© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

Tengo una duda sobre la utilización de las letras mayúsculas y minúsculas con los signos de exclamación.

¿Qué frases son las correctas?

1) vi manzanas en el árbol y ¡A la bolsa!

2) vi manzanas en el árbol y ¡a la bolsa!

3) vi manzanas en el árbol y, ¡a la bolsa!

¿La coma anterior a la interjección cambia algo?

4) ¡A la bolsa!, pensé para mis adentros.

5) ¡A la bolsa! Pensé para mis adentros.

¿Cuál es la grafía correcta: "Pensé" o "pensé"?

6) ¡Diez mil dólares!, no podía pagar aquella cuantía.

7) ¡Diez mil dólares! No podía pagar aquella cuantía.

¿Son correctas las dos?

8) ¡Caramba!, ¡qué bien huele!

9) No te muevas de aquí, ¡eh!, no te vayas.

Después de interrogación o exclamación pueden escribirse otros signos de puntuación, pero nunca se escribe el punto. Ejemplos:

4) ¡A la bolsa!, pensé para mis adentros.

6) ¡Diez mil dólares!, no podía pagar aquella cuantía.

8) ¡Caramba!, ¡qué bien huele!

9) No te muevas de aquí, ¡eh!, no te vayas.

Cuando la interrogación o la exclamación terminan un enunciado y sus signos de cierre equivalen a un punto, la oración siguiente ha de comenzar con mayúscula:

7) ¡Diez mil dólares! No podía pagar aquella cuantía.

No siempre los signos de exclamación e interrogación abre el período. Éstos deben colocarse justo donde comience la exclamación o la pregunta, aunque no se corresponda con el inicio del enunciado; en ese caso, la interrogación o la exclamación se inician con minúscula:

Por lo demás, ¿qué aspecto tenía tu hermano?

Si encuentras trabajo, ¡qué celebración vamos a hacer!

Si no lo conoces, ¿por qué lo saludas?

Nada más llegar a la ciudad, ¡qué casualidad!, me encontré con un conocido de la infancia.

2) vi manzanas en el árbol y ¡a la bolsa!

8) ¡Caramba!, ¡qué bien huele!

9) No te muevas de aquí, ¡eh!, no te vayas.

Los vocativos y las construcciones u oraciones dependientes, cuando ocupan el primer lugar del enunciado, se escriben fuera de la pregunta o de la exclamación; pero si van al final, se consideran incluidos en ellas:

Raquel, ¿sabes ya cuándo vendrás? / ¿Sabes ya cuándo vendrás, Raquel?

Para que te enteres, ¡no pienso cambiar de opinión! / ¡No pienso cambiar de opinión, para que te enteres!

Cuando se escriben seguidas varias preguntas o exclamaciones breves, se pueden considerar como oraciones independientes, o bien como partes de un único enunciado. En el primer caso, cada interrogación o exclamación se iniciará con mayúscula:

¿Quién era? ¿De dónde salió? ¿Te dijo qué quería?

¡Cállate! ¡No quiero volver a verte! ¡Márchate!

En el segundo caso, las diversas preguntas o exclamaciones se separarán por coma o por punto y coma, y solo se iniciará con mayúscula la primera de ellas:

Me abordó en la calle y me preguntó: ¿Cómo te llamas?, ¿en qué trabajas?, ¿cuándo naciste?

¡Qué enfadado estaba!; ¡cómo se puso!; ¡qué susto nos dio!

Si la pregunta o la exclamación constituyen solo una parte del enunciado y la pregunta o la exclamación inician el enunciado, la primera palabra que sigue a los signos de apertura (¿ ¡) se escribe con mayúscula y la que sigue a los signos de cierre (? !) se escribe con minúscula:

¿Qué sorpresas me deparará este día?, me pregunto ante el espejo cada mañana.

Cuando las exclamaciones o interrogaciones son cortas y van una detrás de otra, todas, excepto la primera, pueden comenzar con minúscula y pueden separarse con signos de coma o de punto y coma:

¿Cómo te llamas?, ¿en qué trabajas?, ¿dónde naciste?

¡Cuánta desgracia!; ¡cuánto dolor!; ¡qué pena!

Si la pregunta o la exclamación constituyen solo una parte del enunciado y la pregunta o la exclamación no están colocadas al comienzo del enunciado, sino que siguen a otra palabra o palabras que también forman parte de este, la primera palabra de la pregunta o de la exclamación (la que sigue a los signos de apertura) se escribe con minúscula:

Natalia, ¿puedes ayudarme?

Pero ¡qué alegría tan grande verte por aquí!

La exclamación y la interrogación se colocan antes de los puntos suspensivos si el enunciado tiene sentido completo, y detrás si no lo tiene:

¡Te voy a pegar una...!

¿Vamos mañana al cine?... Echan una película de Almodóvar.

Se pueden volver a utilizar los signos de exclamación o interrogación dentro de un período exclamativo o interrogativo:

¡Que la obra no se sienta a sí misma; que no comprenda ¡ay! su hermosura!

Sólo la interrogación directa se escribe con interrogantes:

¿Qué quieres comer?

Dime qué quieres comer.

Citas

 

Mayúsculas:

«En frases interrogativas y exclamativas existen dos posibilidades:

Si la pregunta o la exclamación constituyen la totalidad del enunciado, y sus signos de cierre equivalen a un punto, la primera palabra de la pregunta o la exclamación se escribe con inicial mayúscula, así como la palabra que inicia la oración siguiente:

¿En qué año nació tu abuelo? Si no me equivoco, tenía la misma edad que el mío.

¡Qué miedo pasamos ayer! Se nos hizo de noche mientras bajábamos de la montaña.

Si la pregunta o la exclamación constituyen solo una parte del enunciado, pueden darse dos casos:

a) La pregunta o la exclamación inician el enunciado. En este caso, la primera palabra que sigue a los signos de apertura (¿ ¡) se escribe con mayúscula y la que sigue a los signos de cierre (? !) se escribe con minúscula: ¿Qué sorpresas me deparará este día?, me pregunto ante el espejo cada mañana. Esto ocurre también cuando se suceden varias preguntas o exclamaciones breves que pueden ser consideradas un único enunciado y separarse con signos de coma o de punto y coma:

¿Cómo te llamas?, ¿en qué trabajas?, ¿dónde naciste?

b) La pregunta o la exclamación no están colocadas al comienzo del enunciado, sino que siguen a otra palabra o palabras que también forman parte de este. En ese caso, la primera palabra de la pregunta o de la exclamación (la que sigue a los signos de apertura) se escribe con minúscula:

Natalia, ¿puedes ayudarme?

Pero ¡qué alegría tan grande verte por aquí!»

[RAE: Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005, p. 423, § 3.4.2]

«1. Signos de interrogación y exclamación

Los signos de interrogación (¿?) y de exclamación (¡!) sirven para representar en la escritura, respectivamente, la entonación interrogativa o exclamativa de un enunciado. Son signos dobles, pues existe un signo de apertura y otro de cierre, que deben colocarse de forma obligatoria al comienzo y al final del enunciado correspondiente; no obstante, existen casos en los que solo se usan los signos de cierre.

2. Indicaciones sobre el uso correcto de ambos signos

a) Los signos de apertura (¿ ¡) son característicos del español y no deben suprimirse por imitación de otras lenguas en las que únicamente se coloca el signo de cierre:

*Qué hora es?

*Qué alegría verte!

Lo correcto es

¿Qué hora es?

¡Qué alegría verte!

b) Los signos de interrogación y de exclamación se escriben pegados a la primera y la última palabra del período que enmarcan, y separados por un espacio de las palabras que los preceden o los siguen; pero si lo que sigue al signo de cierre es otro signo de puntuación, no se deja espacio entre ambos:

Vamos a ver... ¡Caramba!, ¿son ya las tres?; se me ha hecho tardísimo.

c) Tras los signos de cierre puede colocarse cualquier signo de puntuación, salvo el punto. Lógicamente, cuando la interrogación o la exclamación terminan un enunciado y sus signos de cierre equivalen a un punto, la oración siguiente ha de comenzar con mayúscula:

No he conseguido el trabajo. ¡Qué le vamos a hacer! Otra vez será.

d) Los signos de apertura (¿ ¡) se han de colocar justo donde empieza la pregunta o la exclamación, aunque no se corresponda con el inicio del enunciado; en ese caso, la interrogación o la exclamación se inician con minúscula:

Por lo demás, ¿qué aspecto tenía tu hermano?

Si encuentras trabajo, ¡qué celebración vamos a hacer!

e) Los vocativos y las construcciones u oraciones dependientes, cuando ocupan el primer lugar del enunciado, se escriben fuera de la pregunta o de la exclamación; pero si van al final, se consideran incluidos en ellas:

Raquel, ¿sabes ya cuándo vendrás? / ¿Sabes ya cuándo vendrás, Raquel?

Para que te enteres, ¡no pienso cambiar de opinión! / ¡No pienso cambiar de opinión, para que te enteres!

f) Cuando se escriben seguidas varias preguntas o exclamaciones breves, se pueden considerar como oraciones independientes, o bien como partes de un único enunciado. En el primer caso, cada interrogación o exclamación se iniciará con mayúscula:

¿Quién era? ¿De dónde salió? ¿Te dijo qué quería?

¡Cállate! ¡No quiero volver a verte! ¡Márchate!

En el segundo caso, las diversas preguntas o exclamaciones se separarán por coma o por punto y coma, y solo se iniciará con mayúscula la primera de ellas:

Me abordó en la calle y me preguntó: ¿Cómo te llamas?, ¿en qué trabajas?, ¿cuándo naciste?

¡Qué enfadado estaba!; ¡cómo se puso!; ¡qué susto nos dio!

Cuando la exclamación está compuesta por elementos breves que se duplican o triplican, los signos de exclamación encierran todos los elementos:

¡Ja, ja, ja!

3. Usos especiales

a) Los signos de cierre escritos entre paréntesis se utilizan para expresar duda (los de interrogación) o sorpresa (los de exclamación), no exentas, en la mayoría de los casos, de ironía:

Tendría gracia (?) que hubiera perdido las llaves; Ha terminado los estudios con treinta años y está tan orgulloso (!).

b) Cuando el sentido de una oración es interrogativo y exclamativo a la vez, pueden combinarse ambos signos, abriendo con el de exclamación y cerrando con el de interrogación, o viceversa:

¡Cómo te has atrevido? /

¿Cómo te has atrevido!;

o, preferiblemente, abriendo y cerrando con los dos signos a la vez:

¿¡Qué estás diciendo!? / ¡¿Qué estás diciendo?!

c) En obras literarias es posible escribir dos o tres signos de exclamación para indicar mayor énfasis en la entonación exclamativa:

¡¡¡Traidor!!!

d) Es frecuente el uso de los signos de interrogación en la indicación de fechas dudosas, especialmente en obras de carácter enciclopédico. Se recomienda colocar ambos signos, el de apertura y el de cierre:

Hernández, Gregorio (¿1576?-1636),

aunque también es posible escribir únicamente el de cierre:

Hernández, Gregorio (1576?-1636).»

[RAE: Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana, 2005, p. 371]

«El uso incorrecto de los signos de puntuación y de entonación puede dar lugar a confusiones. El texto que sigue es un buen ejemplo de lo importantes que son:

Un solterón cotorrón, de estos que rinden sus obsequios más expresivos al bello sexo, pero que en llegando a puntos formales, tal como el del matrimonio, tocan al momento la retirada, hacía mucho tiempo que frecuentaba una casa donde había tres señoritas hermanas, sin que hubiese dejado entrever cuál era la preferida de su corazón. Cansadas las niñas de la incertidumbre en que las tenía el caballero con sus atenciones generales a todas, exigieron de él por medio de un amigo, que manifestase cuál de las tres era la afortunada, y en la siguiente décima dio su contestación:

Teresa Juan y Leonor

en competencia las tres

exigen diga cuál es

la que prefiere mi amor

Y aunque parezca rigor

digo pues que amo a Teresa

no a Leonor cuya agudeza

compite consigo ufana

no aspira mi amor a Juana

que no es poco su belleza.

La señorita Teresa fue la primera que se apoderó del papel y leyó así:

Teresa, Juana y Leonor

en competencia las tres,

exigen que diga cuál es,

la que prefiere mi amor;

y aunque parezca rigor,

digo, pues, que amo a Teresa;

no a Leonor, cuya agudeza

compite consigo ufana;

no aspira mi amor a Juana,

que no es poca su belleza.

Leonor pidió el papel para cerciorarse de si su hermana Teresa era la preferida, y leyó así:

Teresa, Juan y Leonor,

en competencia las tres,

exigen que diga cuál es,

la que prefiera mi amor;

y aunque parezca rigor

digo pues ¿que amo a Teresa?

No. A Leonor cuya agudeza

compite consigo ufana.

No aspira mi amor a Juana

que no es poca su belleza.

Bien, dijo Juanita, venga el papel, que yo soy la amada, y leyó de este modo:

Teresa, Juana y Leonor

en competencia las tres,

exigen diga cuál es

la que prefiere mi amor.

Y aunque parezca rigor

digo, pues ¿que amo a Teresa?

No. ¿A Leonor cuya agudeza

compite consigo ufana?

No. Aspira mi amor a Juana,

que no es poca su belleza.

Nos hemos quedado como estábamos, dijeron las tres a un tiempo. Encargaron, pues, al amigo confidente pidiese al caballero la décima con pa puntuación verdadera, pues por la copia que había entregado nada se podía sacar en claro. Después de muchas excusas y dilaciones, se la envió en los términos siguientes:

Teresa, Juana y Leonor

en competencia las tres,

exigen diga cuál es,

la que prefiere mi amor;

y aunque parezca rigor

digo, pues ¿que amo a Teresa?

No. ¿A Leonor cuya agudeza

compite consigo ufana?

No. –¿Aspira mi amor a Juana?

¡Que no! Es poca su belleza.

Quedarían las señoritas tan desengañadas de sus pensamientos amorosos, como convencidas de lo necesario que es, para no engañarse, ni engañar a otros, el estudio y práctica de las reglas de ortografía.»

[Citado por Alvar Ezquerra, Manuel / Medina Guerra, María Antonia: Ortografía de la lengua española. Barcelona: Bibliograf, 1995, pp. 207-209. Tomado de Eduardo de Ory, Rarezas literarias, Cádiz, s.a.]