numerosos adjetivos relacionales no pueden encontrarse en posiciones predicativas:

La actitud policial - *La actitud es policial.

Es cierto también que una buena parte de los adjetivos relacionales pueden ser predicados de una oración copulativa:

La revista es mensual.

La comedia es musical.

El contexto de la medida es internacional.

b) Los adjetivos relacionales no aceptan adverbios de grado ni pueden formar parte de construcciones comparativas:

La conducto laboral - *La conducta tan laboral.

c) No tienen antónimos ni entran en correlaciones de polaridad:

El respeto personal – *El respeto impersonal.

El mercado laboral - *El mercado {in-/a-} laboral.

Bosque señala que cuando los adjetivos de relación llevan prefijo negativo no designan a su antónimo, como sucede con los calificativos:

honesto-deshonesto

apacible-desapacible

tranquilo-intranquilo,

sino la exclusión de la clase representada por el adjetivo relacional:

gramatical-agramatical

legal-ilegal

científico-acientífico.

d) A diferencia de los adjetivos calificativos, los relacionales se posponen siempre:

La zona industrial. - *La industrial zona.

La ciudad universitaria. - *La universitaria ciudad.

Ahora bien, en numerosas ocasiones, adjetivos que se emplean comúnmente como relacionales pueden encontrarse antepuestos sin merma de la gramaticalidad de la construcción. Se suele afirmar que en estos casos los adjetivos relacionales se han recategorizado como calificativos. Lo que sucede, en efecto, es que estos adjetivos pasan a significar sólo una propiedad, singularizada frente a las otras, del conjunto de propiedades que definen a la entidad con la que se relaciona el nombre a través del adjetivo:

Los usos amorosos (de la España isabelina).

 Los amorosos arrullos (de los enamorados).

El espectáculo teatral. - Mi teatral amiga.

Una novela histórica. - Un histórico pacto.

Naturalmente, cuando estos adjetivos recategorizables aparecen a la derecha del nombre es posible que den lugar a ambigüedades entre la interpretación relacional y la calificativa:

Una actuación teatral. (contrapuesta a una actuación cinematográfica)

Una actuación teatral. (actuación exagerada y aparatosa) [...]

Los adjetivos relacionales no se coordinan con los calificativos:

*Una persona católica y simpática.

Los adjetivos relacionales no admiten complementos:

*Las fuerzas productivas para la nación.»

[Demonte 1999: § 3.3.1.1]

Características morfológicas de los adjetivos relacionales:

«Los adjetivos relacionales son siempre sufijales y derivan de nombres. Los sufijos derivacionales que los forman son numerosos:

-al

-ar

-ario

-ano

-ico

-ivo

-ista

-esco

-il

Pero en español se documentan más de setenta sufijos aptos para la derivación de adjetivos denominales de relación. Estos sufijos no son exclusivos de esta clase de adjetivos ya que pueden aparecer también en adjetivos calificativos, si bien algunos de ellos son manifiestamente preferidos por los relacionales (los siete primeros de la lista anterior entre los más productivos). [...]

Es característico de los adjetivos relacionales ir acompañados de prefijos preposicionales como ante-, prefijos adverbiales del tipo de pre- o anti- así como de prefijoides o temas grecolatinos del estilo de neo- o paleo-:

Ideas antidiluvianas.

La batalla pre-electoral.

La corriente neoliberal.

Un partido paleomarxista[Demonte 1999: § 3.3.1.2]

«Los adjetivos relacionales

Normalmente se piensa que un adjetivo es aquella parte de la oración que sirve para indicar cualidades de los nombres: forma, color, tamaño, edad, evaluación, etc. Sin embargo, no todos los adjetivos realizan este tipo de adscripción. En efecto, hay adjetivos que indican propiedades que la entidad objeto de modificación adjetiva posee por su relación con algo externo a ella:

discurso papal,

reforma constitucional,

control parlamentario,

casa real, etc.

Los adjetivos de estos ejemplos no denotan cualidades ni propiedades de los objetos a los que acompañan, sino que expresan, en un sentido amplio, relaciones. Así, no podemos decir que en un discurso papal, papal exprese una cualidad de un discurso, sino que indica un tipo o clase de discurso: en este caso, el realizado por el Papa. Existen ejemplos en los que un mismo adjetivo se puede interpretar como denotador de propiedades o de relaciones. Estamos acostumbrados a que los periodistas y publicistas jueguen con el doble significado del adjetivo real, por ejemplo, en un sintagma como casa real: dicho adjetivo significa en su lectura calificativa ‘casa verdadera, existente’, mientras que en su lectura relacional expresa ‘casa de o vinculada a la realeza’.

Características

Si bien los adjetivos calificativos son graduables: muy alto, bastante interesante, los de relación no lo son, puesto que no denotan propiedades. [...]

Los adjetivos relacionales nunca actúan como predicados; por ello suelen ser extraños como predicados de una oración copulativa: *La obra de teatro es musical (con el sentido de ‘es un musical’), *La reconstrucción dental (‘una reconstrucción de los dientes’).

Es común encontrar pares de adjetivos: calificativos-relacionales, construidos sobre una misma raíz pero con sufijos diferentes: Cívico-civil, paternal-paterno, provinciano-provincial, musculoso-muscular. El primer miembro de estos pares se comporta como un adjetivo calificativo, pues puede ser graduado; mientras que el segundo actúa como un adjetivo relacional.

Los adjetivos relacionales nunca aparecen antepuestos, frente a los adjetivos calificativos. [...]

Tipos

Dentro de los adjetivos relacionales podemos hablar de dos clases: adjetivos clasificativos y adjetivos argumentales o temáticos (Bosque 1993). Los primeros son adjetivos de relación no argumentales, mientras que los segundos se comportan como argumentos seleccionados por los nombres. De esto se deduce que los adjetivos relacionales argumentales sólo podrán acompañar a nombres que posean estructura argumental:

Adjetivos clasificativos:

Revista mensual (‘revista que sale cada mes’).

Coche solar (‘coche que se mueve por energía solar’).

Ataque nuclear (‘ataque mediante armas nucleares’).

Adjetivos argumentales:

Construcción naval (‘construcción de barcos’) (Tema).

Extracción dental (‘extracción del diente’) (Tema).

Viaje presidencial (‘viaje del presidente’) (Agente). [...]

El orden que establecen entre sí los adjetivos clasificativos y temáticos tiende a ser fijo (Bosque 1989). En general, los clasificativos son más restrictivos que los argumentos que el predicado selecciona, por lo que requieren aparecer adyacentes al nombre, ocupando los argumentales la posición siguiente. Esta regla permite dar cuenta de las diferentes lecturas que encontramos en secuencias como:

El fracaso europeo parlamentario

(‘El fracaso del parlamento relativo a Europa’).

El fracaso parlamentario europeo

(‘El fracaso de Europa en lo que respecta a su parlamento’).

Ambos ejemplos muestran que el esquema existente en español es adjetivo clasificativo y adjetivo argumental. En cuanto a la secuencia de dos adjetivos argumentales, en general, el agente suele ser más externo que el tema, que requiere adyacencia con el nombre:

La producción vinícola riojana (de vino realizado por la Rioja, o en la Rioja).

*La producción riojana vinícola.

En estos ejemplos vemos que el adjetivo temático riojano, que representa el agente, nunca puede situarse delante del adjetivo vinícola, que representa el tema.

Si los dos adjetivos son clasificativos, pueden alterar su orden:

Proyecto multidisciplinar bianual =

Proyecto bianual multidisciplinar.» [Rodríguez Ramalle 2005: 171-175]

 

 Adjetivos modales o periféricos

 

«Hay un grupo reducido de adjetivos llamados modales o periféricos, que pueden incluirse, con reservas, entre los relacionales: mero, propio, presunto... Estos adjetivos son claramente no calificativos, porque no aportan cualidad inherente alguna al sustantivo. Más bien pueden considerarse relacionales, puesto que establecen una relación del objeto; pero, al mismo tiempo, constituyen un subgrupo especial dentro de los relacionales, porque la relación no la establecen con una noción extrínseca al sustantivo, sino con él mismo: “no aportan nota alguna, sino que le señalan al receptor que las cualidades centrales del objeto en cuestión son satisfechas plenamente por tal representante de la categoría”, en palabras de Violeta Demonte (1982: 462).

A diferencia del resto de los relacionales, nunca funcionan como explicativos. Los adjetivos modales, y algunos pocos adjetivos no modales, no pueden funcionar como atributo o semiatributo [= predicativo en oración copulativa]:

*Este asesino es presunto.

*La ciudad es natal.

*Esta pierna es derecha.

*Mi presidente es futuro.

Otro rasgo específico de los adjetivos modales es el de que sirven de base para la formación de adverbios en -mente: meramente, propiamente, presuntamente...» [Almela 2000: 303]

 

¿Recategorización de relacionales en calificativos?

 

«Lo que sucede no es que los adjetivos “funcionen” como calificativos o relacionales, sino que “son” calificativos o relacionales; y, a la inversa, no es que los adjetivos “sean” especificativos o explicativos, sino que “funcionan” como tales. A diferencia de Spitzová (1985: 35), no vemos la “facilidad con la que buena parte de los adjetivos relacionales se convierte en calificativos”. Más acertado sería decir que los relacionales funcionan fácilmente como explicativos. [...]

Justamente el rasgo por el que un adjetivo depende del sustantivo al que se adjuta es indicador de categoría “funcional”. Bosque (1993) habla de “recategorización” cuando se refiere al paso de un adjetivo calificativo a relacional, y viceversa. Bartoš (1995: 112), emplea el término “recalificación” y “relacionalización” para hablar del paso de relacional a calificativo y de calificativo a relacional, respectivamente. Afirma Bosque (1993: 25-26) que el paso de relacional a calificativo es más frecuente que el contrario. En realidad no es que “se pase” a la otra categoría, sino que “ejerce” una función que es más habitual en la otra categoría. Y si es verdad que un relacional pasa a funcionar como explicativo (función no habitual en él) lo hace porque el adjetivo relacional lleva en sí mismo la virtualidad calificadora. ¿Por qué? Porque, con independencia de los sentidos, contextuales, que el hablante pueda asignarle a un determinado adjetivo relacional, éste es portador de tres tipos de interpretaciones (identificadora, subclasificadora y analógica). Del mismo sintagma sonido musical puedo hacer:

1)    una interpretación identificadora, esto es, un sonido de la música, propia de esta actividad;

2)    una interpretación subclasificadora, o sea, un sonido opuesto a cualquier otra procedencia o actividad que no sea la música;

3)    una interpretación analógica, es decir, un sonido comparable, similar a otro de los que produce un instrumento musical.

Esta triple posibilidad origina la polisemia de los adjetivos relacionales. Cuando se dice camisa europea, se puede entender que es una camisa típica de Europa, o que ha sido fabricada o comercializada en Europa, o que es de un estilo semejante al estilo de objetos que se usan en Europa... El adjetivo calificativo carece de una virtualidad que lo acerque al relacional; por eso tiene en sí mismo menos posibilidades de ejercer la “función” habitual del adjetivo relacional[Almela 2000: 296-297]

 

 Adjetivos adverbiales

 

«La única capacidad de los adjetivos no es la de atribuir propiedades a los nombres. Algunos adjetivos sólo sirven para indicar la manera como el concepto o intensión de un término se aplica a un determinado referente. En los ejemplos:

 

a.

El posible acuerdo. /

 

El presunto agresor. /

 

El falso amigo. /

 

Un supuesto asesino.

b.

La mera insinuación. /

 

La verdadera objeción. /

 

Una determinada medida. /

 

El principal ganador. /

 

El único argumento.

 

el adjetivo indica que el significado atribuido por ganador, objeción o argumento se aplica de manera muy destacada al objeto mentado y no es atribuible en cambio a otros posibles candidatos a esa condición, presupuestos en el entorno, (la verdadera objeción es la 'objeción' que más satisface la condición de tal entre un conjunto de 'objeciones' posibles). Estos adjetivos no guardan relación con la extensión de los términos (con el objeto mentado) sino sólo con el concepto aludido, con la intensión de ellos: mientras que la expresión un niño gordo alude efectivamente a un niño, el supuesto asesino o la ficticia gimnasia espiritual no hablen de un ‘asesino’ o de una ‘gimnasia espiritual’ reales o referenciales. Por ello, adjetivos como presunto, posible o evidente suelen denominarse intensionales. Estos adjetivos no admiten gradación ni pueden entrar en construcciones comparativas (*Juan es más presunto agresor que Luis); no pueden admitirla puesto que no indican propiedades de entidades. Algunos de estos adjetivos, los de (a), guardan una estrecha relación con los adverbios modales epistémicos como presumiblemente, posiblemente, supuestamente y los llamaremos por ello adjetivos intensionales modales. Los de (b) también tienen correlatos adverbiales, en este caso en los adverbios focalizadores y marcadores de la actitud del hablante (Juan verdaderamente ganó (no perdió); Verdaderamente, Juan ganó), y los denominaremos adjetivos intensionales marcadores o focalizadores. Por su analogía con las formas adverbiales englobaremos a las dos clases, con sus subclases, en la denominación común de 'adjetivos adverbiales'. [...]

Determinada por las propiedades eventivas de los nombres existe una clase de adjetivos cuyo significado y función son similares a los de los adverbios que modifican a los predicados verbales en las oraciones plenas. Estos adjetivos apenas se tratan en los estudios sobre la adjetivación probablemente porque muchas veces no se distinguen formalmente de los adjetivos calificativos. Por su semejanza con los adverbios y sintagmas preposicionales adjuntos al sintagma verbal los denominaremos 'adjetivos adverbiales eventivos circunstanciales'.

Los circunstanciales, empero, no son los únicos adjetivos eventivos. En este primer acercamiento a esta clase de adjetivos destacaremos tan sólo que parecen existir dos clases de adjetivos modificadores del evento: los hemos llamado adjetivos circunstanciales (temporales, locativos y de manera)

El próximo año. / Mi antiguo jefe. / La última reunión. / El reciente atentado. / El remoto incidente. / El actual intendente. / El primer presidente. / La cercana casa. / El beso cortés.

y los aspectuales, como

El frecuente llamado. / Las constantes idas y venidas. / Las periódicas revisiones. / El largo adiós. / La ocasional visita. / Las reiteradas entradas. / Las esporádicas crisis.» [Demonte 1999:139 ss.]

 

 Adjetivos asignadores de propiedades:

calificativos y relacionales

 

«Tres pruebas sintácticas permiten distinguir los adjetivos calificativos de los relacionales:

a)    la posibilidad de poder ser o no usado predicativamente.

b)    el poder entrar en comparaciones y ser modificados por adverbios de grado.

c)     su capacidad para formar parte de sistemas binarios y ser por tanto términos de correlaciones de polaridad.

Los adjetivos calificativos dan resultados positivos en las tres pruebas, a diferencia de los relacionales.

Principales características de los adjetivos calificativos: graduabilidad y polaridad.

Calificativos

El diccionario verde.

El diccionario es verde.

El sabor (tan) dulce de esta fruta.

El sabor de esta fruta es más dulce que ...

Este niño es alto.

Este niño es bajo.

Relacionales

El diccionario médico.

*El diccionario es médico.

El sabor (*muy) mineral.

*Esta sabor es más mineral que aquel.

La política cultural.

*La política acultural.

La posibilidad de aparecer en posiciones de predicado no es exclusiva de los adjetivos calificativos aunque sí sea más característica de ellos que de los relacionales. Este resultado no es inesperado si pensamos en la condición cuasi nominal o pseudo-adjetiva de los adjetivos relacionales.» [Demonte 1999: 138-139]

 

Clases léxico-semánticas de adjetivos calificativos  

 

Adjetivos de dimensión: largo, alto, corto, bajo, ancho, amplio, angosto, grueso, fino, grande ... Pueden anteponerse o posponerse al sustantivo modificado.

Adjetivos de velocidad: rápido, lento, lerdo, veloz. Pueden anteponerse o posponerse.

Adjetivos de propiedad física de objetos perceptibles mediante los sentidos: redondo, ovalado ... Los adjetivos que denotan propiedades físicas pueden anteponerse o posponerse. Antepuestos tienen significado adverbial (un gran amigo); pospuestos, puramente calificativo (un amigo grande).

Adjetivos de color y (forma): blanco, negro, gris, rojo, verde, rojizo, azulado, verde botella ... Son categoremáticos o absolutos: no es posible que algo sea un vestido verde y no sea un objeto verde. Esto explica el hecho de que tiendan a aparecer pospuestos así como el que no requieran coordinación cuando coaparecen con ciertos adjetivos calificativos (particularmente los de forma): un libro rojo alargado / una mesa redonda amarilla / una mesa amarilla redonda. Cuando se anteponen tienden a sentirse fuertemente epitéticos y semánticamente redundantes.

Adjetivos de edad: viejo, nuevo, joven, antiguo, arcaico, lejano, reciente, moderno, añejo ... Antepuestos tienen significado adverbial (un viejo amigo / una nueva casa); pospuestos, puramente calificativo (un amigo viejo / una casa nueva).

Adjetivos de valoración o evaluativos: bueno-malo, lindo-feo, bello, bonito, perfecto, horrible, tremendo, pésimo. La variación léxico semántica interna a esta clase es muy grande. Así, rico, sabroso son especificaciones de bueno para el campo de la comida, guapo y buen mozo para el de la imagen externa, etc. El conjunto de los adjetivos de valoración no es una clase más entre los adjetivos calificativos sino más bien una hiper-clase que cruza a casi todas las anteriores. Los adjetivos de valoración suelen oscilar, y a veces ser ambiguos, entre la interpretación relativa (sincategoremática) y la absoluta o intersectiva: un buen arquitecto alude sólo a alguien que construye bien, frente a la ambigüedad de un arquitecto bueno («bueno como arquitecto» –«persona buena»; una maravillosa esposa puede ser, por ejemplo, una abogada desastrosa, mientras que una esposa maravillosa implica con mucha mayor fuerza que se trata de una persona globalmente maravillosa. Cuando los adjetivos valorativos son absolutos suelen ir pospuestos: Tiene una esposa bella es preferible a Tiene una bella esposa, a menos que se trate de valorativos elativos (o superlativos implícitos) que prefieren claramente la anteposición. Si se posponen ocupan siempre el último lugar de la serie de adjetivos. Los adjetivos de valoración tienen un comportamiento sintáctico especial, a medio camino entre los calificativos y los adjetivos modificadores de evento.

Adjetivos de aptitudes y (pre)disposiciones humanas intelectuales: inteligente, capaz, sabio, despierto, astuto, sagaz, idiota, memo; o emocionales: sensible, amable, cordial, simpático... Los adjetivos de la clase de propiedades humanas se dividen en valorativos y no valorativos. Zapatos recios y lluvia tenaz implican la consideración metafórica de esas entidades físicas como entidades humanas, pensamientos tristes y cabeza tonta son sinécdoques, designaciones de partes a las que se les atribuye la propiedad de estar triste o ser tonto que en realidad posee la totalidad de la persona. Son frecuentes también en empleos intensionales: en estos usos los acontecimientos se caracterizan por medio de cualidades de las personas, que describen aquí la manera como se desarrolla la acción: Manera sumisa. / Festejo afectado. / Gesto medroso. [Demonte 1999: 175-182]

 

Clases de adjetivos según las relaciones semánticas

que contraen con los nombres  

 

«Los adjetivos calificativos y relacionales pueden contraer con los nombres varias relaciones semánticas:

a)    según asignen cualidades consustanciales con los objetos, o se refieran estados pasajeros de las entidades;

b)    según se apliquen sólo al sustantivo, o incidan en las clases de cosas con las que se cruza la entidad designada por el sustantivo;

c)     según restrinjan o no la extensión de la clase de objetos designados por el sustantivo.

Esta triple distinción da lugar, respectivamente, a las siguientes tres clases:

a)    adjetivos que expresan cualidades individuales o estables frente a los que describen cualidades episódicas o precarias,

b)    adjetivos intersectivos frente a subsectivos, y

c)     adjetivos restrictivos en contraste con los no restrictivos.

Así tenemos: individualidad frente a precariedad, intersección frente a subsección, y restricción frente a no restricción.

Las distinciones b) y c) resultan cruciales para entender las razones de la anteposición y posposición de los adjetivos calificativos.

En resumen: Hemos definido a los adjetivos en tanto que categoría sintáctica y categoría semántica y hemos delimitado a grandes rasgos las tres clases léxico-sintácticas de adjetivos:

Clases de adjetivos según Violeta Demonte  

 

Determinantes

numerales, indefinidos y demás

Calificativos y sus subclases

expresan una sola propiedad / rasgo del nombre modificado y guardan relación con la extensión / concepto

Relacionales

expresan un conjunto de propiedades del objeto y las vinculan de cierta manera

Adverbiales

sólo sirven para indicar la manera como el concepto o intensión de un término se aplica a un determinado referente

Adverbiales intensionales

los adjetivos intensionales guardan relación con el objeto / referencia, es decir con la intensión, que pueden ser:

modales epistémicos

posible, necesario, probable, presunto, supuesto, presumible

orientados a la intensión o referencia

intensificadores, restrictivos y evaluativos

completo, rotundo, perfecto, verdadero, simple, exclusivo, único, falso, mismo

Adverbiales eventivos

pueden ser:

circunstanciales

temporales, espaciales y de manera

el antiguo acuerdo, el actual presidente, los frecuentes saludos

aspectuales

 

Bibliografía

 

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